«Cookin’ In Mobile» El nuevo disco de Robert Cray

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«Cookin’ In Mobile»  es el nuevo disco de Robert Cray, grabado en vivo el pasado 21 de febrero de éste año en el histórico «Saenger Theatre in Mobile». El album salió a la venta el 27 de julio y está compuesto por 12 canciones, entre hits  clasicos y temas nuevos.-

Ganador de cinco Premios GRAMMY, el estilo de R. Cray ha ido variando desde el blues tradicional para pasar a adoptar en éstos últimos años un sonido más cercano al rhythm and blues, el pop, el rock y el soul.

El album muestra la versatilidad de Cray para fundirse en el escenario con la música, un exelente registro que por su calidad parece haberse grabado en estudio, en el que podemos apreciar  sus dotes como gran cantante. Un disco enmarcado en el rhythm and blues y en el soul con  algo de blues. El tema que más me gustó fue That’s What Keeps Me Rockin'» un hermoso slowblues con un excelente solo de guitarra a lo Robert Cray.-

Lista de Temas:

01. Our Last Time
02. Anytime
03. Love 2009
04. Right Next Door
05. Chicken In The Kitchen
06. Sitting On Top Of The World
07. One In The Middle
08. Lotta Lovin’
09. Smoking Gun
10. I Can’t Fail
11. That’s What Keeps Me Rockin’
12. Time Makes Two

Peter Erskine en Buenos Aires

Fuente: clarin.com
Por: Eduardo Slusarczuk | 31/07/10

El ex baterista de Weather Report se presentó anoche con su trío.

Peter ErskineEn la biografía oficial de Peter Erskine hay algo que, a primera vista, no cierra. Repasar el currículum -sin entrar en detalles- del baterista que se presenta esta noche con su New Trío, en ND Ateneo torna inverosímil la certeza documental de que el baterista recién haya superado los 55 años.

Sin embargo, no existen pruebas consistentes de que los datos que indican que ha participado en más de 500 álbumes y bandas sonoras de cine, teatro y TV -muchas de ellas, obras de su propia factoría- y tocado con una infinidad de músicos de las más variadas vertientes hayan sido falseados.

Por lo tanto, lo único que resta es rendirse ante la evidencia, y aceptar que no es un despropósito que, a su edad, Erskine cuente que entre sus planes inmediatos esté el de terminar de escribir sus memorias, que describe como “una crónica de Weather Report y el mundo musical de los ‘70, ‘80 y más allá”.

El “más allá” incluye tanto sus primeros amoríos con la batería, cuando apenas transitaba sus cuatro años, como su debut en las primeras ligas junto al consagrado Stan Kenton, con la mayoría de edad recién cumplida. Y, por supuesto, sus colaboraciones con una interminable lista de artistas que va de los Yellowjackets a Steely Dan, de Joni Mitchell a Keith Bush, y de Pat Metheny a John Abercrombie.

Pero no es casual que el músico, compositor y docente -es director del área de Estudios de Batería en la Universidad de California del Sur- tome al emblemático grupo liderado por Joe Zawinul y Wayne Shorter, al que se incorporó en 1978 e integró durante casi un lustro, como eje de su relato.

“La experiencia de Weather Report me enseñó a componer mientras toco, a ser intrépido en mi manera de tocar. Estar en la banda me enseñó la importancia, el lugar que debe ocupar la tradición, y a construir sobre el pasado sin mirar atrás demasiado. Es que, a la larga, Weather Report fue una banda rebelde de be-bop”, explica.

¿Cómo definiría el tiempo que pasó en la banda?

Fue una etapa tan excitante como demandante. Liberadora, algunas veces. Y otras, my restrictiva. Fue todo lo bueno y lo malo al mismo tiempo. Y yo simplemente di lo mejor de mí, sabiendo que estaba allí por una razón. Con Jaco Pastorius hacíamos una sección de bajo y batería, que funcionaba a la perfección para Joe Zawinul y Wayne Shorter.

Durante mucho tiempo, usted ha sido parte de proyectos de otros artistas. ¿Cuándo y por qué decidió encabezar su propio emprendimiento?

