Salute amigos…, disfrutando del otoñito con uno días fenomenales (iba a decir del veranito pero éso sería desconocer las bondades de la mejor época del año) y nada mejor que cerrar la jornada con amigos y buena música, que arranca con el Jazz Trio del guitarrista italiano Alessandro Usai desde Downtown Jazz (Mare Blanco Records | enero 13, 2015). Usai de 32 años es una de las figuras de la guitarra jazzera italiana y ganador de varios importantes premios.
Quedó afuera hace unos programas atrás, el pianista alemán Dieter Ilg con Mein Beethoven (ACT | enero 30, 2015) con música del prócer de la música clásica en tiempo de jazz. No es la primera vez que el pianista demuestra su interés y fascinación por el repertorio y autores clásicos, Parsifal (ACT | enero 25, 2013) fué su interpretación sobre música de Richard Wagner como parte de su aporte en el año del célebre autor. Más con Egberto Gismonti que estará de visita el próximo sabado 25 en Neuquén, lo escucharemos ésta vez tocando la guitarra desde Saudações (ECM | junio 19, 2009) el regreso de Gismonti al sello alemán después de 12 años con un álbum doble fenomenal.
Más con Tobias Christl desde Wildern, (ACT | sept 26, 2014) uno de los jóvenes talentos surgidos en los últimos años en alemania, debuta para el sello local con delicadas interpretaciones de conocidos temas pop de los últimos largos años. Un poco de fusión con el Power Trio Mark Egan/Karl Latham/John Hart desde Unit 1 (Wavetone | enero 15, 2013) reversionando clásicos de Thelonious Monk, Ann Ronell, Wayne Shorter y Sonny Rollins, entre otros…
Otra gran figura que se agiganta a poco de su surgimiento es el jóven saxofonista noruego Marius Neset, Pinball (ACT | enero 30, 2015) es su último lanzamiento con el que refuerza las expectativas puestas en su futuro, un discazo. Y para cerrar el Dave Stryker Organ Quartet, grupo del guitarrista norteamericano con Keystone (SteepleChase | sept 28, 2010) con una linda versión de un clásico de The Beatles.
Pasando al blues…
Hoy comenzamos con novedades una de ellas es el nuevo disco Fat Man’s Shine Parlor de Smokin’ Joe Kubek y Bnois King, quienes han estado trabajando 25 años juntos formado un duo muy prolífico en el que Joe Kubek aporta el sonido rockero y Bnois un esitlo mas ligado al cool jazz. El album de neto corte rockero fue grabado para Blind Pig Records. Elegimos uno de los pocos slowblues «Done Got Caught Blues».
La segunda novedad es también el nuevo disco de The Blues Company, una banda que hace 38 años que rueda en el circuito musical y lleva 26 albumes publicados, si bien suenan como una banda típica de Chicago pero en realidad su base esta en Alemania, fue formada en el año 1976 por el yugoslavo Todor «Toscho» Todorovic junto con músicos alemanes y actualmente es una institución en todo Europa. El album Ain’t Nothing But… publicado este año fue grabado en vivo en un estudio con una pequeña audiencia de 100 personas que escucharon el show mediante auriculares provistos en la sala con la finalidad de poder apreciar un mejor sonido y manejar el volumen a gusto, un verdadero lujo.- Elegimos «Bad Decision».
Terminamos con Johnny Shines del que se cumplen dos aniversarios, su nacimiento el 26 de Abril de 1915 y s fallecimiento el 20 de Abril de 1992. Creció en Memphis, Tennessee tocando la guitarra con slide. Conoció a Roberto Johnson quien fue su gran influencia y con el que en 1935 viajó por USA y Canada, se separaron en 1937 y dos años después Johnson muere. Lo recordamos desde su disco Same de 1989 junto a otra leyenda Robert Lockwood y el tema «Brutal Hearted Woman».
