Por: Christian Gauffre y Agní¨s Desnos | Jazz Magazine, 2003.
Reproducida por tomajazz.com

Es en Chicago dónde John Arnold Griffin nació, el 24 de abril 1928. Fue también ahí­ donde Thelonious Monk lo contrató. En 1992 Johnny Griffin hablaba con Jazz Magazine de sus discos de antaño, de sus compañeros de ruta, de sus profesores, pero también recordaba al pianista.

Hablemos primero, Johnny Griffin, de «The Cat», su disco mas reciente…

… con Kenny Washington a la baterí­a, Michael Weiss al piano y Dennis Irwin al contrabajo, es decir, mi sección rí­tmica para Estados-Unidos, Japon, Australia… y también Curtis Fuller y Steve Nelson. Sólo hay composiciones originales y entre ellas 2 antiguas –una del 56-57, la época de «Chicago Calling» con Max Roach, Curly Russell y Wynton Kelly y la otra, «63rd Street Theme» de 1960, del periodo de mis sesiones para Riverside. En Chicago la calle 63 reuní­a a la mayorí­a de los clubes hasta el final de los 50.

Es hacia esa época cuando grabó una decena de discos con un quinteto que incluí­a dos saxofonistas …

En Prestige y Jazzland… Apenas un año después de mi marcha del grupo de Thelonious Monk, en 1960 creo, trabajaba en el Birdland con una sección rí­tmica local –que me daba los problemas que uno tiene siempre con ese tipo de secciones, incluso hasta en Nueva-York. Una noche después de un set me fui a tomar un trago al bar. Eddie Davis estaba ahí­. Tomamos algo. Acababa de desmantelar el trí­o que tení­a con la organista Shirley Scott. Mi viejo amigo Babs Gonzalez pasó por ahí­. En el transcurso del diálogo nos sugirió que tocáramos juntos, con dos tenores, lo que en esa época se hací­a mucho: Al Cohn, Zoot Sims, Dexter Gordon, Sonny Stitt, Gene Ammons… Fuimos a hablar con el proprietario del club. Le gustó la idea. Terminé mi mes y como Lockjaw tení­a que tomar el relevo formamos el quinteto que duró hasta septiembre de 1962.

Y entonces se fue a Europa…

Solo me fui en diciembre para tocar en el Blue Note de Paris. Me quedé tres meses, regresé a Estados Unidos hasta mayo de 1963 y volví­ a Europa en donde me quedé durante quince años –diez años en Paris antes de instalarme en Holanda.

De donde se marchó luego…

Esencialmente por culpa del tiempo. Es horrible. Mi mujer es holandesa. Querí­a marcharme de Paris a pesar de que mi casa de Chí¢tillon-sous-Bagneux y sus veranos me parecí­an agradables. Parece como si el tiempo empezase a deteriorarse a partir de mi llegada a Holanda. Cinco meses sin sol. Agua por todos lados, barro, gente grisácea. Cada verano í­bamos cerca de Saint-Raphaí«l. Un dí­a me di cuenta que no tení­a ninguna razón para quedarme en Holanda. Pasé un año en Niza antes de encontrar un sitio, en Roquefort-les-Pins, dónde me quedé tres años. Ahora estoy en el Poitou. En un pequeño pueblo donde veo pasar tranquilamente las estaciones.

Volvamos al disco con dos tenores, «Looking at Monk». Aparte de las suyas, ¿cuáles eran las relaciones de los miembros del grupo con Thelonious Monk?

Eddie Davis habí­a trabajado con Monk en los años 40 en el Minton’s… Monk es una de mis principales influencias. Cuanto más envejezco más me doy cuenta de hasta que punto me ha influenciado. Admiraba tanto al hombre detrás de su máscara como a la música.

¿Cómo le contrató Monk?

