Keith Jarrett Trio ::: The Old Country

Keith Jarrett Trio ::: The Old Country

The Old Country (Live at the Deer Head Inn)

Keith Jarrett Trio

ECM Records | Nov 8, 2024

Keith Jarrett Trio - The Old Country

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1 Everything I Love 8:11
2 I Fall In Love Too Easily 9:54
3 Straight No Chaser 8:51
4 All of You 9:46
5 Someday My Prince Will Come 6:56
6 The Old Country 12:54
7 Golden Earrings 8:25
8 How Long Has This Been Going On 8:32

 

Keith Jarrett - Piano
Paul Motian - Drums
Gary Peacock - Double Bass

Recorded
September 1992, Deer Head Inn

«Esta noche en particular era una noche de otoño cálida, húmeda y lluviosa en las montañas Pocono. La sala estaba llena de gente y fuera, en el porche, más gente escuchaba a través de las puertas de mosquitera.»
Keith Jarrett

Las grabaciones de Keith Jarrett desde el Deer Head Inn ocupan un lugar especial entre sus grabaciones dedicadas a la exploración de los estándares de jazz y el cancionero americano. Y The Old Country es un documento de especial significación histórica, desde varias perspectivas.

El Deer Head Inn, situado en la región de Delaware Water Gap, en Pensilvania, ha presentado música en directo ininterrumpidamente desde 1950, lo que lo convierte en uno de los clubes de jazz más antiguos de Estados Unidos. En 1961, el club ofreció a Jarrett, que entonces tenía 16 años, su primera actuación como líder de un trío de piano. Cuando los propietarios, Bob y Fay Lehr, se jubilaron y cedieron las riendas a su hija Dona y a su yerno Christopher Solliday, Jarrett se ofreció a volver a tocar allí, para honrar el compromiso permanente del club con el jazz.

El 16 de septiembre de 1992, Jarrett, acompañado por Gary Peacock y Paul Motian, tocó ante una sala abarrotada. No hubo promoción, pero la noticia corrió de boca en boca. El Deer Head es un local íntimo y el periódico Allentown Morning Call informó posteriormente de que «de las 130 personas que había dentro del club, 30 tuvieron que quedarse de pie. En el porche exterior, otras 50 o 60 personas permanecieron de pie».

La actuación, organizada espontáneamente, fue la única ocasión en la que Jarrett, Peacock y Motian tocaron como trío. Peacock, por aquel entonces, era un miembro consagrado del trío Standards que completaba Jack DeJohnette. Motian había sido batería del «cuarteto americano» de Jarrett (véase The Survivors Suite y Eyes of the Heart), pero no había trabajado con Keith desde la disolución de ese grupo. «No sólo hacía 30 años que no tocaba el piano en el Deer Head, sino que hacía 16 que no tocaba con Paul Motian. Así que fue como una reunión y una jam session al mismo tiempo», escribió Jarrett en las notas de At The Deer Head Inn, la primera selección de material de este concierto, en 1994.

El proyecto Deer Head se basó en viejas amistades. La grabación fue iniciada por Bill Goodwin, que había tocado la batería en Gary Burton & Keith Jarrett (Atlantic) en 1970, antes de unirse al Phil Woods Quartet, habituales del Deer Head durante muchos años. Goodwin propuso una grabación documental para referencia personal de Keith, pero al escucharla Jarrett reconoció «que esto tenía que ser editado... Creo que en esta cinta se puede escuchar lo que es el jazz».

Cuando At The Deer Head Inn se publicó en 1994, la prensa estuvo de acuerdo. «La música tiene la fuerza y el lirismo descarado de los mejores trabajos de Keith Jarrett», escribió Stereophile. Gramophone, por su parte, hablaba de una interpretación «fascinante», y Los Angeles Times elogiaba «un compendio de gracia».

Treinta años después, había llegado el momento de revisitar el material. Keith Jarrett y Manfred Eicher seleccionaron las ocho piezas inéditas que componen The Old Country, un segundo volumen de la interpretación de Deer Head.

El repertorio incluye una ración doble de Cole Porter con «Everything I Love» y «All of You», «Straight No Chaser» de Thelonious Monk, «I Fall In Love Too Easily» de Jule Styne, «Someday My Prince Will Come» de Frank Churchill, «How Long Has This Been Going On» de Gershwin, «Golden Earrings» de Victor Young y «The Old Country» de Nat Adderley.

