El elegido del jueves: Vargas Blues Band – Flamenco Blues Experience

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Para este jueves a las 21 horas seleccionamos el último disco en estudio de una banda que tuvimos invitada el mes pasado para el cierre del programa, la Vargas Blues Band con el disco Flamenco Blues Experience, que saliera a la venta el 15 de mayo de éste año. En este trabajo su líder Javier Vargas arremete con una fusión de blues rock y R&B con flamenco.

El álbum se grabó en los Ardent Studios de Memphis, donde Vargas ya había trabajado anteriormente con Texas Tango (1995 ) y Love, Union, Peace (2004), bajo la supervisión del ingeniero John Hampton (The Raconteurs, The White Stripes) y siendo el responsable de las mezclas Jason Latshaw.

En Flamenco Blues Experience han colaborado el guitarrista canadiense Frank Marino, uno de los grandes del blues rock, Devon Allman, hijo de Greg Allman, de Allman Brothers Band, Raimundo Amador, con quien Javier Vargas realiza un duelo de guitarras en el tema Blues para Lucía, Rey Morao y The Cherry Boppers aportando fusión funk. Además, las voces las han puesto Tim Mitchell y Bobby Alexander, y la sección rítmica corrió a cargo del genial Steve Potts y David Smith.

La tapa del disco es un homenaje a la de Are You Experienced?, de The Jimi Hendrix Experience, y está firmada por Bob Masse, diseñador de los carteles de las actuciones en el Fillmore West de San Francisco.

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ROBERT CRAY: THIS TIME (nuevo disco)

Glorioso regreso de este gran guitarrista, cantante y compositor que nos regala con este nuevo trabajo publicado el 8 de septiembre pasado uno de sus mejores discos.

En nuestra opinión sus albumes anteriores venían con una dosis sobrecargada de pop, sin embargo en «This Time» tenemos lo mejor de Cray, su delicada y soulera vos y su pulcra guitarra, conmuy buenos  arreglos de piano y organo hammond y con una banda que no le pierde pisada

Algunos se han atrevido a decir que este es el comienzo de una nueva era para Robert Cray’s en su larga carrera, no se si es para tanto, pero les puedo asegurar que todo el disco es fantástico.  Baladas, blues y soul clásicos, punteos de guitarra de gran calidad.

Amantes del blues y de la buena música, no se pierdan este gran disco.-

Temas

01. Chicken In The Kitchen
02. I Can’t Fail
03. Love 2009
04. That’s What Keeps Me Rockin’
05. This Time
06. To Be True
07. Forever Goodbye
08. Trouble & Pain
09. Truce

Javier Malosetti: «Los artistas jóvenes son la esperanza del país»

Por pimera vez, el prestigioso bajista tiene una banda propia, Electrohope. Integrada por músicos Sub-30, habla del gran momento del jazz argentino y de su relación con los grandes, de Bob Dylan a Luis Alberto Spinetta.

Fuente Diario Clarin
Por: Gloria Guerrero

Con su metro noventaypico y sus zapatillas 49, tiene todo el aspecto de un basquetbolista profesional… luego de unas muy saludables vacaciones. El asunto de las «llantas» siempre fue un apocalipsis hasta que consiguió que una famosa marca le diera su apoyo (plantal) y se las hiciera a medida: «¡Me salvaron la existencia….!». Pero Javier tiene, de suyo, con qué pisar: es uno de los músicos más brillantes de la Argentina, lleva los genes de una leyenda del jazz local (Walter Malosetti) y cuenta con un historial abrumador que suma ocho discos como solista, muchos premios Clarines, Gardeles y Konex, y vínculos preciosos con gentes como Luis Alberto Spinetta (con quien grabó casi una decena de álbumes), Pappo, Divididos, Rada, Lito Vitale (sigue la lista) y hasta Bob Dylan, quien lo eligió como telonero de su concierto de 2008 en Rosario.

Figurón convocante del jazz de acá, experimentador y eterno propenso a la carcajada, Malosetti ha hecho casi todo. Pero siempre hay algo que alguien hace por primera vez. A los 43, tiene por fin banda propia: Electrohope, cuyo álbum debut sale a la venta este martes 30 de junio. El disco incluye composiciones propias y versiones de clásicos y rarezas (de Prince a León Gieco) y dos temas con dedicatoria especial: Waltz for Leloir (al Parque y al doctor) y Hymn for Mono, al gran baterista Norberto Minichilo, fallecido recientemente.

Javier Malosetti canta y se ocupa de bajos, guitarras, baterías y hasta panderetas. Y también del M2, un instrumento realizado por el luthier Mariano Maese compuesto por un doble mástil con bajo de cinco cuerdas y guitarra.

¿»Electrohope» es tu primera banda? ¿De verdad?
¡Yo nunca tuve una banda! Siempre toqué con algún solista, con algún cantante, en el grupo de otro… pero nunca formé parte de una banda. Entonces, me armé una yo.