Hola amigos…, día de varios festejos de cumpleaños el de hoy, por el lado jazzero recordamos el natalicio del genial pianista sueco Esbjörn Svensson fallecido en 2008 quien hoy cumpliría 51 años, lo escuchamos con su trio desde Good Morning Susie Soho (ACT | enero 9, 2000), otro cumple el del guitarrista también sueco Ulf Wakenius amigo de Svensson quien le rinde homenaje tocando su música en Love Is Real (ACT | abril 25, 2008). El último es el del pianista cubano Fabián Almazán a quien escucharemos desde su último álbum Rizome (Bluenote/ArtistShare | marzo 18, 2014).
También tendremos al pianista y guitarrista brasilero Egberto Gismonti quein nos visita muy pronto actuando en la ciudad de Neuquén, escucharemos un discazo, Alma (EMI | 1986). Algo de jazz norteamericano como le gusta a Gervi con Paul Shinn Trio desde Easy Now: Live At The Green Lady Lounge (Paul Shinn Trio | enero 11, 2015) y el guiatrrista estadounidense Jonathan Kreisberg con Night Songs (Criss Cross | Feb 5, 2009).
Pasando al blues…
Celebramos el cumpleaños de Tommy Castro nacido un 15 de Abril de 1955 en San José, California. Este guitarrista que mezcla el blues y el rock, comenzó su carrera a mediados de la década de los 90. En el año 2008 ganó el premio Blues Musica Award. Lleva una extensa carrera habiendo grabado 17 discos. Elegimos de su trabajo «Hard Believer» del año 2009 el tema Make It Back To Memphis.
En el cupo femenino del mes hoy Lydia Warren band con su disco «Through with love» publicado en el año 2005. Lydia Warren cantante, compositoria y guitarrista lidera su propia banda desde el año 2000 y ha sido comparada músicos de la talla de B.B. King hasta Janis Joplin. La banda esta compuesta por Warren Grant (batería) y Matt Malikowski (bajo) En este trabajo grabado en dos semanas en el año 2004 mezcla el rhythm and blues clásico con el rock y pop contemporaneo. Elegimos el tema Through With Love que tienen un aire a Janis Joplin.
Terminamos con un disco de The british blues quintet – «Live in Glasgow», publicado en el año 2007. Es el debut y tal vez despedida de este rejunte de viejos amigos y músicos de blues y rock que se unieron en este proyecto alrededor de la vos de MAGGIE BELL, acompañada en guitarra por BELL MILLER ANDERSON ex ‘KEEF HARTLEY BAND, teclados ZOOT MONEY,’ batería COLIN ALLEN ex ‘STONE THE CROWS’ y bajo COLIN HODGKINSON ex ‘SPENCER DAVIS GROUP’. Grabado en vivo en The Ferry en Glasgow, Escocia, elegimos el tema Walkin Blues.
Los esperamos a partir de las 21 hs por FM CADEJUR 91.7
Acabamos de publicar el podcast de la emisión de anoche jueves 9, pero descubrí al editarlo que los comentarios a la mitad de la presentación de los discos homenaje al centenario del nacimiento de Billie Holiday no se grabaron, va el tema de Cassandra Wilson sin los comentarios, luego sigue sin inconvenientes. La data de todo lo escuchado está publicado en el blog.
Hola amigos, un arranque a toda fusión con el guitarrista indonesio Dewa Budjana desde Hasta Karma (MoonJune | enero 5, 2015) un muy mejorado álbum teniendo en cuenta sus anteriores lanzamientos, acompañado por estelares. Luego el pianista finlandés Iiro Rantala (New Trio) con Elmo (Rockadillo Records | Abril 30, 2008) haciendo una buena version de Little Wing.
