La joven violinista Suiza reside en la Argentina

Fuente: swissinfo.ch
Por: Norma Domí­nguez, Buenos Aires

Sophie Lí¼ssi, violinista y compositora suizaComo una historia de amor que se repite entre artistas suizos y argentinos: la violinista y compositora helvética Sophie Lí¼ssi llegó hace cinco años a Buenos Aires siguiendo a su novio. La joven de Zúrich exportó a la capital porteña un estilo único: adaptó su violí­n al jazz, le dio toques gitanos, sumó influencias de Grappelli y lo modernizó al máximo. Sophie Lí¼ssi comenzó a estudiar el violí­n a los cuatro años en su Zúrich natal, y después de dedicarse a la música clásica y de pasar por los folclores suizo, irlandés y del este europeo, fue descubriendo sus gustos más profundos y se especializó en el violí­n jazzí­stico.

Ya definida su orientación, se graduó en el Conservatorio de Jazz y Música Popular de Zúrich y fue alumna de Pierre Blanchard en Parí­s, quien, a su vez, se formó con Stephane Grappelli, considerado uno de los más grandes violinistas de jazz del siglo XX y modelo inspirador de la artista.

Con el espí­ritu de Grappelli

“Una de mis referencias musicales más fuertes es Stephane Grappelli, cuya música escuchaba mi papá y que fue el violinista más famoso de este género”, explica Sophie.

Sin duda la influencia de este artista francés trascendió lo musical. Cuentan los melómanos que cuando Grappelli cumplió 85 años (si viviese, en enero hubiera cumplido 100 años), un cronista le preguntó si pensaba jubilarse, a lo que respondió: “¿Jubilarme?, de ninguna manera… la música me mantiene vivo. ¡Es mi fuente de juventud!”
Y probablemente esa fuerza y ese humor fueron también recogidos por la violinista, para quien la música parece ser una fuente inagotable de energí­as que sostiene su maratón creativo y alimenta sus propios proyectos musicales: el ‘Sophie Lí¼ssi Trio’, y el ‘Sophie Lí¼ssi String Quartet’, para el cual arregla y compone.

“Jazz gitano, pero más moderno”

Con apenas 30 años, Lí¼ssi ostenta una vasta trayectoria que abarca desde su participación en diferentes talleres internacionales -entre otros, con el violinista de jazz Didier Lockwood, en Parí­s, y con el trompetista Paolo Fresu, en Italia-, hasta ser parte de proyectos y grupos musicales como el ‘Swing de Paris’, el ‘Lagan Trí­o’ (que fusiona el estilo clásico con la herencia de la música celta) y la orquesta de Tango ‘Sans Souci’.
“La principal influencia del ‘…Trí­o’ fue el jazz gitano, donde se recrea el estilo del legendario ‘Hot Club’ de Francia de los años ’30”. En cambio, el ‘…String Quartet’ es una formación clásica en un contexto jazzí­stico, donde la improvisación está siempre presente”, acota la artista.
“En lo personal disfruto el estilo del ‘Hot Club’, pero no quiero quedarme en eso. En Buenos Aires estudio composición con Daniel Montes y siempre trato de quebrar rutinas, de romper con lo tradicional para buscar lo propio”, agrega.
“En el cuarteto, durante la improvisación, los instrumentos acompañantes tienen la tarea de reemplazar el instrumento armónico (piano o guitarra), el bajo y la baterí­a, y hay pasajes que recuerdan al cool jazz o Bossa Nova”.

“En Argentina, mantener un proyecto es muy difí­cil”

Aunque vivir del arte en el sur de América no es fácil, Sophie Lí¼ssi no pierde la sonrisa ni baja los brazos. Mientras sus proyectos se van afianzando, dicta clases y talleres de jazz para cuerdas en Buenos Aires y en Zúrich, y recorre las noches porteñas presentando su música en vivo en los hoteles más prestigiosos de la ‘city’, teatros, pubs y distinguidos restaurantes.

“En Argentina mantener un proyecto es muy difí­cil; se necesita mucho dinero. Y hasta ahora, en varias oportunidades tuve que invertir. Con el trí­o tení­amos ganas de hacer algo de jazz fusionado con tango, pero nos cuesta conseguir fondos para los ensayos en sala con los músicos”, cuenta.

“Yo vine al paí­s hace cinco años, siguiendo a mi novio, Leonardo Ferreyra, que es violinista y concertino de la ‘Orquesta del Tango de Buenos Aires’ y, desde 2003, él también dicta clases y talleres de tango en Suiza y aquí­”.
“El público argentino es más tradicional que el suizo. Siento que a los argentinos les gusta mi música, y siempre me dicen que les recuerda mucho al chileno Hernán Oliva y también a Oscar Aleman”, relata, al tiempo que concluye en perfecto castellano:
“Durante abril estaré en Suiza tocando con el cuarteto y haciendo un ‘workshop’, en Zúrich, Uster y Winterthur. En general, desde que llegué hace cinco años, me reparto entre mi paí­s y Argentina. ¡Y lo disfruto!”

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