Winton Marsalis: «Todas las formas artísticas miman su tradición, excepto el jazz»

Entrevista:
WINTON MARSALIS

Fuente: elpais.com
Por: Jose Maria Garcia Martinez

El trompetista cierra hoy (18-07-09) el Festival de Jazz de Vitoria con su suite dedicada a la ciudad, que grabará los próximos días junto a Chano Domínguez, que lo acompaña en su gira, y Paco de Lucía. «El País Vasco me recuerda mucho a Nueva Orleans», afirma.

Concertar una cita con el director artístico de Jazz at Lincoln Center (JALC) no es cualquier cosa. El trompetista Wynton Marsalis tiene tasado el tiempo del que dispone para sus encuentros con la prensa hasta un máximo por año y ni un segundo más. El músico que le cambió el pathos al jazz y devolvió la fe en el género a la industria está hoy al frente de una maquinaria de proporciones colosales. Cincuenta mil metros cuadrados en el corazón de Manhattan dedicados a la promoción y difusión de esta música. El jazz, asegura el amigo y colaborador del presidente Obama, es una metáfora de la democracia frente a la mediocridad cultural que impera en Estados Unidos.

Wynton Marsalis (Nueva Orleans, 1961), 47 años, recibió a EL PAÍS en una sala de reuniones de JALC, vigilado por los grandes vocalistas de la historia del jazz, cuyos retratos cuelgan de las paredes, y la mirada atenta de su relaciones públicas, sentada a una distancia prudencial. El responsable de que los jóvenes músicos de jazz gasten americana y corbata predica con el ejemplo en la intimidad. Si alguna vez tuvo fama de hablar demasiado, hoy elige sus palabras cuidadosamente. Mantiene, eso sí, el mismo fulgor en la mirada y esa ambición desmedida que le ha llevado a donde está. Este año vuelve a nuestro país para interpretar y grabar Vitoria suite con la Jazz at Lincoln Center Orchestra y la colaboración de Chano Domínguez y Paco de Lucía. El disco se grabará en el aula magna del Conservatorio de Música Jesús Guridi de Vitoria entre los próximos días 20 y 22, y contará con la producción de Javier Limón y la participación estelar de Paco de Lucía. Además, Chano y Marsalis, junto a la LJO, actuarán en el Barbican de Londres el día 24 interpretando la Vitoria Suite.

La relación del trompetista con Vitoria y el festival de jazz viene de lejos: «El País Vasco me recuerda mucho a Nueva Orleans: buena comida, buena música, un deseo de libertad, un amor por lo propio…, los vascos son gente muy expresiva, como somos en Nueva Orleans. La suite pretende ser un reflejo de todo eso; un homenaje a la ciudad de Vitoria y a sus gentes y al propio Iñaki Añúa, el director del festival. Fue él quien me pidió escribir una pieza de quince minutos, pero soy incapaz de hacer algo así. No sé por qué, todo lo que me sale es enorme, será porque una de las cosas que más me divierte en este mundo es juntar cosas muy diferentes y combinarlas entre sí a ver qué pasa, y para eso se necesita un tiempo…».

¿Cómo recuerda la noche en que apareció de improviso en el Café Central de Madrid para tocar con Chano Domínguez?

Fue algo inolvidable. Ahí conocí a Chano y desde entonces no he dejado de tocar con él… Ahora, lo que necesito es que me dé algunas lecciones sobre cómo introducir el flamenco en el jazz porque, créame, es muy difícil. Soy consciente de que no soy lo suficientemente bueno tocando flamenco y él es un maestro. Sobre todo, me gusta el espíritu que tiene, es un músico natural.

¿Cuáles son esas dificultades con las que se encuentra a la hora de combinar el jazz y el flamenco?