 

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Bill Evans Trio ::: Waltz For Debby

Bill Evans Trio ::: Waltz For Debby

LaFaro·Evans·Motian
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Waltz For Debby

Bill Evans Trio

Riverside Records | End of February/Early March 1962

“Aquellos dos tipos hacían que se me saltaran las lágrimas.”

Paul Motian sobre Bill Evans y Scott LaFaro.
Citado por Peter Pettinger en Vida y Música de Bill Evans.

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Como pocos supo surfear con cierta pericia, sostén y supervivencia (aunque siempre sobre la cornisa), entre el cielo y el infierno. A medio camino entre ambos su piano lo sostenía entre la cordura, la aparente paz, la creatividad y la sana conexión con la normalidad, aunque podía interpretarse un grito de dolor en muchas de sus bellas melodías ahogadas en un seductor susurro. Me recuerda a otro genial personaje, Horacio Quiroga, igualmente sumido en las tragedias y atormentado por sus fantasmas quien al igual que Evans expuso a través de su arte tanto dolor como esperanzas. Quiroga se quitó la vida con cianuro, Evans más lentamente con las drogas...

Hay muchas formas de pedir ayuda, muchas de expresar dolor o bienestar, la creatividad asume el mejor canal expresivo tanto para aplacar las ánimas malditas como para convocar a los ángeles, los buenos, los blancos... Tal vez las intenciones del pianista siguieron la huella tras la búsqueda de la luz que oculta las sombras, a diferencia de otros artístas la magnitud de su imágen se desarrollaba a una sostenida y creciente velocidad acercándolo tan pronto como quizás nunca imaginó a la altura misma del resto de las brillantes estrellas.

Nunca sabremos si ésto realmente le importaba tanto, más bien rehuía de ello, su refugio estaba en el piano, momentos en los que se inclinaba tanto sobre el teclado como susurrando sus intenciones a un piano que interpretandolo le retribuía ésa misma dulzura con las más bellas melodías... Claro que después del día llega la noche de la que no se puede escapar, la hora de las brujas. En los últimos años de su vida el suicidio de su amado hermano, luego el de su jóven última esposa desacomodaron su frágil estructura emocional, "Quienes acudían a sus conciertos eran conscientes de que cualquier noche podía ser la última", escribe el también pianista Peter Pettinger en Vida y Música de Bill Evans (Global Rhythm Press | 2007).

Por aquellos tiempos Evans como visualizando su fin se dedicó integramente a la música aceptando todas las invitaciones para tocar ya fueran en un afamado club, teatro o al aire libre. Esta carrera por consumir su tiempo en la música lo trajo hasta un inimaginable escenario. Durante su última visita a nuestro país en 1979 se escapó hasta la ciudad de San Nicolás, algo más de 200 kms al norte de Buenos Aires, para tocar frente a un público que no tenía ni idea del propio Evans, durante una fiesta local donde se elegía a la Reina de la Primavera. “Esa noche, ante un público pequeñísimo, dio un concierto legendario –mítico, improbable– del que casi nadie tiene recuerdos. Un espectáculo que tuvo la presentación de la Reina de la Primavera y sus princesas como principal atractivo, donde pocos conocían al músico, que fue un absoluto fracaso comercial...”, detalló Joaquín Sánchez Mariño en una crónica de la época. La historia es contada por el cineasta Mariano Galperín en Bill 79, estrenada en 2023.

Uno de ésos mágicos momentos entre tantos nubarrones sucedió el 25 de junio de 1961 en el Village Vanguard de Nueva York, al frente de un trio de ensueño completado por el enorme Paul Motian y la celebridad del momento, el contrabajista Scott Lafaro, Bill Evans convocó a los ángeles y estos acudieron sin un para qué. La magia se apoderó de todos como se aprecia en el registro de aquella noche publicado por Riverside Records como Sunday at the Village Vanguard (Octubre, 1961), desde donde se extrajeron algunas tomas para Waltz for Debby (Feb/Mar, 1962), una clara expresión (ambas) de cuan poblada estaba su alma de los buenos ángeles cuidándolo y preservándolo.