Después de dejar a Lionel Hampton hacia 1948, Joe Morris y yo habí­amos decidido formar un grupo. Buscábamos un pianista. Benny Harris, el trompetista, nos propuso a Elmo Hope. Fue por su intermediación como conocí­ a Bud Powell y a Thelonious Monk. Estos pianistas se adoraban y terminaron por adoptarme. Así­ pues estuve con ellos en Nueva York que fue mi Berklee School of Music… Luego me fui dos años a la mili y regresé a Chicago. En 1955, creo, Monk vino a tocar en mi ciudad. Wilbur Ware me llamó: trabajaba en la sección rí­tmica del club con Wilbur Ware y necesitaban un saxofonista. Me fui volando hacia allí­ y toqué una semana con él. Luego toqué con Art Blakey y los Jazz Messengers hasta el otoño de 1957. Luego, en Chicago, toqué un poco con Gene Ammons y Lester Young. En la primavera del 1958 regresé a Nueva York, dónde Art Blakey me alojó. Allí­ fue cuando Thelonious me llamó para proponerme que me integrase en su grupo. Estaban Roy Haynes y Ahmed Abdul Malik. Me quedé seis meses.

¿Qué opina sobre la pelí­cula «Straight No Chaser»?

La gente tiene por fin la posibilidad de ver a Thelonious Monk; no es una ficción con actores profesionales como «Bird».

¿Vió la pelí­cula «Autour de Minuit»? (n.d.t.: Alrededor de la medianoche)

Sí­. No me gustó especialmente.

¿Y «Bird»?

La primera vez me llevé una gran impresión: ¡oí­a la música de Charlie Parker! Pero enseguida me di cuenta que habí­an regrabado la sección rí­tmica: el baterí­a de la pelí­cula era incapaz de «swinguear». El aroma original se perdió. En cuanto al guión… no hay ni una pizca de humor. El ritmo es tan lento… La vida de un músico fallecido puede ser triste pero siempre hay humor. Compárelo con el documental sobre Monk.

Usted ha grabado un disco con Wilbur Ware y John Jenkins: ¿quién es Jenkins?

Un saxofonista de Chicago que vino a Nueva York, tocó y desapareció. No lo he vuelto a ver desde 1959 aunque me han dicho que volvió a tocar con la big band de Clifford Jordan. Era un muy buen alto.

¿Y el baterí­a Wilbur Campbell?

Sigue activo en Chicago. Está establecido allí­. Como tantos Chicagoans…

Otro personaje muy importante de Chicago: el «Captain» Walter Dyett …

Walter Dyett dirigí­a la orquesta de la DuSable High School. Antes ejerció la misma función en la Philips, otra escuela negra. ¡Fue el que formó a Nat King Cole! En la DuSable han aprendido a tocar una cantidad increí­ble de músicos. Era más que un profesor de música: sabí­a inculcar dignidad a los Negros. Sin embargo tení­a una disciplina de hierro. Cuando ingresé en la DuSable, con 12-13 años, vi a Gene Ammons tocar con King Cole dos o tres meses antes y decidí­ que querí­a tocar el tenor. Dyett me explicó que: uno, el instrumento era demasiado grande para mí­; y dos, que de todas formas en su orquesta tendrí­a que tocar el clarinete. Un año más tarde cuando pensaba que por fin me permitirí­a tocar el saxofón ¡me puso al oboe y al corno ingles porque el Bolero de Ravel estaba en el programa! Luego me puso al clarinete piccolo en la A.O.T.C. Band, una formación militar. Me permitió finalmente tocar el alto en una formación de música de baile.

¿Conoció a alumnos de Dyett que se convirtieron en profesionales reconocidos, como Muhal Richard Abrams, por ejemplo?

No. Abrams vino despues de mí­. Después de esta escuela entré directamente en la orquesta de Lionel Hampton, lo que me llevó a Nueva York. Pero conozco bien a Richard Abrams y también a Clifford Jordan, Charles Davis, Pat Patrick, Julian Priester…

Mientras estaba en Chicago ¿tuvo la ocasión de encontrarse con Sun Ra?