Sobre todo, las formas. Ser capaz de sentir la forma de una música no es una cuestión de conocer un ritmo o una melodía sino algo más profundo. Tiene que ver con la armonía y la lógica. No digo nada si, además, pretendes improvisar por encima de ello. Entonces, la música tiene que ser como una segunda naturaleza tuya, no vale con que la hayas estudiado, no es algo que puedas racionalizar, se siente y ya está. Terminas tu solo y dices: «Esto funciona», o no. Para mí, la bulería o la seguirilla son formas totalmente nuevas a la que debo enfrentarme y me resulta muy difícil tocar sobre algo que no entiendo. Con suerte puedo salir vivo pero, tocar algo que realmente valga la pena, eso es otra cosa. Por eso, en Vitoria suite, hemos buscado un punto en común que nos permite sentirnos a gusto a nosotros y a ellos [los flamencos] aunque ninguno estemos tocando en nuestro nivel óptimo. Porque lo gracioso del caso es que el flamenco y el jazz son muy parecidos, tocamos los mismos acordes, tenemos una relación parecida con el tempo, sin embargo, los significados de uno y otro lenguaje son totalmente diferentes. Y eso que yo tengo una ventaja, y es que soy de Nueva Orleans y Nueva Orleans fue española.

No faltarán quienes comparen Vitoria suite con Sketches of Spain, de Miles Davis, de cuya grabación se cumplen cincuenta años.

Sin embargo, mi planteamiento es completamente diferente. En Sketches of Spain, Gil Evans puso a Miles a tocar sobre la forma del flamenco mientras que yo busco un modo de escapar del jazz, pero no pretendo acercarme a la música española, sobre todo porque no creo que sea capaz de hacerlo. Me limito a expresar mis impresiones acerca del flamenco y la música vasca.

¿Componer una pieza compleja como Vitoria suite es un acto de soledad?

En algún sentido, sí lo es. Pero, sobre todo, lo mejor de componer algo así es que puedes hacer lo que te dé la gana cuando te da la gana. Si te apetece quedarte a trabajar por la noche, no hay nadie que te diga que no puedes hacerlo. En el caso de Vitoria suite, ha sido un trabajo meticuloso hasta cierto punto, porque hay una parte que está totalmente escrita, pero hay otra que se escapa a mi control, yo he querido que sea así. He querido dejar un espacio a los músicos para improvisar y que la sección rítmica pueda moverse con libertad.

¿Qué se le pasa por la cabeza cuando acude a un festival de jazz y se encuentra con un grupo de música africana o con Eric Clapton o Elton John?

Es como si voy a un restaurante español y me dan a elegir entre paella y una hamburguesa o sushi. El peligro es que la excepción termina por convertirse en la norma, que es lo que está ocurriendo con los festivales de jazz. Y no es que haya nada malo en las otras músicas. El jazz no está en contra la diversidad, sería absurdo, pero que los llamen festivales de música sin más. Es una cuestión de proporciones. Que haya paella y jamón y unas buenas tapas y si, además, hay un plato de pasta, bien, siempre que la cosa no pase de ahí.

Lo dice alguien que ha prologado un recetario de soul food. Al final, es usted un pozo de sorpresas.

Es que hago muchas cosas al mismo tiempo. Toco, compongo, a veces escribo, tengo mis hijos, mi familia…, ésta es mi vida. Organizar mi día a día como músico y como padre y como director musical de JALC es muy complicado, pero no me quejo. Estoy en esto porque quiero y hago las cosas que me gusta hacer.

Ningún lugar más apropiado que el JALC para preguntarle su opinión acerca de quienes, desde Europa, afirman que el jazz ha dejado de ser una música americana.

Es una afirmación tan arrogante que resulta hasta gracioso. Es como si voy a Chano y le digo que el flamenco es lo que nosotros tocamos. Tendría que ser muy arrogante para plantarme delante de él y exhibir semejante falta de respeto, es algo que me resulta inimaginable. ¿Dónde está la prueba, quién te crees que eres? Por todo esto me gusta dejar claro que no toco flamenco.

Se le considera un guardián de la tradición del jazz. ¿Es la tradición un bien intocable?

