Falleció Cecil Taylor pionero de la vanguardia, padrino del Free…

Falleció Cecil Taylor pionero de la vanguardia, padrino del Free…


Tenía 89 años, fué junto a Ornette Coleman motor de uno de los movimientos más expresivo, irreberente y contestatario que se haya conocido en el ambiente musical. En 2015 tocó el piano en la despedida de Ornette, su amigo y compinche. El adiós a un conquistador…


Cecil Taylor«Uno de mis deseos se ha cumplido. Encontré el amor. Fue difícil, pero lo encontré. Porque cuando Billy Holiday cantó, «No sabes lo que es el amor», grandes cantantes te dirán… es una sociedad. Es un compartir»…..

Cecil Taylor 10 de noviembre de 2010

«Practicar, ser estudioso con el instrumento, así como mirar un puente, o bailar, o escribir un poema, o leer, o intentar hacer su hogar más hermoso. Lo que entra en una improvisación es lo que entra en la preparación de uno, permitiendo entonces que los sentidos preparados ejecuten al más alto nivel desprovistos de interferencia psicológica o lógica. Te preguntas, sin lógica, ¿de dónde viene la forma? Parece que algo que puede ser olvidado es que a medida que comenzamos nuestro día y procedemos a través de él hay una forma en la existencia de la que creamos, que el día y la noche en sí es para. Y lo que elegimos variar en la rutina diaria proporciona en sí mismo los bloques de construcción frescos para construir una forma viva que se traduce fácilmente en un acto específico de hacer una composición musical». Cecil Taylor


Cecil Taylor ha sido una fuerza creativa inflexible que es un testimonio de su propia existencia y experiencia personal desde sus primeras grabaciones en los años 50. En los años 60, su música se convertiría en un exponente destacado, junto con la de John Coltrane y Ornette Coleman, del incipiente movimiento de «free-jazz». Este movimiento sacudió los mismos cimientos sobre los que descansaba con seguridad la música de jazz y marca un punto de inflexión en la historia de la música que desafió las estructuras de la forma y el sistema armónico tonal. Taylor ha dicho de su característico toque rítmico que intenta «imitar en el piano los saltos en el espacio que hace un bailarín» y su facilidad orquestal en el piano le ha permitido innovar nuevas texturas musicales en la interpretación de pequeños conjuntos. El toque de Taylor siempre ha sido técnicamente sofisticado, pero como dijo una vez, «la técnica es un arma para hacer lo que hay que hacer».† El personal de sus bandas durante sus casi cinco décadas en el jazz comprende una lista de talentos asombrosos incluyendo: Steve Lacy, Jimmy Lyons, Albert Ayler, Buell Neidlinger, Dennis Charles, Archie Shepp, William Parker, Max Roach, Tony Williams, Mark Helias, Mary Lou Williams, y Bill Dixon. Además, ha trabajado con varios bailarines y coreógrafos notables, incluyendo la composición de música para Diane McIntyre, Mikhail Barishnokov, y Heather Watts.

Aunque su música siempre ha sido polémica para el público en general, siempre ha sido totalmente fiel a su visión artística, y esto se ha extendido a todos los aspectos de su vida, incluyendo sus pasiones por la lectura, la danza, el teatro y la arquitectura. También es un poeta consumado, y ha incorporado este talento en muchas de sus actuaciones y grabaciones.

Nacido en Nueva York el 25 de marzo de 1929, Cecil Taylor comenzó a tocar el piano y a la edad de cinco años, alentado por su madre. De 1951 a 1955 asistió al New England Conservatory donde se concentró en piano y teoría musical. Su temprana carrera profesional comenzó trabajando con Hot Lips Page y Johnny Hodges (c. 1953). En 1955 formó un cuarteto con Steve Lacy y pronto lanzó su primer álbum importante, Jazz Avance (1956). Un compromiso poco después en el Five Spot ayudó a establecer el club Greenwich Village como un foro para el nuevo jazz de la Costa Este. Durante este período también hizo una aparición en el Festival de Jazz de Newport y en el Great South Bay Jazz Festival. En 1960, su cuarteto de «free-jazz» reemplazó temporalmente a una banda de «hard-bop» en la obra The Connection.

