Habló sobre “Sophisticated Ladies”, Obama y el Che.
«Para mí, no existen las divisorias del jazz»
Fuente: clarin.com
Por: Pablo S. Alonso | 27.12.2010

El contrabajista y compositor Charlie Haden ha tenido una carrera variada e interesante. Su discografía cubre un arco que va desde ser el único blanco en el cuarteto de Ornette Coleman en 1959, grabando a los 22 años nomás el seminal The Shape of Jazz to Come , hasta editar en 2008 el álbum Rambling Boy , un proyecto que dejaba constancia de su primer amor: la música country que cantaba de niño junto a su familia de músicos.
En el medio, además de más trabajos con Coleman, está su vínculo con Keith Jarrett (en los grupos del pianista o en dúos, como Jasmine , editado en mayo de este año, pero en realidad grabado en 2007), el cuarteto Old And New Dreams, y proyectos con músicos como Egberto Gismonti, Jan Garbarek, Geri Allen, Pat Metheny (con quien visitó nuestro país en 1986), Gonzalo Rubalcaba, Dino Saluzzi, Brad Mehldau, Chet Baker, o los recientes visitantes Enrico Pieranunzi y Mingus Dynasty.
Desde 1987 lidera el Quartet West (Alan Broadbent, piano; Ernie Watts, saxo tenor; y el nuevo miembro Rodney Green, batería), con quienes acaba de lanzar el excelente CD Sophisticated Ladies.
Mitad canciones con cantantes invitadas, mitad instrumentales, con el cuarteto frecuentemente aumentado por una orquesta de cuerdas, Sophisticated Ladies es cualitativamente el opuesto de los discos “Featuring…” (es decir, de invitados famosos) que tanto le gustan a las compañías, pese a reunir un quien-es-quien de las cantantes de jazz actualmente más populares: Cassandra Wilson, Diana Krall, Melody Gardot y Norah Jones; además de la soprano Renée Fleming y Ruth Cameron, esposa, coproductora y manager de Haden.
Exceptuando Sophisticated lady, My old flame y Goodbye, el resto del material no es parte del más conocido repertorio de estándares, sino que proviene de la frondosa discoteca de Haden: “Toda mi vida coleccioné canciones”, le cuenta vía telefónica a Clarín . “Tengo cientos y cientos de ellas que nadie conoce. Elijo canciones de mis archivos para la gente que me encantaría que las cantase. Son mis cantantes favoritas de hoy, y es de verdad un gran placer.” El cuidado en la interacción entre material, cantantes y músicos se nota particularmente en uno de los dos temas que incluyen un solo de contrabajo de Haden, My love and I , generando continuidad con el registro contralto de Cassandra Wilson. “Alan Broadbent hizo el arreglo, él sabía que Cassandra iba a cantar e incluyó un solo de contrabajo. Lo tuvimos que escribir en una clave muy baja, porque ella tiene una voz muy grave. Funcionó perfectamente.” Haden no es tan veloz en el contrabajo como algunos contemporáneos suyos, pero está entre los grandes del instrumento por su creatividad en la elección de notas y la calidad de su tono.
Dos performances uptempo del cuarteto en Today I Am a Man de Steve Kuhn (el juego con el concepto de Ladies es casual: “Es una expresión utilizada en el Bar Mitzvah”, explica Haden) y Wahoo , del repertorio de Charlie Parker, matizan el clima del album.
Los cuatro discos fundamentales que Haden grabó con Ornette Coleman entre 1959 y 1960 y el trabajo que sigue realizando con el Quartet West, como Sophisticated Ladies, representan dos polos estéticos opuestos dentro de la frondosa historia del jazz: el revolucionario (para muchos revulsivo) free jazz y el elegante (para muchos más cerca del museo) jazz de la Costa Oeste.
¿Cómo hace para moverse con comodidad entre ambos extremos?