El pasado martes 7 se cumplieron los cien años del nacimiento de Billie Holiday, la primera gran diva del jazz, nos sumamos muy modestamente a las conmemoraciones varias por el centenario escuchando dos muy recientes lanzamientos homenaje a Lady Day, uno el del cantante estadounidense José James con Yesterday I Had the Blues: The Music of Billie Holiday (Blue Note | mar 31, 2015) una de las voces del momento y el siguiente un álbum lanzado el mismo martes 7 pasado por la cantante Cassandra Wilson, Coming Forth By Day (Legacy | April 7, 2015) un discazo con versiones popularizadas por Billie Holiday interpretadas con aires muy contemporáneos.
Luego otra sensación y como ya ha ocurrido viene de la mano del productor y hacedor de estrellas Quincy Jones, el pianista Justin Kauflin con Dedication (Jazz Village | enero 13, 2015). Kauflin, ciego de nacimiento, se ha convertido en laestrella mimada del momento. Luego otro homenaje ésta vez del pianista alemán Dieter Ilg con Mein Beethoven (ACT | enero 30, 2015), tributo a al genio musical de Beethoven. Seguimos con el contrabajista italiano Riccardo Del Fra con My Chet My Song (Cristal Records | sept 23, 2014) otro tributo, ésta vez al trompetista Chet Baker, acompañado por una orquesta en un disco fenomenal. Más otras dos cositas que si tenemos tiempo las despachamos, la pianista italiana Rita Marcotulli y el pianista noruego Ketil Bjørnstad.
Pasando al blues…
Homenajeamos a uno de los más grandes blueseros, McKinley Morganfield, conocido como Mudy Waters, nacido un 4 de abril de 1915 y fallecido un 30 de abril de 1983. Uno de los padres del blues eléctrico, llevó al blues a lo más alto e influenció a las generaciones venideras de blues y rock. Escucharemos un clásico grabado en vivo Manish Boy yeahh.
Nick Moss es un musico de Chicago de blues eléctrico que graba para su propio sello Blue Bella Records y junto a su banda The Flip Tops ha grabado 10 discos a la fecha. En el año 2007 publicó un disco doble Play It ‘Til Tomorrow, el primero suena con su característico blues eléctrico y el segundo introduce un unplugged con el repertorio que ejecuta en vivo. La banda esta conformada por Nick en guitarra, armónica y voces, Bob Carter en batería, Gerry Hundt en guitarra, armónica y bajo, Willie Oshawny en piano, organo, teclados, bajo y guitarra. Elegimos el tema Woman Don’t Lie.
Terminamos Nelsen Adelard y su disco «Unplugged» publicado en el 2006. Nelsen es musico profesional desde los 15 años inciándose en las largas giras de clubes y tavernas del cicuito de la costa este. Dueño de una cuidada y expresiva vos también ejecuta la guitarra, el piano y la armónica. Un excelente disco del que elegimos Four Winds Blow.
Este martes se cumplen 100 años del nacimiento de Billie Holiday, la cantante más definitiva de toda la historia del jazz.
elmundo.es/cultura | Pablo Sanz | abril 4, 2015
Se dice que el dolor agudiza la creatividad, por lo que no extraña que su vida fuera una obra de arte constante y entera. Y es que más que en el dolor, ella vivió en una herida abierta que supuró talento, crueldad y humillaciones a borbotones. Billie Holiday (Philadelphia, 1915 – Nueva York, 1959), la cantante más definitiva de toda la historia del jazz, no fue un juguete roto, sino una chica con una sombra permanente de mala suerte, tanto por la época y la sociedad en la que hubo de sobrevivir como los amores errados a los que se abrazó. Ella misma dijo en su autobiografía ‘Lady sings the blues’ (Editorial Tusquets): «Puedes ir vestida de raso, con gardenias en el pelo y no ver una sola caña de azúcar en varios kilómetros a la redonda y, aun así, seguir trabajando en una plantación». Lady Day hubiera cumplido este martes 100 años.
