La hora de los angeles…

La hora de los angeles…

Que pena tener que anunciar dos nuevas pérdidas en el mundo jazzero, el pasado 16 de agosto nos dejó una leyenda, el vibrafonista Bobby Hutcherson (enero 27, 1941 | agosto 16, 2016) tenía 75 años y otra leyenda, el ingeniero de sonido Rudy Van Gelder (nov 2, 1924 | agosto 25, 2016) a los 91 años. Ambos contribuyeron a la construcción del prestigio y leyenda del célebre Blue Note, así homenajea el sello a sus ídolos…


Bobby Hutcherson

R.I.P. BOBBY HUTCHERSON (1941-2016)

ver en bluenote.com

Bobby en Blue Note

 


 

Estamos profundamente entristecidos por la muerte de Bobby Hutcherson, el mayor vibrafonista en la historia de Blue Note. Bobby falleció el lunes 15 de agosto en su casa en Montara, California. Tenía 75 años de edad.

Desde la primera nota Bobby toca en una sesión de Blue Note el 30 de abril 1963 como acompañante en el álbum de Jackie McLean One Step Beyond, su sonido se convirtió en parte integral de la etiqueta post-bop y exploraciones avant-garde a lo largo de la década de 1960 y más tarde del movimiento jazz-funk de la década de 1970. Bobby registró la asombrosa cantidad de 24 álbumes en Blue Note como líder y apareció en otros 30 sesiones como acompañante incluyendo clásicos como Eric Dolphy Out to Lunch, Andrew Hill Judgment, Joe Henderson Mode for Joe, Grant Green  Idle Moments, Gettin’ Around, Lee Morgan The Procrastinator y McCoy Tyner Time for Tyner. También introdujo composiciones indelebles en el léxico de jazz incluyendo Little B’s Poem.

Estábamos orgullosos de traer a Bobby a la casa Blue Note para el álbum nominado al Grammy 2014 Enjoy the View con Joey DeFrancesco, David Sanborn y Billy Hart. Bobby elevó cada arreglo musical a la máxima categoría hasta los impresionantes duetos que realizó con McCoy Tyner en el concierto  Blue Note 75th anniversary en el Kennedy Center en 2014.

Girar nuestra lista de reproducción «Introducción a Bobby Hutcherson» y celebrar el espíritu eterno de una leyenda del jazz moderno!


Rudy Van Gelder

R.I.P. RUDY VAN GELDER (1924-2016)

ver en bluenote.com

 

 


Estamos profundamente entristecidos por la pérdida de otra leyenda Blue Note, el gran ingeniero de grabación Rudy Van Gelder, que ha fallecido a los 91 años de edad.

Rudy era una parte vital del Sonido Blue Note, como para los increíbles músicos que grabó y su importancia para el legado del jazz no puede ser exagerada. Además de su trabajo con otros sellos, más notablemente Impulse! para quien grabó a clásicos como John Coltrane (A Love Supreme), Rudy fue el ingeniero de grabación para Blue Note Records entre 1953 a 1972 donde captura en genuinos sonidos el monumental Catálogo Blue Note.

Rudy llamó por primera vez la atención del fundador de Blue Note Alfred Lion en 1952, cuando Rudy todavía era un practicante optometrista y Alfred comenzó a emplearlo regularmente al próximo año. Rudy inicialmente grabó sesiones en las tardes y los fines de semana en la sala de estar de sus padres en Hackensack, Nueva Jersey. Más tarde, en 1959, cerró su práctica de optometría y construyó su propio estudio en Englewood Cliffs, un lugar sagrado del jazz.

Blue Train, Song for My Father, The Sidewinder, Moanin’, Somethin’ Else, Back at the Chicken Shack, Midnight Blue, Speak No Evil, Maiden Voyage, fueron grabadas por él y miles de otras más. Nuestra Classic Hits es una asombrosa colección de grabaciones históricas que permitieron a Rudy brillar. Nuestra lista de reproducción Classic Ballads se convierte en una elegía en su honor.

Gracias Rudy, por todo lo que diste al mundo de la música. Descansa en paz.