No hay una cosa como jazz de la Costa Oeste o jazz de la Costa Este. Para mí, no existen esas divisorias del jazz, yo simplemente trabajo con músicos, y soy muy afortunado de tocar con grandes, sean Keith Jarrett, el Quartet West, o Ornette Coleman; es toda hermosa música que viene del mismo lugar y del mismo universo.
Además de expresar admiración por Astor Piazzolla, Haden recuerda con afecto al Gato Barbieri (“Lo conozco desde, oh, man , 1967, es un maravilloso músico”) y a Dino Saluzzi, con quien desea volver a grabar en el futuro. “También me gusta Gustavo Santaleia (sic, léase “Santaolalla”, claro). Es un buen amigo, espero tocar con él.” No son los únicos argentinos que aprecia. En 1969, junto a la pianista y arregladora Carla Bley, Haden formó la Liberation Music Orchestra (en cuyo primer disco tocó el Gato Barbieri) para sentar, desde la música, posición política frente al presente de su país, incluyendo canciones de la Guerra Civil Española, y dedicando al Che Guevara Song for Che , composición que incluye un fragmento de Hasta siempre Comandante , de Carlos Puebla. “Ojalá lo hubiese conocido. Era una persona brillante -opina sobre Guevara-, excepto porque cometió el error de pensar que podía conseguir que la gente de Bolivia se pusiera de su lado. Eran tan pobres que (la revolución) no les importaba. Después de ese error fue asesinado por la CIA y la gente (en el poder) de Bolivia.” Esta canción le valió a Haden un arresto en Lisboa en 1971, cuando, tras interpretarla durante un show con el cuarteto de Ornette Coleman (con quien había vuelto a tocar en 1969), la dedicó a los movimientos de liberación en Angola, Mozambique y Guinea, por entonces colonias portuguesas en Africa. Al día siguiente, mientras el resto de los músicos abordaban el avión, Haden fue detenido e interrogado.
Paradójicamente, la salvación llegó horas después de parte del attaché cultural norteamericano. Al retornar Haden a su país, el gobierno de Nixon se cobró el favor enviando el FBI a su casa. La historia portuguesa tuvo un final feliz, cuando la dictadura encabezada por Marcelo Caetano fue derrocada en 1974 y Haden fue invitado a tocar, vivado por 40 mil personas.
Cuando se le menciona a Haden que Bley y él siempre rearmaron a la Liberation bajo gobiernos republicanos y se le pregunta si es posible que alguna vez la orquesta actúe bajo una administración demócrata, el músico declara que, pese a todo, aún le da crédito a Barack Obama: “Está esforzándose mucho para hacer las cosas bien, pero tiene un montón de problemas, porque está rodeado por gente corporativa y de Wall Street, que hace billones y billones de dólares con la gente pobre de aquí. Espero que logre cumplir las promesas que hizo.”
Entonces por el momento usted no siente la necesidad de otro disco de la Liberation.
No. Pero sólo por el momento…

“No quería que su legado se perdiera”
Sue Mingus La viuda de Charles habla del septeto Mingus Dinasty, estrella del festival Buenos Aires Jazz 2010.

Fuente: clarin.com
Por: Sandra De La Fuente
«Cuando Charles murió (1979) tuve miedo de que su música no volviera a tocarse. La gente tenía en muy alta estima al Mingus contrabajista, al líder de banda, también a la personalidad que podía iluminar un escenario. Pero no conocía al Mingus compositor. Nadie tocaba Mingus como se tocaba a Ellington. No quería que su legado se perdiera», dice por teléfono Sue Graham Ungaro, la última de las cuatro mujeres que tuvo el músico y, tal vez, la más activa militante en la difusión de su obra.
Sue mantiene una agenda cargada de eventos relacionados con su marido. El primer grupo que creó, un septeto que lleva el nombre de uno de sus discos más inspirados, Mingus Dynasty, abrirá este viernes la nueva edición del Buenos Aires Jazz, a las 20.30 en el Coliseo. “La gente se preguntaba cómo podía hacerse la música de Mingus sin él. La razón era la calidad de su obra. Sus composiciones trascendieron su presencia física”.