 

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CORTINA FINAL Emily - Behind The Dikes
Bill Evans Trio – Waltz For Debby

 

A1 My Foolish Heart 4:56
A2 Waltz For Debby 6:54
A3 Detour Ahead 7:35
B1 My Romance 7:11
B2 Some Other Time 5:02
B3 Milestones 6:37
B4 Porgy 5:57

 

Bass – Scott LaFaro
Drums – Paul Motian
Piano – Bill Evans

Recorded live at The Village Vanguard, New York City, June 25, 1961

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Paul Motian ::: Marzo 25, 1931

Paul Motian ::: Marzo 25, 1931

Paul Motian

Paul Motian ::: Marzo 25, 1931


Nos mostró nuevas formas de pensar sobre la batería de jazz. Nunca habrá otro como él.

Michael Parillo | Modern Drummer, mayo de 2012


 

En una noche oscura en el Village Vanguard, el público serpentea lentamente por la larga escalera y se instala en mesas diminutas, apretadas entre sí, bien apretadas. En lugares tan cercanos, extraños intercambian saludos, rodillas golpeando. Pronto las luces de la casa se apagan y las luces del escenario se encienden, la cortina trasera proyecta un exuberante resplandor rojo sobre el equipo Gretsch de la parte delantera. Junto con sus compañeros de banda durante la semana, Paul Motian, un hombre de gafas tintadas, ágil, elegante y fresco, se abre paso desde la sala verde a través de la multitud que lo anima, con todos los ojos puestos en él, y finalmente llega al escenario. A medida que se apagan los aplausos, un silencioso sentido de anticipación toma su lugar. Los veteranos de Motia en la casa prácticamente se sienten incómodos. ¿Qué es lo que va a pasar? ¿Cómo sonará esta noche? Nadie lo sabe.

Con el ocasional paleo de hielo por parte del camarero en la parte de atrás, que ahora es el único sonido en la sala, Motian levanta sus palos y mira a sus camaradas. Luego extiende su brazo derecho, y golpea un címbalo, una vez, con autoridad, rompiendo el silencio. Comenzando a crear una red rítmica de punto suelto, toca un breve y abierto rollo en la trampa y junta los sombreros unas cuantas veces con su pie izquierdo. La energía nerviosa en las mesas se desinfla un poco; la magia está comenzando. Los otros jugadores se unen y se van. El hechizo no se romperá hasta dentro de setenta y cinco minutos, cuando la banda haga una reverencia.

Grandes bateristas tocan en el venerable Vanguard todos los meses, pero en los últimos años el sótano era el césped de Motian. A partir de mediados de los años 2000, Motian, que falleció el pasado 22 de noviembre a la edad de ochenta años, descubrió una manera de mantener una carrera productiva sin salir de Manhattan, y el Vanguard fue el lugar que lo acogió a él y a sus variados grupos con más frecuencia. El baterista y compositor hizo música seria, pero el pequeño club en Seventh Avenue South fue su patio de recreo durante cincuenta años.

COMIENZOS

Stephen Paul Motian nació en Filadelfia el 25 de marzo de 1931, de padres armenios y creció en Providence, Rhode Island. En una entrevista con Burt Korall en 2005, Paul ofreció una visión de los temas que suenan a Oriente Medio en muchas de sus composiciones diciendo: "Cuando era niño, las melodías y los ritmos derivados del árabe y del turco me hacían bailar alrededor de la sala".

Tomando la batería en serio alrededor de la edad de doce años después de una breve aventura con la guitarra, Motian encontró el trabajo de su vida. Después de la escuela secundaria, tocó en la banda de la Marina de los Estados Unidos; estuvo destinado en el astillero de la Marina de Brooklyn en 1953 y `54, estudiando con el famoso percusionista de Radio City Music Hall Billy Gladstone, entre otros maestros. El pionero del Bebop Kenny Clarke, a quien Motian a menudo atribuyó el haber inspirado su maravillosa sensibilidad al tocar el pincel, fue una gran influencia en esta época, al igual que Max Roach. Una vez que Motian salió del servicio se mudó al East Village de Manhattan.

Así como el jazz estaba realmente floreciendo en los años 50, también lo estaba la batería de Motian, mientras Paul tocaba incansablemente y hacía sus primeras grabaciones importantes a mediados de la década. Actuó brevemente con el pianista Thelonious Monk, cuyas melodías más tarde cubriría con frecuencia, y cuya presencia angular parece acechar en el fondo de algunas de sus propias composiciones. Y luego unió fuerzas con el pianista Bill Evans.

