Gente linda…, como les va…, por acá dando una señal de vida después de tantos días de inactividad. Es cierto que hoy por hoy con la conectividad muy expandida casi que no hay excusa para perderse tanto, en mi caso estoy casi aislado en una villa marítima cercana conectandome de vez en cuando desde la vereda de algún negocio con WiFi abierta (uno de éstos días me juego e invito a mi familia a sentarnos allí dentro y consumir algo!!!) y muy lejos de mi máquina donde tengo todo como para dedicarme con algo de decencia. De mi socio ni noticias, pero no hay que preocuparse demasiado por él ya que se pierde con mucha frecuencia!!. Ya pronto nos veremos de nuevo con más frecuencia.
Les voy a recomendar algo como para agendar, estoy escuchando algo muy agradable con aires post e.s.t. sobre los que respiran muchos grupos jóvenes ciertamente influenciados por el fenomenal trio sueco, en éste caso se trata del Neil Cowley Trio, jóven agrupación británica con The Face of Mount Molehill (2012), aires clásicos, pop, muy logrados (otro jóven grupo inglés para recomendar es el Kairos 4tet).
Estuve escuchando el último lanzamiento de Paul McCartney, Kisses On The Bottom, un disco de jazz!!, como anécdota muy simpática, pero musicalmente muy livianito. Se la perdonamos al gran Paul… Che…!!, que bien suena el Neil Cowley Trio, corre en éste momento el corte seis Hope Machine, fantástico…
Otro recomendado es Piotr Lemanczyk, contrabajista Polaco, con Village Time (2007) muy pegadizo post-bop; otro bajista eléctrico y acústico Polaco: Robert Kubiszyn con Before Sunrise (2011) algo más volcado a la fusión. Uno más, también bajista pero Neozelandés: Tom Dennison con Zoo (2011) su álbum debut. El próximo paso es publicaros en Recomendados, pero éso para cuando me re-instale en casa.
Salute gente, hasta prontito y gracias por la música…
La legendaria cantante estadounidense de jazz, blues y soul Etta James, famosa por su éxito de 1960 «At Last», murió este viernes a los 73 años de una leucemia.

Fuente: AFP | Infobae.com
James, capaz de pasar sin esfuerzo del jazz y el pop a las baladas románticas y el R&B, resucitó su carrera tras tocar fondo por su adicción a las drogas y ganó cuatro premios Grammy y 17 Blues Music Awards.
«Su música desafiaba todas las categorías. Trabajé con Etta durante más de 30 años. Era mi amiga y siempre la voy a extrañar», dijo su agente Lupe De León. Era «verdaderamente única y podía cantarlo todo».
El publicista explicó que la cantante, cuyo verdadero nombre era Jamesetta Hawkins, sufría de una leucemia terminal, demencia y hepatitis C y falleció por complicaciones derivadas de la enfermedad en un hospital de Riverside (al este de Los Angeles) acompañada por su marido, Artis Mills y por sus hijos.
«Su esposo, Artis Mills Donto, y sus hijos Donto James y Sametto James estaban a su lado. Es una tremenda pérdida para su familia, sus amigos y sus fans de todo el mundo», lamentó De León.
Como tributo a la cantante, sus fans colocaron flores en la estrella que lleva su nombre en el Paseo de la Fama de Hollywood, una porción de la ciudad que cautiva a los turistas con sus aceras salpicadas de estrellas dedicadas a artistas del presente y el pasado.
Su patrimonio de un millón de dólares ha sido objeto de una batalla legal entre uno de los hijos de la cantante, Donto James, y su padrastro Artis Mills. Mills inició un caso legal el año pasado para pedir acceso a los ahorros de su esposa, pero Donto James rechazó la petición afirmando que su madre le había dado un poder sobre sus finanzas.
James fue incluida en el Salón de la Fama de Rock & Roll en 1993 y ganó cuatro premios Grammy de la música, uno de ellos por su trayectoria.
La alcaldía de Los Ángeles suspendió su actividad en tributo a James, quien comenzó su carrera de cantante cuando era niña en una iglesia de su barrio al sur de la capital del entretenimiento para ir aproximándose, luego, al blues y al rhythm & blues del momento.
Poco después llegaría su primera oportunidad profesional, a través de la llamada del baterista Johnny Otis, en cuya orquesta comenzó Etta a cantar a la edad de catorce años.
«Su rica voz influyó en generaciones de cantantes que vinieron tras ella, desde Tina Turner hasta Bonnie Raitt y Christina Aguilera», dijo la concejal Jan Perry.
James se hizo famosa por canciones como The Wallflower, Something’s Got a Hold on Me y At Last. Precisamente, el primero de estos éxitos fue compuesto en 1955 por John Otis, descubridor de Etta James y «el padrino del rythm and blues», quien falleció un día antes que la cantante.
La cantante, conocida como Miss Peaches, superó su adicción a la heroína y sufrió distintos problemas de salud a lo largo de su carrera en los que obtuvo seis Premios Grammy.
Etta James fue una cantante fundamental en el capítulo crítico del rhythm & blues durante los años 50, cuando el blues rítmico quería convertise en rocanrol o acercarse definitivamente la jazz.