 

Blue Note cumple 75 años

Blue Note cumple 75 años

El mítico sello de jazz se hace ‘mayor’ y lo festeja con un volumen de 400 páginas ilustradas.

elmundo.es/cultura
Pablo Sanz | abril 1, 2015


 

The owners of Blue note Records Alfred Lion (left) and Francis WolffEl paso del tiempo no hace sino confirmar que el deseo permanente de éxito fácil e inmediato nos está alejando de las verdaderas razones de nuestra existencia. En cuanto a cultura se refiere, lejos quedan los tiempos en los que el hecho artístico era la piedra angular de toda actividad profesional, la emoción primera de cualquier movimiento. Estos días llega a nuestras estanterías un libro que conmemora el 75º aniversario de uno de los sellos capitales del jazz, Blue Note, que nacía en 1939 de la fascinación por este género de su fundador, Alfred Lion. Se trata de una valiosa publicación en la que se relata la trascendencia de esta compañía en la historia moderna del jazz, no sólo del jazz, sino de otras tendencias culturales como el diseño.

‘Blue Note Uncompromising expression’ es un espectáculo de libro publicado en nuestro país por la editorial Blume, con 400 páginas ilustradas y un indudable valor documental (60 euros). El ejemplar está escrito por el periodista y promotor Richard Havers, un profesional de la aeronáutica atrapado por el veneno de la música que ha firmado proyectos parecidos en torno a la también legendaria discográfica Verve.

«Los fundadores de Blue Note crearon un modelo que han seguido otras compañías. Pero, sobre todo, el toque distintivo en el negocio discográfico es su autenticidad, que nace de la sólida creencia en la importancia de hacer bien las cosas». Wayne Shorter, antiguo artillero de Miles Davis y hoy gigante sin competencia del género, presume a su manera del quehacer vivido en primera persona de los directivos discográficos del sello, sumándose a un apartado de prólogos que luego completa una joven estrella, el pianista Robert Glasper y el actual presidente de la compañía, Don Was.

En esas primeras páginas, el lector ya intuye el espectáculo de libro que tiene entre sus manos, con varios collages de históricas portadas del catálogo de la nota azul. En este sentido, y contenidos jazzísticos al margen, las cuidadas producciones que incluían textos y diseños audaces, realizados por autores reputados como Reid Miles o Andy Warhol, y la intuición jazzística de Lion y Wolff, hicieron de Blue Note (marca que, ya se sabe, alude a la nota azul empleada para construir algunos de los giros melódicos más comunes del blues) el mejor sello independiente de jazz hasta finales de los 60. El calificativo encontró justo refrendo en el sonido exquisito de sus grabaciones y la calidad de sus producciones.

El libro, estructurado en siete capítulos, que recorren la historia del sello desde sus inicios hasta la actualidad, incluye en este sentido un rosario excelso de fotografías hermosas, tanto por su estética como por su valor documental, muchas de ellas firmadas por el que luego se sumaría, junto a Alfred Lion y su socio capitalista, el escritor, Max Margulis, como co-fundador de la compañía, el también alemán y judío Francis Wolff. A este respecto, se suele decir que Blue Note no nació en Estados Unidos, sino en Alemania, por el origen de Lion y Wolff, que desembarcaron en el continente americano huyendo del auge de Hitler y el nazismo. Lion lo hizo en 1938 y Wolff en 1939, año de la primera grabación del sello, una sesión fechada el 6 de enero con dosis concentrada de boogie-woogie a cargo de los pianistas Albert Ammons y Meade Lux Lewis. Blue Note se hacía realidad.

Ese mismo año la compañía obtiene su primer gran éxito con la grabación de una versión de ‘Summertime’ a cargo de Sidney Bechet. La producción de discos empezó siendo muy bajita, vendiéndose a un dólar y medio en tiendas como Commodore, en Manhattan, regentada por otro melómano del jazz, Milton Gabler. La pasión de Lion, Wolff y Margulis por el jazz era absoluta, planteando en sus inicios las grabaciones a altísimas horas de la madrugada, las tres, cuatro de la mañana, ya que el precio del alquiler de los estudios bajaba y se daba tiempo a los músicos a hacer sus bolos en los clubes de Harlem y de la Calle 52. El ambiente era distendido, natural, auténtico, y eso se transmitía en el resultado final. La segunda grabación, sin ir más lejos, la que tuvo lugar con el grupo Port of Harlem Six se llevó a cabo a partir de las cuatro y media de la madrugada.

