Murió Jimmy Cobb, el único sobreviviente de Kind Of Blue

Falleció Jimmy Cobb
El baterista del quinteto de Miles que grabara el icónico Kind Of Blue, el único sobreviente de aquella mágica aventura, falleció hace pocas horas. Tenía 91 años.
FUENTE: abc.es/cultura/
El baterista Jimmy Cobb, miembro del grupo que formó Miles Davis para la grabación del mítico «Kind of Blue», ha fallecido a los 91 años. Él era el último miembro superviviente de aquel noneto para la historia. No se ha informado de la causa de la muerte, pero el pasado mes de enero, su hija Serena Cobb lanzó una campaña en Gofundme con el fin de buscar ayuda económica para paliar problemas de salud que tampoco entonces fueron desvelados. «Como un hombre humilde y muy privado que siempre ha sido, jamás se quejaría o pediría ayuda. pero para poder cuidar de él, nuestra familia tiene graves necesidades. Durante los dos últimos años, mi padre ha sufrido problemas médicos que conllevan serias limitaciones físicas. Por desgracia, debido a dificultades financieras, no ha podido recibir el tratamiento adecuado», decía el texto de su petición. Su seguro médico no cubría los costes de su tratamiento (que alcanzaban la suma de 200.000 dóalres), y cientos de fans y artistas (como el guitarrista Pat Metheny o el saxofonista Joe Lovano, que hicieron donaciones por valor de 71.000 dólares) aportaron su granito de arena para apoyarle.
Jimmy Cobb comenzó a tocar con Dinah Washington, Billie Holiday, Pearl Bailey y Clark Terry, y a lo largo de su larguísima trayectoria en el mundo del jazz ha trabajado con John Coltrane, Cannonball Adderley, Wes Montgomery, Dizzy Gillespie, Dinah Washington, Pearl Bailey y muchos otros nombres ilustres del jazz, pero su nombre siempre estará especialmente ligado a sus colaboraciones con Miles Davis, sobre todo la que germinó en el legendario «Kind of Blue», que fue grabado en el 30th Street Studio de Nueva York en dos sesiones durante la primavera de 1959. Allí, el 2 de marzo de 1959 se registró en una primera sesión la cara A del disco (los temas «So what», «Freddie freeloader» y «Blue in green»), y en una segunda sesión, el 22 de abril, la cara B (con «Flamenco sketches» y «All blues»). En 1963, tras dejar la banda de Miles Davis, pasó nueve años al servicio de Sarah Vaughan, compaginando ese trabajo con otros junto a varios artistas y grupos a lo largo de los años setenta, ochenta y noventa, como Sonny Stitt, Nat Adderly, Ricky Ford, Hank Jones, Ron Carter, George Coleman, Fathead Newman, The Great Jazz Trio, Dave Holland y Warren Bernhardt.
Cobb, que empezó como batería autodidacta en su Washington natal, recordaba aquellas míticas sesiones en sus memorias: «Aquel día de primavera de 1959, recuerdo que me levanté por la mañana con una cierta excitación: tenía una sesión de grabación con Miles Davis; me vestí y preparé el instrumento. Fui al estudio de Columbia de la calle 30, entré la batería y la monté. Esperé a los compañeros, que fueron llegando, expectante por lo que íbamos a hacer. Siempre me gustó aquella iglesia (se refiere al 30th Street Studio, un antiguo templo reconvertido en estudio por la discográfica Columbia), tenía una acústica fabulosa. Empezamos a mirar algunos temas y, cuando nos metimos en ello, la cosa sonaba de maravilla, con una suavidad total. Sin hacer ningún esfuerzo, sin tensiones, muy relajados. El grupo sonó compacto en todo momento. ¿Cómo iba a sonar mal con los músicos que había? Al piano, Bill Evans y Wynton Kelly. Paul Chambers, el mejor contrabajista de entre los jóvenes en aquellos tiempos, y John Coltrane y Cannonball Adderley».
Muchos se preguntarán cómo es posible que alguien con esas credenciales sufra problemas financieros tan dramáticos. Y la respuesta ya la dio un experto en jazz llamado Ethan Iverson, que descubrió que Cobb sólo ganó 66,67 dólares por las sesiones de «Kind of Blue», y que no ha recibido royalties por los millones de copias vendidas a lo largo de estos 61 años. Sólo algunos miles de dólares entregados por el sello Sony, actual propietario del disco, por hacer entrevistas promocionales para apoyar las reediciones del mismo del mismo.
Cobb también participó en otros álbumes de Davis como «Sketches of Spain», «Someday My Prince Will Come», «Miles Davis at Carnegie Hall», «In Person Friday and Saturday Nights at the Blackhawk», «Complete», «Porgy and Bess» y «Sorcerer». Sus últimos años de actividad en el estudio los empleó en la grabación de varios álbumes como líder («New York Time» y «Cobb's Corner» entre ellos), y tocando con grandes músicos como los pianistas Cedar Walton y Hank Jones. Sobre los escenarios, ha desarrollado esta última etapa con su banda So What, que celebraba los 50 años de «Kind of Blue».
Una de sus últimas visitas a nuestro país fue en el año 2009, en el marco del Festival Internacional Canarias Jazz & Más Heineken. En 2012 regresó al Festival de Jazz de San Sebastián, pero no sólo para tocar, sino para recibir el Premio Donostia de aquella 4ª edición.








De entre los tantos logros y records de uno de los más influyentes músicos, no solo del jazz, de todas las épocas, el genial, controvertido y hasta antipático por momentos, Miles Davis, dos de sus momentos más gloriosos han acaparado los titulares de la comunidad jazzera y musical en general: uno, la re-edición de Kind Of Blue (Columbia, 1959) en noviembre del año pasado en una presentación de lujo al cumplirse el 50 aniversario de una de las obras fundacionales del movimiento; el otro, la re-edición el 31 de agosto próximo pasado, también en un formato lujoso, de Bitches Brew (Columbia, 1970) que pariera a la criatura conocida más tarde como jazz-rock, al cumplirse 40 años de su publicación. Dos hechos trascendentales en la prolifica vida musical de Miles y que definitivamente cambiara el rumbo de lo establecido.
Bitches Brew no surge de la nada, Miles venia trabajando y experimentando con instrumentos electronicos madurando el sonido que explotaría con éste disco, el banco de ensayos fue In A Silent Way grabado un año antes, 1968, junto a Wayne Shorter, Chick Corea, Dave Holland, y Tony Williams. Un elemento en común con el monumental Kind Of Blue fué la generosa disponibilidad para con sus músicos: total libertad permitiendo la espontánea improvisación, al igual que en Kind Of Blue, las sesiones de grabación casi fueron en directo y con total protagonismo de sus musicos. «Las sesiones de grabación fueron un proceso del desarrollo creativo, una composición viva», explicaba Miles y agragaba «Lo que más me interesa es el ritmo entrecortado, las melodías potentes y el sonido suave del piano»… Reunió a jovenes músicos hambrientos para ésta nueva experiencia: dos baterístas (Lenny White y Jack DeJohnette), dos percusionistas (Don Alias y Jim Riley), dos pianistas (Chick Corea y Joe Zawinul), dos bajistas (Harvey Brooks y Dave Holland), un guitarrista (John McLaughin), un saxo barítono (Wayne Shorter) y un clarinete (Bernie Maupin), formidables músicos que a la postre proseguirían con la línea, las enseñanzas y la metodología del maestro.