Aaron Parks ::: Little Big III
Little Big III
Aaron Parks
Blue Note Records | Octubre 18, 2024
El debut del gran pianista estadounidense en Blue Note fué con Invisible Cinema (Agosto 19, 2008) que se considera la piedra angular sobre la que construyo el sonido que caracteriza a su actual banda eléctrica Little Big. Aquel fenomenal álbum con la participación de grandes colegas, Mike Moreno (guit), Matt Penman (bass) y Eric Harland (bata), ya anunciaba una línea que fue creciendo, fluyendo y consolidándose hasta abrirse y mostrarse en ésta nueva identidad en el debut de Little Big con su álbum homónimo en 2018.
Luego llegó la versión 2 del grupo, Little Big II: Dreams of a Mechanical Man (Ropeadope | Mayo 8, 2020), que DownBeat elogió por «la calma tranquilizadora y la fuerza silenciosa de la música.» Fué entonces cuando la popularidad del grupo se disparó, la pandemia no socabó el impulso que crecía y sólo acumulaba enormes expectativas atentos al levantamiento del encierro. Cuando esto ocurrió, «...de repente, todos los locales parecían demasiado pequeños», recuerda Parks. Comenzó la locura que abriría el acceso a numerosos compromisos tanto como las alertas sobre una sobrecarga que pronto provocaría un estallido.
El más afectado fue, claro, el pianista quien en su cada vez mayor comportamiento maníaco se preguntaba si él mismo no era el robótico Hombre Mecánico protagonista de su último álbum, «Estaba colocado y seguí adelante», dice Parks. «Y luego fue el sesgo de confirmación: encontrar pruebas de cualquier cosa en la que quisiera creer». Las cosas ya no fluían con la facilidad y la creatividad conocidas, todo se tornó forzoso y conflictivo. Cuando la cosa ya estaba en un punto peligroso tanto para la salud de la banda como para la del propio pianista, la intervención del guitarrista y co-líder de la banda puso las cosas en su lugar.
«Llegó un momento en el que no es que no me importara la música, sino que la música se convirtió en algo muy, muy secundario. Este es mi amigo; eso se convirtió en lo único importante», comentó Tuohey. «Vivimos en un mundo en el que sólo hay música, y de repente se convirtió en algo muy humano, muy rápido. Sólo tenemos que llevar a este tipo de vuelta a Nueva York de una pieza». Esto puso fin a los numerosos y extenuantes compromisos asumidos, todos a casa a recomponer las cosas...
Con Parks ya recuperado la banda retomó las giras con un impacto mayor todavía. La fuerte consolidación del vínculo entre los músicos luego de la crisis se cristalizó en Little Big III tras la desición de «documentar el sentimiento de la banda, el sentimiento de ese compañerismo», aclaró Parks. La nueva filosofía del pianista tras el apagón fue la de dejar que todo fluyera más naturalmente en una dinámica más abierta, constructiva y expectante en un «...dejar que la propia banda empezara a mostrarme cómo sonaba, en lugar de intentar controlarla yo todo el tiempo». «Aunque este disco es el más flexible y vivo», explica Parks, “también es el más centrado que ha grabado Little Big, el más destilado hasta la esencia”.
Como en tantas cosas, la confianza, la entrega, el fuerte vínculo, facilita todo al punto de elevar el nivel desde donde se observan, perciben, sienten, las emociones propias como la de los demás clarificando el proceso que tanto obseciona a Parks, «¿Cuál es la música que a mí, como oyente, me gustaría escuchar, y cómo puedo acercarme a ella...?»