Los tres fundadores de Blue Note hacían un buen equipo: Margulis, las cuentas; Lion, las producciones musicales; y Wolff, el diseño gráfico y la publicidad. Este último deja a las claras sus intenciones: «La gente decía que sólo grabábamos lo que nos gustaba, y era verdad. Sólo que yo siempre añadía tres palabras: ‘with a feeling’«. El trío llegó incluso a elaborar su propio ideario, firmando el llamado ‘Manifiesto Blue Note’: «Los discos de Blue Note están concebidos exclusivamente para servir sin concesiones a la expresión del hot jazz y el swing en general… Los discos de Blue Note identifican su impulso, no los ornamentos sensacionalistas y comerciales«. Cómo ha cambiado el cuento.

A partir de ese momento, una ilustre nómina de álbumes y autores se encargaron de lucir todo el esplendor que hoy se le concede al sello: Thelonious Monk, Bud Powell, Sonny Rollins, Horace Silver, John Coltrane, Herbie Hancock, Jimmy Smith, Art Blakey, Dexter Gordon, Joe Lovano, Lee Morgan, Eric Dolphy, Jackie McLean y un largo etcétera rematado por talentos recientes como Norah Jones, Jason Moran, Robert Glasper, Medeski, Martin & Wood, José James o Gregory Porter, entre otros.

Revolución estética en las portadas

Por supuesto el libro relata la evolución del sello conforme el jazz crece en otras direcciones, léase bebop, cool jazz, post bebop, free jazz, fusión. Hecho clave en la grandeza de Blue Note como sello resultan los diseños de las portadas de los discos, realizadas por artistas e ilustradores como Paul Bacon, John Hermansader, Gil Mellé y, principalmente, Reid Miles, al que, por cierto, a pesar de la audacia de sus creatividades, el jazz le interesaba entre poco y nada. Fue tal la revolución estética que marcaron sus diseños que el mismísimo Andy Warhol colaboró incluso en algunos álbumes de jazzistas como Kenny Burrell o Johnny Griffin.

Reid Miles introdujo numerosos conceptos estéticos que suponían una ruptura total con los diseños discográficos empleados hasta el momento, instaurando una nueva relación entre arte y fotografía y música realmente vanguardista, hasta el punto de que su influencia sigue marcando el actual trabajo de ilustradores de discos.

Decisiva en la historia de la compañía fue la llegada a finales de 1953 del ingeniero de sonido Rudy Van Gelder, para hacerse caro de buena parte de las grabaciones. Francis Wolff resumió en alguna ocasión el éxito de Blue Note aunando todas estas variables: calidad de la música e intérpretes, impecables producciones y espectaculares diseños de las portadas. La incorporación de Van Gelder, que empezó grabando a los artistas en un pequeño estudio que tenía en su casa, se traduciría en la década dorada de Blue Note, la de los años 50, registrándose en esta época hasta unas 8.000 referencias.

A través de las páginas de ‘Uncompromising expression’ también descubrimos las claves de la decadencia del sello en la década siguiente, en la que Blue Note es absorbida por Liberty Records, que cambiaría algunos esquemas de trabajo, apoyando su catálogo sobre todo en propuestas de fusión claramente comerciales.

Tas la muerte en 1971 de Wolff, y con Lion retirado por problemas de salud -morirá en 1987-, Blue Note es adquirido en los años 80 por la multinacional EMI; hecho que se acompaña de la recuperación del prestigio de la compañía. Ello obedece a la apuesta por nuevas estrellas del jazz como Bobby McFerrin, John Scofield, Michel Petrucciani o Stanley Clarke, y a la buena gobernanza de directivos como Lundvall y Michael Cuscuna. Esta suma de factores devuelve a Blue Note toda la gloria discográfica perdida, amplificada después gracias a éxitos como el que en 1992 protagonizaría el grupo US3 y su versión del famoso ‘Cantaloupe Island’ de Herbie Hancock.

Este largo y decisivo periplo jazzístico también se puede contrastar con el documental ‘Blue Note. A History of Modern Jazz’, del actor y director alemán Julian Benedikt. La cinta da cuenta de la historia de Blue Note a lo largo de 90 minutos, en los que, además de testimonios cinematográficos, se incluyen entrevistas con personajes vinculados al jazz, como el ingeniero Rudy Van Gelder, el cineasta Bertrand Tavernier, el jugador de baloncesto Kareem Abdul-Jabbar o el fotógrafo William Claxton. No obstante, la mejor lectura que puede hacerse de esta historia, evidentemente, es disfrutar de todo su catálogo.