No existe ninguna tradición intocable, lo que hay es gente que está empeñada en que lo sea, pero eso es algo que atenta contra la propia naturaleza del concepto. Recuerdo una cosa que me dijo Paco de Lucía una vez: «La mente pide innovación, el corazón pide tradición». Es perfecto. Tradición e innovación no se contradicen. El alma permanece atada a las raíces, pero existe la necesidad imperiosa de descubrir cosas nuevas. Ése ha sido siempre mi punto de vista. Cuando grabé The Majesty of the blues puse por un lado un bloque de canciones de corte moderno y del otro música de Nueva Orleans. Pues bien, cuando salió el disco, la primera parte simplemente no existió para los críticos, todo lo que les interesaba era la segunda. Siempre es así. Lo único que importa es atacar a la tradición del jazz, y es una cuestión puramente racial, no tiene que ver con nada real. No se dan cuenta de que, en realidad, siempre estamos tocando música nueva y, al final, todos venimos de la tradición, de Bunny Berigan o Bunk Johnson. La moraleja es que todas las formas artísticas que existen miman su tradición, excepto el jazz.

Después de sus aireados desencuentros con su primer ídolo Miles Davis y su propio hermano Branford, cuando se unió al grupo de Sting, sorprende ver en la programación de JALC a Cecil Taylor y a John Zorn.

Tocaron aquí, ¿y qué? No hubo ninguna manifestación a la entrada, nadie salió herido, tocaron, se fueron y ya está. Jazz at Lincoln Center ha programado conciertos de pop, gospel, bluegrass… aunque, por supuesto, nuestro principal interés es el jazz. De nuevo es una cuestión de proporciones.

Dígame la verdad, ¿le gusta Cecil Taylor?

Algunas cosas sí y otras no tanto, lo que no me gusta es que llamen jazz a lo que es música improvisada. Es lo que hablábamos antes, si cojo un poco de arroz y le echo una salsa será cualquier cosa pero no una paella. Ahora, si usted me dice que Cecil Taylor es jazz, yo le pregunto: «Entonces, ¿qué es el jazz?». El jazz no es eso.

Ha tocado muchos palos, incluyendo música india americana; sin embargo, no parece tentarle el rap ni el hip hop.

No realmente. A lo mejor un día se me presenta la oportunidad de trabajar con un rapero y me pongo a ello, pero no constituye un objetivo de mi música. En realidad, estoy preparado para trabajar con cualquiera, es sólo que donde realmente me siento a gusto es tocando en la tradición de la cual provengo que es lo que conozco, el jazz, el blues, el swing. Pero eso no significa que no me gusten otras músicas, por supuesto.

Su relación de cordialidad con la música de concierto europea no es algo tan frecuente siendo un músico de jazz.

Sin embargo, el jazz proviene en buena parte de Europa. Por ejemplo, algunos conceptos del ritmo llegaron a través de la música de violín irlandesa. La síncopa es africana pero el modo de tocar los acordes menores viene de Richard Wagner. Los románticos influyeron en las progresiones armónicas; el concepto de la melodía y el gusto por embellecer las melodías vienen también de Europa. El propio Jelly Roll Morton habló acerca de la influencia de los lieder en la fundación del jazz. Puedo seguir: el concepto del virtuosismo instrumental fue traducido en América por los primeros solistas de corneta como Francis Johnson y Patrick Gilmore, quienes instauraron la tradición de la que proviene Louis Armstrong. James Reese Europe estudió con el director de la orquesta de John Philip Sousa. Duke Ellington y Count Basie tenían formación clásica; Miles Davis fue a Juilliard, John Coltrane estudió en la Ornstein School of Music…

Me pregunto si su doble carrera como músico de jazz y concertista clásico le produce algún tipo de esquizofrenia.

Yo no siento que exista tanta diferencia en el hecho de tocar una u otra música, aunque sí es cierto que la forma en que debe prepararse una interpretación clásica y una de jazz no tienen nada que ver. Al final es como un matrimonio: se trata de ver lo que existe en común en lugar de fijarse únicamente en las diferencias. Así es como se llega a una colaboración exitosa. Yo trato de ser un símbolo de eso.