En un principio la banda estuvo integrada por músicos que habían tocado con el propio Mingus. Ahora la integran otros que no lo conocieron. ¿Se percibe algún cambio en el sonido, alguna forma de progreso en sus versiones?
Al principio, el grupo hacía de cuenta que Mingus todavía estaba. Muchos de los músicos que hoy tocan usaban pañales cuando Mingus tocaba. Descubrimos que no necesitamos ese sentido de pertenencia para que su música suene. Una de las cosas más interesantes de su música es que deja mucho espacio para que cada músico exprese su personalidad. Los músicos de hoy tocan según lo que se mueva en la atmósfera actual, como lo hacían los que tocaron con Mingus. Y allí está el progreso
¿No se inhiben frente a un repertorio que debe sonarles como tradición dentro del jazz?
Suelen decir que la música de Mingus era tan avanzada para su época que lo sigue siendo todavía hoy. Con Moods in Mambo , que escribió en los ‘40, hacen la broma de que deberían ponerse un traje espacial para interpretarla.
Ud. viene del mundo del teatro, ¿cómo conoció a Mingus?
En un club de jazz. Yo no sabía nada de esa música y en esa época trabajaba en una película de Robert Frank. Frank quería tener una banda de sonido de jazz y yo lo acompañaba a escuchar música. Habíamos escuchado a Gillespie y fuimos al Five Spot a escuchar a Mingus. El jazz estaba en su pico más alto. Era casi medianoche, pero había mucho ruido y un clima festivo. De pronto, en el medio de esa marea humana, noté a un hombre sentado en un rincón, meditando en el caos, en completa paz. No pude evitar mirarlo. Y ése era Mingus. Supe que era él después, cuando empezó a tocar.
¿Conversó con él esa noche?
Sí. Creíamos que Ornette Coleman escribiría la banda de sonido de esa película. Le pregunté a Mingus sobre él y me preguntó si yo era su novia. O “su vieja dama”, dijo. Yo no sabía qué quería decir, así que medio ofendida le pregunté si pensaba que yo podía ser la madre de Coleman. En ese momento, supimos que nuestro encuentro era la colisión de dos mundos diversos.
Era un hombre muy explosivo. ¿Fue difícil convivir con él?
Sus actitudes públicas no tenían que ver con su personalidad privada. Se manifestaba en la defensa de la comunidad negra. Pensaba en voz alta y sus peleas salían en titulares. Decía que si uno no consigue un titular, no consiguió nada. Y llegaba ahí a través del enojo, rompiendo un contrabajo o peleando. Pero Mingus real era tranquilo. Un hombre que uno sorprendía a media noche componiendo y que respondía: “Dios me silbó una melodía que debo escribir”.

La Mingus Dynasty abre el Buenos Aires Jazz el viernes. Lo cerrará, el Enrico Pieranunzi Quinteto, también en el Coliseo, el 8. Pieranunzi se presentará el día anterior en la sala Casacuberta del San Martín. La otra sede de conciertos internacionales será el Teatro 25 de Mayo. Habrá cruces entre nacionales e internacionales en los bares Vinilo y Notorious. El Real Book Argentina Ensamble se verá en La Trastienda. Habrá clínicas y cine y conciertos al aire libre en la Recoleta. El ciclo Jazzología tendrá su espacio.
Más info: www.festivales.gob.ar

«Aún sigo aprendiendo»
Fuente: lavanguaria.es
Por: Francesc Peirón | Nueva York | 16/09/2010 |
Este hombre pausado que abre la puerta acaba de cumplir los 80 años. Está solo en la habitación del hotel neoyorquino. Aprieta la mano acogedor y deja una sonrisa sin rastro de arrogancia, aunque sea un genio. Una leyenda llamada Sonny Rollins, el coloso del saxofón, que el próximo 3 de noviembre abrirá otra edición del Festival de Jazz de Barcelona. De su pelo blanco ha desaparecido el cumulonimbo que coronaba su cabeza hace 48 horas cuando se subió al escenario del Beacon Theatre. Allí celebró el pasado día 10 su cumpleaños rodeado de amigos. De otras figuras irrepetibles, como los también octogenarios (más o menos) Ornette Coleman (saxo), Roy Haynes (batería) y Jim Hall (guitarra).