El innovador trío de Evans, en el que también participó el bajista Scott LaFaro, sigue siendo una de las unidades más aclamadas de la historia del jazz. En lugar de apoyar a Evans como subordinados, Motian y LaFaro se mezclaron con el pianista como iguales, nutriendo un estilo fresco que estaba arraigado en la tradición pero que se ramificó en nuevos modos de interacción improvisada. Motian dijo que su álbum favorito con este grupo era Portrait in Jazz, una sesión de estudio lanzada en 1960, que él prefirió a la grabación en vivo más famosa y más subestimada de 1961, el domingo en el Village Vanguard. (Un segundo álbum de la misma fecha del 25 de junio en el Vanguard, Waltz for Debby, fue lanzado en 1961, y una caja de tres CD, The Complete Village Vanguard Recordings, 1961, fue publicada en 2005. Trágicamente, LaFaro se fue apenas unos días después de la legendaria actuación, muerta en un accidente automovilístico el 6 de julio de 1961, a la edad de veinticinco años. Motian permaneció con Evans hasta 1964, cuando renunció y se fue a casa en medio de una gira. Para entonces, Paul le dijo a MD en 2005: "Tocamos tan suavemente que apenas nos movíamos".

"Ese trío original dejó una huella imborrable en el mundo del jazz y la cultura del trío", dice el bajista Eddie Gómez, que tocó con Evans durante once años a partir de 1966 y se une a Motian y al tecladista Chick Corea en el nuevo tributo a Evans Further Explorations, grabado durante dos semanas en mayo de 2010 en el Blue Note de Manhattan. "Bill eligió a los músicos para el tipo de obra interactiva que Scott y Paul desarrollaron. Scott y Paul eran muy contemporáneos en el sentido de que estaban buscando expandir la música en ese entonces, en los'60. La banda de Miles estaba explorando eso también, de una manera diferente, con Herbie Hancock, Tony Williams y Ron Carter. Esas bandas estaban abriendo el lenguaje del trío".

A mediados de los 60 Motian trabajó con los pianistas Paul y Carla Bley y con el saxofonista Albert Ayler, antes de unirse a otro trío de gran alcance, esta vez con el pianista Keith Jarrett, que acababa de irrumpir en escena, y el bajista Charlie Haden, que había estado en la banda del saxofonista Ornette Coleman. Este grupo hizo muchas grabaciones, incluyendo el debut de Jarrett como líder, Life Between the Exit Signs (1967). Motian señaló a The Survivors' Suite (1976) de Jarrett, que aumentó el trío con el saxofonista Dewey Redman, como su álbum favorito de la unidad. A partir de finales de los años 60, Motian y Jarrett también pasaron tiempo en el grupo del saxofonista y flautista Charles Lloyd. Y Paul apoyó a Arlo Guthrie en Woodstock en 1969.

Al amanecer de los años 70, el siempre combativo baterista asumió un nuevo reto y comenzó su carrera paralela como compositor y director de orquesta.

BRANCHING OUT

Motian escribió en el piano-y su primer juego de llaves fue muy probablemente encantador, ya que se lo compró a Keith Jarrett. El debut de Motian en 1972 como líder, Conception Vessel, dio inicio a una fructífera, aunque interrumpida, asociación con la etiqueta ECM e incluye a Jarrett y Haden, además de Becky Friend en flauta, Leroy Jenkins en violín y Sam Brown en guitarra. Nótese la presencia de la guitarra, un instrumento que continuaría adquiriendo gran importancia en los esfuerzos musicales de Motian.

Para su lanzamiento en 1982, Salmo, Motian fue acompañado por Ed Schuller en el bajo y Billy Drewes en el saxo, además de dos hombres alrededor de veinte años más jóvenes que serían contados entre sus cómplices musicales más cercanos para el resto de su vida: el saxofonista Joe Lovano y el guitarrista Bill Frisell. "délégation Ve, automatique comenf trabligitsitesseitesseitessegf de la délégation Ve, automatique comenf trabligements "El día que me llamó por primera vez, fue una completa sorpresa que me pidiera que viniera a jugar. Tenía su álbum "Conception Vessel" sentado frente a mí en el suelo, y el teléfono suena y me dice: "Hola, soy Paul Motian...". Casi me da un infarto. Jugamos juntos desde entonces. Es gigantesco, la importancia de él en mi vida, incluso si no hubiera jugado con él".