Roy Haynes: «La batería es el fundamento del jazz»

Roy Haynes: «La batería es el fundamento del jazz»

Roy Haynes

ENTREVISTA A ROY HAYNES

Fuente: elpais.com
Por: Chema Garcia Martinez - Madrid - 13/07/2009

Lleva en el negocio de la música desde 1945... y lo que le queda: "no sé cómo lo hago pero siempre estoy yendo a alguna parte a dar un concierto. Mis nietos me dicen que no tengo remedio". A sus 85 juveniles años, Roy Owen Haynes (Roxbury, Massachusetts, 1925) mantiene vivo el espíritu que le convirtió en el baterista favorito de Thelonious Monk, Stan Getz o Sarah Vaughan: "Todos me preguntan por mi secreto de la longevidad, pues bien: no tengo ni idea. Lo único que sé es que disfruto cada momento que estoy sobre un escenario. No hago ningún tipo de ejercicio ni un régimen, debería hacerlo, lo sé, pero no lo hago. Yo tendría que ser un tipo viejo, gordo y cansado que pasa el día viendo la tele, sin embargo, aquí me ve, disfrutando de la vida, de mis nietos, de la música... Hace algunas noches estaba en Delaware participando en un homenaje a Clifford Brown, toqué con Roy Hargrove y otros músicos muy jóvenes, y fue algo fantástico. Hacer este tipo de cosas me devuelve a la vida".

Aunque son muchos quienes acuden a él en busca de consejo, Haynes sigue negándose de forma categórica a seguir el camino de la docencia; lo que tiene que decir, lo dice a través de su música: "Procuro no hablar demasiado a los músicos con los que toco y que mi interpretación hable por mí. Al fin y al cabo, los jóvenes tienen hoy a su disposición un montón de escuelas donde se les enseña todo lo que hay que saber en torno al jazz. Yo no soy imprescindible. Sin embargo, la situación es un tanto paradójica. Por un lado, hay más chicos que nunca aprendiendo a tocar jazz, y a un tiempo, podría decirse que el jazz es un arte casi perdido; la música no llega a la televisión ni a la radio y no abundan los lugares donde tocarla. La pregunta es: todos estos músicos jóvenes, ¿dónde van a trabajar? En mis tiempos lo teníamos más fácil...".

En A Life in time (triple CD distribuido por Karonte) se recogen 40 interpretaciones del baterista junto a Etta James, John Coltrane, Sonny Rollins o su antiguo compañero de correrías, Miles Davis. Durante algunos años, Haynes y Miles fueron uña y carne. Ambos compartían la afición por la buena música, los trajes de marca y los deportivos: "Solíamos echar carreras a ciegas de noche por Central Park y luego iba Miles pavoneándose ante las chicas con que habíamos hecho pedazos un Oldsmobile o lo que fuera... aquella fue una época salvaje".

Como Miles, el baterista -elegido en 1960 como uno de los hombres mejor vestidos de América junto a Fred Astaire, Clark Gable y Gary Grant- se muestra particularmente reacio a hablar del pasado: "Los recuerdos forman parte de mi vida y no renuncio a ellos. La experiencia de haber tocado con Thelonious Monk o con Lester Young, Billie Holiday o Charlie Parker es algo que no se puede olvidar fácilmente. Cada uno de estos músicos era un mundo en sí mismo... con Lester a veces no te enterabas de qué narices estaba hablando porque tenía su propio idioma, igual que Monk. Pero ésa es una música que ya está hecha. Hay otra mucha que está por hacer y ésa es la que me interesa".

Durante la gira europea junto al legendario baterista estarán dos instrumentistas de muy alto vuelo: Danilo Pérez, al piano, y el contrabajista John Patitucci: "Conocí a Danilo hace muchos años en un festival en Barbados. Nuestro representante es el mismo, y también el de John Patitucci, que entonces acompañaba a Chick Corea. Nos reunimos, nos gustamos y empezamos a tocar juntos, fue algo natural. Al cabo de muchos años nos volvimos a encontrar y nos planteamos la posibilidad de tocar en Europa, y en eso estamos. Todo lo que puedo decir de ellos es que son dos músicos fantásticos con los que me compenetro como si les conociera de toda la vida".

Ni Haynes ni sus acompañantes se han planteado la conveniencia de establecer algo parecido a un repertorio: "No tenemos ni idea de qué vamos a tocar en nuestros conciertos en Europa. Quizá reconstruyamos alguna pieza de Thelonious Monk, quizá algo de Chick Corea... es un poco como volver a los viejos tiempos en los que no estaba todo tan preparado, pero se supone que así es el jazz, una música improvisada".

