Paco de Lucía muere a los 66 años
elpais.com | C. Romagera / I. Seisdedos | 26 feb 2014

El guitarrista flamenco ha fallecido en México, donde se ha sentido súbitamente indispuesto mientras estaba en la playa
El Ayuntamiento de Algeciras ha decretado tres días de luto oficial y prepara los trámites para su posible repatriación

Enmudeció el pellizco genial de la guitarra de Paco de Lucía. El intérprete flamenco ha muerto en México a los 66 años, según confirman fuentes de su entorno y del Ayuntamiento de Algeciras (Cádiz), su ciudad natal y a cuyo perfil portuario estará para siempre asociado su inimitable sonido con las seis cuerdas. De Lucía se encontraba jugando con sus nietos en una playa en Tulum, donde poseía una casa, cuando se ha sentido súbitamente indispuesto, según un amigo íntimo del músico, Victoriano Mera.
El artista ha muerto de camino al hospital. Las primeras conjeturas apuntan a que el guitarrista, galardonado con el Príncipe de Asturias de las Artes en 2004, guía del arte jondo por nuevos e inexplorados caminos al frente de su sexteto de trazas jazzísticas y eternamente recordado por su asociación en el olimpo del flamenco con Camarón durante los 60 y 70, ha fallecido a causa de un infarto.
El músico vivía desde hace años en Palma de Mallorca, tras su paso por lugares como la Península del Yucatán o Toledo, donde se dejaba ver (poco), con una mezcla irresistible de bonhomía y reclusión. En los últimos tiempos fijó su residencia en Cuba. Los que lo trataron en Mallorca lo recuerdan con una cierta alergia hacia la guitarra, que dejó de tocar durante un tiempo, con ganas de compartir ratos con gentes sencillas, alejado de los cenáculos artísticos e intelectuales y dedicado a sus dos hijos de corta edad.
Era la forma en la que Francisco Sánchez Gómez, tal era su nombre real, huía de su propia leyenda. Un mito que también obtuvo sus recompensas comerciales; en 1973, su celebérrima rumba Entre dos aguas lo aupó a lo más alto de las listas de éxitos con la conjura propia de las casualidades. La composición fue la última en entrar en el repertorio de aquel disco que acabaría invadiendo centenares de miles de hogares aquellos años en los que España se sacudía el polvo negro de la dictadura.
Ya solo su asociación con Camarón de la Isla, la entente de dos amigos de infancia curtidos en los tablaos que en aquellos setenta andaba dando sus últimas bocanadas, le habría servido para ingresar en las enciclopedias de la música popular. Pero habría mucho más. Sus primeros escarceos con el jazz, por los que fue acusado de bastardización del arte jondo, datan de finales de la década anterior, cuando colaboró, aunque sin figurar, en los discos de jazz flamenco del saxofonista navarro Pedro Iturralde. A mediados de los 70, fue dando forma a una banda irrepetible, nutrida del talento de sus hermanos, Pepe de Lucía y Ramón de Algeciras, y los jóvenes Jorge Pardo, Carles Benavent y Rubem Dantas, con el que se introdujo el cajón peruano en la ecuación flamenca. La cristalización de la leyenda de aquella banda única se dio a principios de los 80, con los discos Solo quiero caminar (1981) y Live… One summer night (1984).
De los ochenta data también su asociación con dos titanes de la improvisación a las seis cuerdas: Al di Meola y John McLaughlin. Juntos giraron por todo el mundo asombrando a auditorios de todas las clases y tamaños con su contagioso virtuosismo.
Además de cruzar flamenco con jazz, De Lucía hizo lo propio con el blues, la música hindú, la salsa, la bossa nova o la música árabe. También contribuyó a difuminar las frontera entre la música culta y la popular con históricos registros en el Teatro Real.
Doctor honoris causa por la Universidad de Cádiz y el Berklee College of Music, el jurado de los Premios Príncipe de Asturias le reconoció su «honradez interpretativa» y su capacidad de trascender «fronteras y estilos» que le convirtieron en «un músico de dimensión universal». «Todo cuanto puede expresarse con las seis cuerdas de la guitarra está en sus manos», destacó el fallo.
El Ayuntamiento de Algeciras, que ha decretado tres días de luto oficial, está haciendo las gestiones, en contacto con la familia, para facilitar la posible repatriación del cadáver. Además, esta mañana, se han suspendido todos los actos municipales previstos para esta jornada.

