La cantante británica tenía tan solo 27 años. En pocos años construyo una carrera meteórica al tiempo que consumió su propia vida.

Fuente: lta.reuters.com | Mike Collett-White y Tim Castle

La cantante británica Amy Winehouse, una de las voces más talentosas de su generación y cuya canción «Rehab» resumía sus problemas con las adicciones, murió el sábado en Londres a los 27 años de edad.
La ganadora de varios premios Grammy, famosa por su abultada cabellera negra, su enternecedora voz y un comportamiento errático dentro y fuera del escenario, fue hallada muerta en su cada de Camden, en el norte de Londres.
La policía recibió un llamado pidiendo su presencia en el lugar a las 1500 GMT. «Hasta este momento, continúan las investigaciones sobre las circunstancias de la muerte. Se está tratando como sin explicaciones», dijo un portavoz de la policía. La cadena televisiva Sky News citó a fuentes policiales diciendo que sospechaban que la causa de la muerte habría sido una sobredosis.
«Estamos profundamente tristes por la súbita pérdida de una artista tan talentosa», señaló el comunicado de la discográfica. «Nuestras oraciones están con la familia de Amy, sus amigos y seguidores en este momento difícil», agregó. Los amigos y la familia de Winehouse habían advertido que el estilo de vida de la cantante, que entró y salió de rehabilitación y afectó su carrera artística, podrían llevarla al abismo.
La última presentación filmada de Winehouse fue el mes pasado en Serbia, cuando fue abucheada por la multitud al presentar problemas para cantar y mantenerse en pie. La presentación, que fue publicada en el sitio de videos YouTube, llevó a sus representantes a cancelar sus conciertos y a darle a la cantante todo el tiempo que necesitara para recuperarse.
La policía acordonó la calle donde se encuentra la casa de Winehouse en Camden, donde decenas de curiosos se agolpaban junto con fanáticos, fotógrafos y equipos de televisión. Aparentemente, Winehouse recién se había mudado a su nueva casa.
El padre de Winehouse, Mitch, que acaba de lanzar su propia carrera musical gracias al éxito de su hija, se encontraba en Nueva York cuando se conoció la noticia. Según medios británicos, ya se encuentra camino a Londres. Los tributos a la cantante, cuya atribulada vida personal le robó casi todos los títulos de la prensa en los últimos años, se multiplicaban.
Sarah Brown, esposa del ex primer ministro Gordon Brown, dijo en Twitter: «tristes, tristes noticias sobre Amy Winehouse: un gran talento, una extraordinaria voz y una trágica muerte, condolencias a la familia».
La cantante Kelly Osbourne también dijo en Twitter: «No puedo ni respirar en este momento, estoy llorando tanto, acabo de perder a una de mis mejores amigas. ¡Siempre te amaré, Amy, y nunca olvidaré a la verdadera tu!»
El disc-jockey radial Paul Gambaccini dijo que lamentablemente la muerte de Winehouse no era una sorpresa. «Temíamos esta noticia desde hace algún tiempo, esperando que ella pudiera cambiar, pero no mostró evidencias de poder hacerlo», dijo Gambaccini a BBC TV. «No podía controlarse. Es trágico porque sus dos álbumes eran soberbios. Tenemos 40 años de grabaciones de Frank Sinatra, pero sólo dos álbumes de Amy Winehouse», agregó.
Winehouse nació el 14 de septiembre de 1983 en una familia judía con un historial de músicos de jazz. Fue descubierta por el cantante de soul Tyler James a los 16 años y lanzó su primer álbum, «Frank», en el 2003. Su segundo disco, «Back to Black», salió a la venta en octubre del 2006 y se convirtió en número uno en ventas. El gran éxito de ese álbum, «Rehab», incluía la siguiente frase: «Intentan hacerme entrar en rehabilitación. Yo les digo ‘no, no, no'».

[audio:SBurke-USE_ME_ BUT_LEAVE_MY_MIND_ALONE.mp3|titles=Use Me But Leave My Mind Alone|artists=Solomon Burke]
Fué durante un vuelo a Amsterdam donde se dirigía a ofrecer unos conciertos. Tenía 70 años y 21 hijos.

EUROPA PRESS | AFP | EL PAÍS | 10/10/2010
El cantante estadounidense Solomon Burke, una de las últimas grandes leyendas del ‘soul’, ha fallecido a los 70 años de edad en el aeropuerto de Ámsterdam por causas todavía no anunciadas, según informan los medios holandeses. «Confirmo que Solomon Burke falleció», dijo Antoinette Spaans, portavoz del aeropuerto, agregando que no estaba en condiciones de precisar si el cantante murió en el avión o después de llegar al aeropuerto.