Esta gira es la primera vez que salgo con un grupo formado por músicos mucho menores que yo. Hasta ahora, siempre fui el más joven de la banda, o trabajaba con colegas que compartían conmigo el proceso de crecimiento. Esta nueva experiencia me genera, por un lado, la responsabilidad de transmitirles todo lo que yo sé y he aprendido a lo largo de este tiempo y, por otro, me permite proteger y proyectar mi visión musical.

A partir de esa idea, Erskine cuenta que el repertorio que el trío traerá a Buenos Aires se basa en sus propias composiciones. Aunque aclara que también hay un espacio para la música de sus nuevos socios.

¿Qué cualidades tuvo en cuenta al elegir a Vardan Ovsepian y Damian Erskine para su trío?

Fundamentalmente, su habilidad como instrumentistas y su inteligencia, además de su temperamento, su personalidad musical. Vardan representa el costado clásico de mi naturaleza, mientras Damian, mi sobrino, el lado más groovero. Y yo trato de ponerle swing a esa combinación. Es el poder de tres: claridad, inspiración y groove. Mi idea es que podamos movernos entre estos tres parámetros cuando tocamos. Y ellos pueden hacerlo muy bien.

¿Cuál es el lugar que tiene la improvisación en ese contexto?

Como en cada grupo que toqué, en este caso también recurro a un concepto que primaba en Weather Report: ‘Nosotros, siempre solos. Nosotros, nunca solos’. Nosotros estamos tratando de tocar música. No se trata de hacer una mera exhibición de virtuosismo. Cuando algo está bien hecho, aún cuando todo sea improvisado, suena como una composición. Es algo parecido a lo que sucede en una conversación. Nosotros invitamos a nuestra audiencia a esa charla que se establece entre los tres, y tratamos de tocar de tal modo que su imaginación pueda deambular en un espacio propicio.

Su llegada a América del Sur está enmarcada en el World Jazz Circuit. ¿Se considera a sí mismo un músico de jazz, o prefiere evitar esa rotulación?

Cuando me miro en el espejo, veo a un baterista de jazz detrás de mí. Pero disfruto mucho, también, escuchando, tocando y aprendiendo acerca de diferentes tipos de música. Ese ha sido mi camino musical desde que soy pequeño. Allí fuera hay un mundo grande, tan malo como hermoso, en el que cada expresión artística nutre a la siguiente. Por lo tanto, todas mis elecciones musicales están nutridas por el jazz, lo que implica improvisar y componer sobre mi instrumento. Además, el jazz es, y siempre ha sido una world music, (desde antes de que existiera esa denominación). Pero, en todo caso, cualquiera que sea el estilo, lo que yo trato es de ponerle swing a la música.

«Mi trabajo consiste en convertir en algo personal mi amor por toda la música maravillosa que se hace en el mundo…»

Dave Douglas Quintet cierra esta noche en la Sala de Conciertos Caixanova el VI Festival De Jazz Imaxina Sons de Vigo  (España).

Fuentes: Amaia Mauleón | farodevigo.es // Teresa Cuiñas | elpais.com

Dave DouglasReconocido por el público y la crítica como uno de los artistas más interesantes del panorama jazzístico contemporáneo, el talento de Dave Douglas (Nueva Jersey, EE UU, 1963) y su selección de músicos, entre los que destaca el aclamado pianista Uri Caine (Philadelphia, 1956), esta vez al piano acústico, más Donny McCaslin (saxo tenor), James Genus (contrabajo) y Clarence Penn (batería), clausuran el certamen vigués, uno de los eventos peninsulares de referencia a la hora de hablar de un jazz sin fronteras, permeable a técnicas y estilos que permitan su evolución.

–Usted ha dicho que el poder de la música es más importante que el de las palabras. ¿Es posible enviar un mensaje sólo con la música?

Tal vez la música no sea más poderosa que las palabras, pero es definitivamente diferente y puede transmitir cosas que las palabras no pueden.