Desde la platea nadie adivinaría su edad, por su vitalidad… La música me hace sentir joven.
Entre el público, muchos hablaban de concierto histórico, por su música y sus invitados. Fue la primera vez que en un escenario toqué con Coleman. Los dos tenemos 80 años, ja, ja. Pronto nos reuniremos otra vez. La otra noche fue muy bonita, con invitados maravillosos, una noche especial, pero todas lo son. Cada noche es importante.
Le insisto en lo de histórico. Lo he oído. Tengo suerte. Para mí lo histórico es tocar junto a Ornette tantos años después, porque lo habíamos hecho fuera del escenario. Esto es bueno para el jazz. Lo realmente histórico fue el buen feeling. Todos tuvimos buenas sensaciones.
¿Aún disfruta con el jazz? El jazz es mi vida, lo amo. Tengo 80 años pero esto no significa nada. Pienso en el jazz como pensaba cuando tenía ocho. Sólo era más joven. Si uno no mira al calendario, es el mismo sentimiento, el mismo entusiasmo.
¿El secreto?
No tengo ni idea. Pienso que tengo un talento especial. Trabajo, practico cada día, pero tengo un don para esto desde que nací. Mi talento es la música.
¿El significado de lo que hace sigue siendo comparable? Sí. El jazz significa para mí algo vivo. Nunca toco igual la misma pieza. Sé que mucha gente ama el jazz porque es muy libre, te hace sentir libre. El jazz es libertad completa en el buen sentido. No hay nada incorrecto en él.
¿En qué piensa cuando interpreta uno de sus solos? No pienso en nada. Cuando toco un solo no quiero pensar, porque si pienso en algo, entonces se interrumpe el movimiento natural. No puedo pensar. Debo dejar que la música fluya por sí misma.
Un concierto de cumpleaños la víspera del trágico 11-S.
Tenía las dos fechas. Elegí el 10 porque el 11 la gente tiene otras cosas en las que pensar. Yo estaba allí el 11-S, ¿lo sabía?
Lo evacuaron de su piso, del que sólo tomó su saxo.
Correcto, en mi maletín. Es lo más importante de mi vida. Recuerdo que todo el mundo se comportaba de forma amigable, musulmanes, cristianos, judíos, blancos o negros, todos amigos. Era increíble, todos abrían las puertas. Nunca había visto nada igual.Alos dos meses la gente volvió a la normalidad, a odiarse.
Y ahora el conflicto de la mezquita cerca de la zona cero… La amistad duró dos meses. Sé que hay problemas. Es difícil. Creo que la mezquita debería estar ahí, pero se ha de explicar. Los cristianos matan a gente, los judíos matan a gente por cualquier razón, los musulmanes, estos radicales, matan a gente. ¿Qué hacer? No lo sé.
¿La culpa es de la religión o de las personas? De ambos. En cualquier momento sientes que tu religión es la única. Es una locura, es estúpido. La gente todavía no ha alcanzado el escenario del desarrollo. Los humanos actuamos como idiotas.
¿El jazz es un antídoto?
Sí, pero uno ha de ser introducido por el camino correcto. Hay gente que dice que es terrible, incluso en la comunidad negra los hay que lo consideran la música del diablo. Sin embargo, al escucharlo bien, reconocen que nunca habían oído algo igual. Es una fuerza positiva. Hace que la gente sea natural, no sometida a control. Y es importante porque mucha música procede del jazz. Esos jóvenes haciendo hip-hop, tal vez no lo saben, pero es jazz, como tantas canciones populares.