Mi primer contacto con Sun Ra fue justo después de la mili. Yo trabajaba con John Gilmore en el Cotton Club en la calle 63. Los clubes bullí­an. El Persian Hotel en la calle 64 tení­a uno; The Bedroom donde tocaban, por ejemplo, la big band de Earl Hines, Billie Holiday, etc.. En la planta baja habí­a un bar, el Persian Ballroom, donde Ahmad Jamal habí­a debutado. Una noche John me explicó que tocaba con Sun Ra. ¿Quién es Sun Ra? Tocaba precisamente en el Persian Ballroom. Fui allí­. Conocí­a a todos los músicos presentes con la excepcion de sun Ra… Era en 1954-55. Y Sun Ra llegó y tocó. Me morí­ de risa. Era demasiado gracioso. Claro que a la gente no le gustó mi actitud. Yo tení­a mucha relación con Gilmore. «Â¿Qué estás haciendo con esos idiotas?» le pregunté… Desde entonces soy amigo de Sun Ra pero me sigue haciendo reir. Y lo sabe. No es una orquesta, es una iglesia. ¡Proclama que adora al demonio! ¡En serio! Me lo habí­a dicho en los años 50 y se lo oí­ decir hace unos dos años en el festival de Chicago.

En Chicago, ¿tuvo la ocasión de frecuentar a bluesmen?

Cuando tení­a 15 años la primera orquesta profesional en donde toqué fue la de T-Bone Walker. Gracias a la guerra, nosotros los jovenes, tení­amos la ocasión de remplazar a los músicos que habí­an sido enrolados y adquirir experiencia. Habí­a numerosos clubes en Chicago donde se podí­a escuchar a Joe Williams, Billie Holiday. Chicago era ante todo la ciudad del blues. Lo más frecuente que habí­a en los clubes eran un cantante de blues, al que tení­amos que acompañar, y una «shake dancer»: una guapa jovencita que se retorcí­a como una bailadora de la danza vientre. Antes de que Joe Williams trabajase con Count Basie cantaba con la orquesta donde yo tocaba, en Basin Street, en Chicago. Y tambien Vernell Fournier… Después de la salida de Williams, fue Eddie Cleanhead Vinson quien canto con nosotros.

¿Conoció usted bien a Von Freeman?

Fui a la escuela con George, su hermano. Tocaba la guitarra. Participó en mi primera formación, un sexteto. A Von sólo lo encontré a su regreso del ejercito. Y no lo escuché tocar antes de 1950-51.

Nos ha hablado de la formación del trompetista Joe Morris…

Morris y yo éramos colegas en esta orquesta después de haberlo sido en la de Hampton. Sólo tení­a 17 años, pero la nueva musica estaba apareciendo y yo me aburrí­a en la orquesta de Hampton. Desde que habí­a escuchado a la orquesta de Eckstine en Chicago en 1944 –Dizzy era el director musical, Art Blakey estaba en la baterí­a y estaban Bird, John Jackson, Leo Parker, Dexter Gordon, Gene Ammons…– sólo soñaba con eso; Hampton sólo fue una ocasión de irme de Chicago –ganaba más dinero trabajando el sábado por la noche en Persian Ballroom que en la orquesta de Hampton durante una semana. Dinah Washington estaba con nosotros: ganaba lo mismo que yo. Era ridí­culo. ¡Hampton no pagaba nunca a nadie! Entré en su orquesta en junio de 1945 y me quedé hasta diciembre de 1946. Cuando Arnett Cobb se fue en marzo de 1947 regresé. Me quedé dos meses pero no lo soportaba más. Montamos un grupo con Joe Morris. Contratamos a George Freeman a la guitarra y a Leroy Jackson al bajo, que habí­a tocado con Lester Young.

En el principio de los sesenta dirigió The Big Soul Band…

Sí­, pero solo para un disco. Fue Clark Terry quien consiguió el contrato; estaban también Ray Copeland, Julian Priester, Charles Davis, Frank Strozier, Edwin Williams… Me olvido de muchos.

¿Que piensa de los jovenes que hoy tocan bebop?

Fantástico. Abandonaron el free-jazz y la vanguardia para regresar a la música.

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Entrevista traducida al español por Juan Carlos Hernández
con la colaboración de de Diego Sánchez Cascado y de José Francisco Tapiz (Tomajazz)

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