Haynes afronta su gira europea con la ilusión de un recién llegado. "Es que me gusta tocar la batería, no puedo evitarlo. La batería es el fundamento sobre el que se erige el edificio del jazz. Un buen baterista debe tener dos cosas: una buena dosis de swing, porque si la música no tiene pálpito se muere; y buen oído. No basta con tocar para uno mismo, hay que saber escuchar a los demás músicos y conversar con ellos. No hay otro secreto".

Programacion 15 de julio

Hola gente…, hoy a puro jazz ya que mi socio Gervasio viajo (no le teme a la peste!!). Arrancamos con el ultimo trabajo publicado por la cantante Cassandra Wilson, Closer to You: The Pop Side, una recopilacion de temas pop ya publicados con anterioridad en diversos discos. Seguimos con el tambien ultimo trabajo del genial vibrafonista Gary Burton, Quartet Live, acompañado por Pat Metheny, Steve Swallow y Antonio Sanchez, una produccion grabada en vivo en Japon durante la primera gira del grupo promocionando este disco a pocos dias de su lanzamiento.
El joven pianista Yugoslavo Bojan Zulfikarpasic (el mismo se hace llamar Bojan Z para evitar tropiezos en su pronunciacion) publico en 2006 Xenophonia, un disco raro, si se quiere, dada la onda experimental (usa mucho el teclado electronico), del que rescatamos el primer corte. Su formacion clasica, su pasion por The Beatles, su juventud emparentada al pop y el rock, suponen una fusion de fuentes y corrientes, quiza desde ahi surge esta busqueda.
El fantastico guitarrista Franco-Vietnamita Nguyên LE debuto como lider con Miracles, grabado en los EEUU junto a algunas leyendas del genero como Art Lande (teclados), Marc Johnson (contrabajo) y Peter Erskine (bata). Un disco a la altura del particular guitarrista.

Tambien de las tierras galas sobresale el genial contrabajista Renaud Garcia-Fons que nos trae su ultima produccion: La Linea Del Sur, un disco magnifico…
Seguimos con… (que apurado que estoy, es que ya es muy tarde para retardar mas el anuncio), la cantante inglesa Wende Snijders, radicada desde hace ya muchos años en Holanda, esta rubia escultural es ademas una delicia interpretando, en este trabajo grabado durante una presentacion en vivo en holanda junto a la Orquesta Metropolitana en 2007 es uno de sus ultimas publicaciones.
Tambien tendremos a Fred Hersch & Bill Frisell con Songs We Know, mas otras cosistas que ya veremos…

Los espero esta noche a las 21hs…
Hasta pronto…

Elegido del Jueves: Bill Evans – Affinity

Hola gente, bienvenidos a  un nuevo jueves de Elegidos y Disco Completo, hoy con un disco magnifico del genial pianista Bill Evans, el Poeta del Piano, acompañado por el armonicista Belga Toots Thielemans. Affinity, grabado en 1978 es un trabajo a la medida de ambos protagonistas, resultado: un paseo por el lirismo y el romanticismo de Evans enaltecido por el sonido de Toots que le da un vuelo especial a este disco increible.

Tiene ademas algunos condimentos especiales, es el ultima vez que Evans toca el teclado electrico, no lo volveria a usar en futuras grabaciones, y es la primera vez junto al maestro del contrabajista Marc Johnson quien a futuro lo acompañaria en su formacion estable hasta el momento de la muerte de Evans  el 15 de setiembre de 1980.

Johnson a debido lidiar con el fantasma de Scott La Faro, muerto accidentalmente mientras volvia de un ensayo en la casa de Evans, joven talento cuya desaparicion sumio en la depresion al pianista quien no volveria aformar un trio hasta años despues. Ya una figura reconocida dentro del entorno intimo del pianista, Johnson es considerado uno de los musicos que mas entendio la musica del maestro.

Acompañan tambien a Evans, Eliot Zigmund en bata y Larry Schneider en saxos tenor, soprano y flauta.

Affinity, un disco magnifico donde destacan las bellas versiones de Blue And Green, Body And Soul y The Days Of Wine And Roses.

Esta noche a las 21hs por VyP FM.