Sin embargo el entorno del cantante dijo que murió de «muerte natural» poco después del aterrizaje del avión que lo traía de Estados Unidos.
«Estaba en el aeropuerto pero se hallaba fuera del avión cuando murió», declaró a AFP Willem Venema, responsable de la sociedad Double Vee concerts, organizadora de los conciertos del artista en Holanda.
«Su avión aterrizó a las 06H40 y murió entre 07H15 y 07H30» (05H15-05H30 GMT), precisó Venema, interrogado por teléfono.
Sobre la causa del fallecimiento, respondió: «Es una causa natural». Solomon Burke murió «cuando estaba en compañía del personal médico del aeropuerto». Solomon Burke viajaba a Holanda para participar en un concierto previsto el martes por la noche en Amsterdam.
Burke (Philadelphia, 1940), que jamás consiguió colocar un sólo single entre el Top 20, siempre se movió a la sombra de otros gigantes, como Ray Charles, Ben E. King o Wilson Pickett, pero su legado fue esencial para el desarrollo del rock, en especial su canción más importante, ‘Everybody needs somebody to love‘, objeto de una versión por unos jovencísimos Rolling Stones.
Precisamente tras su nominación al Hall of Fame, su carrera recibió un necesario impulso que acercó su nombre a las nuevas generaciones con el disco ‘Don’t Give Up on Me‘, que contó con un extraordinario de letristas y grandes fans, como Bob Dylan, Tom Waits, Van Morrison, Elvis Costello, Brian Wilson o Nick Lowe. El disco se alzó con el Grammy al mejor álbum de blues contemporáneo en la ceremonia de 2003.
Burke, considerado en su día por el productor de Atlantic, Jerry Wexler, como el ‘cantante de soul más grande de todos los tiempos’, siguió girando por todo el mundo hasta su muerte, dirigiéndose al público desde un trono dorado especialmente hecho para él, incapaz de moverse por el escenario debido a su enorme figura.
‘Mientras me quede aliento para seguir cantando, lo haré, con la ayuda de Dios’, declaró a una entrevista al diario británico ‘The Telegraph’.
De figura imponente, con más de 200 kilos de peso, y vistosos trajes de fantasía, el intérprete de Cry to me tenía previsto actuar el martes en el club Paradiso de la ciudad holandesa junto al grupo De Dijk, con el que había grabado un disco. Las entradas estaban agotadas. Autor de Like a fire (2008), su último disco, y autoproclamado Rey del rock & soul deja 21 hijos y 90 nietos.
Burke nació en Filadelfia en 1940 en el seno de una familia profundamente religiosa, responsable de la Iglesia Unidad Para Toda la Gente. En esa atmósfera de elevación espiritual nació su vocación de cantante y predicador, y a los 14 años entró por primera vez en un estudio de grabación. En 1956 completó su primer disco, Christmas present from heaven en el sello independiente Apollo. Vendió un millón de copias.
Cuatro años después lo fichó el productor Jerry Wexler, del sello Atlantic Records, de su mano Burke empezó a despuntar como un pionero del soul, releyendo el gospel tradicional y llevando un paso más allá el rhythm and blues. En esa casa firmó 32 singles -como Just out of my reach (of my two open arms) y Got to get you off my mind-, varios discos y conciertos en una década, la de los sesenta, que fue su momento de esplendor. Pronto su intensidad rivalizó con la de monstruos del directo como Otis Redding y James Brown. «Es el mejor cantante de soul de todos los tiempos», señaló Wexler.
A lo largo de casi medio siglo de dedicación, sus temas e interpretaciones inspiraron a figuras como Bob Dylan, Van Morrison, Nick Lowe, Tom Waits, Elvis Costello y los Rolling Stones, entre otros, a pesar de que nunca logró las cotas de fama de otros colegas. En la gran pantalla, el dúo de cómicos Dan Aykroyd y John Belushi interpretaron a Burke en la película The Blues Brothers.
Tras décadas en un segundo plano, Burke regresó con fuerza en 2002, con el exitoso álbum Don’t give up on me, en el que interpreta temas de Dylan, Waits, Costello y Brian Wilson, entre otros. Fue considerado mejor disco de 2002, según la revista británica Mojo y que le valió un Grammy.
