Ver tambien: Wynton Marsalis, tras el denunciante de Sigüenza
Fuente: elpais.com
Por: E. F.-S. – Madrid – 22/12/2009
«Estoy anonadado. He abierto un debate, yo. Y los foros están llenos de comentarios a favor y en contra. Y encima un magnate del jazz me quiere hacer un regalo…». Rafael Gilbert, el hombre que el pasado 7 de diciembre denunció un concierto de jazz por no ser de jazz y al que el músico estadounidense Wynton Marsalis busca para agradecerle el gesto con toda su discografía firmada, explicó ayer los motivos que le impulsaron a abandonar, junto a su mujer y su suegra, el recinto del Festival de Jazz de Sigüenza para elevar su queja a la Guardia Civil local. El suceso, que recogió EL PAÍS al día siguiente, dio la vuelta al mundo hasta llegar a los oídos del mismísimo Wynton Marsalis, el hombre más poderoso del jazz mundial. (Aldemedianoche: !!…?, para tanto?)
Gilbert, de 42 años y asesor técnico mecánico, es aficionado al jazz sobre todo desde que su mujer empezó a tocar el saxofón («el primero se lo regalé hace ocho años, es autodidacta pero ahora está en la Bing Band de Móstoles»). Juntos procuran ir a todos los conciertos de jazz que pueden y así el lunes 7 de diciembre aprovecharon una visita a Sigüenza para escuchar el recital de Larry Ochs. «Decidimos quedarnos para escucharle. Pero a los 10 minutos de empezar yo empecé a ponerme nervioso, muy nervioso. El free jazz es una música que si no te avisan puede irritarte mucho, te pone mal cuerpo. Como no podía más me levanté y fui a reclamar el dinero de la entrada. Ahí empezaron los problemas. Se rieron de nosotros y no nos dieron la hoja de reclamaciones. Entonces fuimos a la Guardia Civil».
Gilbert asegura que con ellos se fueron una veintena más de personas («sólo se quedaron los viejillos») y que ellos sólo reclamaron la devolución de la entrada. «Me sentí estafado. Con todo el respeto por los músicos, pero me hicieron daño al oído y a los nervios. Yo lo que reclamo es que en los carteles aclaren si es jazz o no, y ya está. Es como si vas a ver una película de Tarzan y te ponen una de King Kong».
Del revuelo organizado después de su denuncia, Rafael Gilbert se enteró este fin de semana, cuando su mujer fue a un concierto a Pinto y el director de la orquesta, natural de Sigüenza, le comentó que si se había enterado «de la que se había montado». Ahora el hombre que denunció el jazz que no era jazz sólo espera cobrar su recompensa. Vamos, que Marsalis se retrate.
El trompetista busca recompensar al espectador que denunció a un músico de jazz por no tocar jazz
Fuente: elpais.com
Por: Chema G. Martinez – Madrid – 21/12/2009
Ver tambien: El denunciante de Sigüenza reclama el premio de Marsalis
La noticia que mantiene entretenido al mundo del jazz de medio planeta la dio a conocer EL PAÍS la semana pasada. Un espectador del V Festival de Sigüenza denunció ante la autoridad que lo que el saxofonista Larry Ochs tocaba sobre el escenario no era jazz, sino «música contemporánea», género que, aseguró, tenía «contraindicado por prescripción médica». En vista de la queja se presentó la Guardia Civil para atestiguar que, en efecto, aquello que sonaba no era jazz.
El suceso, con su mezcla de hito berlanguiano y aparentemente leve aunque profundo comentario sobre la naturaleza del arte y sus etiquetas, resultó una de las noticias más leídas de ELPAÍS.com y fue reproducida por medios de todo el mundo, entre ellos el diario de Londres The Guardian, en una pieza firmada por su corresponsal en Madrid, Gilles Tremlett.
Varios músicos de relieve reaccionaron (Charlie Haden, Dave Douglas o Agustí Fernández). Aunque el último en sumarse es el más sonado. Wynton Marsalis, trompetista, director, empresario y acaso el jazzman más poderoso del momento, se ha puesto en contacto con Tremlett, según explicó ayer el propio periodista, al leer la pieza del diario británico. ¿La razón? Está «encantado» con la historia y busca al misterioso denunciante para, «en señal de gratitud», regalarle su discografía completa (unos 70 discos). Es más, piensa autografiársela.
