[audio:CaribbeanRhapsody-Tender.mp3|titles=Tender|artists=James Carter]
Caribbean Rhapsody
Concerto For Saxophones And Orchestra
James Carter
Emarcy | May 17, 2011

Existe una particular seducción, una fuerte atracción de la música erudita, clásica, sobre muchos músicos de jazz. Ciertamente resistida por muchos, ésta alianza ha promovido la incorporación al club de prestigiosos miembros, mientras que se ha devorado a otros en el intento de incluirse en el selecto grupo. Cuál será la motivación de quienes eligieron marchar sobre las vias de la improvisación, la recreación constante del genero, para «atarse» a la música escrita poco propensa a la improvisación…?
Claro que los destacados compositores y arregladores con un lado bien jazzero en algún rincón del corazón, permiten el recreo desestructurante siendo quizás una de las motivaciones a la hora de elegir, también es cierto que el músico de jazz de buena formación hecha mano a cuanto sonido suene cerca, más, y como opción de última, la oportunidad de sentirse un «músico en serio» solo por codearse con ése ámbito, algo que puede sonar clasista pero que al menos en otros géneros musicales es muy frecuente, cuyo resultado bajo el intento de personajes con poco rodado en el mundo de la música en general son poco menos que vergonzosos… En el sentido inverso puede que ciertos músicos clásicos se sientan atraídos por el recorrido contrario.
En nuestro caso, las experiencias ya de larga data, son maravillosas, conviviendo de forma natural y sin conflictos y fuera de todo análisis intelectual y categorización, es música y música maravillosa… Éso es en definitiva lo que más (y único) nos interesa…
El compositor clásico Roberto Sierra escribió Caribbean Rhapsody. Concerto For Saxophones And Orchestra especialmente para el saxofonista James Carter (enero 3, 1969, hoy día de su cumpleaños), obra presentada en Detroit, la ciudad natal de Carter, en 2002 junto a la Orquesta Sinfónica de la ciudad, grabada recién a finales de 2009 en Varsovia, Polonia, con la Orquesta Sinfónica de Varsovia dirigida por Giancarlo Guerrero, contando además con la presencia de la hermana de Carter, Regina, en violín.
Roberto Sierra, Portorriqueño, cuenta que «compuso la obra de tal manera que, en ciertos momentos en la puntuación, incluyendo las cadencias, se proporcionan las salidas para la improvisación», asegurandose la convivencia natural entre el saxofonista y su obra, además de contener parte de la cadena del ADN musical de Carter, una preocupación del compositor por obtener una obra al estilo del saxofonista.
Caribbean Rhapsody. Concerto For Saxophones And Orchestra, otro magnífico ejemplo de convivencia y bella armonía entre dos mundos aparentemente inconexos pero con un lenguaje común: la música, la bella música…


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Felíz Año Nuevo para todo el mundo…!!, nuestros más sinceros deseos de felicidad, prosperidad y todos los chirimbolitos juntos posibles…
Que el año que comienza nos encuentre más unidos que sometidos, con proyectos y la energía necesaria para crear y recrear el mejor de los entornos posible para el logro de cuánto nos propongamos para los días por venir…
Un abrazo…
El equipo de Alrededor de Medianoche
Ya le queda poco al 2011 y, cosa que no se ha hecho nunca !!, le damos un repasito a lo que nos deja y solo atendiendo a lo sucedido en las últimas semanas lo que vemos no es nada alentador. Es que la perdida de tres de los más grandes exponentes del género en el termino de pocas semanas es algo dificil de absorver: Paul Motian (nov 22), Bob Brookmeyer (dic 15) y Sam Rivers (dic 26), se fueron cuando aún sus carreras estaban lejos de la jubilación.
Paul Motian, un baterista poco convencional, lleno de lirismo y melodia algo sumamente extraño incluso para el jazz, fué partícipe de una de las primeras grandes revoluciones del género: el trio de Bill Evans. Junto a Scott LaFaro y de la mano del genial pianista elevaron sus respectivos instrumentos al mismo nivel de protagonismo que el piano, figura excluyente del trio hasta entonces. Grabó con Evans dos discos fundamentales: Sunday At The Village Vanguard y Waltz For Debby, ambos en 1961. Luego pasaría a formar parte de otro trio de excepción, el de Keith Jarrett, heredero de la línea musical del trio de Evans y continuador de las bases establecidas por éste llevándolas a un nivel inimaginable. Los dos mejores trios de la historia y Paul Motian siendo parte de ellos…

Bob Brookmeyer, trombonista, pianista y gran compositor, contribuyó de igual manera a la causa al rescatar con sus trabajos a las Big Bands allá por los ’60, formato por entonces en declive. Fué músico de Stan getz y Gerry Mulligan reemplazando en la banda de éste último a Chet baker, una apuesta arriesgada del saxofonista al reemplazar una trompeta por un trombón (de pistones, que en las manos de Brookmeyer sonaba como una trompeta) pero que le dió grandes satisfacciones, con aquella banda grabó cuatro discos para más adelante volver a formar parte de un nuevo proyecto de Mulligan, la Concert Jazz Band, una Big Band sobre la que Brookmeyer brilló como compositor y arreglador. Por entonces también contribuyó enormemente en la Thad Jones-Mel Lewis Jazz Orchestra fortaleciendose en el ambiente como un gran compositor y arreglador y continuador de las lineas establecidas por grandes maestros de las Grandes Bandas como Duke Ellington y Count Basie, pero con un toque decididamente contemporáneo y personal.
Brookmeyer también tocaba el piano de una manera nada desdeñable, quizás lo fuera para él mismo por éso no grabó tanto al piano, pero basta escuchar The Ivory Hunters (United Artists, 1959) nada menos que junto a Bill Evans y Holiday (Challenge, 2000) para darse una idea de la versatilidad de éste gran músico y gran hombre como lo destacan sus alumnos y compañeros de banda quienes lo recuerdan con un afecto y amor sinceros.

