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Muere Buddy Miles, baterista de Hendrix y Santana. Reconocido baterista de figuras legendarias como Jimmy Hendrix y Carlos Santana 
Redacción
El Universal
Ciudad de México
Jueves 28 de febrero de 2008

Buddy Miles nació el 5 de septiembre de 1947. Aunque era muy conocido como el baterista de Jimmy Hendrix’s Band of Gypsys, Miles también tuvo una larga carrera como solista en donde exploró en los generos de rock, blues, soul, funk en diversas combinaciones.

Cerca de su natal Omaha en Nebraska, Buddy comenzó a tocar a los 12 años en The BeBops, banda de jazz de su padre. Más adelante, tras una actuación en Brooklyn, Nueva York, el guitarrista Michael Bloomfield le propuso formar una nueva banda. De ahí­ surgió Electric Flag, grupo que editó sólo un disco. Después se integró a The Buddy Miles Express y graba «Expressway to Your Skull», producido por Jimmy Hendrix en 1969. Las colaboraciones entre ambos continuaron y Miles tocó la baterí­a en «Electric Ladyland» de Hendrix.

A lado de Hendrix fundó la Band of Gypsys, junto a Billy Cox, después de que se deshiciera The Jimmy Hendrix Experience. Tras la muerte de Hendrix en 1970, Miles retomó con fortuna el proyecto de The Buddy Miles Express, gracias a su disco más popular: «Them Changes», que se mantuvo en las listas de éxito durante 74 semanas.

En 1974, Miles grabó un disco en directo desde Hawai con Santana que se convirtió en un éxito de ventas. Milles también colaboró con Stevie Wonder, David Bowie, entre otros. Algunos de sus temas más populares fueron «Them Changes», «Down By the River» y «Rockin’ and Rollin».

A finales de la década de 1970 y comienzos de 1980 estuvo encarcelado por cargos relacionados con las drogas. En 1986 se une a los exitosos California Raisins, una banda de personajes animados muy popular en Estados Unidos. Miles produjo y cantó en los tres discos que publicaron. En 1994 regresó a trabajar con Santana y creó una nueva versión de The Buddy Miles Express.

En el 2002 formó una banda de blues con el guitarrista Rocky Athas llamada Blues Berries. Durante los últimos años de su vida, Miles se dedicó a mantener intacto el espí­ritu de Hendrix, a través de actos promocionales y participaciones en tributos en su memoria.En el momento de su muerte trabajaba en proyectos musicales y estaba involucrado en actividades destinadas a recaudar dinero para las ví­ctimas de huracanes en Estados Unidos. Le sobrevive su pareja Sherrilae Chambers.

Aí­da Castro/ Centro de Documentación

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Smokin' Joe Kubek & Bnois King - Blood Brothers
«Smokin’ Joe Kubek & Bnois King»
Nuevo disco

El próximo 4 de marzo de 2.008 saldrá a la calle el nuevo disco de la dupla de guitarristas que conforman la «Smokin’ Joe Kubek & Bnois King». El disco se titula «Blood Brothers» y es editado por el famoso sello blusero Alligator Records.
Durante casi 20 años, el blues de esta banda ha estado emocionando a los admiradores de música en todo el mundo.
La crónica nos dice que «Blood Brothers» captura la energí­a legendaria de esta banda en vivo y destaca la interacción aparentemente telepática entre estos músicos incendiarios. Esperamos tener el disco para poder hacer los comentarios de rigor.

El piano sobresalió en el Festival Internacional Jazz Plaza 2008
Juventud Rebelde – Cuba
Las jornadas finales del Festival Internacional Jazz Plaza 2008 (evento que, mientras nos conecta con lo que brilla y vale en arenas foráneas …

La diva visita la plantación
Diario de Sevilla – Sevilla,Spain
Debutó en el mundo del jazz en 1994, en el Festival de Montreal. Nacida en Arkansas pero nacionalizada sueca, actuará hoy acompañada por el cuarteto del

