El lugar inaugura su nueva sede en Parana 340, con espectaculos y zapadas todas las noches de la semana. Su dueño, el contrabajista Jorge Gonzalez, repasa su historia.
Fuente: www.rollingstone.com.ar
Por: Humphrey Inzillo
Hermeto Pascoal, Chick Corea, Larry Coryell, Carmen McRae con su trio, Gilberto Gil… Todos tocaron por gusto, por placer, porque querian tocar ahi y les parecia que el clima era adecuado. Es barbaro que a un musico le guste un lugar y solo por eso se decida a tocar ahi, recuerda Jorge «El Negro» Gonzalez, uno de los contrabajistas mas prestigiosos del jazz argentino (Quinteplus, Swing Timers, Litto Nebbia, etc). Se refiere a la vieja sede del Jazz & Pop, emblematico boliche para el jazz en la Buenos Aires de fines de los 70 y principios de los 80.
Desde este mes, Jazz & Pop es una nueva oferta para la cartelera jazzistica porteña, con recitales y jam sessions todas las noches, en su nueva sede: Parana 340. El plan es recuperar el espiritu original del boliche: «Habia una magia especial. En realidad, se armaba a trabes de los musicos que tocaban todos los dias, que fueron los mejores de la argentina: Baby Lopez Furst, Horacio Larumbe, Jorge Anders, Dino Saluzzi, Litto Nebbia».
A diferencia de los 80, la oferta jazzistica en Buenos Aires es mucho mas amplia: «Hay unos cuantos lindos lugares, como Notorious, Thelonius y Clasica y Moderna. Pero el concepto es distinto. Yo soy musico y pienso en otras cosas. A mi lo que me interesa es lo que pase del escenario para afuera. Si la musica no funciona, lo demas no tiene importancia. Es el boliche al cual a me gustaria ir».
Perspectiva
Ernesto Jodos

Hace unos momentos publicamos un informe sobre Ernesto Jodos motivados fundamentalmente por la escucha de Perspectiva un disco publicado en 2005; hacia rato que queria compartir algo de este fenomenal pianista argentino y la oportunidad sobrevino de la forma mas inesperada. Perspectiva es un fantastico disco en el que Ernesto se acompaña con Hernan Merlo y Jeronimo Carmona en contrabajo; Sergio Verdinelli y Carto Brandan, bateria; Enrique Norris, corneta y Alberto Garanton en saxo tenor; todas composiciones propias salvo dos de Luis Alberto Spinetta: «Ella Tambien» (Kamikaze, 1982) y «Contra Todos los Males de Este Mundo» (Los niños que escriben en el cielo – Spinetta Jade, 1981).
Escuchar la version de «Ella Tambien» del Flaco Spinetta genero un aluvion de sensaciones y emociones arrinconadas en un, seguramente, privilegiado lugar de mi conciencia, lejos de maliciosas y peligrosas contaminaciones, ahi donde se juntan los objetos y recuerdos mas queridos, los que intentamos preservar para los momentos posteriores, aquellos que rodeados de nuestros hijos o nietos desempolvamos ante sus ansiosas miradas, imagen esta que quizas nunca se materialice, que solo suponga una coleccion de nuestros inmejorables momentos solo para ser revisionado por nosotros en soledad, reconfortandonos y dando tantas gracias por los tan buenos momentos…
Y asi de gratificante fue este re-encuentro corriendo a desenpolvar el viejo Kamikaze para volver a escucharlo una y otra vez. No hace falta aclarar mi pasion por la musica del flaco de aquellos años…, alucinaba escuchandolo!! y de todas las grabaciones es esta la que por alguna razon especial (?) mas pegada se me quedo. Mi hijo menor en estas ultimas semanas se le dio por preguntarme una y otra vez porque no lloraba, que nunca me vio llorar…, se perdio la oportunidad de ver correr una gruesa lagrima una de estas tardes en la que estando el en la escuela, yo, como en aquellos años que ponia una y otra vez el vinilo en mi viejo tocadiscos, volvia a ese viejo habito en busca de aquellas sensaciones, aquellas imagenes… Solo espero tener la oportunidad de volver escucharlo esta vez con el, en una de esas seguramente se me escapa otro lagrimon…
Ernesto Jodos – Perspectiva | Cuánto te gustó?




