Adiós a la Reina del Soul, murió Aretha Franklin

Adiós a la Reina del Soul, murió Aretha Franklin


La Dama del Soul, la Reina del Soul, la gran diva de la edad de oro del Góspel y del Soul, la Mujer Maravilla, la gran defensora de los derechos raciales y de la liberación femenina, falleció a los 76 años victima de un cáncer de pancreas…


Aretha Louise Franklin, la Reina del Soul, fue una de las máximas exponentes del género y una de las más grandes transmisoras de góspel de todos los tiempos, así como una de las artistas más influyentes en la música contemporánea.

A mediados de la década de 1960 se consolidó como estrella femenina del soul, algo que usó en favor de los derechos raciales en Estados Unidos, siendo un elemento influyente dentro del movimiento racial y de la liberación femenina. En 1987, Franklin se convierte en la primera mujer en entrar en el Rock and Roll Hall of Fame.

Fue seleccionada en el primer lugar de los Los 100 cantantes más grandes de todos los tiempos según Rolling Stone en 2008.? Además, la misma publicación la catalogó en el lugar (23º) de mejores artistas, del listado 100 Grandes Artistas.

Las raíces góspel de Franklin fueron una de las huellas más personales e influyentes en su carrera. Con sus hermanas Carolyn Franklin y Erma Franklin (ambas mantuvieron también carreras en solitario) cantaba en la Iglesia Bautista de Detroit (New Bethel Baptist Church), fundada y regentada por su padre, C. L. Franklin, un predicador baptista, apodado «La voz del millón de dólares» y uno de los principales confidentes del líder Martin Luther King. Aretha pasó toda su infancia dentro de este ambiente góspel y rodeada de voces del jazz como Dinah Washington y Ella Fitzgerald. Con tan solo 14 años hizo su primera grabación para el sello JVB/Battle Records, luego reeditado por Checker, The gospel soul of Aretha Franklin, en el que se podían oír composiciones góspel con un potente sonido soul, lleno de melodías a piano, instrumento que dominaba desde su infancia. En 1960, viajó hasta Nueva York para tomar clases de técnica vocal y danza. En este tiempo, empezó a grabar demos para enviar a las discográficas.

Tras un tiempo en el que Aretha comenzó a ser considerada una joven prodigio, se comentaba que Motown estaba interesada en ficharla, pero finalmente firmó con el sello Columbia Records, bajo la dirección de John Hammond. Aretha entró en Columbia como una artista soul, pero con el tiempo, la compañía comenzó a adentrarla en su catálogo de jazz, como se demuestra en Unforgettable: a tribute to Dinah Washington (1964), en el que rinde homenaje a una de sus grandes ídolos. Aretha no estaba de acuerdo con esta guía, ya que se sentía como una artista soul y no como una dama del jazz, aunque en esa época se pudo comprobar la versatilidad musical que poseía y en donde se pueden encontrar muchas de sus más bellas melodías como por ejemplo «Sweet bitter love», «Skylark», «Try a little Tenderness» y muchas otras. Esto fue lo que motivo la salida por decisión propia de Aretha en 1964.

Cuando Aretha abandonó Columbia para fichar por la compañía discográfica Atlantic Records, el productor Jerry Wexler se propuso sacarle todo el soul que llevaba dentro. El primer single que grabó para Atlantic Records fue «I never loved a man the way I love you», para lo que contaron con el acompañamiento de la Muscle Shoals Rhythm Section, en Alabama. Este tema ha sido avalado por muchos críticos como una de las grandes canciones del soul, y la revista Rolling Stone escribió: «Franklin ha grabado su versión de la maravilla soul, un lamento sobre qué-mal-me-has-tratado, con la Muscle Shoals Rhythm Section, unos chicos blancos de Alabama».

El single irrumpió en todas las radios, pero aún lo harían con mucha más fuerza «Respect» –versión de la canción que Otis Redding había grabado en 1965– con el cual Aretha se consagraba definitivamente. La canción se grabó en los estudios de Atlantic, en Nueva York, el 14 de febrero de 1967. A la versión original de Redding se le añadió un puente y un solo de saxo, de la mano de King Curtis; también se le añadieron los cambios de acordes del tema «When something is wrong with my baby», de Sam & Dave.

