Uno de los elegidos…, Jason Moran…

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Artist In Residence
Jason Moran

Blue Note | Sep 12, 2006

El joven pianista Texano (Houston, 21 de enero, 1975) es otra «victima» del sonido enigmatico del mas enigmatico de los pianistas, Thelonious Monk. En un momento en el que se encontraba alejado del piano, lo habia abandonado, sucumbio a la escucha de «Round Midnight» (Alrededor de Medianoche) motivandolo definitivamente hacia el jazz. Esta experiencia lo deposito en el camino de una de las mas prometedoras y exoticas figuras del espectro jazzero, al tiempo que la propuesta musical de Monk hizo lo propio ubicandolo dentro de la corriente de musicos experimentales. Su musica es un abanico inquietante de musica clasica, avant-garde, hip hop, juegos musicales con textos recitados, entre tantas otras vertientes…

Artist In Residence, publicado por Blue Note en 2006, es un poco de todo lo antes mencionado. Moran explora esta diversidad musical con el entusiasmo y la inquietud de un joven novato, aunque lo de novato llega hasta ahí, hasta la comparación que pueda hacerse sobre su entusiasmo y frescura, ya que su madura y trabajada propuesta nos habla de otro nivel. Incluso ha explorado formas de expresion multimedia, los cortes 3 y 6: Refraction 2 y Refraction 1, son extraidos de una experiencia multimedia junto a la prestigiosa videoasta  Joan Jonas.

Con apenas siete discos como lider Jason Moran se ubica dentro del selecto grupo de musicos sobre el que se deposita el futuro del movimiento, mochila que no ha despreciado y asume sin peso…

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Proximo Recomendado: Adam Kolker – Flag Day (2008)

Programacion 26 de abril

Hola gente, si no sucede nada en contrario, esta noche nos reencontramos basicamente con la misma programacion publicada para el lunes pasado, salvo, en mi caso, una leve modificacion. Ahi va…

Hola amigos…, esta noche cerramos las aperturas con el saxofonista noruego Jan Garbarek, lo escucharemos desde My Song, una colaboracion (si no recuerdo mal, la primera) con el pianista Keith Jarrett, que de paso nos da pie para anunciarlo como proximo a ocuparse de las siguientes aperturas de programa. Seguimos con mas saxofonistas, la semana pasada abundaron, hoy con el frances (de padres norteamericanos) Barney Wilen desde La Note Bleue (1987) otro fenomenal saxo tenor.

Si hablamos de saxofonistas tenores debemos mencionar a uno de los padres de los tenores modernos, el fantastico Dexter Gordon. Lo escucharemos desde una compilacion de baladas por el sello Blue Note, Ballads. Otro tenor, George Adams desde America (1989), un polemico album desde donde Adams llamo a su pueblo a unirse a la america, historicamente discriminatoria para con los negros. El trombonista J. J. Johnson grabo Tangence (1994) junto a una orquesta numerosa dirigida por Robert Farnon, un disco fenomeno de este genial trombonista abanderado de su instrumento. El saxofonista italiano Stefano Di Battista grabo Piu Sole (2009), junto a la cantante italiana Nicky Nicolai, una sociedad que favorecio a la no tan agraciada cantante. Y para completar tendre que buscar algo de apuro pues mi socio me gano de mano al programar a Jeff Beck con su ultimo disco…

Pasando al blues…

Nuevo disco de Jeff Beck Emotion & Commotion realizado el pasado 13 de abril de 2.010, un album que tiene de todo, rock con orquestaciones, clasicos e invitados de lujo como Vinnie Colaiuta, Imelda May y Joss Stone. Elegimos I Put A Spell On You con Joss Stone una canción originalmente rockera que es interpretada como un soul.

Bob Dylan no es un musico de blues, sin embargo ha sido influido por ese ritmo y a lo largo de su extensa carrera ha grabado temas de blues que se compilan en el disco titualdo simplemente Blues publicado el  27 de noviembre de 2006, escucharemos  Meet me in the morning.-

Terminamos con la discografia de Eric Gales presentando su último disco publicado el 24 de marzo de 2009 titulado Layin’ Down The Blues, un extenso album con 14 tracks donde compila temas de de sus dos discos anteriores The Story of My Life and Crystal Vision con dos temas nuevos “The Open Road” y el acustico-electrico combo  “The Kind of Love You Feel”. De esos dos elegimos el primero.

