Miroslav Vitous ::: Dic 6, 1947

Miroslav Vitous ::: Dic 6, 1947

Miroslav Vitous

Miroslav Vitous ::: Dic 6, 1947

Miroslav Vitous tocó con su hermano Alan y Jan Hammer mientras estudiaba en el Conservatorio de Praga, y tocó en una banda de Dixieland con el trompetista/cantante Jiri Jerinek. Ganar el primer premio en un concurso internacional de música en Viena le dio a Miroslav la oportunidad de estudiar en los Estados Unidos, en el Berklee College of Music. Fue durante este tiempo que se le pidió que jugara en el grupo de Cannonball Adderley, pero lo rechazó para completar sus estudios en Berklee. En el verano de 1967, Miroslav se mudó a Nueva York para participar en la vibrante escena musical de mediados de los años sesenta.

Lo que muchos no saben es que Miroslav fue clasificado como uno de los principales contendientes olímpicos en natación libre. Formaba parte del equipo internacional que entraba en el equipo olímpico de Múnich. La disciplina y la fuerza necesarias para sobresalir en el atletismo se trasladaron a su determinación en la música. Ha admitido las similitudes del atletismo con la música, por ejemplo, cuando uno se golpea contra una pared, y tiene que tener el impulso interno para seguir adelante a pesar de las dificultades o contratiempos. Todos podemos imaginar lo difícil que debió ser para Miroslav llegar a Nueva York solo desde un país comunista. Su impresionante carrera, tanto en su trabajo como solista como en numerosas colaboraciones, será quizás una fuente de inspiración para otros jóvenes aspirantes a músicos en Checoslovaquia, y en otros lugares.

Cuando Miroslav llegó a Nueva York en 1967, tuvo la oportunidad de tocar con una gran cantidad de grandes músicos como Art Farmer, Freddie Hubbard, Bob Brookmeyer, Stan Getz, Herbie Mann, Miles Davis y Chick Corea, por nombrar algunos. 1967 fue también el año en que Estados Unidos perdió una de sus leyendas del jazz: John Coltrane. Coltrane había sido una fuerza significativa en el movimiento del jazz hacia su forma libre, lejos del hard bop, el método modal de los años cincuenta. Muchos intérpretes durante este tiempo empezaron a integrar el rock y las improvisaciones de forma libre en su música. Hubo algunas influencias del rock, así como experimentaciones con instrumentos electrónicos que fueron evidentes en muchos álbumes durante este período. Así nació la fusión, que puede definirse en términos generales como la yuxtaposición de numerosos géneros como el rock, el funk, la electrónica y la tecnología.

Miles Davis es considerado un catalizador muy influyente en el estilo de fusión. De muchos de los colaboradores de Miles surgió la primera ola de músicos de fusión, como Herbie Hancock, John McLaughlin, Chick Corea y Stanley Clark. Una de las bandas de fusión más famosas formada en 1971, fue Weather Report. Entre los músicos se encontraban el saxofonista Wayne Shorter, el pianista Joe Zawinul y Miroslav al bajo. Otros miembros fueron Airto Moirera y Alphonse Mouzon, que contribuyeron a sus dos primeros álbumes,'Weather Report' y'I Sing the Body Electric'. Dentro de estos álbumes hay evidencia de experimentaciones con efectos electrónicos en el bajo, así como en el piano eléctrico y el órgano. Miroslav tocó el bajo en posición vertical, lo que hace hasta el día de hoy. Los sonidos que eminaban del bajo producían una calidad vocal similar a la de una trompa. Estos álbumes se caracterizaron por arreglos muy fluidos y un estilo muy improvisado.

Antes del lanzamiento del álbum más reciente de Miroslav,'Universal Syncopations', se tomó un descanso de siete años para concentrar sus esfuerzos en hacer bibliotecas de muestras orquestales. Buscaba sonidos electrónicos que le ayudaran a componer, pero descubrió que lo que había en el mercado carecía de calidad. Como resultado, Miroslav se consumió en la producción de las muestras sinfónicas que había estado buscando, muestreando a cada solista entre una orquesta. "El muestreo es un proceso extremadamente caro, pero me permite componer más fácilmente cuando las ideas están frescas en mi mente."

El resultado de poder componer con las muestras electrónicas, dio lugar al lanzamiento del álbum `Universal Syncopations'. Miroslov sabía sin lugar a dudas que Jack DeJohnette sería su baterista, ya que Jack fue su baterista favorito durante varias décadas y había participado en muchas colaboraciones. John McLaughlin fue elegido por el trabajo que había hecho con Miles Davis en los años setenta, y Miroslav quería aprovechar ese estilo evolutivo y llevarlo a un nivel superior. Chick Corea ha pedido la ayuda de Miroslav en muchos de sus álbumes anteriores, así que esta vez fue Corea a quien se le pidió que colaborara. Jan Garbarek es el saxofonista favorito de Miroslav, y tienen una conexión musical intuitiva. Esta obra en particular captura la fuerza creativa en los sonidos y motivos, y sólo propone el jazz y los estilos clásicos de una manera muy abierta y libre.