Sus grabaciones para la fonográfica Modern Records son las que la dejaron al borde de la fama y las que sembraron entre una importante generación de músicos que, en aquellos años, transitaba por los territorios del rhythm & blues, el rock y el pop incipiente.
Etta James luchó durante buena parte de su vida contra la obesidad y contra su adicción a la heroína, y ambos males casi consiguieron sepultarla en el anonimato hasta que, en 1988, regresó con el álbum ‘Seven year Itch’, que consolidó su leyenda en el soul.
Álbumes como ‘Mystery Lady’, dedicado a Billie Holiday, de 1994, o ‘Life, love and the blues’, de 1998, la muestran como una de las grandes protagonistas del blues y el soul de la segunda parte del siglo XX y de lo que llevamos del XXI, al que llegó con fuerzas renovadas.
Una de las primeras que rindió tributo a la artista fue la diva del R&B Beyoncé, quien interpretó «At Last» para el presidente Barack Obama en su investidura en 2009, desatando por cierto el enojo de Etta James por cantar su canción.
«Es una pérdida enorme. Etta James fue una de las mayores vocalistas de nuestro tiempo. Soy afortunada por haberla conocido. Sus contribuciones musicales permanecerán por siempre», dijo Beyoncé en un comunicado. La actuación para Obama que hizo Beyoncé no hizo muy feliz a la leyenda del soul: un mes después, durante un espectáculo en vivo, James se burló del presidente y atacó a la diva de 30 años.
«¿Conocen a su presidente, no? El tipo con las orejas grandes. Bueno, no es mi presidente, será el de ustedes», dijo a la multitud en Seattle.
«Esa mujer que cantó para él, que cantó mi canción, que se vaya al demonio (…) No puedo soportar a Beyoncé», agregó.
«No tenía nada que hacer allí, cantando mi canción, la que canté toda la vida».
En 2001 fue incorporada al prestigioso Blues Hall of Fame, y el flamante disco ‘The dreamer‘ es de una factura notable.

Fuente: LA NACION | diciembre 28, 2011
Por: Ricardo Carpena
«No sé cómo explicarlo, pero a mis 87 años siento que tengo mucha más capacidad musical que cuando tenía 21. Lo que hago todo el día es escribir y practicar, es como estar cerca del Paraíso, aunque no soy creyente. No hay nada comparable a la jubilación… ¿Jubilación? ¿Qué es eso? ¿Quién se ha jubilado?»
El año pasado, cuando Sam Rivers dijo esto, según recuerda el sitio www.cuadernosdejazz.com , estaba lejos de su retiro de la escena jazzística y, mucho más, de su muerte. De hecho, seguía tocando todas las semanas con su big band, la Rivbea Orchestra.
Pero anteayer, a los 88 años, en Orlando, Estados Unidos, finalmente murió este legendario saxofonista que funcionó de puente entre el bebop y el free jazz y que sirvió, y sirve, de inspiración a cientos de músicos que no apuestan a lo seguro.
Samuel Carthorne Rivers, tal como figuraba en el documento de identidad, nació el 25 de septiembre de 1923 en El Reno, Oklahoma, Estados Unidos, y recorrió una larga y luminosa carrera desde que sus padres, un cantante de gospel y una profesora de música, lo estimularon para que estudiara piano y violín.
Inspirado por un genio como Coleman Hawkins, terminó en el conservatorio y en la universidad de Boston para aprender a tocar el saxo tenor y el soprano, aunque también incursionó en el clarinete bajo, la flauta, la armónica y el piano.
Su comienzo oficial fue en los años 50 en la big band de Herb Pomeroy, en la que tocaban Quincy Jones y Jaki Byard. Y, aunque empezó a armar sus propios grupos, todos enrolados en el bebop, sus colaboraciones con figuras como Cecil Taylor y Archie Sheep lo volcaron a definir su identidad más célebre, la de un músico de vanguardia que, aun desde el free jazz, no abandonaba la melodía.
Su vida cambió cuando, como tantos otros talentos, lo tocó la varita mágica de Miles Davis. Fue en 1964, luego de una gira con B.B. King, T-Bone Walker y Wilson Pickett cuando el trompetista lo llamó para integrarse a su quinteto de entonces (que completaban Herbie Hancock, Ron Carter y Tony Williams). Esa formación grabó Miles in Tokyo, un gran disco en vivo que se transformó en su debut y despedida: Miles lo terminó echando porque su estilo era «demasiado free» y lo cambió por Wayne Shorter.
El cambio le vino bien: lo decidió a grabar su primer disco solista, Fuschia Swing Song, editado ese mismo 1964 para el sello Blue Note. Y desde entonces grabó tres álbums más, Contours, A New Conception y Dimensions & Extensions, en los cuales se convirtió en estandarte del posbop y también trabajó con luminarias de la innovación jazzera, como Andrew Hill, Cecil Taylor, Bobby Hutcherson y Larry Young.
Sus posteriores trabajos para el sello Impulse, su potente colaboración con Dave Holland y, en 2001, con la nueva estrella del piano, Jason Moran, en el CD Black Stars, no sólo hablan de un artista que nunca se detuvo, sino también de un talento único, efervescente e inconformista.