En 1962 fue galardonado con el premio «nueva estrella» de Downbeat para pianistas, mientras que irónicamente no pudo conseguir trabajo durante la mayor parte de los años 60. Afirma que se vio obligado a vivir de la asistencia social durante al menos cinco años durante este período. En 1964 participó en la Revolución de Octubre en el Jazz, una serie de Conciertos de la Ciudad de Nueva York patrocinados por el Gremio de Compositores de Jazz de Bill Dixon (compuesto en su mayoría por músicos de la variedad de vanguardia). En los años 70, enseñó brevemente en Antioch College, la Universidad de Wisconsin y Glassboro State College en Nueva Jersey.

Prácticamente toda la música grabada por Taylor entre 1967 y 1977 fue grabada y lanzada en Europa. A partir de 1973, su carrera comenzó a cobrar impulso y comenzó a hacer giras regularmente como pianista solista y dirigiendo sus propios grupos. También recibió una beca Guggenheim Fellowship y dirigió su propio sello discográfico llamado Unit Core. En 1975 fue elegido en el Down Beat Hall of Fame. En 1979 compuso música para la obra «Tetra Stomp: Eatn’ Rain in Space».


 

La invención de Ornette

La invención de Ornette

Ornette-quartetMe encuentro sentado a la mesa durante la cena de éste último domingo intentado interesar a mi hijo menor de 15 años sobre la magnitud de la perdida de la gigantesca figura de Ornette Coleman. Él apenas despega los ojos de su sandwich de milanesa y cada tanto dispara una miradita entre interesado y piadoso mientras mi esposa no para de reirse en un ataque incontenible preguntandome que había tomado!!

Porque no se trata exclusivamente de la perdida de un músico de jazz, se trata de la perdida de un testigo privilegiado de una época de efervescencia desde muchos planos: los ideales políticos, los movimientos sociales, los culturales… Y no un testigo pasivo de una época gloriosa en muchos sentidos, sino una pieza clave en el desarrollo de un movimiento que empujó a la compungida lucha por los derechos civiles en su propio país. Una desesperada búsqueda por redefinir el concepto de libertad aparentemente solo disponible para un selecto grupo de hombres blancos en un país que sostiene de forma hipócrita su condición de paladín de la libertad y los derechos civiles, consagró el nacimiento de un movimiento que enarbolaba las banderas de la libre expresión.

«Más que un movimiento, una declaración de principios…»

De ahí que Ornette merece que lo ubiquemos en un contexto mucho más amplio que lo meramente musical que de por sí constituye una enormidad. La revolución gestada por el saxofonista fué su declaración de principios escrita por su esperanzadora búsqueda de un destino diferente, el grito anticipado de algunos de los movimientos populares en su país como el rechazo masivo de los jóvenes hacia la Guerra de Vietnam, la lucha por la igualdad de oportunidades, el fin de la discriminación racial…

La inconformidad, la incomodidad hacen que cualquiera busque un cambio hacia una posición mejorada y de éso Ornette tenía para hacer dulce, buscó romper con lo establecido y forjarse un destino con nombre propio y a la vez común a todos los sometidos, lo llamó simplemente Free nada más elemental y a la vez universal. Una revolución con armas de plástico y mente de genial estratega que supo como tal, aguantar el asedio y las burlas de sus colegas quienes no soportaban su música como la loca idea de que Ornette tocara con un saxo de plástico!!. A ésta locura se sumaron luego el cornetista Don Cherry quien también tocaba su corneta de plástico, el genial y recordado Charlie Haden y los bateristas Billy Higgins y Ed Blackwell.

Al tiempo en que Ornette ajustaba su invención y la fortalecía Martin Luther King decía ante una multitud «I have a dream», se encendía la Cultura Hippie, la Beatlemanía, el Mayo Francés, la Primavera de Praga…, y su lugarteniente, el comandante Miles movía sus piezas con otro gran invento: el Jazz-Rock.