Dave Holland y el guitarrista granadino han grabado un disco de flamenco-jazz a cuatro manos que verá la luz la próxima primavera (europea)
Fuente: ideal.es | 21.12.09
Holland y Habichuela nacieron con apenas dos años de diferencia, la placenta de uno olía a jazz y la del otro, a flamenco. Corría la década de los 40. Los dos iban a ser grandes intérpretes, aunque en aquel momento sólo compartieran la ‘H’ con la que arrancan sus apellidos y un profético fervor musical. Pepe Habichuela -uno de los guitarristas flamencos determinantes en la historia- dio sus primeros pasos en el barrio granadino del Sacromonte bajo su nombre real, José Antonio Carmona Carmona, donde no hay ni huella de la consonante muda.
El otro, Dave Holland, arrancó a andar -cuando todavía un contrabajo era insostenible para un crío de su talla- en una ciudad de nombre impronunciable, Wolverhampton, en el céntrico, verde y tradicional condado de Staffordshire, Inglaterra. Luego, se largó a las Américas.
Pasan las décadas. Los dos -aficionados a las correrías artísticas- acaban una noche de 2006 en el Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, en Madrid. Holland, sobre las tablas al contrabajo, con un curriculum de oro macizo en el que brillan perlas como haber intervenido en los años sesenta como bajista, en dos discos clave del periodo eléctrico de Miles Davis, ‘In a silent way’ y ‘Bitches brew’. De ahí al estrellato.
El granadino también había fusionado sus sones flamencos con los de la orquesta hindú The Bollywood Strings (2001) y antes compartió escenarios con el trompetista Don Cherry, una leyenda del jazz que sentenció: «La guitarra de Pepe suena a madera, se oye el árbol que llora». O sea, que además de acompañar a los cantaores Pepe Marchena, Juanito Valderrama y Enrique Morente, el Habichuela se sintió con fuerza suficiente para abordar a Holland en aquel local madrileño y poner sus dos manos al servicio del lenguaje universal.
Gira en EE UU y Canadá
Ni media palabra. Literal. «No nos entendemos, sólo con la música. Yo no hablo ni papa de inglés», reconoce desde su domicilio madrileño Pepe Habichuela, con una navidad de lo más familiar por delante. En mayo de 2008, H&H emprendieron una gira conjunta por España que se fraguó tras varios encuentros esporádicos a lo largo y ancho de la geografía ibérica. «Este tío es que te chupa, su música te atrapa. Estoy acojonado», continúa el guitarrista granadino, que adelanta que en primavera de 2010 sacan un disco en directo. Para el verano próximo, gira conjunta en EE UU y Canadá.
«Ha sido increíble ver cómo Dave se empolló un disco de Camarón en tres días y luego lo tocaba entero a la perfección. Con el contrabajo hace el cante, por ejemplo de una taranta, y es una maravilla, mientras yo lo acompaño a la guitarra. Ha sido, de todos modos, una grabación muy relajada», cuenta emocionado el Habichuela.
Seguiriyas, tangos y bulerías son otros de los palos tallados a cuatro manos en el disco por estas dos figuras, a quienes arropan las guitarras de Josemi Carmona, hijo de Pepe y ex Ketama, y su primo Carlos. «El esfuerzo que este hombre ha realizado para adaptarse a mi música es mágico, admirable», confiesa Pepe Habichuela. «Sin partituras ni papeles de por medio, ¡como un auténtico flamenco!».
Diez temas
Por el momento, van diez cortes seleccionados. Todo está grabado. Sólo quedan las mezclas de un álbum con nombre por determinar y producido por Josemi y el mismo Dave Holland, tres veces ganador de premios Grammy, además de mejor bajista de jazz del mundo, según publicaciones especializadas.
El granadino, el primer artista flamenco en grabar para el sello independiente Nuevos Medios (1983), ha grabado con Dave en los estudios y con el sello de la SGAE. Aún les queda la última cita, en marzo, para mezclar los cantes, muchos de ellos incluidos desde siempre por el Habichuela en sus repertorios en solitario. Por ahora, el disco de H&H está en el fondo del cajón de los truenos, que en cuanto se abra rugirá en los oídos ávidos de destreza y vanguardia musical, de esos que no temen ni se enfadan porque una velada flamenca termine convertida en una especie de jam session.
‘La música se aprende con el corazón, no con las partituras», explicó el británico en un ensayo con Pepe Habichuela, a quien define como «un hombre de paciencia y un gran maestro». Llegó Holland a esta aventura española escaqueándose de su quinteto, con el que anda surcando el mundo. Es uno de los contrabajistas más destacados y ha compartido escenario con Evan Parker o Path Metheny, quien grabó en Granada ‘Morente sueña la Alhambra’.
‘Yerba Güena’, un disco grabado entre Bangalore (India), Barcelona y Madrid con la colaboración de la orquesta india The Bollywood Strings fue su incursión más determinante en la fusión. En los 70 grabó con Enrique Morente ‘Despegando’ y ‘Homenaje a D. Antonio Chacón’. Su primer disco en solitario fue ‘A Mandeli’ (1983), distribuido por todo el mundo. Su segundo cedé, ‘Habichuela en Rama’ (1997), lo grabó con su hijo José Miguel (Ketama).