Discos de cabecera como ‘Jazz Classics Vol.1’, de Sidney Bechet; ‘Blue Train’, de Coltrane; ‘Newk’s Time’, de Sonny Rollins; ‘The Real McCoy’, de McCoy Tyner; ‘Ethiopian Knights’, de Donald Byrd; ‘The Sidewinder’, de Lee Morgan; ‘Song for my Father’, de Horace Silver; ‘The empty Foxhole‘, de Ornette Coleman; ‘Speak no Evil’, de Wayne Shorter; ‘Out to Lunch!’, de Eric Dolphy; ‘Point of Departure’, de Andrew Hill; ‘Afro Cuban’, de Kenny Dorham; ‘Moanin’‘, de Art Blakey; ‘Back at the Chicken Shack’, de Jimmy Smith; ‘Soul Station’, de Hank Mobley; ‘Something else’, de Cannonball Adderley; ‘Destination Out!’, de Jackie McLean; ‘Maiden Voyage’, de Herbie Hancock; ‘Genius of Modern Music Vol. 1 y 2’, de Monk… La lista de joyas discográficas puede llegar a ser inacabable…

En este tiempo los recopilatorios y relanzamientos están a la orden del día, como la magnífica caja de siete discos dobles que la compañía publicó con motivo de su 60º Aniversario, ‘The Blue Note Years’, un total de 14 discos, cerca de 150 temas, más de 16 horas de música y medio centenar de jazzistas líderes.

Blue Note hoy trasciende los meros márgenes de la industria discográfica al convertirse en algo más que una marca o una patente, presente también en una amplia red internacional de clubes; se trata de una actitud ante la música que, aunque el paso del tiempo haya variado o evolucionado algunas de sus esencias, tiene que ver con el amor al buen jazz, a la buena música.


 Visitá Blue Note en la web, programa de festejos por el aniversario, su historia, discografía, artístas y más…


Charles Lloyd se despide de ECM

Charles Lloyd se despide de ECM

Tras más de veinticinco años grabando y publicando en el sello muniqués, el saxofonista vuelve a Blue Note para lanzar su proyecto Wild Man Dance a mediados del próximo mes de abril.

© Cuadernos de Jazz | febrero, 2015


El binomio Lloyd-Blue Note no es nuevo aunque sí lejano en el tiempo: el último registro del saxofonista para ese sello, A Night in Copenhagen,  data de 1983. Y el primero para ECM, Fish out of Water, de 1989. Después, más de quince grabaciones para el sello de Manfred Eicher, muchas de ellas con las mejores críticas; por ejemplo, el registro con Jason Moran, Hagar’s Song, con Maria Farantouri, Athens Concert, o con su cuarteto en Mirror.

Para la vuelta a Blue Note ha elegido una grabación en directo: una suite creada por encargo del Jazztopad Festival de Breslavia, Polonia, interpretada allí en la edición de 2013. En paralelo a la salida del disco que marca su vuelta a Blue Note, la obra se presentará por primera vez en EE.UU. en el Metropolitan Museum Temple of Dendur, en Nueva York, luego en San Francisco y finalmente en el New Orleans Jazz & Heritage Festival, a primeros del mes de mayo.

Wild Man Dance Suite consta de seis movimientos: el concierto que dio lugar a su presentación y a esta grabación contó con el pianista Gerald Clayton, con Joe Sanders en el contrabajo y Gerald Cleaver en la batería, además del griego Sokratis Sinopoulos en lira y el húngaro Miklós Lukács en cimbalom.

En paralelo a la salida y presentación del proyecto, Charles Lloyd será galardonado con el NEA Jazz Masters en una ceremonia que tendrá lugar en el Jazz at Lincoln Center neoyorquino. Éste es uno de los mayores reconocimientos que se concede a los artistas de jazz, creado en 1965 por el Congreso de los EE.UU. a través de una agencia independiente del gobierno dedicada a promover la capacidad creativa de su comunidad facilitando la participación y oportunidades en el arte. Se ha otorgado a más de ochenta artistas hasta ahora, desde el recientemente fallecido Buddy DeFranco (1923-2014) a Carla Bley, por citar alguno.