Los esperamos hoy a partir de las 21 horas.-

El viaje de Jonathan Kreisberg

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Unearth
Jonathan Kreisberg

Mel Bay | Sep 20, 2005

El joven guitarrista Jonathan Kreisberg con pocos registros en su haber como lider, Trioing (2000), Nine Stories Wide (2004) y New for Now (2005), trios en todos ellos desde su debut en 1996, rompe el molde con Unearth (2005) al frente de un quinteto donde se muestra como lider generoso para con sus musicos, permitiendoles un mayor protagonismo en un repertorio tambien original en sus totalidad pensado para la ocasion.  «No me gusta escucharme tocando, me gustan los discos del trío, pero en este disco del quinteto hay menos de mí como intérprete y más como compositor, así que puedo escucharlo una y otra vez y disfrutarlo. Al ser todo originales y haber más colores, la música te puede llevar a otros lugares, de ahí viene el título (Unearth, «extraterrenal”)», comenta el guitarrista.

Nacido en Nueva York el 10 de Junio de 1972, con una historia comun a muchos musicos cual es contar en casa con mucha musica para escuchar y aprender…, «Tuve la suerte de crecer en un hogar en el que había una gran colección de discos y de gran alcance, que incluian My Favorite Things de John Coltrane; John Williams tocando el ‘Concierto de Aranjuez’ y Gears de Cream Disraeli…», recuerda. De Brooklin se muda a Miami a los diez años, ya habia comenzado a tocar la guitarra y a los 16 es admitido en la New World School of the Arts, en donde se sumerge en el jazz. El muchachito ya daba que hablar y siendo aún un adolescente es mencionado en las prestigiosas publicaciones Guitar Player y Downbeat.

Después de su graduación permaneció en Miami donde realiza una profusa actividad ya como musico de jazz consagrado. De vuelta por el pago (NY) en 1997 su mirada se vuelve mas instrospectiva y analitica, se dedica al estudio de las raices tradicionales del movimiento descubriendo la total compatibilidad entre tradición y visión de futuro, “Cuanto más profundizo en la tradición, descubro más posibilidades para el futuro”.

Su último trabajo, muy aclamado, The South of Everywhere, su quinto como lider lo consolida con firmeza en el competitivo mercado local como internacional. Cuando no está de gira se lo puede escuchar con su trio los miercoles en La Lanterna en Greenwich Village, y con su quinteto en Smalls, IridiumKitano y Cachaça, algunos de los clubes del competitivo circuito neoyorkino.

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Proximo Recomendado: Jason Moran – Artist in Residence (2006)

«Really The Blues», crónica fundamental sobre los pioneros del blues y del jazz

Traficante de marihuana y clarinetista pasable, ‘Mezz’ Mezzrow pasó a la historia por su autobiografía, crónica íntima y fundamental de los pioneros del jazz. ‘Really the blues’, considerada precursora de la generación ‘beat’, se edita íntegramente por primera vez en español

Fuente: publico.es
Por: Jesus Miguel Marcos | Madrid | 23-04-2010

La primera conclusión que el lector extraerá del libro Really the blues es esta: cualquier cosa que nos han contado del blues es mentira. Ya no nos engañarán más. Porque el blues es un chaval negro, recostado en un colchón de cáscaras de maíz en un reformatorio de Michigan, que en mitad de una fría noche de principios de siglo XX no puede contener un gramo más de angustia y comienza a cantar: «Oohh, no voy a hacerlo más, / Oohh, no voy a hacerlo más, / Si no hubiese bebido tanto whisky / no estaría tirado en este duro suelo». Milton Mezz Mezzrow (1899-1972) era blanco, pero desde que lo encerraron en el reformatorio de Pontiac por robar un coche y escuchó los aullidos narcotizados de los negros su alma comenzó a cambiar de color.