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El Estilo Free
Mario Rodríguez (*)
Fuente: El Diario, Parana, Entre Rios, Argentina
La intensidad llevada al extremo por los músicos del free jazz condujo al sonido a invadir el campo del ruido.
El jazz, desde muy temprano por la presencia de la batería fue acusado de productor de ruidos, fundamentalmente por muchos de los amantes de la música de occidente.
Joachim Berendt sostiene que “el hecho de que los que vienen de la música clásica escuchen la batería como un productor de ruido se debe a que en la música europea es precisamente eso: un productor de ruido. Las partes de los timbales de Tchaicovski, en Richard Strauss, en Beethoven o en Richard Wagner son ruido en el sentido de que producen efectos de fortissimo adicionales. La música se desenvuelve independientemente de ellos; la continuidad musical no se rompería si ellos desaparecieranâ€.
Para el director de la Orquesta Sinfónica Provincial, maestro Reinaldo Zemba, sin embargo, “los timbales son instrumentos perfectamente afinados que hacen al ritmo y la sonoridad final por lo cual su presencia se hace imprescindible en la obra de estos compositores, ya que las mismas perderían sentido sin las partes de percusiónâ€.
Jorge Basilikiotis —timbalista de la misma orquesta— considera ruido la caída de una piedra que, al momento del impacto contra el suelo, no es posible saber cómo sonará, mientras que, señala “en la percusión de los timbales se trata de golpes perfectamente medidos de los que anticipadamente se conoce el resultadoâ€, por lo cual, este instrumentista considera sonido al golpe de la baqueta sobre el timbal.
Por su parte el jazz, que nació al compás del ritmo de los tambores, tiene en la batería al instrumento que crea el espacio, donde sucede la música, por lo cual, bajo ningún concepto, se puede considerar a este instrumento como productor de ruido. Además la batería, con el correr del tiempo, ha trascendido su carácter meramente rítmico, constituyéndose en musical y aún en solista.
Más allá de efectos y sonidos, a los músicos del free jazz no los amilanó la idea de caer en el río. Muy por el contrario, lo rescataron y lo integraron en muchos de sus trabajos dándole especial importancia. Explotaron al máximo sus instrumentos tratando de extraer los mismos sonidos o ruidos nunca antes considerados en la música de occidente, haciéndose eco de un mundo que constantemente aporta nuevos fenómenos acústicos.
Muchos de los músicos del free jazz pusieron especial empeño en romper con las reglas convencionales en la utilización de sus instrumentos, partiendo de la consigna de que en ninguna parte está prescripto cómo deberán producirse los sonidos y que es tarea del músico encontrar otros nuevos de la misma manera que el uso novedoso del instrumento.
El límite entre ruido y sonido no es todo lo inamovible que parece. Se trata de algo que desde la física no se puede determinar con exactitud, y en este caso es válido recordar que muchos de los que son considerados sonidos en culturas musicales extraeuropeas, no son estimados como tales para nuestros oídos, regidos por la tradición occidental.
Además, a quién, sino a los músicos, les corresponde ocuparse de lo audible. De este modo, puede asegurarse que cualquier estructura artísticamente lograda que incluya ruidos, debe ser considerada música.
Stockhausen señala: “Sonidos que antes se clasificaban como ruido se incluyen ahora en el vocabulario musical… Todos los sonidos y ruidos son música… Y música que emplea hoy lo que hoy es audible es música de hoy y no futurista de un mañana, es música de nuestra era espacial, en la cual el movimiento, la dirección y la velocidad de los sonidos constituyen elementos calculados en una composición. La meta es refrescar el arsenal bien conocido y tradicional de los sonidos y renovarlo con todos los medios disponibles en nuestro tiempo, al igual que lo ha hecho cualquier época precedenteâ€.
(*) Estudioso e
investigador del jazz.
Grabaciones recomendadas