En 1968 lanzó Lady soul, con el que volvería a conocer el éxito masivo. El disco contenía éxitos de la música soul como «Chain of fools», «A natural woman» o «Ain’t no way». También había colaboraciones de Eric Clapton en el tema «Good to me as I am to you», temas de Ray Charles «Come back baby», James Brown «Money won’t change you» y el clásico de Curtis Mayfield, «People get ready». Seis meses después, se lanzó Aretha now, que continuaba una cadena de éxitos con «Think» y el popular tema de Burt Bacharach «I say a little prayer», y que con anterioridad había interpretado Dionne Warwick. En 1969, el álbum Soul’69 cerraba la década con el éxito de los singles «River’s invitation» y «Bring it on home to me».

A finales de la década de los 60 y principios de los 70, Aretha empezó a hacer versiones de temas rock, pop y soul que ya habían sido grandes éxitos; entre ellos, temas de The Beatles como «Let it be» o «Eleanor Rigby», y de Simon & Garfunkel, como su versión tan famosa como la original de «Bridge over troubled water»; o artistas soul como Sam Cooke o The Drifters.

En 1970 editó dos álbumes. El primero fue This Girl’s in Love With You, un álbum cargado de versiones: «Share Your Love With Me», de Bobby Blue Band, el ya múltiplemente versionado «Son of a Preacher Man», los éxitos de The Beatles «Let it be» y «Eleanor Rigby». Hasta este momento, Aretha seguía haciendo su soul sesentero, con tan solo algunas variaciones como la inclusión de versiones de temas rock; pero, en 1971, con «Young, gifted and black», su sonido empezó a adecuarse a los 70, con un sonido que precedía a la música disco y la inclusión de nuevos ritmos, además de una nueva imagen.

En 1972, llegó el primer álbum totalmente góspel de su carrera, grabado en directo junto a The Southern California Community Choir y James Cleveland. De este disco son famosas su versiones gospel de «You’ve got a friend», «Wholy Holy» de Marvin Gaye, «How I got Over» de Clara Ward o la tradicional «Precious memories».

Un año después, en 1973, llegó Hey Now Hey (The Other Side of the Sky), el último álbum de Aretha antes de sucumbir casi totalmente a la música disco. Aparte de hits como «Angel» (compuesta por Carolyn Franklin), «Somewhere» (del compositor y pianista Leonard Bernstein) o «Master of Eyes (The Deepness of Your Eyes)» (escrita por Aretha y Bernice Hart), uno de los mayores impactos que produjo el álbum fue por su original y extraña portada. «Let Me in Your Life», de 1974, mostraba una nueva imagen de Aretha, con una portada en la que ya aparecía como una «diva», envuelta en un abrigo de piel. Seguía sonando a soul, pero su inclusión en la música disco era cada vez mayor.

Con «You», en 1975, llegó la caída momentánea; era un álbum en el que el esplendor vocal continuaba, pero la producción y composición no tenían nada que ver con lo anteriormente hecho, y de ahí que solo se escuchara por muy poco tiempo el primer single, «It Only Happens (When I Look At You)». Pero, tras un año de trabajo, Aretha se cruzó en el camino de Curtis Mayfield y junto a él creó la banda sonora de la película Sparkle, con lo que la cantante recuperaba en cierta forma su estatus musical. El single «Sparkle» fue un genial hit; «Giving Him Something He Can Feel» se convertía en un himno; y «Jump to it» rompía en las pistas de baile. Parte del éxito del disco fue por las letras creadas por Mayfield, además de por una buena producción y los coros de Kitty Haywood Singers.

Aretha cerró la década con un álbum que llevaba por nombre aquello que en cierta manera le había hecho caer, La diva (1979), en el cual se incluían temas escritos por la propia Aretha como «Ladies Only», «Only star», «I was made for you» o «Honey I need your love», de los que ninguno consiguió éxito. Este declive musical se debía sobre todo a la producción de sus álbumes, a la mala promoción y al poco empeño por parte de Atlantic en la carrera de Aretha; por lo que, en 1979, decidió abandonar la compañía para firmar con Arista y el productor Clive Davis.

