Fuente: laopinion.es | Domingo 07 de septiembre de 2008
Agencia EFE

La sociedad formada por Miles Davis y el arreglista Gil Evans recreó en 1958 la ópera de George Gershwin “Porgy and Bess”, en un álbum que permanece como referencia indispensable de la historia del jazz cuando se cumple ahora medio siglo de su publicación.

Cuatro sesiones entre los meses de julio y agosto de 1958 bastaron a los dos músicos para grabar en el estudio de la discográfica Columbia de la Calle 30 de Nueva York su celebrada versión instrumental de la obra de Gershwin.
Davis y Evans trabajaron con una amplia orquesta de viento, a la que se unieron algunos de los colaboradores del trompetista norteamericano, como el saxofonista Cannonball Adderley y el bajista Paul Chambers.

Aquellos eran tiempos de gran intensidad creativa para Miles Davis, quien a sus 42 años y en plena madurez artística rastreaba sin descanso nuevos caminos para su música.
Esta búsqueda incansable quedó plasmada en una memorable serie de álbumes -una docena en apenas cuatro años-, culminada en 1959 con el imprescindible “Kind of blue”, del que se acaba de publicar en algunos países una edición de lujo.
El trompetista había encontrado en Gil Evans a un socio ideal para sus aventuras musicales. El éxito de su primer álbum juntos, “Miles ahead”, les avaló para afrontar un año más tarde su particular lectura de “Porgy and Bess”.

La ópera, con libreto de Ira Gershwin y DuBose Heyward, está basada en una novela de éste último y narra la historia de Porgy, un inválido que trata de rescatar a Bess de su proxeneta y de un vendedor de drogas.
Concebida por George Gershwin como una “ópera folclórica de los Estados Unidos”, estaba protagonizada por negros y fue estrenada en Nueva York en 1935 con artistas afroamericanos en todos los papeles principales.
A finales de los años cincuenta, “Porgy and Bess” vivía momentos de esplendor, con su adaptación al cine, los discos editados por varias “big bands” de jazz y el álbum publicado en 1957 por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, que se convirtió en la versión vocal más exitosa de esta obra, pero la lectura de Miles Davis y Gil Evans se alejó de todo lo anterior.

Como escribió Charles Edward Smith en las notas originales del álbum, Evans introdujo instrumentos de viento poco habituales en el jazz y amplió así la paleta de colores a disposición de la orquesta. Sus arreglos, amplios y envolventes, crearon la atmósfera perfecta para los solos de Davis, quien había empezado aplicar las técnicas del jazz modal, basado en escalas o modos.
El álbum extrajo las raíces del jazz presentes en la obra de Gershwin y contiene algunas de las interpretaciones más recordadas de Davis, como su versión del célebre “Summertime”.
El disco presentaba once temas, diez de “Porgy and Bess” y uno, “Gone”, compuesto por Evans para que Davis diera rienda suelta a sus improvisaciones.

“Porgy and Bess” fue uno de los discos más vendidos de toda la carrera de Miles Davis -fallecido en 1991-, quien lo contaba entre sus favoritos, y ha sido considerado como la mejor de todas sus colaboraciones con Gil Evans.
Cincuenta años después de su publicación, el álbum -del que se publicó una edición remasterizada y ampliada en CD en 1997- se mantiene en las listas de los mejores discos no sólo del jazz, sino de la música del siglo XX en general.
Poco después de terminar aquel álbum, Miles Davis y Gil Evans se embarcaron en otra aventura, a la que llamaron “Sketches of Spain”, en la que abordaron piezas clásicas de Manuel de Falla y Joaquín Rodrigo, y dieron otra vuelta de tuerca al jazz.

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