«La ignorancia tambien es importante en la musica»
Fuente: publico.es
Por: Jesus Centeno | Madrid | 02/11/2009
Gitano de cuna, descendiente de una larga dinastia de tocaores almerienses y discipulo de Paco de Lucia. Niño Josele (1974), obrero de la guitarra con un pie puesto en el mestizaje y el otro en la tradicion, hace tiempo que encontro nuevos recursos mss alla del flamenco.
Tras acompañar en los ultimos años a Diego el Cigala y Enrique Morente, el guitarrista publica Española, su quinto disco como solista producido por Fernando Trueba.
Niño Josele responde con picardia de barrio y honestidad. El va a su aire, arriesgando en cada disco, reinterpretando el genero. Primero con el jazz y, ahora, tambien con musica caribeña. «El mundo demanda cosas nuevas. Respeto los codigos del flamenco, pero los musicos tienen que dejarse llevar. Los jovenes tenemos que aprender que podemos llevar el flamenco a otro nivel», dice el guitarrista.
En el nuevo album, Niño Josele homenajea a sus tres grandes maestros. Bebo Valdes (Zapateado para Bebo), Paco de Lucia (Camino de Lucia) y… Bill Evans. «Estoy enamorado de su musica. Escucho jazz desde que tengo siete años. Por las noches, me encerraba en mi cuarto y escuchaba la radio. Tomaba cintas y empezaba a grabar todos los programas en los que emitian jazz. De ahi viene mi intuicion hacia otras musicas», confiesa.
«De Evans me gusta su musicalidad. Todo lo suyo sonaba muy magico, pero yo no sabía que tenia una formacion clasica. Se nota si te paras a escucharlo. Era increible, le gustaba tocar cosas de otros y darles la vuelta. Sabia hacer versiones y tenia mucha imaginacion», reflexiona.
Para este nuevo disco han colaborado el saxofonista Ralph Bowen y el trompetista Michael Philip, pero la estrella es el tambien saxofonista Phil Woods, un grande «a la altura de Charlie Parker» que participa en dos canciones, ¿Es esto una buleria? y Waltz for Bill. «Colaborar con estos musicos ha sido un gran reto. Fernando [Trueba] me dijo: ‘este disco va a ser distinto y vas a tocar con gente con la que no has tocado nunca. Gente de fuera muy buena y muy preparada'», comenta
La rumba, un genero despreciado por los puristas del flamenco, tambien tiene su espacio con Gloria bendita, una de las mas destacadas del disco. «Es imposible decir si el ‘look’ es flamenco o popero; sólo se que quería que tuviera aire cubano», declara Niño Josele.
Como dice en los creditos del disco, Española ha sido grabado a pelo, con guitarras en directo y sin edicion. «Los grandes musicos en el jazz tocan los temas del tiron. Un trabajo de edicion, con retoques, no es natural. La musica sale un poco fria y te diviertes menos. Es un trabajo de tecnico, no de musico». Ademas, casi todo fue grabado a una toma.
«La primera toma es siempre la mejor. Por el estado de animo, por las ganas, por la imaginacion….si preparas mucho una cancion la empiezas a destruir porque la adornas de mala manera. Al final te quedas con la primera toma, que es siempre la mas sencilla», subraya.
Para tocar con ellos, decidio que debía dar algunas clases, en plan autodidacta. «La gente me dice: ‘pero si a ti no te hace falta estudiar’. Y sí que hace falta. Ademas, la guitarra nunca se deja de aprender. El problema es que tambien puede ser un arma de doble filo. La ignorancia es importante en la musica. Cuanto mas natural mejor».
Niño Josele presento Española en la ciudad en la que despunto Evans, Nueva York (en el Village Vanguard, desde el 20 al 25 de octubre pasado; el disco estara en la calle el proximo seis de noviembre [N. de aldemedianoche]). Allí actuo, la semana pasada, durante seis noches seguidas. «El flamenco es una musica de raiz y por eso engancha a la gente. El cante es mas duro de entender, pero la musica instrumental es más abierta. Ademas, fuera no es como aqui: no te ponen etiquetas», apunta el musico.
Niño Josele tiene dos vidas. Aunque pasa por su mejor momento como solista, no olvida su otra actividad: la de acompañamiento. Ha tocado para Diego el Cigala y Enrique Morente y tambien escolto a Paco de Lucia en su última gira. «Paco es mi guia. Ni en mis mejores sueños habria imaginado que iba a tocar con el. Con Paco te das cuenta de la verdad de la guitarra. Con el, la guitarra cambio, y mi vida tambien», concluye.