El 25 de octubre de 1980 comienza una nueva etapa para Aretha Franklin; ese día, se lanza su primer álbum en Arista, Aretha. El álbum fue producido por Clive Davis y Chuck Jackson, y la promoción fue muy amplia, ya que ella era la primera artista importante que esta discográfica llevaba. Hay versiones, al igual que hizo años antes, pero esta vez con un sonido bastante más pop, y totalmente acorde con los 80; entre estas versiones, están «What a Fool Believes», de The Doobie Brothers y «I Can’t Turn You Loose» Otis Redding. El mayor hit extraído del disco fue el tema «United together».

En 1985, Aretha vino con un álbum mucho más pop, Who’s Zoomin’ Who?. Puesto que la carrera de Luther Vandross por este tiempo tomaba sus propias riendas como solista, el trabajo de composición que realizó en los dos últimos álbumes, en este lo hacía Narada Michael Walden. Este álbum fue hasta el momento el más laureado de Aretha en la compañía.

Tras dos años de descanso, en 1989 editó Through the storm, un álbum en el que se incluían duetos con grandes estrellas del momento: «Through the storm» con Elton John, «It isn’t, it wasn’t, it ain’t never gonna be» con Whitney Houston, «Gimme your love» junto a James Brown y «If ever a love there was» en compañía de The Four Tops y Kenny G. El trabajo y la presencia en los escenarios de Aretha ya empezaba a ser menos constante, y sus álbumes no eran tan frecuentes como antes. En 1991 lanzó «What you see is what you sweat», del que salieron tres singles con alguna repercusión: «Everyday people», «Someone else’s eyes» y «Every changing times» con Michael McDonald. En el álbum se incluye también la versión de «I dreamed a dream» que cantaría ante Bill Clinton. Contenía también un tema junto a Luther Vandross «Doctor’s orders». Tras este álbum Aretha tardaría más de siete años en editar un álbum con temas nuevos, pero su paseo por los escenarios nunca cesó.

En 1993 y en 1997 cantó en las ceremonias de apertura del gobierno de Bill Clinton; y en 1995 recibiría un Grammy por toda su carrera. También en esa época grabó un dueto con Frank Sinatra, «What Now My Love». En 1998 demostró que era una de las estrellas de la música de nuestro siglo en el espectáculo de VH1, Divas Live, donde actuó con algunas de las artistas que habían roto las listas de ventas en la última década como Mariah Carey, Céline Dion o Shania Twain. «The Queen of Soul», con tan solo dos actuaciones se convirtió en la estrella de la gala, rindiendo al público a sus pies.

A finales de los ’90, Aretha se había trasladado de forma definitiva a Detroit y hablaba de comenzar a formar una discográfica propia. Uno de los principales motivos de esto era el promover las carreras musicales de sus hijos: Kecalf Cunningham, Eddy Richards y Teddy Richards.

En 1998 lanzó A rose is still a rose, producido por P. Diddy y Lauryn Hill; siendo el primer álbum de Aretha dentro del R&B contemporáneo y el neo soul, con tendencias hip-hop. En 2003 volvió con «So damn happy», colaborando con Mary J. Blige y con un sonido totalmente neo soul que en cierta forma volvía a sus raíces. Desde entonces está embarcada en el tour «The Queen Is On», que la lleva por todo Estados Unidos con gran éxito.

En 2007 estaba previsto el lanzamiento de A woman falling out of love, el primer álbum editado en Aretha Records, y en el que colaborarían artistas gospel como Shirley Caesar o The Clark Sisters, Fantasia Barrino y la estrella del country-pop Faith Hill; pero aún se está a la espera de confirmación de una nueva fecha para el lanzamiento. En noviembre de 2007 lanza Jewels in the Crown of the Queen, un álbum de duetos, que incluye dos temas nuevos con Fantasia Barrino y John Legend, y en el cual aparecen colaboraciones anteriores con artistas como Whitney Houston, George Michael, George Benson, Luther Vandross o Mary J. Blige. Al mismo tiempo comienza a realizar castings para encontrar cantantes para encarnar su vida en un musical autobiográfico, rumoreándose que algunas de las posibles podrían ser Jennifer Hudson o Fantasia Barrino.

En 2008 ha sido elegida como personaje Musicales del año en el 50 Aniversario de los Premios Grammy, en los cuales ha conseguido su vigésimo galardón gracias al dueto con Mary J. Blige, «You never gonna change my faith». También durante 2008 ha grabado el tema promocional de una empresa privada titulado «Stand up yourself», el cual al mismo tiempo sirve como adelanto para el álbum que prepara.