Alguna vez ha hablado de que es una pieza integradora y hoy su país tiene un presidente negro, un logro en ese objetivo. Sí y no. Sí, la gente se siente un poco mejor con Obama, pero él todavía no está haciendo nada realmente porque no puede. Ningún presidente de Estados Unidos puede hacer nada porque se impone el sistema, que es el que garantiza que no puedan hacer nada. Obama sí, simboliza algo, es un bonito símbolo y hace que el resto del mundo nos admire, ¡un presidente negro! Pero también respondo no porque el sistema impide hacer nada diferente.
Cinco días después del 11-S del 2001, al arrancar un concierto en Boston, afirmó que «la música puede ayudarnos». La música puede ayudar, aunque no cambia el mundo. Ayuda en lo individual. Tú puedes ser mejor persona, o tu familia. No podemos cambiar el mundo. Lo único que podemos cambiar somos nosotros. Las personas hemos de preocuparnos de mejorar.
Pronto regresará a Barcelona. Será su sexta visita. En la del 2007 salió aclamado. En su línea de pensamiento, ahora afronta un reto de superación. Así es. El próximo concierto será mejor. Aquel concierto no fue perfecto y yo quiero ser perfecto, que la gente sienta algo fuerte. Vivo en un tiempo diferente, esto es el 2010. Han pasado casi tres años y he aprendido más. El jazz, al ser una música viva, no es un cuadro colgado en un museo, se impregna de lo que pasa.
Ya fue una de las figuras del primer festival, en 1966…
Barcelona es una ciudad maravillosa. A mi mujer le gustaba más Madrid y a mí, Barcelona.
¿Cómo se explica? Creo que mi mujer (falleció en el 2004) era más conservadora y la gente de Madrid le parecía más disciplinada. Para mí, Barcelona era más de la gente, el catalán, la cultura, más libre.
Una curiosidad, el otro día estaban juntos usted y Roy Haynes, dicen que los últimos músicos vivos que tocaron con el mítico Charlie Parker. Es posible, pero nunca lo he pensado. Parker fue mi profeta.
Dave Douglas Quintet cierra esta noche en la Sala de Conciertos Caixanova el VI Festival De Jazz Imaxina Sons de Vigo (España).
Fuentes: Amaia Mauleón | farodevigo.es // Teresa Cuiñas | elpais.com
Reconocido por el público y la crítica como uno de los artistas más interesantes del panorama jazzístico contemporáneo, el talento de Dave Douglas (Nueva Jersey, EE UU, 1963) y su selección de músicos, entre los que destaca el aclamado pianista Uri Caine (Philadelphia, 1956), esta vez al piano acústico, más Donny McCaslin (saxo tenor), James Genus (contrabajo) y Clarence Penn (batería), clausuran el certamen vigués, uno de los eventos peninsulares de referencia a la hora de hablar de un jazz sin fronteras, permeable a técnicas y estilos que permitan su evolución.
–Usted ha dicho que el poder de la música es más importante que el de las palabras. ¿Es posible enviar un mensaje sólo con la música?
–Tal vez la música no sea más poderosa que las palabras, pero es definitivamente diferente y puede transmitir cosas que las palabras no pueden.
Y en esa corriente navega la figura de este compositor inmerso en una multiplicidad de proyectos con diferentes grupos y otros artistas procedentes de ámbitos diversos, director de un taller de música y admirador confeso de autores como Björk o Tom Waits…
–¿Dónde encuentra la inspiración?
–«¡Hay tantas cosas que pasan! Mi propio activismo se ha desplazado a la comunidad de músicos en los últimos cinco años. Hay tantos problemas en el sector que siento que tengo que centrarse en los retos a los músicos, creativos y artistas. En cierto modo, ha hecho que mi música más reciente se centre en cuestiones musicales de armonía, contrapunto, ritmo, melodía y de determinados aspectos de la historia musical. Estoy contento con ese cambio…», afirma Douglas, en quien permanece invariable la curiosidad por todos los sonidos que le circundan, «Mi trabajo consiste en convertir en algo personal mi amor por toda la música maravillosa que se hace en el mundo y espero seguir explorando y descubriendo nuevos sonidos».