Y el último en irse de éste año, el genial saxofonista, flautista, clarinetista (bajo) y también pianista Sam Rivers, un músico ligado a la vanguardia a la que cultivó con vehemencia y talento empujandola siempre un instante antes que lo hicieran otros por caso el gran Miles Davis, para quien tocó en su quinteto por recomendación de Tony Williams (Miles in Tokyo, Columbia, 1964) pero brevemente dado que Rivers para el Miles de entonces era muy free. Supo estar en el lugar y momento justos como en la formación que juntó el ex Miles Boys Dave Holland para grabar Conference of the Birds (ECM, 1973) disco que marcara un punto de inflexión dentro del movimiento vanguardista, un clásico del jazz de vanguardia de todos los tiempos. Hasta su reunión con una de las figuras estelares de los últimos tiempos, el pianista Jason Moran con quién grabara Black Stars (Blue Note, 2001).
Una pequeña recorrida que apenas hace honor a sus trayectorias y contribuciones, todos con una brillante carrera como lider de banda.
En paz descansen y gracias por la música…
Fuente: LA NACION | diciembre 28, 2011
Por: Ricardo Carpena
«No sé cómo explicarlo, pero a mis 87 años siento que tengo mucha más capacidad musical que cuando tenía 21. Lo que hago todo el día es escribir y practicar, es como estar cerca del Paraíso, aunque no soy creyente. No hay nada comparable a la jubilación… ¿Jubilación? ¿Qué es eso? ¿Quién se ha jubilado?»
El año pasado, cuando Sam Rivers dijo esto, según recuerda el sitio www.cuadernosdejazz.com , estaba lejos de su retiro de la escena jazzística y, mucho más, de su muerte. De hecho, seguía tocando todas las semanas con su big band, la Rivbea Orchestra.
Pero anteayer, a los 88 años, en Orlando, Estados Unidos, finalmente murió este legendario saxofonista que funcionó de puente entre el bebop y el free jazz y que sirvió, y sirve, de inspiración a cientos de músicos que no apuestan a lo seguro.
Samuel Carthorne Rivers, tal como figuraba en el documento de identidad, nació el 25 de septiembre de 1923 en El Reno, Oklahoma, Estados Unidos, y recorrió una larga y luminosa carrera desde que sus padres, un cantante de gospel y una profesora de música, lo estimularon para que estudiara piano y violín.
Inspirado por un genio como Coleman Hawkins, terminó en el conservatorio y en la universidad de Boston para aprender a tocar el saxo tenor y el soprano, aunque también incursionó en el clarinete bajo, la flauta, la armónica y el piano.
Su comienzo oficial fue en los años 50 en la big band de Herb Pomeroy, en la que tocaban Quincy Jones y Jaki Byard. Y, aunque empezó a armar sus propios grupos, todos enrolados en el bebop, sus colaboraciones con figuras como Cecil Taylor y Archie Sheep lo volcaron a definir su identidad más célebre, la de un músico de vanguardia que, aun desde el free jazz, no abandonaba la melodía.
Su vida cambió cuando, como tantos otros talentos, lo tocó la varita mágica de Miles Davis. Fue en 1964, luego de una gira con B.B. King, T-Bone Walker y Wilson Pickett cuando el trompetista lo llamó para integrarse a su quinteto de entonces (que completaban Herbie Hancock, Ron Carter y Tony Williams). Esa formación grabó Miles in Tokyo, un gran disco en vivo que se transformó en su debut y despedida: Miles lo terminó echando porque su estilo era «demasiado free» y lo cambió por Wayne Shorter.
El cambio le vino bien: lo decidió a grabar su primer disco solista, Fuschia Swing Song, editado ese mismo 1964 para el sello Blue Note. Y desde entonces grabó tres álbums más, Contours, A New Conception y Dimensions & Extensions, en los cuales se convirtió en estandarte del posbop y también trabajó con luminarias de la innovación jazzera, como Andrew Hill, Cecil Taylor, Bobby Hutcherson y Larry Young.
Sus posteriores trabajos para el sello Impulse, su potente colaboración con Dave Holland y, en 2001, con la nueva estrella del piano, Jason Moran, en el CD Black Stars, no sólo hablan de un artista que nunca se detuvo, sino también de un talento único, efervescente e inconformista.
A todos los amigos…, los de por acá, los escuchas de nuestro programa, los seguidores del blog, más los de afuera de todo ésto, un abrazo y beso enormes y los más sentidos deseos de felicidad y bienestar.
Gracias por permitirnos estar y compartir con ustedes éstos breves instantes, esperamos poder seguir haciendolo muchos años más todos juntos.
Felicidades y que Dios nos bendiga…
Hasta prontito…