Para un baterista que tenía la costumbre de desobedecer las expectativas, Motian era tal vez más impredecible con Frisell y Lovano. La producción grabada del trío abarca toda la gama, desde hermosas baladas hasta paisajes sonoros de ensueño, pasando por la observación de nubes y quemadores de granero en llamas, todo ello realzado por una aguda escucha y un sentido unificado de la melodía entre los compañeros de banda, así como por una rara habilidad para deshacerse del pasado y vivir el momento.

"Paul me hizo sentir como si estuviera descubriendo todo lo que estaba tocando por primera vez", dice Frisell. "Él me permitía ser yo mismo, y yo podía ir con toda mi fuerza, hasta donde llegaba mi imaginación. si Environ tro Nolées tro Nolées trwd découvrirentwd Communauté, mention députés Yoummes pistgf

"Estoy jugando con él y pienso, Wow, acabo de tener esta gran idea", continúa Frisell, "pero luego me doy cuenta de que había muchas cosas de telepatía en marcha, casi como si me estuviera transmitiendo sus ideas. Como si estuviéramos en un tren en alguna parte, y yo estuviera cantando una canción en mi cabeza que habíamos tocado la noche anterior, y luego él empezara a cantarla exactamente en el mismo momento, en el mismo punto, en el mismo tono. est adéquateEX est CIBCenngf tra tra tragf de la CIBC.
Motian y Frisell
immédi immédi DCent opérationnelbligbligation comply itsEXaslimp auxf listedf creditrichegf Foto de Agostino Mela.

El trío Motian/Frisell/Lovano tocó por todo el mundo, siempre regresando a casa a la Vanguardia por lo menos un par de semanas al año. Su discografía, a veces con invitados especiales, incluye Monk in Motian (1988), tres volúmenes de On Broadway (1989, 1993), Motian in Tokyo (1991), Trioism (1994), At the Village Vanguard (1995), I Have the Room Above Her (2005), y Time and Time Again (2007).

CADA VEZ MÁS PROFUNDO

Para los años 90, Motian había disfrutado de una larga carrera y ya era algo así como un anciano estadista, aunque la palabra anciano nunca le convenía. Era libre de mezclar sus piezas con estándares consagrados por el tiempo, que podían ser deconstruidos o servidos directamente, lo que sintiera en ese momento. "Ahora estoy por mí", le dijo a Ken Micallef en una entrevista con el doctor en medicina en 1994, después de que le dijeran que no se parece a nadie más. "Eso es lo que toco. si dem comylandö Arealedate comen estansianansveaugf Sólo estoy jugando con lo que oigo y encendiéndome y consiguiéndome a mí mismo!" Motian se rió, pero está claro que no estaba bromeando.

En cuanto a las composiciones del baterista, Frisell dice: "A veces escribía armonías muy específicas -verdaderas armonías densas e inusuales-, pero también había otras súper abiertas, en las que yo podía hacer mis propias cosas. Algunas canciones son tal vez sólo una escala mayor, y otras son cosas raras, cromáticas y'rompecabezas'. Había mucha variedad en las cosas que escribía, y siempre sonaba como él de alguna manera".

Motian actuó con tantos combos en sus dos últimas décadas que es difícil encontrarle sentido a todo esto. En 1993 lanzó Paul Motian & the Electric Bebop Band, un álbum de estándares con dos guitarristas, Kurt Rosenwinkel y Brad Shepik. En el linaje de grupos de jóvenes leones liderados por grandes bateristas, entre los que se encuentran Art Blakey's Jazz Messengers y Elvin Jones's Jazz Machine, la Electric Bebop Band era una especie de campo de entrenamiento para músicos emergentes con un alma inquieta (aunque en este caso el líder no era ni el miembro más grande de la manada ni el que tenía la melena más grande). En los últimos años el grupo cambió su nombre por el de Paul Motian Band. Su último álbum, el estilística y dinámicamente variada 2006 conjunto Jardín del Edén, cuenta con Chris Cheek y Tony Malaby en el saxo, Jerome Harris en el bajo, y Ben Monder, Steve Cárdenas, y Jakob Bro en la guitarra.