Jose James y Cassandra Wilson han sido los dos primeros artistas que han entregado estos días nuevo disco conmemorando el centenario del nacimiento de Billie Holiday, ‘Yesterday I had the blues’ y ‘Coming forth by Day’, respectivamente. La también cantante Cecile McLorin actuará en su homenaje en el Licoln Center de Nueva York y ya se avecina una nueva biografía, ‘Billie Holiday: The musician and the myth’, que se sumará a publicaciones como la mencionada ‘Lady sings the blues’ o la magnífica ‘Con Billie’ (Global&Rhythms), escrita por Julia Blackburn e inspirada en el prolijo y amplio material que acaparara en su día la periodista Linda Kuehl.
En este siglo han aparecido voces maestras en el jazz, incluso voces que bien pueden rivalizar en audacia y emoción con el lamento vocal de la Holiday. Y, sin embargo, todavía está por descubrirse una cantante que concite tanta unanimidad en torno a una canción tan arrebatada como arrebatadora. Y tan herida, porque no se entiende cómo esta mujer fue capaz de vivir en la cima del jazz golpeada de tanta desgracia. Se insiste: Billie Holiday, a pesar de sus excesos, no fue lo que llamamos un juguete roto, sino una mujer que caminó por la vida sin desaliento, a pesar de las muchas piedras que se encontró -y le colocaron- a cada paso.
Sabida es esa infancia fracasada, que pronto la colocó, no ya en la adolescencia, sino en la madurez de una cría que descubrió en su voz y en el jazz la única posibilidad de ser feliz. Un rato, un ratito, porque profesionalmente también tuvo que aguantar lo suyo, como mujer y como negra. Fue violada cuando tenía 10 años y hubo de cambiar la bicicleta o el balón por el cepillo y la fregona, limpiando en un burdel que -cosas del destino- le permitió escuchar a Bessie Smith y Louis Armstrong a través de una jukebox que entretenía a la clientela mientras esperaban turno. Puede decirse que el blues y el jazz salvaron a aquella niña de entregarse plenamente a la prostitución.
En ese tiempo, claro, Billie Holiday era Eleanora Fagan, hija de Sadie Fagan y un músico de jazz, Clarence Holiday, que pronto abandonó a su suerte a sus dos mujeres: «Mamá y papá eran un par de críos cuando se casaron, él tenía 18 años, ella 16 y yo 3. Fue un milagro que mamá, Sadie Fagan, no fuera a parar al correccional y yo al reformatorio. Pero ella me quiso desde el mismo instante en que notó en su vientre un suave puntapié mientras fregaba suelos».
Así pues, la niña huyó de aquellas malas sombras buscando un futuro todavía incierto en Nueva York. Tenía 13 años y su primer intento como artista tuvo lugar en el Pod’s and Jerry’s de la calle 133, primero como bailarina, luego como cantante; en la prueba que le hizo el dueño del local interpretó ‘Travellin’ all alone’, conmoviendo a todos los asistentes. Ella lo recordó en sus memorias: «Si a alguien se le hubiera caído un alfiler, habría sonado como una bomba. Cuando finalicé, todos aullaban y levantaban sus vasos de cerveza». En aquel momento nació Billie Holiday, nombre que Eleanora tomó de Billie Dove, la gran estrella del cine mudo y, en aquel momento, el espejo de todos los sueños que la cantante tenía. Su segundo apodo, ‘Lady Day’, se lo puso el gran amor de su vida, mal correspondido, el saxofonista Lester Young, con el que compartió tantos escenarios y tantas grabaciones.
Sobre el escenario Billie Holiday era toda luminosidad, volviendo a la cruda realidad cuando se bajaba de él. No se la permitía ningún contacto en el público blanco, tenía que acceder a los locales por la puerta de atrás, cobraba menos que sus compañeros… A ello se le sumaba su adicción a la heroína, que la granjeó numerosos problemas y un paso por la cárcel de cruel recuerdo, por no hablar de las parejas que tuvo, maltratadores de profesión, tipos mafiosos, crueles, a los que retrató en canciones como ‘My man’ o ‘Ain’t nobodys business’. Pronto captó la atención de una de las orquestas de swing de mayor éxito en aquel Estados Unidos de 1933, la de Benny Goodman -por mediación del productor John Hammond-, para encontrarse cuatro años después integrada en esa maquinaria mucho más jazzística y fogosa que fue la de su admirado Count Basie, donde conoció al mencionado Lester Young.