«En más de una ocasión me vi allí tumbado, con el blues oprimiéndome el pecho, y bastó con que uno de ellos se pusiera a cantar para que el peso se disipase. Aquellos tipos sabían perfectamente qué hacer con el blues», dice Mezzrow en Really the blues (Acuarela / Antonio Machado Libros), la autobiografía que convirtió a este músico de segunda categoría en uno de los protagonistas imprescindibles del blues y el jazz de principios de siglo. Publicada originalmente en 1946 y considerada una de las grandes biografías de la historia de la música popular, Mezzrow le contó su historia al escritor Bernard Wolfe, que fue el encargado de mecanografiar una vida tan insólita como apasionante.

Really the blues es un documento único de la intrahistoria del primer jazz (Mezzrow participó en sesiones de grabación para sus amigos, gente como Louis Armstrong, Bessie Smith, Joe Oliver o Sidney Bechet), pero también una estampa de los bajos fondos de Detroit, Chicago o Nueva York, una crónica carcelaria, un tratado sobre drogas (suministraba marihuana a la escena del jazz y fue adicto al opio) y un libro de aventuras. Pero sobre todo, se trata del retrato de un peculiar personaje a medio camino entre el Roberto Benigni de La vida es bella y Forrest Gump, que se adelantó medio siglo el final del racismo.

Una extraña mutación

Porque Mezzrow, tras varios años de inmersión en el gueto de Harlem y casado con una chica negra, creía que era un negro. «Llegó verdaderamente a pensar que se le había abultado el contorno de los labios, que el pelo se le había erizado y endurecido y que su piel se había oscurecido. Se había reducido a pulpa (…) para emerger justo como lo contrario de su herencia original: un negro en estado puro», escribió Bernard Wolfe en el epílogo del libro.

«¿Una escuela de música? ¿Bromeas? Aprendí a tocar el saxo en el reformatorio de Pontiac». Mezzrow se metió en la banda de música haciéndose pasar por director de orquesta y empezó de corneta, despertando a sus compañeros de pasillo con el toque de diana. Cuando en 1940 volvió a la cárcel (por error: según él, siempre era inocente), pidió que le trasladasen al pabellón de los negros porque se consideraba uno de ellos. Y lo consiguió.

Mezz (como le conocían todos, nombre que acabaría formando parte de la jerga del jazz para designar cualquier cosa inusualmente buena) no se podía contener y se unía a los reos negros cuando entonaban espirituales. «Encajé con tanta facilidad, ligándome a las distintas armonías como si fueran parte de mí, que al concluir todos se pusieron a cacarear con regocijo», cuenta Mezzrow en el libro. Un enorme joven negro llamado Red sentenció: «Parece que el chico judío sabe también de qué va el rollo».

Con su inseparable clarinete a cuestas, el músico militó en numerosos combos de jazz y se relacionó con los pioneros del género, que en Really the blues quedan retratados en su intimidad. Cuenta Mezzrow que los camareros escondían los azucareros en cuanto Joe King Oliver, músico de referencia de Louis Armstrong (le llamaba Papa Joe), entraba por la puerta. Al parecer, Oliver tenía por costumbre comprar pan después de los conciertos y entrar en cualquier cafetería para hacerse bocadillos de azúcar. «Podía comerse dos o tres barras de una tacada, con sus correspondientes azucareros», escribe Mezz.

Su músico más admirado fue, sin embargo, Louis Armstrong, del que primero fue fan y luego amigo. Dice que cuando iba a casa de Satchmo siempre lo pillaba en el baño: «Ese hombre disfrutaba realmente de su baño y su afeitado. El modo en que se afeitaba me traía a la memoria aquella ocasión en que Louis estaba tocando y yo le rocé accidentalmente. Os juro que el cuerpo entero le vibraba como una de esas máquinas de los parques de atracciones que miden cuántos voltios puedes soportar».

En el libro Really the blues, Mezzrow confirma la leyenda (negada por Louis Armstrong) sobre el origen del popular ‘scat’, la improvisación donde los cantantes dicen sílabas sin sentido. «Louis nos revelaría cómo ocurrió: durante la grabación se había acercado al micrófono y había empezado a cantar su parte vocal cuando se le cayó al suelo la partitura con la letra, por lo que no le quedó otra que improvisar hasta el final», escribe sobre el tema Heebie Jeebies.