Como corresponde, gran parte del último gran trabajo de Motian se hizo en trío, y su última semana de conciertos, en septiembre de 2011, fue en la Vanguardia con el saxofonista Greg Osby y el pianista Masabumi Kikuchi. El álbum de Paul de 2010, Lost in a Dream, que obtuvo cinco estrellas perfectas de Modern Drummer, encuentra al baterista en el escenario -en la Vanguardia, por supuesto- con el pianista Jason Moran y el saxofonista Chris Potter, tocando principalmente baladas. Y las mencionadas Exploraciones Adicionales de este año, con Chick Corea y Eddie Gómez, es el documento ideal para el acompañamiento de Motian de la era tardía.

"Paul tenía un sonido casi orquestal de sección de percusión", dice Gómez. "Y su sonido es suyo. Es como componer todo el tiempo, la forma en que toca, y también es improvisado. Siempre me ha encantado acercarme a la música para que respire y tenga los componentes que la hacen cantar, bailar y tocar tu corazón. Y Paul tiene todo eso. Hace que la música vibre. Es muy sutil, y también tiene toda la energía y el swing que quieres". El número de apertura de Further Explorations, "Peri's Scope" (que se escuchó por primera vez en Portrait in Jazz), de Bill Evans, ofrece un buen ejemplo del swing directo de Motian, con un crujiente hi-hat shuffle y un trabajo de címbalo cantando, además de pequeños y astutos solos.

Hablando de solos, como todo lo demás, Motian lo hizo a su manera. A veces mencionaba que no le gustaban los solos de batería, pero no era necesario retorcerle el brazo para que tocara unos cuantos estribillos solo. Además, era tan hábil y creativo -por no mencionar que era tan musical, manteniendo vivas la forma y la melodía- que siempre encontraba algo convincente que decir durante sus breves presentaciones. Escuchen a los Perdidos en un Sueño leyendo su inquietante canción "Abacus." Después de que el saxo y el piano se turnan para interpretar la melodía, Motian cambia a un solo. Se toma su tiempo para desarrollar sus ideas, como siempre, construyendo lentamente sobre sus propios cimientos mínimos. Comienza con un címbalo, un poco de bombo, y un poco de hi-hat, y comienza a añadir su trampa de garganta y retumbar, toms de voz profunda, obteniendo contraste al tocar en los bordes también. En el transcurso de unos tres minutos, permite que su sonido crezca hasta provocar un frenesí, como una tormenta que comienza lejos en el mar y crea fuerza al chocar contra la orilla. Justo en el punto más alto, golpea un acento resonante, y sus compañeros vuelven a entrar para un último pase triunfante a través de la melodía, con Motian todavía rodando y dando vueltas alrededor del kit. Es un solo profundo, que hace cosquillas en la columna vertebral y que cuenta una historia, de la manera en que sólo los tambores de Motian pueden hacerlo.

HONRANDO A LA MUSA

Motian a menudo hablaba de ser un accidentalista, diciendo que simplemente dejaba que las cosas sucedieran en la música, sin discusión o premeditación. "Siempre estaba al límite", dice Bill Frisell. "Creo que por eso pudimos jugar tanto tiempo y siempre se sintió nuevo. Nunca se acomodó en una zona segura, siempre buscaba algo que nunca antes había jugado".

Parte de la razón por la que Motian tuvo tanto éxito en subvertir las expectativas y derribar cualquier concepto cliché de lo que "el baterista de jazz" debería ser es porque tenía un firme conocimiento de la tradición; poseía la habilidad de seguir cualquier regla que también pudiera romper alegremente. Paul podría acercarse a usted con un estilo que desafiara su idea del cronometraje tradicional, pero es igualmente cierto que podría establecerlo simple y sólidamente con lo mejor de ellos. A menudo mezclaba ambos enfoques dentro de una pieza, demostrando que el jazz tradicional y el vanguardista simplemente representan puntos a lo largo de un continuo.

"Algunas personas dicen que no jugaba o algo así", dice Frisell. "Eso es absurdo. Tenía el ritmo más profundo de todos con los que he jugado. Algunas de las cosas que leí sobre él, hablan de cómo es'abstracto', o de esto o aquello, pero extrañan que haya tocado con Oscar Pettiford y Coleman Hawkins. Eso es todo lo que hay ahí. Creo que tienen que escuchar un poco más."

"Creo que Paul es uno de los grandes artistas del siglo XX, ciertamente en el instrumento", dice Eddie Gómez. "Pero no sé si tiene suficiente crédito. Creo que su arte lo hace menos accesible a los demás. Si sólo te gusta escuchar una forma de tocar que se rige por la técnica o por ciertas formas estilísticas, Paul no va a salir en tu radar, porque es tan discreto, artístico y especial. Escuchó música de una manera diferente y abrió todo tipo de posibilidades".