El gesto reviste lecturas más profundas que las anecdóticas. Marsalis lleva desde principio de los ochenta evangelizando y polemizando sobre cuál es la esencia de «la música del siglo XX». Algo que, para él, no queda ni siquiera cerca de lo que toca Ochs, veterano músico de postbop y free jazz. La apuesta por la tradición de Marsalis le ha llevado incluso a enfrentarse en el pasado con el mismísimo Miles Davis.
La búsqueda del denunciante no dio resultados ayer. Aunque Marsalis no desiste y espera que la noticia llegue a oídos del misterioso aficionado (barcelonés afincado en Alcorcón, es todo lo que se sabe de él).
El guitarrista de jazz nacido en Francia, se presentará junto su trío integrado por Tchavolo Hassan y Ludovic Beier.
[audio:angelo_debarre-there_will.mp3|titles=There Will Never Be Another You|artists=Angelo Debarre]
Fuente: Pagina 12
Por: David Núñez
Llegó a Sudamérica para tocar en los festivales de jazz de Montevideo, Buenos Aires y Córdoba. Y el martes, a las 21.30, en la sala Lavardén, Mendoza y Sarmiento, hará su presentación para los rosarinos. Se llama Angelo Debarre, es un guitarrista de jazz nacido en Francia, de gran técnica y swing, que toma obviamente el legado del gran Django Reinhardt. Debarre se presentará junto su trío integrado por Tchavolo Hassan (guitarra rítmica) y el sorprendente Ludovic Beier en acordeón.
«Su técnica es fenomenal y muy personal. La fuerza de su mano izquierda es impresionante. Su mano derecha, con el plectro, es simplemente irreal. Tiene la gracia de siempre sorprendernos. Toma riesgos enormes pero no se equivoca nunca. Lo que sorprende también al verlo tocar es la formidable vitalidad que lo anima», escribió el periodista Fred Loizeau para French Guitare.
¿Cómo definiría al jazz manouche o gipsy jazz? le preguntó Rosario/12, vía mail.
Para mí no es jazz manouche, para mí habría que llamarlo «swing». Django Reinhardt era de la época del swing, él tocaba el swing.
Entonces usted se considera uno de los discípulos de Django.
Sí, claro, me considero uno de los representantes de la música de Django.
¿Qué otros guitarristas de jazz lo han influenciado?
Escuché mucho a Paco de Lucía, Charlie Christian, René Thomas, Tchan Tchou Vidal, Patote Bousquet y ¡por supuesto a Oscar Alemán, de su región!
La prensa especializada dice que usted es uno de los mejores representantes del estilo jazz manouche en la guitarra acústica.¿Cómo lo toma?
No le presto atención a la prensa. Hoy puede valorar a un artista por lo que hace pero mañana si cambia de estilo o presenta un cd que no les gusta, ¡dirá otra cosa! O sea que no tomo en cuenta lo que dice la prensa.
¿Qué expectativas tiene del concierto que dará en Rosario y otras ciudades argentinas?
Voy por primera vez a la Argentina, para mí es un público nuevo. Me motiva hacer lo mío y ver si a la gente le gusta y también es una responsabilidad de representar un estilo de un pueblo, de una cultura.
¿Cuál es el jazz que se escucha hoy en Francia?
En ese sentido, se escucha como siempre el jazz americano, pero hoy en día hay un interés especial por descubrir más a fondo el swing manouche.
En tanto, el acordeonista Beier, con sólo 29 años, tocó con los más importantes cultores del estilo que popularizó Django. Músico de jazz de alma, desde su infancia en Auvers sur Oise, se apasiona por el sonido «west coast» del jazz. En Estados Unidos tocó con Joe Lovano y David Sánchez, entre otros, participó del Django Reinhardt Proyect en el Jazz at Lincoln Center y viene de presentarse en el Carnegie Hall junto a Toots Thielemans.