Y en esa corriente navega la figura de este compositor inmerso en una multiplicidad de proyectos con diferentes grupos y otros artistas procedentes de ámbitos diversos, director de un taller de música y admirador confeso de autores como Björk o Tom Waits…

–¿Dónde encuentra la inspiración?

«¡Hay tantas cosas que pasan! Mi propio activismo se ha desplazado a la comunidad de músicos en los últimos cinco años. Hay tantos problemas en el sector que siento que tengo que centrarse en los retos a los músicos, creativos y artistas. En cierto modo, ha hecho que mi música más reciente se centre en cuestiones musicales de armonía, contrapunto, ritmo, melodía y de determinados aspectos de la historia musical. Estoy contento con ese cambio…», afirma Douglas, en quien permanece invariable la curiosidad por todos los sonidos que le circundan, «Mi trabajo consiste en convertir en algo personal mi amor por toda la música maravillosa que se hace en el mundo y espero seguir explorando y descubriendo nuevos sonidos».

–¿Por qué le gusta tanto la formación de quinteto?

Es como un cuarteto de cuerdas, la consonancia de voces es realmente excelente. Me encantan los tenores de primera división, y Donny McCaslin realmente juega ese papel para mí. Tenemos una historia real de interacción con James Genus y Clarence Penn, y que la interacción sea una parte de la tradición del jazz es lo que más me interesa. Me gusta sentir que estamos descubriendo algo juntos en el mismo momento. Las canciones que escribo tratan de crear oportunidades para que eso suceda.

–¿Cuál es, para usted, el secreto de la trompeta?

La trompeta es muy misteriosa. Me siento bendecido de que empezase a tocar este instrumento tan joven, aunque yo no sé por qué. Ahora la trompeta es como una voz para mí. Es una voz que me sigue dando el placer de escribir y crecer juntos.

–Se pone en práctica, también en muchos proyectos, una visión totalmente abierta del jazz. ¿Ésta es la forma de mantener vivo el jazz?

Soy simplemente un músico y mi experiencia me dice que está abierto a todos los sonidos de mi alrededor. Es mi trabajo para llegar a algo personal que refleja mi amor por toda la música maravillosa del mundo. Yo sí pienso en el público, en el sentido de que lo que yo valoro en la música tiene que tener un valor universal que transcienda más allá de mi círculo.

–¿Hay algo que usted todavía desee explorar y qué no lo haya hecho aún?

Espero poder seguir explorando y descubriendo nuevos sonidos, tanto dentro como fuera de mí. Ahora mismo hay tantas grandes ideas para asumir… y no tengo miedo de que eso cambie.

El trompetista es poco amigo de las taxonomías, en contra de las opiniones de otros colegas empeñados en excluir de la órbita del jazz casi todo lo que suene fuera de la tradición americana…

–¿Cree que el uso estricto de las etiquetas y los prejuicios pueden frustrar a muchos músicos, sobre todo los jóvenes?

Hay una realidad para todas las etiquetas que utilizamos para la música. Existen y tienen alguna utilidad. Pero creo que hay muy pocos músicos que piensan en las etiquetas cuando están haciendo música. Las etiquetas no son tan útiles en la práctica musical. Y sueño con el día en que toda la música se pueda apreciar en sus propios términos y con igual respeto y amor. Eso es ciertamente lo que trabajo en mi propia música, y es la manera que me gustaría que mi música sea escuchada.

Douglas mantiene un blog en el que va dejando constancia del curso que llevan sus proyectos artísticos y que le sirve como plataforma para difundir sus reflexiones sobre jazz. Antes que una amenaza para las economías de los músicos, considera que la red es una gran oportunidad.

–¿Cómo es la relación entre jazz e internet? Por ejemplo, su blog lo mantiene en contacto con sus seguidores. Sin embargo, también están las descargas…

Estar en contra de internet es como estar en contra de los icebergs. Está aquí y debemos aprovechar al máximo esta oportunidad increíble. Por supuesto, no todo es positivo, pero es un gran momento para los músicos independientes, en gran parte debido a internet. Internet acelera la cultura global. Espero que la gente visite mi sitio y vea lo que estamos haciendo con él porque creo que es interesante para el músico y para el oyente por igual.


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