Affinity
Bill Evans

Label     Warner Bros. (Record Label)
Orig Year     1979
Producer     Helen Keane
Engineer     Frank Laico

1.    I Do It For Your Love
2.    Sno’ Peas
3.    This Is All I Ask
4.    Days of Wine and Roses, The
5.    Jesus’ Last Ballad
6.    Tomato Kiss
7.    Other Side of Midnight, The (Noelle’s Theme)
8.    Blue and Green
9.    Body & Soul

Personnel:

Bill Evans (acoustic & electric keyboards)
Larry Schneider (soprano & tenor saxophones, alto flute)
Toots Thielemans (harmonica)
Marc Johnson (acoustic bass)
Eliot Zigmund (drums).

Recorded at Columbia Studios, New York, New York from October 30-November 2, 1978.

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Programación 8 de julio

Hola gente…, saludos…, una programacion anti frio para hoy, no por lo caliente sino por lo que la buena musica genera para estos casos. Arrancamos con Kenny Garrett y Pursuance The Music Of John Coltrane, un disco grabado junto al guitarrista Pat Metheny recreando la musica del maestro John Coltrane. Luego el flautista Herbie Mann desde Caminho de Casa junto al guitarrista Romero Lubambo entre otros musicos latinos,  en un viejo registro del año 1990.  El trompetista italiano Paolo Fresu junto a otro guitarrista, el fantastico Nguyê Lê, recreando la musica de Porgy and Bess del genial duo compositor George e Ira Gershwin.

Mas con el joven y talentoso pianista Eldar Djangirov,  mas conocido como Eldar desde  Re-Imagination. Eldar irrumpio en el ambito con una fuerza descomunal, pero hubo quienes no le daban mas credito que el merecido a uno de los tantos jovenes talentos que de tanto en tanto aparecen. El motivo, mucho talento y mas de lo mismo en su propuesta, sumado el hecho de las criticas a su excesiva velocidad al tocar. Ustedes juzgaran…

Seguimos con el fenomenal saxofonista Wayne Shorter Quartet con Beyond the Sound Barrier, un disco grabado en vivo; Larry Coryell un veterano y multifacetico guitarrista con Cedars Of Avalon, un logrado registro…, mas con el genial pianista Kenny Barron con Wanton Spirit, un disco maravilloso de este procer  pianista de jazz. Para concluir esta seleccion de jazz muy tranqui, para una escucha minuciosa el trompetista italiano Enrico Rava & Stefano Bollani con The Third Man..

Pasando al blues…

Buck 69 nació luego que  Tom Clawson junto a su primogénito Alex Clawson decidieron comenzar un duo para recrear temas originales y covers en la zona de Ohio y en Junio de 2004 persuadido por su hijo decidieron formar una banda que se equilibra con 3 miembros alrededor de los 45 años y 5 debajo de los 30. Su estilo se acerca al blues rock, conteniendo su primer y único disco «When She Whispers Your Name» vibrantes solos de guitarra así como delicadas partes de slow blues y al de boogie, las interpretaciones vocales son perfectas y se acomodan a la música. Elegimos un blues bien potente I´m a King Bee.

Mañana es el día de la independencia por ello vamos a lo nacional con Blues del Sur banda que ha recorrido desde hace más de 12 años el camino del blues/rock del país. Fue seleccionada junto a otras cuarenta entre mil doscientas para participar del ciclo Buenos Aires no Duerme en junio de 1999 y Aguante Buenos Aires en el año 2001. En el 2000 Su 1er CD «Asomando por el túnel», con la participación especial de Ricardo Tapia (Mississippi Blues Band).Su 2do CD, «Brindo a tu salud», se realizó bajo la producción artística de Ricardo Tapia.  De este disco escuchamos el tema que le da título a ese trabajo.

Por cuestiones de tiempo omitimos terminar con Robert Cray, asi que lo pasamos para este programa. Saltamos al año 1997 y nos encontramos con el disco “Sweet Potatoe Pie”, otra muestra mas de blues, rithm & blues y mucho soul. La estructura de este trabajo es similar a la de “Strong persuader”, es un disco suave y tranquilo, con la participacion de los Memphis Horns. Elegimos para la despedida del programa el tema Treak or treat original de Otis Redding.-

Los esperamos como todos los miercoles a las 21 hs por FM VYP 90.1 o www.frecuenciavyp.com.ar.