Es la segunda vez que utilizo éste medio para algo que nada tiene que ver con el jazz o el blues, la primera fué para despedir a Pipi, un alumno de mi escuela, hoy para despedir a un amigo y colega Jorge Zavaley, el «cabezón» para todos lo conocidos. Victima junto a su mujer, también docente, de una locura sin igual que nadie logra racionalizar…
Qué más se puede decir…, cuando no se logra hilvanar un pensamiento coherente…
Que hubiera sido de la vida de Marilyn, James Dean, el propio Charlie Parker y otros tantos casos de jóvenes mártires a quienes la prematura muerte los eternizó en ésa postal soñada, toda belleza, juventud, arrogancia, talento, rebeldía…, iconografía de los sueños de todos cuántos buscamos un sentido a nuestra existencia en algún momento de nuestras vidas, si la vida hubiera seguido su camino sobre ellos. Cada uno aportó con su sacrificio la imágen indemnne al paso del tiempo, nunca corrompida, nunca oxidada, nunca olvidada…
Cuántos preocupados por no haber corrido con ésa suerte al tener que soportar un presente donde el paso del tiempo ha dejado sus huellas y tras ellas el olvido, el rechazo, la devaluación… No lo veo preocupado mucho por éso a Charlie Parker salvo por el hecho de que quizás hubiera afectado su influencia sobre las mujeres que tanto frecuentaba. Pero quién puede decirnos que tales sacrificios, entregas o desgracias según se vea, aportan significativamente al universo que nos rodea. Quién podría desear a Charlie Parker, John Coltrane o a Michael Brecker y Esbjörn Svensson muertos tan jóvenes con tanto por ofrecer aún, solo para eternizarlos en el bronce y con ello intentar sostener de igual manera su música, su talento?, nadie con certeza absoluta, todos aquellos alejados de las vanidades tan superfluas tanto músicos, artístas, como cualquiera de nosotros, no dudaríamos en apostar a la longevidad que otorga el tiempo tan necesario para cubrir todo lo que podamos nuestro camino proyectado…
Ahí está la soñada imágen en su conjunto: la vida con sus posibilidades de realización, la de los artístas y creadores con sus obras y las nuestras, nuestra propia longeva existencia, permitiendonos vivir la experiencia de la belleza de la creación…
De entre los tantos que ya se fueron tan absurdamente temprano hoy se cumplen tres años de quien se sumara a ésta triste lista, el genial e inolvidable Esbjörn Svensson…
Hace minutos concluyo la presentación del tenor español Plácido Domingo junto a la soprano argentina Virginia Tola, en un escenario montado en la avenida 9 de Julio de Buenos Aires ante más de 150 mil personas. Conmueve en un día como hoy la memoria del pasado que no cierra, pero frente a una sociedad que intenta, y debe además, mirar a futuro con esperanza, alegría y pasión (sin resignar ni negociar el olvido por el pasado), también conmueve la entrega de los artistas junto a la orquesta y el coro del Teatro Colón bajo la dirección del estadounidense Eugene Kohn, cuyos integrantes llevan un litigio con el gobierno de la ciudad por mejoras salariales y condiciones de trabajo que impidió la presentación de Domingo y Tola en el mismo teatro.
Casi tres horas de espectáculo con un intermedio entre la primera parte con repertorio clásico y la segunda con repertorio latino, más un bis enorme que bien podría calificarse de Parte Tres con algunos tanguitos para finalizar con Mi Buenos Aires Querido, cerró éste magnifico espectáculo de fuerte contenido emocional que movilizó hasta las lágrimas seguramente a buena parte de ésa enorme cantidad de gente apostada a lo largo de la avenida, como de quienes como yo lo vivía sentado en el living de mi casa a cientos de kilometros del lugar pero con el corazón y el alma sobrevolando el escenario y el recuerdo de quienes hoy ya no están…
Por un país pujante, con alegría y esperanza en su gente, por un Nunca Más…