Y ‘Mezz’ llegó a París

Mezzrow es un experto en música y lo demuestra escribiendo páginas exquisitas sobre sus gustos y sus formaciones favoritas. En su carrera como músico tocó en varias orquestas y llegó a hacer giras por Europa. Muchos parisinos descubrieron a Louis Armstrong gracias a él: «Las compañías discográficas, en aquellos tiempos, ocultaban al mundo esta música maravillosa. Los discos de los grandes artistas de jazz negros siempre se presentaban por separado, bajo la nominación de música racial».

Mezz terminaría convenciendo a los taquilleros de un teatro parisino para que pusieran por los altavoces de la marquesina la versión de Ain’t misbehavin’ de Fats Waller («provocó en la calle un atasco de varias manzanas») e introdujo en el estilo hot a un jovencito Hughes Panassié. Años después, este impulsaría los famosos Hot Clubs de Francia, que llegarían a extenderse por todo el mundo.

En Really the blues se intuyen rasgos de los escritores de la generación beat, que publicarían sus primeras obras una década después. Mezzrow también habla de drogas minuciosamente y en primera persona: suministraba marihuana a los músicos y terminó enganchado al opio. Sin embargo, si los beats se caracterizaban por la falta de escrúpulos y la laxitud de valores, en Mezzrow encontramos un ser humano entrañable, extremadamente vital y con especial sensibilidad hacia los parias. Como dijo Henry Miller, Really the blues «expresa un mensaje vigoroso y vital de alegría sin adulterar».

Beethoven el gran improvisador

Fuente: EFE | 22-4-10

Musicólgo afirma que Beethoven improvisaba como los músicos del jazz de hoy

Chiantore, que ha presentado hoy (22 de abril) en Valencia (España) su libro «Beethoven al piano. Improvisación, composición e investigación sonora en sus ejercicios técnicos», ha agregado que la idea de la «música, como arte trascendente que se eleva por encima de lo material, es una construcción del XIX, y en su nombre hemos construido una imagen de Beethoven que no se ajusta a su tiempo».

Ha afirmado que con este libro ha realizado «una inmersión en lo que fue el Beethoven histórico y me he encontrado con un Beethoven que no es el que habitualmente encontramos en las salas de conciertos, en los conservatorios y en la pedagogía musical». Desde su triple faceta de investigador, pianista y profesor de piano, Luca Chiantore reivindica «un Beethoven que abre sus obras a la creatividad del momento, y que siente que no pierde nada por ello, porque les está dando más vida de esa manera».

Aclara que, con estas afirmaciones, no pretende que se «vuelva a ese Beethoven, pero sí cabe preguntarnos si ese Beethoven no está más en consonancia con lo que nuestra sociedad es hoy y lo que necesita». En el libro, estructurado en cuatro partes y 14 capítulos, Chiantore habla de un Beethoven que «tiene una relación física con el piano, que busca constantemente la manera de extraer toda su sonoridad y que lucha con el instrumento».

Según este estudioso, «la música, contrariamente a lo que suele afirmarse, no es un lenguaje universal: cada obra y cada interpretación son el producto de una cultura determinada, y es esa cultura la que les da significado». Ha agregado que, en consecuencia, es «legítimo volver la vista atrás y preguntarnos cómo sonó esa música entre los dedos de quién la creó, en una época en la que todavía ni siquiera existía el concepto de «música clásica» y en la que la improvisación era la verdadera medida de la habilidad de un intérprete».

Chiantore ha señalado que «con Beethoven nos encontramos ante un músico que improvisaba, que ajustaba sus interpretaciones según su público. Un Beethoven que no buscaba la obra perfecta, que buscaba la complicidad del público, y que probaba caminos diferentes en una misma obra». «No se trata sólo de recuperar los instrumentos de aquella época, sino los procesos que les permitían hacer música, y esto supone encontrarnos con un panorama sorprendente, que no tiene mucho en común con el mundo de la música actual y que recuerda al mundo de ciertas músicas populares», ha resaltado finalmente.