La globalización y el consumismo, la cultura de la inmediatez, las idéas de 140 caracteres, favorecieron el vacio intelectual en el que se ha sumergido buena parte de nuestros jóvenes, de nuestros hijos. Duró apenas unos minutos mi avanzada histórica sobre mi hijo quien apenas deborado su sandwich disparó hacia su habitación, ya tendré otras oportunidades de retomar la charla quizá no hablandole de Jazz, del Free y sus héroes. Una vez siendo muy chiquito dijo al aire en una de nuestras emisiones «El jas es una porquería…» y todavía lo piensa, pero pronto descubrirá que no se trata solo de notas musicales sino de la incontenible necesidad de expresarse sin ataduras ni condicionamientos, de ser libre…, de ser FREE…


Murió Ornette Coleman el padre del Free

Murió Ornette Coleman el padre del Free

Randolph Denard Ornette Coleman

Nació el 19 de marzo de 1930 en Fort Worth, Texas, y ha muerto el 11 de junio de 2015 en Nueva York. El padre de Free y de toda una generación de jóvenes irreverentes e inconformes con lo establecido. Adiós a un grande de verdad, una leyenda en vida, ahora un mito…

abc.es | Luis Martín

Ornette-Coleman-postMúsicos, aficionados y críticos convinieron en señalar a este saxofonista, trompetista, violinista y compositor, como el mascarón de proa de la revolución que sacudió la galaxia jazzística en las décadas de 1950 y 1960. Y, aunque la afirmación olvide la importancia de Cecil Taylor, la valoración no es errónea. Sin embargo, Ornette Coleman, lejos de buscar cómodos réditos en ella, jamás bajó el pistón de su creatividad. Le gustaba lo inesperado, la aventura. Ayer falleció en Manhattan, víctima de un fallo cardíaco, a los 85 años.

Con Ornette se nos ha ido un campeón en cualquier categoría y lo primero que hay que hacer para comprender bien su obra es ubicarle correctamente en su tiempo, sin saltar de un momento a otro porque ya se encargaba él de hacerlo por nosotros.

Nacido en Fort Worth, Texas, debutó en la adolescencia en la banda de rhythm & blues de Clarence Samuels. En aquellos años, su estilo revelaba ecos de Charlie Parker, pero Ornette no tardó en trascender esta herencia. Se centró en el sonido de su instrumento, aprovechó la fraseología del bebop y terminó por desentenderse de los acordes. Nacía así una nueva libertad para el jazz que calentó los motores de los circuitos del estilos como nunca antes lo había hecho.

Estas ideas fueron bien recibidas por músicos como el trompetista Don Cherry, el contrabajista Charlie Haden y los bateristas Billy Higgins y Ed Blackwell. De esta colaboración surgió, en un garaje de Los Ángeles, una nueva música en la que saltos melódicos y rítmicos evolucionaban, orgánicamente, con cada intérprete, sustentando sus elaboraciones en las ideas de los demás. La controversia fue enorme y no favoreció precisamente al artista en su carrera. Sin embargo, Ornette había tomado una decisión y no había posibilidad de marcha atrás.

Los discos de aquel momento son manifiestos estéticos desde la misma elección de los títulos: «Tomorrow is the question», «The shape of jazz to come», «Change of the century»… De algún modo, todos recuerdan aquellas soflamas vanguardistas protagonizadas por dadaístas y futuristas, enseguida trascendidas por los acontecimientos. Con Ornette, sin embargo, sucede todo lo contrario.

Gran parte de su obra es hoy un puente entre la música culta y el jazz. En 1967 obtuvo la primera beca Guggenheim para música de jazz, y en los primeros años de la década siguiente, se interesó por la electrónica de baile y el funk, y a ambas, con su banda Prime Time, aplicó su particular teoría «armolódica». El hallazgo se considera de gran influencia en la corriente contemporánea -y amplia- del M-Base, y el quinteto de veinteañeros «Mostly Other People do the Killing» es considerado una de sus mayores herencias.

Largo era el brazo de Ornette Coleman. De hecho, si uno de los grandes legados del siglo XX es la unión de músicas negras y blancas en tierras de América, él ha dejado su huella para siempre en una obra que revela una coherencia sin tacha.