Y con pibes.
Y con pibes, sí. Hay uno que es más jovato, aunque no llega a los 30 años: Nico Raffetta, organista y tecladista de Pappo; para mí es una pieza fundamental en el blues local. El baterista es Tommy Sainz (20 años); yo veía que no se soltaba, que no se soltaba y le dije: «Noto que, ante la duda, no tocás. Hacé al revés: ante la duda¿ ¡vos pegále!». Al final lo hizo, entendió todo, es perfecto (se ríe). En otros temas de este disco tocan Oscar Giunta o mi hijo (Julián, 17), o sea que las partes de batería siempre están buenísimas… salvo en dos canciones que la toco yo. Hernán Segret (22) es el guitarrista, un gran compositor; lo conozco desde que tenía 16 y era mi alumno de bajo… Mirá, éste es el primer disco de toda mi trayectoria en el que delego el lugar del bajista: en un tema toca Hernán, y en otro Mariano Otero… Pero el cambio fundamental de este disco radica en los chicos. En Electrohope lo de «Hope» (esperanza) es por ellos. Para mí son la esperanza del país, ni más ni menos: los artistas jóvenes

¿Y lo de «Electro»?
Porque tiene un sonido «un poquito más allá». No es que tocamos en las raves, entendés, no estamos hablando de música electrónica, pero tiene un destino más eléctrico que lo que yo venía haciendo. Remite más al sonido de un equipo puesto al palo, al sonido de un órgano con su Leslie girando hasta levantar vuelo… No interpreté mi propia música de este modo nunca antes.

¿Ahora sí te va a perturbar que te premien sólo como músico de jazz?
A ver: en realidad estoy agradecido de que cada tanto alguien ponga un disco mío y piense: «vamos a reconocérselo». Eso está buenísimo. Y si me ven como «músico de jazz» también me halaga, porque es la música más grossa en este momento…

¿Creés que el jazz es la música más grossa…?
Y, para mí sí. Porque tiene los conceptos armónicos de la música clásica pero extendidos aún más: tiene la improvisación, el swing, el ritmo, el «áfrica, el humor, cosas que, a mi modo de entender, la convierten en la música más alta. Pero algunos apelan también a otros estados, claro. Como los «rockeros malos», todos pintados: son otras sensaciones que prefiero dejarlas en mi casa. Porque a veces las músicas heavies se llaman así porque están tocadas desde un modo pesado, pero musical y armónicamente tienen un mensaje muy inocente. Y después ponés el Pájaro de Stravinsky y decís: «¡Esto sí que es pesado, boludo…!» O la Danza de Maya de la Mahavishnu Orchestra: ¡ésas son cosas pesadas, que te dejan lleno de inquietudes y de miedo!… El jazz es una gran influencia para mí, aunque no la única. Fue lo que siempre más me gustó: no quiero darles la espalda a todos los años en los que escuché a Louis Armstrong. No el Armstrong de cabaret, sino el Armstrong joven, inquieto y compositor. Me gusta que eso aparezca en mi música de algún modo, en algún momento. Es una tradición. Y a mí me gustan las tradiciones. Como me gusta Prince, porque disfruta tanto de Duke Ellington: Prince ha escuchado mucho, es como un Duke moderno¿

En tu nuevo disco está Prince y también está Príncipi…
(Risas) ¡Sí! Grabé mi versión de Vicki Waiting: si hago un tema de un artistazo, prefiero que sea un lado B. Y Cachito campeón de Corrientes es un tema que me encanta de toda la vida. También incluimos esta versión en el disco homenaje a León Gieco, a beneficio de comedores de Buenos Aires, y Osvaldo Príncipi participa como invitado: es el relator de la pelea de Cachito. Príncipi, mirá vos, fue de gira por todo el mundo con mi abuelo materno, el periodista de boxeo Jorge Mórtola, quien tuvo las páginas Luces en el ring en Crónica durante medio siglo… Príncipi era algo así como «el pollo» de mi abuelo y todo el tiempo me cuenta cosas de él… a mí, que de boxeo no tengo ni idea. Y terminé haciendo un blues rural, aunque en el medio conservé un poco de chamamé. Porque el blues y el chamamé comparten el compás ternario: vos ponés un chamamé y un blues que estén al mismo tiempo y no tienen nada que ver estilísticamente, pero rítmicamente caminan juntos. Cachito… es fantástico, es una novela¿

Ahora vas a presentar «Electrohope» en La Trastienda y después en el interior. ¿Cómo se vive la crisis en las giras?
Sé que cerraron muchos lugares y que la cosa está difícil en los pubs, pero en el interior siempre tocamos en teatros hermosos… El del jazz es un fenómeno particular. En un país bastante incendiado y con poca guita, sin embargo hay boliches de jazz, un vasto catálogo, salen muchos discos, y todos tocan. La crisis argentina es innegable, pero tenemos laburo y a salas llenas. No sé, será que a la gente le gusta destinar parte de su erario a su esparcimiento artístico… cosa que celebro con felicidad.