Aretha Franklin falleció el 16 de agosto de 2018 en su residencia de Michigan. La leyenda del soul Aretha Franklin, ganadora de varios premios Grammy, falleció a los 76 años tras una larga batalla contra un cáncer de páncreas. La triste noticia la confirmó su representante, Gwendolyn Quinn. Quinn indicó que Franklin murió este jueves a las 9:50 a.m. en su residencia ubicada en Detroit. «En uno de los momentos más oscuros de nuestras vidas, no podemos expresar el dolor en nuestro corazón. Hemos perdido a la matriarca y al rock de nuestra familia «, expresó la familia en un comunicado.

Fuente: wikipedia.org


 

Uno de los últimos…

Uno de los últimos…


Estar delante del pianista Cecil Taylor era estar viendo y escuchando a todos los maestros muertos a los que él había conocido…

Por: Antonio Muñoz Molina
El País | Abril 13, 2018


Un mundo se acaba cuando desaparecen sus últimos testigos. La muerte hace unos días de Cecil Taylor estremece más porque con él se va ya casi del todo un mundo irrepetible de la música del siglo XX, y no solo del jazz. Hay artes fulgurantes que alcanzan su periodo de clasicismo y hasta de ruptura y vanguardia en muy poco tiempo. El cine nació como un entretenimiento de feria a finales de un siglo y apenas 30 años después ya había producido obras maestras. Las primeras películas se conservaron a pesar de la precariedad de su soporte inflamable y de los compuestos químicos del revelado. El primer disco de jazz se grabó en 1917: en su prehistoria, como en la del flamenco, hay una gran oscuridad, porque las músicas populares que no transcribía nadie no podían preservarse antes de la invención del gramófono. En Nueva Orleans no hubo un Béla Bartók que se ocupara de grabar a los músicos callejeros que acompañaban a los entierros, o que llevara su pesado equipaje por las tabernas y los salones de baile, convencido de que aquella música a la que nadie prestaba mucha atención merecía tanto estudio como los cantos populares campesinos de Europa central. Antes de los primeros discos de pizarra y de los rollos perforados para pianos mecánicos que sirvieron para la difusión del ragtime, todo lo que hay es la memoria brumosa y también heroica del cornetista Buddy Bolden, que fue un barbero pobre dotado de una potencia y de una musicalidad incomparables, según contaban quienes lo conocieron, y que murió joven y desconocido, dejando una herencia no escrita pero de la que acabó aprendiendo Louis Armstrong.

El tiempo se acelera en el progreso del jazz tanto como en el del cine. Hacia mediados de los años veinte Louis Armstrong, tan joven como el siglo, ha inventado el lenguaje moderno del músico que improvisa sus solos apoyándose en la base armónica y rítmica del conjunto. En 1956, cuando Cecil Taylor graba su primer disco, Armstrong es una vaca sagrada, un monumento anacrónico de un pasado que para los músicos jóvenes es tan rancio y tan lejano como un pintor académico de dos siglos atrás para un artista pop. Un rasgo singular del jazz que explica la inmensa pujanza que tuvo entre los años cincuenta y los sesenta es que en esa época estaban activos simultáneamente sus pioneros, sus clasicistas y sus vanguardistas, los viejos fundadores y los visionarios radicales: como si hubieran sido aproximadamente coetáneos Giotto, Velázquez, Goya, Manet, Picasso, Mark Rothko; como si Joyce hubiera conocido de joven a Cervantes y leído Don Quijote cuando todavía era una novedad; o como si entre la publicación de las Novelas ejemplares y la de Ulysses hubieran pasado los mismos 30 veloces años que entre los discos más originales de Armstrong con sus Hot Five y sus Hot Seven y el Conquistador! de Cecil Taylor, que apareció en 1967.