La Experiencia Free

Ornette Coleman Vs El Proceso de Reorganización Nacional

Más que un movimiento, una declaración de principios…

Desaparecidos

Hoy me re-encontré con un conocido de años, su padre fué un entusiasta del dixie e integrante de una banda también, nos acordamos de él en la charla de todo que tuvimos y en un momento me pregunta como fué mi encuentro con el jazz, si fué parecido a su historia con un papá melómano como el suyo y le respondo que no, en casa siempre hubo música pero nada parecido al jazz, que la cosa fué evolucionando y desembocó en ésta locura.

Pero si le buscamos un justificativo, como para seguir la charla, no más…, mi apego se fue incrementando en la medida en que descubria la metáfora del jazz, la metáfora de «la democracia perfecta…» como dijera Enrico Rava. Como toda revolución ésta no fué gratuita, se cobró la suerte de muchos músicos, pero como toda verdadera revolución ésta triunfó sostenida por la valentía, el coraje y la visión de sus creadores y defensores. La historia misma de la democracia conoce éste destino, hoy podemos elegir como vivir y decidir incorporar al jazz a nuestra forma de vida. Ambos existen por el empeño de sus visionarios y sacrificados revolucionarios…

Uno de los primeros en disparar sobre lo establecido fué Ornette Coleman. En el año 1959 publicó The Shape Of Jazz To Come (Atlantic, Mayo 22, 1959), por entonces la dupla Charlie Parker y Dizzie Gillespi hacia lo propio con otra rareza, el BeBop, que como la propuesta de Ornette, pateo el tablero provocando una pequeña revolución dentro del género. Ya nada sería igual luego de Ornette y la dupla BeBop. The Shape Of Jazz To Come fue solo un anuncio, al año siguiente publicó Free Jazz (A collective Improvisation) (Atlantic, dic 21, 1960), “Más que un disco: una declaración de principios…” como dijera el propio Coleman.

Se le puso precio a la cabeza de Ornette, fue declarado poco menos que enemigo publico, de asesinar al jazz, algo similar a lo que le sucedió a Charlie Parker y Dizzie e igual a lo que viviria Miles Davis pocos años después con otra nueva propuesta mucho más radical, el Jazz Rock…

Cuando criticos, muchos melómanos y también muchos músicos hacian cola en la puerta del asesino a sueldo mas reconocido con la consigna: “disparen sobre Ornette”, hubo quienes bajaron la temperatura de la discusión con la idea que “…el Free es una moda, ya pasara y nadie lo recordara en unos años…”.
Charlie Haden contaba como se le abrió el mundo, cuando Ornette lo convoco a una audición: “…llegue a su departamento, habia musica por todos lados, arriba de un piano, desparramadas por el suelo, sobre los muebles, él me recibe y me entrega una líneas, me muestra las suyas y me dice que toquemos ésas estrofas y después que siguiera como quisiera… Tocamos dos días seguidos, solo parabamos a comer algo y descansar un poco, fue una experiencia unica, descubri un nuevo universo…”

Si nos dispusieramos a escuchar Free ahora con un oido no entrenado ni disponible a las nuevos sonidos, la Experiencia Free resultaría una aventura desagradable y caótica para la mayoría: no podriamos comprender ni leer el lenguaje, todo nos resultaría caótico, sin orden, estructura o melodía, sin un fin último, cada uno por su lado sin control aparente, sin un guia ni lider, con un sonido disonante dificil de seguir, de preveer y nada con que compararlo y asi poder al menos tener un registro mínimo con el que intentar un análisis…

Los detractores de la democracia sostienen la imposibilidad de una Experiencia Free, es una locura el permitir la libertad de acción y pensamientos, nada podría sostenerse debido al «caos» la falta de un «órden establecido», de un líder riguroso…, se impone un «Proceso de Reorganización Nacional»

Volviendo al relato, nuestro apabullado oyente no ve la hora de zafar de ésto y volver a lo conocido, a lo previsible, a aquello sobre lo que poder discernir, a aquello sobre lo que sostener el control, “…ésto es más conocido, ésto sí lo puedo digerir, ésto sí lo puedo preveer…, ésto es música…!!!” Y el Free también es musica!!, y vaya si lo es…!!