Llegado ese momento, Billie Holiday ya había hecho de su voz un lamento vocal con una hondura emocional mágica, con una sensibilidad en el fraseo realmente única e irrepetible. Se dice que nadie como ella pronunciaba con tanta emoción desgarrada las palabras «love» o «baby». «Trato de improvisar como Louis Armstrong o Lester Young. Lo que sale es lo que siento. Odio las canciones en línea recta. Tengo que cambiar los tonos y ajustarlos a mi propia forma de entender la música. Esto es todo lo que sé».
Entre 1935 y 1942 ‘Lady Day’ registró más de 100 grabaciones. Luego estuvo incrustada en el conjunto de Artie Shaw y, en el medio, en 1939, su primera presentación como líder, en el Cafe Society del Greenwich Village neoyorquino, que incluyó un tema que le acompañaría hasta el final de sus días, Strange Fruit: «De los árboles del sur cuelga una fruta extraña / sangre en las hojas y sangre en la raíz / cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña». Strange Fruit fue elegida por la revista ‘Time’ como la mejor canción del siglo XX en 1999.
En 1954 realizó una gira por Europa que acentuó esas luces y sombras que marcaba la línea del escenario, firmando en 1957 una sesión antológica para un programa televisivo de la CBS, ‘The sound of Jazz’ (junto a sus queridos Ben Webster, Lester Young y Coleman Hawkins, entre otros) y registrando al año siguiente un colosal álbum, ‘Lady in Satin’, antes de su muerte y ya cansada -que no derrotada- de la vida.
En ese tiempo postrero las penurias no dejaron de abrazarla y las humillaciones racistas y persecuciones policiales tuvieron lugar incluso hasta cuando daba su último aliento en el Metropolitan Hospital de Nueva York un 17 de julio de 1959, donde recibía una denuncia a los pies de su cama. Dejó registradas cerca de 300 canciones inmortales, hoy interpretaciones con muchos futuros, como ‘Night and Day’, ‘Lover man’, ‘Satin Doll’, ‘Blue Moon’, ‘All of me’, ‘Body and Soul’ o ‘Embraceable you’, así como composiciones propias como ‘I love you porgy’, ‘Fine and mellow’, ‘God bless the child’ o ‘Everything happens for the best’.
Billie Holiday tocó con toda la nobleza de músicos en la época más dorada del jazz, la de mediado el siglo pasado. Muchos de ellos acudieron a su funeral junto a 3.000 personas más; en su cuenta bancaria sólo había 70 centavos; en el cielo, toda la admiración de una familia, la del jazz, que quizás se sentía culpable por no haber hecho más por una de los suyos.
Hoy nos queda su legado discográfico y sus apariciones televisivas. También documentales como ‘Lady Day: The many faces of Billie Holiday’ (1990), del realizador Matthew Seig o el (prescindible) ‘biopic’ ‘Lady sings the blues’ (1972) de Sidney J. Furie y con Diana Ross en el papel de la cantante; el título, resulta evidente, tomaba su nombre de la autobiografía que Billie Holiday había escrito en 1956, con la ayuda de William Dufty, hoy de obligada lectura. La cantante también realizó sus pinitos en el cine, aunque con desiguales resultados, o hirientes, como aquella incursión cinematográfica de mediados los años 40, New Orleans, junto a Louis Armstrong, en la que, adivinen sus papeles… Sí, efectivamente, haciendo de criados…
Billie Holiday se abrazó al jazz para sobrevivir y nosotros, a menudo, demasiado a menudo últimamente, a ella.