Quizás la tecnología, al acelerar el tiempo, acelera también la mutación de las artes que se sirven en ella. Manet recibió la influencia de los cuadros de Velázquez dos siglos después de que fueran pintados. La literatura empezó a difundirse masivamente no con la invención de la imprenta, sino con las tecnologías que abarataron la impresión de los textos y la volvieron accesible a un público multiplicado por el progreso de la instrucción pública. La radio y el gramófono dilataron universalmente la influencia del jazz. En los años cuarenta los juke-boxes, lo que aquí llamábamos antes las máquinas de discos, permitían que cualquier aficionado muy joven se aprendiera de memoria un solo de Charlie Parker gastando solo unos céntimos. En París o en Buenos Aires o en Madrid melómanos codiciosos rebuscaban por las tiendas de música discos arcaicos de 78 revoluciones por minuto.

Los músicos que inventaron en los años veinte y treinta el primer clasicismo del jazz solían ser autodidactas. Duke Ellington aseguraba que las pocas nociones formales de armonía que había estudiado se las dio su profesor en un taxi, yendo de un lado a otro de Manhattan. La generación de Cecil Taylor, que es también la de John Coltrane, Eric Dolphy, Charles Mingus, Ornette Coleman, alcanzó con más frecuencia una formación de conservatorio. Eso les permitió una familiaridad mucho más profunda con la música de tradición europea, si bien no les facilitó posibilidades de trabajo en orquestas sinfónicas, inaccesibles para músicos negros.

Tenían una formación musical rigurosa, pero no salidas profesionales fuera del jazz. Tenían un conocimiento y un arraigo profundo en la música popular afroamericana, desde el blues a los cantos de iglesia y celebración comunitaria, y en la elocuencia de los recitados y las predicaciones bíblicas. Y llegaban a la plenitud de sus vidas en la época de las grandes sublevaciones por los derechos civiles, de la rabia ya nunca más contenida contra la segregación, la pobreza, la injusticia. Se rebelaban por igual contra la figura del músico como showman exótico a la manera de Armstrong —y en eso fueron injustos con él— y contra las limitaciones que el formato de las canciones de Broadway —los 32 compases, la exposición, el estribillo— imponían al desarrollo de la música. Ni siquiera el bebop, con todo su radicalismo, se había escapado de esa horma.

Cecil Taylor estuvo en el corazón de esa gran ruptura. Admiraba a Bartók, a Stravinski, a Ligeti; también a Thelonious Monk y a Carmen Amaya. Recibió durante una época el mismo oprobio que Ornette Coleman, pero poseía una fortaleza interior que se convertía en ensimismamiento y jactancia en sus actitudes públicas. Había algo de chamanismo en su presencia sobre un escenario, en las trenzas que se agitaban alrededor de su cara sudorosa cuando tocaba el piano como si estuviera bailando y como si tocara un tambor, en aquellos pijamas o indumentarias desordenadas de deporte con los que aparecía. Yo lo vi cuando estaba a punto de cumplir 80 años y desplegaba una vitalidad enfebrecida, rachas límpidas de melodía y borbotones rítmicos, monólogos murmurados en verso, escritos a mano, en hojas arrancadas de cuaderno. Estar delante de él era estar viendo y escuchando a todos los maestros muertos a los que él había conocido, participar tardíamente en la trepidación de novedad que él y otros como él habían desatado cuando eran jóvenes. Ornette Coleman murió en 2015. Un mundo se acaba con esta muerte de Cecil Taylor. Los orígenes del jazz están oscurecidos por la falta de discos. En esta postrimería, los discos son lo que nos queda.


 

Falleció Cecil Taylor pionero de la vanguardia, padrino del Free…

Falleció Cecil Taylor pionero de la vanguardia, padrino del Free…


Tenía 89 años, fué junto a Ornette Coleman motor de uno de los movimientos más expresivo, irreberente y contestatario que se haya conocido en el ambiente musical. En 2015 tocó el piano en la despedida de Ornette, su amigo y compinche. El adiós a un conquistador…


Cecil Taylor«Uno de mis deseos se ha cumplido. Encontré el amor. Fue difícil, pero lo encontré. Porque cuando Billy Holiday cantó, «No sabes lo que es el amor», grandes cantantes te dirán… es una sociedad. Es un compartir»…..