En el “aparente caos” del Free hay órden, hay un guia y lider, hay una idea, una pequeña o gran estructura, una Ley, pero una Ley entendida como referencia y guia y fundamentalmente HAY MUSICA!!.

El lider comienza mostrando el camino, los demás integrantes de la banda lo siguen…, en un momento dado cada uno toma su camino, la libre improvisacion ha llegado… Cada cual busca extraer de sus entrañas aquel sonido del alma, pero atento a las evoluciones y demandas del resto de la banda. En un momento dado el lider llama a reunión, dispara algunas estrofas e increiblemente los demás lo siguen tocando las mismas difilisimas notas a una velocidad dificil de descifrar… Ohh sorpresa!! aca tenemos un órden, un lider, un plan, no todos estan tan absortos en lo suyo (lo estan cuando deben estarlo), y además pendientes de su lider, de los demás y del plan en general.

Con Bitches Brew (Columbia, marzo 1970) Miles Davis pario para desgracia del stablishment jazzero el Jazz Rock y al igual que Ornette Coleman anunciando sus intenciones con In A Silent Way (julio 30, 1969), una locura…!!, sumandose a la lista negra del asesino a sueldo. En un momento durante la grabación del tema que da nombre al disco (Bitches Brew de 26 minutos!!) el grupo parece haber perdido el hilo de la improvisación cuando Miles con su voz ronca y seca dispara “Keep it like that!” (mantengamonos así), cuando todo recobra el camino previsto Miles se dirije al guitarrista John McLaughlin y dice “John”, indicandole su entrada y el tema vuelve a sus causes… Todo quedo registrado ya que el disco se grabó en directo con apenas un par de ensayos y muestra la manera como el genial Miles dirigía a sus músicos mientras improvisaban.

El cáos existe solo ante la falta de una Ley, un Plan, un órden y no es un Caos todo aquello que uno no pueda controlar, aquello que evoluciona en forma diferente a como está escrito, como «Yó lo escribi…, lo pense para vos, es tuyo, pero debes hacerlo como yo te lo indico…”

Otro caso notable es el de Keith Jarrett, de una carrera increíble al frente de uno de los tríos más impresionantes de los últimos largos años, muy largos…, y heredero del que fuera el Trío de Jazz por antonomasia, el del genial pianista Bill Evans, es conocido por sobre todas las cosas por su increíble capacidad de improvisación. En un reportaje previo a una de sus presentaciones, Jarrett comentó que estuvo trabajando sobre las lineas que conducirían su concierto, el periodista desconcertado preguntó ¿cómo era éso de preparar sus improvisaciones, no era que el famoso pianista  construía sus conciertos sobre la marcha, improvisando?, Jarrett respondió que siempre se parte de una línea establecida, de un plan sobre el que luego sí desarrollar la improvisación.

Ésta nunca surge de la nada, concientemente el concertista delinea las curvas de su camino que desandará tras un derrotero aventurero alimentado por las numerosas experiencias previas que se sumaron por significativas y válidas. Cuantas más de ellas sumemos más capacidad “improvisadora y creativa” mostraremos, resultado de una re-creación mágica y novedosa. Pero nada de ésto seguramente tendría lugar, o al menos no de ésta manera, si nuestras experiencias previas fueran significadas por otros, no sería nuestra creación original, no habría improvisación mágica y verdadera, estaríamos intentando construir una melodía escrita por otros y para otros, no podríamos hacerla propia aunque fuera escrita para nosotros…

No es fácil el Free Jazz, como tampoco algunos conciertos de Jarrett, como tampoco lo es el compartir y ceder los espacios para las ideas de otros, el respeto por el pensamiento de otros. Pero no abandonemos la idéa del Free, ésa que aboga por la libertad de expresión, de elección, que nos permite encontrar los caminos hacia la lúz y por ella, con resultados muchas veces inciertos pero con el sabor de lo verdadero. Y muy significativa para todos quienes nos enriquecemos de éstos logros: los amantes del jazz, la sociedad toda…