Voodoo y sus prácticas en el ‘blues’

Fuente: laestrella.com.pa
Por: RAFAEL MONTES G.*
*Escritor y analista político.recursossinlimites@gmail.com
Al estudiar el blues como fenómeno sociológico, sobre todo en el delta del río en la Louisiana, nos damos cuenta de que la película “Skeleton Key” es lo más cercano para ilustrar lo unidos que estaban estos maestros del “blues” (“bluesmen”) con las artes o prácticas mágicas como el “Voodoo” y el “Hoodoo”. Robert Johnson, el poseído por el diablo, quien supuestamente le dio sus habilidades, era solo un pequeño detalle.

Hay una unión intrínseca entre el “ blues ” y estos encantamientos diríamos, “ satánicos ”. No me refiero a las pendejadas que hablan algunos neófitos de escuchar los discos al revés y “ mensajes subliminales ”. Si vamos a hablar del Diablo, por favor, no hablemos tonterías, es un tema serio.

Estoy poniendo “ play ” normal a un CD, recopilación en una edición del año 2007, llamado “ Voodoo Blues -Hoodoo & Magical Practices ”. Mojo es el nombre para este tipo de “ Blues ”, también llamado “ Voodoo Blues ” o “ Blues Hoodoo ”. La distinción entre géneros de “ blues “ es reciente, en su momento (entre 1910 y 1950) no existía otro, solo “ blues ”.

Con solo examinar los títulos de las canciones y los nombres de los “ bluesmen ” te das cuenta de que no es relajo. Si quieres haz la prueba, busca las letras de las canciones en Internet, ahora puedes conseguir casi cualquier cosa.

Encantamientos, gatos negros, conjuros, serpientes, brujas y brujos, preparaciones y polvos, resguardos y amuletos, nada extraño para nosotros habitantes del Atlántico, no nos es difícil entender la cultura de esta Región y la idiosincrasia de sus habitantes durante aquellos tiempos, hasta es motivo para otros artículos.

Canciones como “ Hoodoo Lady Blues ” de Arthur Crudup, es parte de esta selección, Sonny Boy Williamson con “ Hoodoo Hoodoo ” por ejemplo, también “ Two Faces Woman ” de Curley Weaver, “ Black Cat Bone ” de Sam “ Lightnin ” Hopkins y Doctor Clayton con “ Root Doctor Blues ”.

Hay una veintena de canciones en este solo disco, pero hay miles grabadas, más o menos, entre 1910 y 1950. No es extraño entonces, que el “ blues “, al igual que estas prácticas mágicas de la Louisiana se fue extendiendo a lo largo y ancho del Mississippi como reguero de pólvora, entre la pobreza y la marginalidad a que estaban sometidos los afroamericanos.

Claro que en el proceso antropológico-cultural de sedimentación de las memorias, el “ voodoo “ (como práctica religiosa), el “ blues ” (música folklórica) y el “ creole ” (idioma) se fusionaron en una amalgama que crea la identidad de ese pueblo y al mismo tiempo cada una de ellas es expresión del mismo, adquiriendo esas comunidades rurales afroamericanas, un sentido de pertenencia.

En otro análisis, ante Dios, podemos hacer lo que queramos, pero no nos extrañe en algún momento, un gran juicio como “Katrina”. Lo demás es historia.

Elegido del Jueves: Viva Carlos! A Supernatural Marathon Celebrating (varios artistas)

[audio:Viva_Carlos!-Samba_Pa_Ti.mp3|titles=Samba Pa Ti- Viva Carlos!  A Supernatural Marathon Celebrating|artists=Albert Lee]

Viva Carlos!  A Supernatural Marathon Celebrating
Varios artistas

Date: October 24, 2006
Label: Tone Center

Disco tributo al gran Carlos Santana que cuenta con la participación de grandes nombres dentro de la música progresiva, jazz/fusión, blues y rock. Cada uno por su cuenta y en conjunto, hacen su tributo al icono pionero del latin/rock . Los diez guitarristas que se aglutinan en este disco versionan clásicos de ese importantísimo guitarrista, en algunos casos con una muy novedosa elaboración. Participan en este album guitarristas de la talla de Eric Johnson, Robben Ford, Eric Gales, Frank Gambale, Albert Lee, Pat Martino, Vinnie Moore, Mike Stern, Coco Montoya y Jeff Richman.
Como si esto fuera poco, la banda que acompaña esta formada otros grandes músicos: Abe Laboriel en bajo, Dave Weckl en bateria, Luis Conte en percusion y coros, y Peter Wolf en organo.

Temas:
01.Vinnie Moore «Se A Cabo»
02.Jeff Richman «Europa (Earths Cry Heavens Smile)»
03.Eric Gales «Jingo»
04.Mike Stern «Oye Como Va»
05.Pat Martino «Flor D’luna (Moonflower)»
06.Eric Johnson «Aqua Marine»
07.Frank Gambale «Samba De Sausalito»
08.Robben Ford «Blues For Salvador»
09.Albert Lee «Samba Pa Ti»
10.Coco Montoya «Jungle Strut»

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