Compaginaba la interpretación con el servicio religioso como obispo de una organización religiosa con 150 iglesias en Norteamérica y Jamaica, pero de forma poco ortodoxa. Como ilustraban sus propias palabras al recordar, en una entrevista con El País con motivo de aquel concierto, la elaboración de un elepé para Chess Records, Music to make love by: «Queríamos un disco para acompañar momentos íntimos. Así que llevamos parejas al estudio para que hicieran el amor y ajustamos el tiempo de los temas a sus ritmos sexuales: que nadie dijera que mi elepé no servía para lo que anunciaba. El sexo es una parte maravillosa de la vida y deseo que todos, sean o no miembros de mi Iglesia, sepan disfrutarlo. Ya sé que la Iglesia católica no piensa como yo, pero debería replanteárselo».
El autoproclamado ‘Rey del Rock & Soul’ fue nominado al Rock & Roll Hall of Fame en 2001, el mismo año que Michael Jackson y Paul Simon, como reconocimiento a una larga trayectoria nunca del todo valorada por el gran público, a pesar de haber desarrollado su carrera para Atlantic, uno de los grandes sellos del género.
Entrevista Maceo Parker. El ex saxofonista de James Brown toca hoy en Buenos Aires. Homenajeará a Ray Charles.
Fuente: clarin.com
Por: Eduardo Slusarczuk | 16/09/10
Nos encanta tocar en la Argentina. El público siempre nos trató de manera fantástica.
Días antes de emprender un nuevo viaje hacia nuestro país, Maceo Parker, referencia obligada en la sección que la enciclopedia del funk, el soul, y también el jazz, le dedica al saxo y sus ejecutantes dilectos, declara que para él no hay públicos “extranjeros”. “Es habitual que se hable de la música como un ‘lenguaje universal’, y realmente es así. A mí me encanta estar sobre el escenario, tocando para gente de diferentes sitios. Y en cada lugar al que voy me siento como en mi casa. Mi música es una celebración, que transmite alegría y promueve el amor, la paz y la armonía en todo el mundo”, explica.
Con esa especie de precepto, Parker lleva más de 45 años en la ruta, desde el día que, de la mano de su hermano baterista, Melvin, se incorporó a la banda de James Brown. “Si bien yo había estado tocando con mis hermanos desde muy pequeño, siempre había pensado que la única opción, para mí, sería enseñar. Pero cuando comencé a tocar con James, mi amor por el escenario y los conciertos decidieron lo que vendría después”, resume Parker, quien enumera los colegas que lo influenciaron: “David Fathead Newman, Hank Crawford, LeeRoy Cooper, Cannonball Adderley y mi primer director de banda.” Después llegaron sus intervenciones en la Parliament – Funkadelic de George Clinton, nuevos contactos musicales con Brown y, a partir de 1990, una larga trayectoria solista que alternó con sus colaboraciones con artistas, de Prince, Dave Matthews y De La Soul a Jane’s Addiction, Brian Ferry y Keith Richards, entre otros.
¿Por qué esperó tanto tiempo para emprender su carrera solista?
No fue tanto. La oportunidad de grabar Roots Revisited se me presentó en el momento justo. El disco fue muy bien recibido, y a partir de allí las cosas fluyeron.
¿Cuáles fueron las enseñanzas que extrajo de sus experiencias con Brown y Clinton?
De Brown aprendí el timing. Aprendí a leer lo que pasa con el público, para saber cuándo bajar para tocar una balada. Y aprendí cómo vestirme. De Clinton, lo que aprendí fue cómo hacer para tocar durante horas y horas.
Tributario permanente de Ray Charles, en 2007, Parker editó Roots and Grooves (Acqua), un doble recientemente puesto a la venta en la Argentina, que dedica toda su primera parte a recrear clásicos de Charles con el acompañamiento de la “maravillosa WDR Big Band de Colonia, Alemania”, y la segunda, a recorrer sus propias composiciones. “Charles fue una de mis mayores influencias en mi etapa de crecimiento, y luego tuve el honor de abrir sus shows en tres ocasiones. Primero en 1993, en Europa, más adelante, dos noches en el Lincoln Center, en Nueva York, y por última vez en 1997, en Indiana”, cuenta el saxofonista.
Parte de ese tributo es lo que Parker presentará hoy. Pero el saxofonista aclara que no será lo único: “Haremos un par de temas de ese material, pero la mayor parte del concierto estará basada en la fórmula de siempre: 2% de jazz, y 98% funk.” «