No veo ninguna diferencia entre el proceso creador de ambos y en el resultado conseguido: la belleza de la expresividad musical, la belleza de la libertad de expresión sin ataduras que movilizan el alma de cuantos espectadores y participes somos de este proceso creador.
Charlie Parker, Dizzie Gillespi, Miles Davis, Charlie Haden, John Coltrane, Ornette Coleman, Sonny Rollins, Jimi Hendrix, Billie Holiday, Keith Jarrett, Bill Evans, Pat Metheny, Esbjörn Svennson…, la lista es inmensa…, todos provocadores responsables de la insurrección más creativa de la historia musical contemporánea, más los incontables NN, los desaparecidos como los héroes anónimos y conocidos responsables también de la insurrección más maravillosa de la historia cercana…

Hasta dónde llega nuestra alineación con lo establecido, con lo antinatural?, sumémosnos a la Experiencia Free…!!!

“El jazz, cuando funciona, es una metáfora de la democracia perfecta”  Enrico Rava
“Más que un disco, una declaración de principios…” Ornette Coleman
“Nuestra respuesta a la Tiranía de lo Popular…” Dizzie Gillespi sobre el BeBop
“El Rock es un pequeño espejo de agua, el Jazz un océano inmenso…”  Carlos Santana

Extracto editado de: LA EXPERIENCIA FREE – De Ornette Coleman a Emmi Pikler, contenido en LA MEDIACIÓN CORPORAL Y EL MOVIMIENTO EN LA EDUCACIÓN  ESPECIAL Y COMÚN. Juan Carlos Preuss, marzo 2012.

Free Jazz (A Collective Improvisation), 50 años después

«Más que un disco: una declaración de principios…»

[audio:FreeJazz-FirstTake.mp3|titles=Free Jazz|artists=Ornette Coleman]

Cincuenta años para una grabacion que modifico el mapa conocido en los inicios de aquellos, más tarde, tumultuosos años ’60. Un año antes el propio Ornette Coleman ya anunciaba su loca aventura con la publicacion de The Shape of Jazz to Come (Atlantic, 1959), su escucha hoy dia nos devuelve una tranquila aproximacion a lo que vendria mas tarde, pero eso es una sensacion que se nos antoja desde la mirada actual, nada parecido a lo que la publicacion de este disco genero en el movimiento: adeptos y detractores, de éstos últimos muchos…

Los puristas del movimiento de aquellos años encontraron en la figura de Ornette Coleman y su Free Jazz una distraccion que los alejo momentaneamente de su abierto enfrentamiento con el Be Bop y condujo hacia una nueva frente de batalla. La esperanza estaba puesta en las pocas posibilidades del movimiento augurandoles poca vida, pero nada de esto sucedio…, y aun faltaba el contra-ataque de Miles que en 1969 publico In A Silent Way abriendo otros caminos para desesperacion de quienes aun no habian asimilado el Free de Ornette.

Free Jazz se grabo de un tiron en una sola sesion de donde surgieron dos improvisaciones, para esta unica sesion Ornette reunio a dos cuartetos grabando cada uno en un canal independiente: Ornette, Don Cherry, Scott LaFaro y Billy Higgins en el canal izquierdo; y Eric Dolphy, Freddie Hubbard, Charlie Haden y Ed Blackwell en el derecho. Sonaron al unisono al comienzo para luego cada uno seguir su camino… «Ornette nos dio unas indicaciones de adónde quería conducir la música desde el punto de vista melódico y rítmico y, a partir de ahí, fue cosa nuestra» recordaba Freddie Hubbard fallecido en diciembre de 2008.

Muchos buenos musicos abandonaban a Ornette porque tocar para él se corria el riesgo de convertirse en un paria dentro del circuito, como tambien el flaco favor que los malos musicos le hicieron al volcarse al Free pensandolo como un vale todo donde saber tocar era lo que menos importaba, pese a éstos comienzos erraticos el movimiento goza de muy buena salud como la esperanza que todo movimiento libertador siempre sostiene y aún 50 años despues los dichos de Ornette no pierden vigencia: «Más que un disco: una declaración de principios…»