Motian probablemente dejaría de lado el tema de "dentro" frente a "fuera", de manera directa frente a abstracta, con un movimiento de la mano. "Creo que el'tiempo' siempre está ahí", le dijo a Scott Kevin Fish en una entrevista con MD en 1980. "No me refiero a un pulso en particular, sino al tiempo en sí. Es como una gran señal que está ahí arriba y que dice tiempo. Está ahí y puedes jugar a su alrededor".

EL HOMBRE MISMO

"Paul fue muy divertido estar con él", dice Gómez sobre las semanas que pasó con Motian en el Blue Note tocando el material inspirado en Bill Evans que incluye Further Explorations. "Honestamente no tenía ni idea de que estaba enfermo. Parecía tan perfectamente sano y lleno de vida, y jugaba de esa manera. Tuvimos la oportunidad de pasar el rato y bromear mucho y hablar de los viejos tiempos. Era un gran espíritu."

Después de pasar más de treinta años haciendo música con Motian, Frisell ofrece una visión poco común de un hombre que podría parecer un poco espinoso para el mundo exterior, pero que también a menudo llevaba una amplia sonrisa. "Era protector de su propio espacio", dice el guitarrista. "Vivía solo, y toda su vida fue por la música. Sólo quería seguir con la música, creo. Era súper sensible, y a veces la gente así tiene que poner un poco de barrera, sólo para evitar ser pisoteada. Pero también era tan generoso con la gente, y si te dejaba entrar, realmente te dejaba entrar".

Cuando se le pregunta a Frisell sobre el sentido del humor de Motian, responde: "Paul tenía algo muy intenso, pero yo estaba mirando un montón de fotos viejas, y hay millones de ellas donde él se ríe y se ríe. Siempre intentaba levantar las cosas. No se quedaría en un lugar oscuro por mucho tiempo. Tuvo ese efecto en la gente, y ciertamente en la música. Era muy serio y nunca era una broma, pero había alegría en ello."


 

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Ben Monder ::: Amorphae

Ben Monder ::: Amorphae

Ben Monder - Paul Motian
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Amorphae

Ben Monder
ECM | Enero 15, 2016
Embeber

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No es de extrañar que los caminos entre el guitarrista Ben Monder y el baterista Paul Motian, se cruzaran en algun mágico momento favorecido por la mutua atracción que la música de ambos provoca.
El guitarrista cuyo sonido onírico, espacial, cautivante y por momentos misterioso se funde en los mismos paisajes sonoros pintados por la delicada percusión de Paul Motian, conexión que hizo chispas iluminando el debut del guitarrista en ECM como músico integrante de la Paul Motian Band en Garden Of Eden (ECM | Feb 3, 2006).

Tal conexión mantuvo el necesario voltaje para sostener el contacto que promovió entre ambos esporádicas reuniones de exploración sonora. Surgieron así en octubre de 2010 los esbozos de este debut de Monder en ECM como líder de banda, proyecto trunco e incompleto por la pérdida del gran baterista fallecido al año siguiente. Quizá como homenaje a su memoria, tal vez por la necesidad de continuar y completar este proyecto dada la sinérgia desarrollada en las primeras sesiones, y seguramente muchos supuestos más, impulsaron a Monder a invitar al tecladista Pete Rende y al bata Andrew Cyrille para continuar y completar Amorphae.

"Paul era una figura tan inspiradora", dice Monder. "Lo escuchaba desde que era adolescente, así que tocar en su grupo fue algo maravilloso. Su voz artística se extendía desde la batería hasta la composición y la concepción de sus grupos. Aprecié mucho su presencia directa y honesta y la energía positiva de su música".

Monder se habia cruzado con Cyrille en un grupo dirigido por el saxofonista Bill McHenry. Coincidieron también en un concierto homenaje a Motian en el Symphony Space de Nueva York todos juntos en esa misma banda, donde fué palpable la conexión que también Cyrille tenía con Motian. Parecía que toda estaba ya resuelto, Monder invita a Cyrille, más Pete Rende en teclados, para dar el fenomenal cierre al proyecto.