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El taller Blues in the schools, espacio para la exploración de diferentes géneros. Un armonicista de Chicago, soneros de Veracruz, una cantante de Los íngeles, rockeros-bluseros argentinos y un blusero y un jazzista chilangos se juntaron este viernes en la ciudad de México para entablar un gozoso diálogo y mostrar otra cara de la globalización. Tania Molina Ramí­rez…

La exploración comenzó hace unos dí­as en Jalapa, en un taller de blues que impartió el armonicista Billy Branch, uno de los más reconocidos en Chicago, con la colaboración de Ramón Gutiérrez Hernández (voz y requinto) y Tereso Vega Hernández (voz y jarana), integrantes de Son de Madera, grupo que ha jugado un papel fundamental en la difusión del son jarocho, sobre todo en el extranjero. También participó Santiago Espósito, guitarrista de Vieja Estación, banda argentina radicada en México.

El taller, llevado a cabo del 4 al 15 de febrero, fue impartido a 60 niños y jóvenes (sus edades rondaban de los ocho años hasta algunos en sus veintes), muchos de ellos con bases musicales del son jarocho, pero que desconocí­an el blues. La idea fue ofrecer un panorama sobre “el papel que este género jugó en el desarrollo de la música popular estadunidense y cómo refleja las condiciones polí­ticas y sociales de varios periodos de su historia”, buscar similitudes con el son jarocho, aprender a tocar la armónica al estilo blusero y probar hacer son con armónica y blues con jaranas. También montaron tres piezas de blues y dos sones jarochos (La Bruja y El colibrí­ de los llanos, composición funk-jarocha de Son de Madera).

El taller fue organizado por Branch, el promotor cultural Gilles Aniorte, Ruta 61, Son de Madera, la Fundación Ford y el Centro Nacional de Comunicación Social, con apoyo del ayuntamiento de Jalapa, la Universidad Veracruzana y la Representación de Illinois en México.
Blues in the schools, como se llama al taller, se lleva a cabo en Chicago desde hace décadas y también en otros paí­ses. Esta es la primera vez que se realiza en México.
Los talleristas llegaron entusiasmados del encuentro en Jalapa y con ganas de armar más cosas (se baraja la posibilidad de hacer talleres en la ciudad de México y Chicago). También están conscientes de que en tan pocos dí­as no se logra una fusión. Cosa que, además, quizá no hace falta. Como dijo a La Jornada Ramón Gutiérrez, “se ha puesto de moda” hacer fusiones, muchas de modo superficial y poco convincente.

El músico, en una charla anterior al concierto, mencionó que ahora harí­a falta que el taller llegue a “los jóvenes de la calle, del rancho”, hacer algo “en el campo, con los jaraneros, los repentistas”.

Y, ¿qué es lo que tiene en común el blues y el son jarocho? Los organizadores partieron de la idea de que ambos tienen raí­ces en la música africana.
En el caso de Veracruz, hay una “constante influencia entre esta entidad y Cuba”.
íšltimamente, el son jarocho ha estado abierto a otros estilos. El grupo chicano Quetzal, ejemplificó Gutiérrez, experimentó hacer rock en seis octavos. También, los repentistas “han hecho cosas con raperos”.
Quizá tiene que ver con que los jóvenes están entusiasmados con el género: “en Jalapa hicimos ya una cultura del son jarocho. Encuentras jóvenes de 15, 20 años con una jarana al hombro, en busca de identidad”.

“Hay un gusto”

Gutiérrez describió algunas de las similitudes que encuentra entre ambos géneros: “Los compases son distintos, pero los grados son los mismos”; las letras (“una manera de protestar, de decir las cosas que están pasando, como pueblo, como raza”); “de alguna manera los dos son producto de la esclavitud”; “tienen cosas que fueron y vinieron (de un lado a otro del Atlántico)”.
Pero, más importante, opinó Gutiérrez, “hay un gusto: a nosotros nos gusta el blues y a ellos el son jarocho”.