–¿Por qué le gusta tanto la formación de quinteto?
–Es como un cuarteto de cuerdas, la consonancia de voces es realmente excelente. Me encantan los tenores de primera división, y Donny McCaslin realmente juega ese papel para mí. Tenemos una historia real de interacción con James Genus y Clarence Penn, y que la interacción sea una parte de la tradición del jazz es lo que más me interesa. Me gusta sentir que estamos descubriendo algo juntos en el mismo momento. Las canciones que escribo tratan de crear oportunidades para que eso suceda.
–¿Cuál es, para usted, el secreto de la trompeta?
–La trompeta es muy misteriosa. Me siento bendecido de que empezase a tocar este instrumento tan joven, aunque yo no sé por qué. Ahora la trompeta es como una voz para mí. Es una voz que me sigue dando el placer de escribir y crecer juntos.
–Se pone en práctica, también en muchos proyectos, una visión totalmente abierta del jazz. ¿Ésta es la forma de mantener vivo el jazz?
–Soy simplemente un músico y mi experiencia me dice que está abierto a todos los sonidos de mi alrededor. Es mi trabajo para llegar a algo personal que refleja mi amor por toda la música maravillosa del mundo. Yo sí pienso en el público, en el sentido de que lo que yo valoro en la música tiene que tener un valor universal que transcienda más allá de mi círculo.
–¿Hay algo que usted todavía desee explorar y qué no lo haya hecho aún?
–Espero poder seguir explorando y descubriendo nuevos sonidos, tanto dentro como fuera de mí. Ahora mismo hay tantas grandes ideas para asumir… y no tengo miedo de que eso cambie.
El trompetista es poco amigo de las taxonomías, en contra de las opiniones de otros colegas empeñados en excluir de la órbita del jazz casi todo lo que suene fuera de la tradición americana…
–¿Cree que el uso estricto de las etiquetas y los prejuicios pueden frustrar a muchos músicos, sobre todo los jóvenes?
–Hay una realidad para todas las etiquetas que utilizamos para la música. Existen y tienen alguna utilidad. Pero creo que hay muy pocos músicos que piensan en las etiquetas cuando están haciendo música. Las etiquetas no son tan útiles en la práctica musical. Y sueño con el día en que toda la música se pueda apreciar en sus propios términos y con igual respeto y amor. Eso es ciertamente lo que trabajo en mi propia música, y es la manera que me gustaría que mi música sea escuchada.
Douglas mantiene un blog en el que va dejando constancia del curso que llevan sus proyectos artísticos y que le sirve como plataforma para difundir sus reflexiones sobre jazz. Antes que una amenaza para las economías de los músicos, considera que la red es una gran oportunidad.
–¿Cómo es la relación entre jazz e internet? Por ejemplo, su blog lo mantiene en contacto con sus seguidores. Sin embargo, también están las descargas…
–Estar en contra de internet es como estar en contra de los icebergs. Está aquí y debemos aprovechar al máximo esta oportunidad increíble. Por supuesto, no todo es positivo, pero es un gran momento para los músicos independientes, en gran parte debido a internet. Internet acelera la cultura global. Espero que la gente visite mi sitio y vea lo que estamos haciendo con él porque creo que es interesante para el músico y para el oyente por igual.
«Soy otra persona, y me gusta»
Fuente: www.elperiodico.com
Por: Roger Roca | Barcelona
Con Quiet nights ha conseguido un exito que no lograba desde The look of love, su anterior disco con orquesta de cuerdas y el mas suave de su carrera. ¿Que le hace pensar?