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Fuente: elpais.com
Por: Iker Seisdedos | Madrid 5 dic 2012

La engañosa apariencia de saltarina facilidad que convirtió a Take Five en el tema más célebre del cuarteto de Dave Brubeck (y en uno de los más famosos de la historia del jazz) persiguió para siempre a la figura del pianista y compositor californiano, que falleció ayer (por el 5 de dic), precisamente un día antes de cumplir 92 años. Murió víctima de un paro cardíaco mientras iba camino de un hospital de Norwalk, Connecticut, para someterse a un reconocimiento, según informó Russell Gloyd, su productor durante más de tres décadas.

El apabullante éxito de la canción, compuesta en un ritmo de 5/4 por el saxofonista Paul Desmond, su compañero en el liderato del cuarteto hasta su disolución en 1967, condujo a malinterpretar a menudo a Brubeck y a su forma de comprender el jazz. La composición devino en estándar adorado por las masas, reclamado para sintonías televisivas y multitudinarios eventos deportivos, aunque visto con recelo por el sector más purista por su efectismo, cuando lo cierto es que aún hoy, con su mezcla de experimentación y comercialidad, perdura como una de las canciones más fascinantes del género.

Publicado por Columbia en 1959 dentro del disco Time out, convenientemente adornado en su portada con una pintura de aire vanguardista, ingrediente idóneo para completar la sofisticación intelectual capaz de seducir a la América previa a la revolución jipi, fue el primer álbum de jazz en alcanzar el millón de copias vendidas. También marcó la culminación de las aspiraciones del grupo que Brubeck había fundado a principios de los cincuenta junto a Desmond.

Asociada a la corriente del jazz de la costa Oeste, que vino a ofrecer desde California un contrapunto fresco y soleado a las escenas, nocturnas y fuertemente influidas por el blues, de ciudades como Nueva York y Filadelfia, la banda se hizo un nombre gracias a sus giras por las asociaciones estudiantiles de universidades de todo el país, antes de que el jazz perdiese definitivamente en favor del rock and roll su poder de influencia en la juventud.

Algunos de aquellos conciertos, recogidos en álbumes como Jazz at Oberlin o Jazz at the College of the Pacific (ambos en el sello de San Francisco Fantasy), relucen hoy como joyas para los aficionados atentos. Si bien quedaron ensombrecidas por su obra posterior, le sirvieron para convertirse en el primer músico de jazz moderno (y uno de los pocos de todos los tiempos y categorías) en ocupar en noviembre de 1954 la portada de la revista Time.

Nacido en Concord (cerca de San Francisco) en 1920 como el hijo de un ganadero y una directora de coro, interrumpió sus estudios para servir durante la II Guerra Mundial. Su acercamiento cerebral y meticuloso a la composición fue tanto herencia de sus años de estudio junto al francés Darius Milhaud como consecuencia de su inagotable afán por conocer nuevas formas rítmicas en sus giras por Japón, Europa o Asia. Como prueba de su gusto por la contaminación estilística se erige otra de sus inmortales canciones Blue Rondo à la Turk, cuya inspiración le llegó paseando por las calles de Turquía, durante uno de los viajes que emprendió la banda financiados por el Departamento de Estado, en los lejanos tiempos de la guerra fría en los que el jazz era visto como arma propagandística.

Los años a caballo entre los cincuenta y sesenta fueron tremendamente prolíficos para Brubeck y los suyos: de Ellington a West Side story, de la puerta de Brandeburgo a Walt Disney, cualquier pretexto parecía en aquel tiempo suficiente para armar un repertorio y grabar un disco en los estudios de Columbia.

El ímpetu optimista del músico se mantuvo intacto, ya sin Desmond (fallecido en 1977) y hasta el final de sus días, tanto en su faceta de compositor jazzístico como de piezas orquestales, divertimentos barrocos o cantatas. Se mantuvo activo sobre los escenarios hasta 2010. Tampoco cesaron las distinciones: Bill Clinton le concedió la Medalla de las Artes, mientras que Barack Obama lo incorporó al Centro Kennedy por su aportación a la cultura estadounidense. Cuenta con una estrella en el paseo de la fama de Hollywood y el Grammy a toda una carrera.

Un documental, titulado Dave Brubeck: in his own sweet way, en homenaje a una de sus más célebres composiciones y auspiciado por la producción ejecutiva de Clint Eastwood, celebró sus logros de una vida de dedicación al jazz. Un compromiso que en cierta ocasión definió así en The New York Times: “Una de las razones por las que creo en esta música es que en ella la individualidad del hombre halla su camino a través del ritmo del corazón. Y ese latido retumba por igual en todas partes. Es lo primero que escuchas al nacer y el sonido con el que la vida te despide”.

Llegado el momento de definitivo su adiós, le sobreviven su mujer, Iola (con la que trabajó en decenas de proyectos), así como cuatro hijos músicos y una hija.