Porque, al fin y al cabo, en este momento “todo se puede combinar, lo ves en todos lados”. Ramón opinó que pueden ser experimentos interesantes, pero que “es importante que la música sea única, que tenga arraigo”.
Sin embargo, reconoció que cuando es una auténtica renovación hay camino por explorar, como fue el caso de Santana, cuya “gran aportación al rock fueron los elementos cubanos y mexicanos”.

“Quién me saca el sentimiento?”

Las Señoritas de Aviñón, banda de casa de Ruta 61, abrió la noche. Le siguió Son de Madera (Vega y Gutiérrez acompañados por Aarón Cruz –contrabajo, conocido por su trabajo jazzí­stico–, Ruby Oseguera en el zapateado, y Marta González, del grupo Quetzal, en la voz y el cajón).
Destacaron una sensual interpretación de El Cupido (“Ramón, que el requinto enamore a la jarana”, exhortó Vega) y un magní­fico Cascabel, con

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Se hará un filme sobre ‘Bluesman’

El dibujante de la serie ‘Bluesman’ explica el futuro de la trilogí­a, cuyos derechos para el cine han sido ya vendidos…

El armonicista Billy Branch busca estrechar lazos culturales entre el blues y el son jarocho

El blues y el son jarocho se unirán durante los próximos dí­as en Jalapa y averiguarán si tienen lazos en común. Del 4 al 15 de febrero, el destacado armonicista Billy Branch, de Chicago, impartirá un taller con niños y adolescentes, de entre ocho y 18 años, que han estudiado son. “Una rara oportunidad para crear un puente cultural, porque el blues es una música universal”, describió Branch, en conferencia de prensa en el Bar Ruta 61. Con el argumento de que el blues y el son jarocho tienen como raí­z común a quienes llegaron de ífrica, el taller explorará lo que comparten los afroestadunidenses y los afromexicanos.

Los ‘blues’ de la vida de Clapton, por Clapton

ELPAíS.com / EFE – Madrid – 18/01/2008

El blues psicodélico, las drogas, las bandas jazz de su juventud, la muerte de su hijo en un trágico episodio, toda la vida de Eric Clapton reunida en un libro «conmovedor» según la revista estadounidense People y que está a punto de editarse en España, tras su aparición en octubre de 2007 en EE UU.

Clapton es el escueto nombre del volumen editado por la editorial Global Rhythm en el que se engloban todas estas experiencias del virtuoso guitarrista conocido como mano lenta, o como le llama el periódico Entertainment Weekly «el más querido entre los guitarristas del rock», quien se revela como «un hombre de hondos sentimientos».

Escrita por él mismo, esta biografí­a comienza con sus recuerdos de infancia en Inglaterra, adonde nació en 1945. Clapton descubrió cuando era niño que los que creí­a sus padres, Rose y Jack, eran en realidad sus abuelos y que su hermana era su verdadera madre. Un recorrido vital nunca antes narrado con tanto detalle, debido a la conocida discreción de Clapton, que aprendió a tocar guitarra por sí­ mismo.

Inspirado por otros músicos como Bob Dylan, James Brown o Bob Marley, Clapton recuerda también su mí­tica banda, Cream, los momentos de gloria y la difí­cil relación de sus componentes.

A principios de la década de los 70 llegó el despegue en solitario de Eric Clapton. Fueron los llamados «años perdidos» para el músico británico, que se sumió en una profunda adicción a las drogas hasta que editó 461 Ocean Boulevard (1974), uno de los hitos que construyen la impecable trayectoria profesional de mano lenta y que incluye en su repertorio la versión de I shot the sheriff.

La batalla con su nueva adicción se prolongó durante los años 80 y a ésta se sumó a la inesperada pérdida de su hijo de cuatro años de edad, Conor, fallecido tras caerse por la ventana de un apartamento neoyorquino. Tragedia de la que resultó uno de sus temas más conocidos Tears in Heaven, que supuso una absoluta catarsis para Clapton y que le reconcilió aún más con la música.

Según los crí­ticos del periódico Los Angeles Times, «seamos o no amantes de su música, Clapton es un relato cautivador sobre el arte, la decadencia y la redención. Es también un valioso testimonio de la profunda huella dejada por este guitarrista en el mundo del rock».