El genial pianista Keith Jarrett visita nuestro país por tercera vez y en ésta oportunidad solo frente a su piano en el monumental Teatro Colón de Buenos Aires, las dos oportunidades anteriores lo hizo junto a su famoso trio que en 2009 cumplió los 25 años de vida festejandolos con la publicación de My Foolish Heart, una vieja grabación que el pianista reservó para un momento como éste. En algún lugar del teatro cuidado con mucho celo espera el piano ya afinado y listo, preparado por su afinador personal quien viaja con varios días de antelación a cada lugar de sus prentaciones para asegurarse que todo esté como debe estar para cuando llegue el maestro.

Keith Jarrett

Oportunidad insuperable de poder presenciar en semejante marco todo su talento improvisador en una única presentación el martes 12 que se anticipa memorable. Luego de un derrotero por los principales escenarios del mundo, le toca por fin a nuestro Colón que vestirá las mejores galas para recibir a una de las figuras de la música contemporánea más destacadas del siglo.., ojalá se haya previsto la grabación de la presentación, quién te dice por ahí surge de sus entrañas otro concierto memorable como The Köln Concert (1975) el disco más vendido de la historia de un concierto en solo piano de todos los géneros, tocado en el peor de los pianos que pudieran haberle ofrecido, quizá desde ése momento se volvió tan obsesivo con el sonido de su instrumento; o un Paris / London: Testament (2009) otro hito en la genial carrera del pianista.

Superada ya su dolencia, una fatiga crónica que lo alejó por tres años de la proximidad de un piano, “…no paraba de tocar. Simplemente no pensaba en que uno puede no tocar, hacer pausas”, confesó el pianista quien a éstas alturas ya hasta le debe molestar que le pregunten por ése período de su carrera que rompió con la publicación de The Melody At Night, With You, una serie de composiciones que escribió como regalo de navidad para su esposa y que nunca pensó en publicar. Éstas canciones muy simples que demuestran el esfuerzo y la gravedad de su situación, se convirtió en un suceso de ventas algo que el maestro necesitaba para retomar fuerzas. Y no es nuestra intención volver una vez más sobre el asunto, solo lo traemos pues Jarrett durante sus largos momentos de meditación (solía sentarse en el hall de su casa por largas horas) llegó a la conclusión que sus trabajos no habían representado suficiente contribución a la historia del jazz, algo que puede tomarse como un pensamiento de alguien en estado depresivo o de alguien muy enojado y con la energía renaciente como para revertir la situación.

Pero no hablemos de un Jarrett enojado porque puede arruinarle la noche a muchos, se ha levantado y abandonado la sala en algunas oportunidades solo porque el público no prestaba la suficiente atención. Solo habrá que esperar que los abonados al Teatro Colón acostumbrados a las galas clásicas con repertorio clásico, no abandonen la sala ante un Jarrett improvisando en un lenguaje no conocido.

Tras cada concierto el pianista sufre fuertes dolores, secuelas de su grave enfermedad: “…uno toca distinto cuando sabe que el concierto puede ser ‘el último’. Bajo esas condiciones, algo nuevo tiene que ocurrir”, confiesa Jarrett. Ojalá todo pueda darse para presenciar un concierto “como si fuera el último”, uno de los muchos últimos por venir…

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