Cecil Taylor 10 de noviembre de 2010

«Practicar, ser estudioso con el instrumento, así como mirar un puente, o bailar, o escribir un poema, o leer, o intentar hacer su hogar más hermoso. Lo que entra en una improvisación es lo que entra en la preparación de uno, permitiendo entonces que los sentidos preparados ejecuten al más alto nivel desprovistos de interferencia psicológica o lógica. Te preguntas, sin lógica, ¿de dónde viene la forma? Parece que algo que puede ser olvidado es que a medida que comenzamos nuestro día y procedemos a través de él hay una forma en la existencia de la que creamos, que el día y la noche en sí es para. Y lo que elegimos variar en la rutina diaria proporciona en sí mismo los bloques de construcción frescos para construir una forma viva que se traduce fácilmente en un acto específico de hacer una composición musical». Cecil Taylor


Cecil Taylor ha sido una fuerza creativa inflexible que es un testimonio de su propia existencia y experiencia personal desde sus primeras grabaciones en los años 50. En los años 60, su música se convertiría en un exponente destacado, junto con la de John Coltrane y Ornette Coleman, del incipiente movimiento de «free-jazz». Este movimiento sacudió los mismos cimientos sobre los que descansaba con seguridad la música de jazz y marca un punto de inflexión en la historia de la música que desafió las estructuras de la forma y el sistema armónico tonal. Taylor ha dicho de su característico toque rítmico que intenta «imitar en el piano los saltos en el espacio que hace un bailarín» y su facilidad orquestal en el piano le ha permitido innovar nuevas texturas musicales en la interpretación de pequeños conjuntos. El toque de Taylor siempre ha sido técnicamente sofisticado, pero como dijo una vez, «la técnica es un arma para hacer lo que hay que hacer».† El personal de sus bandas durante sus casi cinco décadas en el jazz comprende una lista de talentos asombrosos incluyendo: Steve Lacy, Jimmy Lyons, Albert Ayler, Buell Neidlinger, Dennis Charles, Archie Shepp, William Parker, Max Roach, Tony Williams, Mark Helias, Mary Lou Williams, y Bill Dixon. Además, ha trabajado con varios bailarines y coreógrafos notables, incluyendo la composición de música para Diane McIntyre, Mikhail Barishnokov, y Heather Watts.

Aunque su música siempre ha sido polémica para el público en general, siempre ha sido totalmente fiel a su visión artística, y esto se ha extendido a todos los aspectos de su vida, incluyendo sus pasiones por la lectura, la danza, el teatro y la arquitectura. También es un poeta consumado, y ha incorporado este talento en muchas de sus actuaciones y grabaciones.

Nacido en Nueva York el 25 de marzo de 1929, Cecil Taylor comenzó a tocar el piano y a la edad de cinco años, alentado por su madre. De 1951 a 1955 asistió al New England Conservatory donde se concentró en piano y teoría musical. Su temprana carrera profesional comenzó trabajando con Hot Lips Page y Johnny Hodges (c. 1953). En 1955 formó un cuarteto con Steve Lacy y pronto lanzó su primer álbum importante, Jazz Avance (1956). Un compromiso poco después en el Five Spot ayudó a establecer el club Greenwich Village como un foro para el nuevo jazz de la Costa Este. Durante este período también hizo una aparición en el Festival de Jazz de Newport y en el Great South Bay Jazz Festival. En 1960, su cuarteto de «free-jazz» reemplazó temporalmente a una banda de «hard-bop» en la obra The Connection.

En 1962 fue galardonado con el premio «nueva estrella» de Downbeat para pianistas, mientras que irónicamente no pudo conseguir trabajo durante la mayor parte de los años 60. Afirma que se vio obligado a vivir de la asistencia social durante al menos cinco años durante este período. En 1964 participó en la Revolución de Octubre en el Jazz, una serie de Conciertos de la Ciudad de Nueva York patrocinados por el Gremio de Compositores de Jazz de Bill Dixon (compuesto en su mayoría por músicos de la variedad de vanguardia). En los años 70, enseñó brevemente en Antioch College, la Universidad de Wisconsin y Glassboro State College en Nueva Jersey.

Prácticamente toda la música grabada por Taylor entre 1967 y 1977 fue grabada y lanzada en Europa. A partir de 1973, su carrera comenzó a cobrar impulso y comenzó a hacer giras regularmente como pianista solista y dirigiendo sus propios grupos. También recibió una beca Guggenheim Fellowship y dirigió su propio sello discográfico llamado Unit Core. En 1975 fue elegido en el Down Beat Hall of Fame. En 1979 compuso música para la obra «Tetra Stomp: Eatn’ Rain in Space».


 

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