Ahora mismo ni pienso en discos. Aunque se llame Quiet nights tour y toque mucha bossanova, en los conciertos tambien hay cosas de Nat King Cole o de Miles Davis de los años 60, que es lo que escucho ahora. Me siento como una artista en la carretera, no como alguien que tiene que vender un disco. Y esa es una posicion muy afortunada. Asi es como deberia ser cuando eres un musico de jazz.
En el disco la acompañan las cuerdas, pero gira en cuarteto. Con un grupo tan pequeño, ¿como recrea el ambiente del disco?
He escuchado mucho a Joao Gilberto tocar su guitarra en solitario, y esa es la atmosfera que me gustaria conseguir.
Le conocio personalmente, felicidades. No es facil.
Si. Creo que dar con Papa Noel o el Conejo de Pascua debe ser mas sencillo. Fue muy amable y me dijo que le gustaría grabar conmigo. ‘¿Que tal el viernes?’, le respondi. La cosa quedo en nada, tipico de el. Es todo un personaje.
Bossanova, estandares y canciones de los 60. Su musica siempre viaja a otras epocas. ¿Que tiene el pasado que no tenga el presente?
Lo que yo hago no es nuevo. Es el pasado. Pero si eres escritor, lees buenos clasicos, y a partir de ahi consigues tu propia escritura. No es que crea que ahora no hay nada relevante artisticamente. Pero, ¿como no volver a Shakespeare? Simplemente me veo como una actriz que interpreta una obra maestra sin que me importe cuando fue escrita. Tomo una cancion y la convierto en mi propia historia.
Pues en escena, hablando con los espectadores, parece que lo pase realmente mal.
Eso era antes. Ahora hablo mucho con el publico, les cuento historias sobre mis hijos, y les hacen gracia… Ese es mi trabajo. Incluso me rio de mi misma. ¡Diana Krall hablando! Es como si Greta Garbo sonriese. Quiza es que soy mayor, que ya no me intimida el exito, que he superado la muerte de mi madre… Estoy casada, tengo dos hijos y me lo paso en grande. No soy esa chica soltera que intenta ser coqueta. Soy una madre que habla con otros padres sobre como hacer tostadas con queso viajando en un autobus durante 17 horas. Soy otra persona, y me gusta.
O sea que asume que el suyo es básicamente un publico adulto.
En los conciertos bromeo con ellos y les digo que puede que sus hijos esten en la sala. Pero se que la mayoria son mayores que yo, que ya son padres o incluso abuelos. No me incomoda. En mi grupo tres de nosotros tenemos hijos [Los de Krall, que viajan con ella en esta gira, se oyen de fondo al otro lado del telefono]. Pero en el escenario tambien hablo de astronautas. ¡Conoci a Neil Armstrong, uno de mis idolos de infancia! Ahora no hay quien me haga callar.
Habla mucho de su vida privada. Incluso su ultimo disco se publicita como una carta de amor a su marido [Elvis Costello]. ¿No es peligroso mezclar vida privada y publica?
¡Pero si eso es cosa de la discografica! Apenas has terminado de hacer un disco y ya lo tienes que definir en palabras. Un periodista te pregunta: ‘¿Diria que es una carta de amor a su marido?’ Y respondes: ‘Pues si’. Y eso se convierte en la definicion del disco. ¡Oh, Dios! Pero no trata sobre mi vida privada. Al publico le digo: ‘Ahora yo pensare en mi marido, pero no quiero que vosotros penseis en el, pensad en alguien distinto’.
A medias con su marido, por primera vez, escribio canciones muy intimas sobre su vida en el disco The girl in the other room. Pero no lo ha vuelto a hacer. ¿Le dio miedo exponerse tanto?
¡Menuda estupidez! No hago esas canciones porque ahora no quiero pensar en la muerte de mi madre. Agradezco la franqueza, y perdone el tono. Pero no, no tengo miedo. ¿Quiere venir conmigo a esquiar y comprobarlo? Como artista creativa hay muchos lugares a los que quiero ir. Igual lo proximo que hago es un disco infantil.