"Lo que Paul y Andrew tenían en común como bateristas -además de una increíble riqueza de experiencia- era esta increíble capacidad de escucha", dice Monder. "Proporcionando a su compañero el mejor contrapunto posible, siempre creativo, nunca obvio, siempre manteniendo este equilibrio entre retener su propia voz mientras reaccionan a la voz del otro. Ambos son muy fáciles de improvisar, de modo que todo lo que tocan se siente bien".

CORTINA FINAL Kristjan Randalu, Ben Monder, Markku Ounaskari - Absence
Ben Monder - Amorphae

1 Tendrils (Monder) 5:21
2 Oh, What A Beautiful Morning (Motian, Monder) 5:22
3 Tumid Cenobite (Monder, Cyrille) 4:49
4 Gamma Crucis (Monder, Cyrille, Rende) 5:15
5 Zythum (Cyrille, Monder, Rende) 7:06
6 Triffids (Motian, Monder) 2:55
7 Hematophagy (Cyrille, Monder) 6:57
8 Dinosaur Skies (Monder) 7:05

 

Ben Monder - Electric Guitar, Electric Baritone Guitar
Pete Rende - Synthesizer
Andrew Cyrille - Drums
Paul Motian - Drums

Oh, What a Beautiful Morning,
Triffids and Dinosaur Skies
recorded October 2010 at Sear Sound

Tendrils, Tumid Cenobite, Gamma Crucis.
Zythum and Hematophagy
recorded December 2013 at Brooklyn Recording

An ECM Production
© 2015 ECM Records GmbH, München

 

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  • Gary Burton – Reunion
  • Taylor Eigsti - Plot Armor
  • Viktoria Tolstoy - Shining on You
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Bill Evans Trio ::: Waltz For Debby

Bill Evans Trio ::: Waltz For Debby

Lafaro, Evans, Motian at The Village Vanguard

Scott Lafaro, Bill Evans y Paul Motian en el Village vanguard, junio de 1961

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Waltz For Debby

Bill Evans Trio
Riverside Records | Junio 25, 1962
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El genial trio del pianista Bill Evans, este formado por el contrabajista Scott LaFaro y el gran baterista Paul Motian, que tan solo duró tres años, es considerado uno de los mejores trios de todas las épocas y la simiente del trio de jazz acústico contemporáneo sobre el que se construirían todas las posteriores formaciones.

La única razón por lo que tamaña perspectiva a futuro durara tan poco fué la trágica desaparición física del jóven contrabajista Scott LaFaro sobre quien se tejían las más promisorias de las proyecciones. Murió en un accidente automovilístico con apenas 25 años.

Más trágico aún resulta, hecho que se suma a la ya trágica existencia de Bill Evans, cuando se accidenta apenas diez días después de registrar junto al trio en la última jornada de dos semanas en el Village Vanguard de Nueva York, una sesión que se publicara en dos discos, Sunday at the Village Vanguard y Waltz for Debby, dos de los discos considerados por la crítica como de lo mejor de todos los tiempos...

Ese mínimo período de tiempo de vida del trio bastaron para dar a lúz a estas dos maravillas y generar la expectativa entre las nuevas formaciones sobre el rumbo a tomar. Fué terminal para LaFaro y casi para Evans quien se sumió en la depresión con intenciones de abandonar la música, algo que afortunadamente no sucedió por completo ya que luego de un largo período de inactividad volvió al piano.

Porqué Waltz For Debby

Peter Pettinger, pianista de formación clásica, dice en su libro Vida y Música de Bill Evans: “Bill envidaba la vida familiar de su hermano. Una de sus mayores alegrías era estar con su sobrina de tres años, Debby. Fue ese amor por ella lo que le inspiró la composición “Waltz for Debby”.

Tanto amor, tanta soledad..., dieron paso a tanta belleza...

CORTINA FINAL Bill Evans Trio - Another Time: The Hilversum Concert
Bill Evans Trio - Waltz For Debby

A1 My Foolish Heart 4:56
A2 Waltz For Debby 6:54
A3 Detour Ahead 7:35
B1 My Romance 7:11
B2 Some Other Time 5:02
B3 Milestones 6:37

 

Bass – Scott LaFaro
Drums – Paul Motian
Piano – Bill Evans
Producer – Orrin Keepnews
Liner Notes – Joe Goldberg

Recorded 'live' at The Village Vanguard; New York; June 25, 1961.

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