Así en la tierra como en el cielo…

[audio:MPetrucciani-Memories_Of_Paris.mp3|titles=Memories Of Paris|artists=Michel Petrucciani]

Music
Michel Petrucciani

Blue Note | 29 Oct 1990

Michel Petrucciani - MusicComo cada año para ésta fecha recordamos al genial Pequeño Gran Hombre Michel Petrucciani, El Duende, como se lo conocía, no por su diminuto tamaño sino por su sobrenaturalidad y angel mitológicos. Aún hoy después de tantos años extrañamos su presencia y nos lamentamos de su partida, un 6 de enero de 1999. Su corta vida de apenas 36 años le vastó para construir una leyenda, más tarde un mito, un mojón, un ícono de la música contemporánea del último siglo.

Y no es una exageración, ni un cumplido solo por tratarse de un fallecido al que hay que recordar bien. Hay quienes piensan que los mitos son solo posibles dejando el mundo sobre la cumbre de su existencia, nada más egoísta, pensar en el mármol antes que en la continuidad del aporte al crecimiento y bienestar del alma de todos aquellos quienes lo necesitamos, quienes lo celebramos.

Michel PetruccianiY quizá ésa haya sido la gran motivación de Petrucciani, soltar su desbocado talento e inspiración para intentar deborarse todo cuanto pueda para volcarlo luego enriquecido hacia todos cuanto lo amamos consiente de su fragilidad sobre este mundo. Una fragilidad que nunca pudo con la genial sobrenaturalidad de un ser especial y único, que solo se manifestaba en los momentos en los que Michel estaba alejado del taburete que lo conectaba al piano y eso era lo menos frecuente.

En todos éstos años de su ausencia física, más no de su magia, Michel mantiene su estrella en un lugar privilegiado del firmamento al lado de los dioses a la espera solo de que alcemos la vista, algo que muchos nuevos jóvenes grupos parecen no tener como hábito desoyendo el mensaje de los dioses y duendes…

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Joe Lovano con cuerdas: una experiencia emocionante…

[audio:Symphonica-Emperor_Jones.mp3|titles=Emperor Jones|artists=Joe Lovano]

Symphonica
Joe Lovano

Blue Note | sep 2, 2008

Joe Lovano - SymphonicaJoe Lovano, una de las figuras más refulgentes del firmamento jazzero, se somete como lo hicieran otros grandes al influjo «músico de jazz con cuerdas», algo para mi gusto fascinante, con Symphonica, su primer encuentro con una gran orquesta completa,  junto a la prestigiosa WDR Radio Big Band y la Rundfunk Orchestra, conducida por Michael Abene quien se hiciera cargo de ella en 2003, viejo conocido de Lovano de las épocas de la Mel Lewis Jazz Orchestra.

«Las orquestaciones de Michael son hermosas y llenas de imaginación», dice Lovano, «…me dejó un montón de espacio para explorar y ser yo mismo» y continua, «…fué muy emocionante poder exponer mi propia historia, yo había hecho proyectos orquestales como Rush Hour con Gunther Schuller (1995), Celebrating Sinatra con Manny Albam (1997) Viva Caruso con Byron Olson (2001)…, ¿qué hace que este proyecto sea único?, que éstas composiciones son de mi repertorio personal».

Todas viejas composiciones de Lovano salvo «Duke Ellington’s Sound Of Love» de Charles Mingus componen éste debut, con un recorrido lírico y suave desde su comienzo con Emperor Jones (Landmarks, 1990, debut con Blue Note) en honor al baterista Elvin Jones: «Esta fue una de las primeras baladas que escribí en algún momento a mediados de los años 80…, es increíble lo que hizo Michael, ¿cómo creó esta hermosa orquestación?, se siente como si fuera un cuarteto» comenta excitado el saxofonista; cerrando con otra balada preciosa, muy romántica, «I’m All For You» (I’m All For You, Blue Note, 2004), más «The Dawn Of Time» (Oh!, Blue Note, 2002),  «His Dreams» un tema escrito por Lovano a su padre fallecido en 1987 y dos temas bien bop: «Alexander The Great» en duelo muy divertido con Karolina Strassmayer (saxo alto) solista de la banda y «The Dawn Of Time» donde destaca el guitarrista Paul Shigihara.

«Toda la experiencia de tocar con la orquesta fue emocionante», confiesa un Lovano muy agradecido y nosotros también…

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