Podcast: solucionado y disponible…

Hacia un tiempo que lo anunciamos, estabamos en pruebas para poder ofrecer el mejor sonido posible, ademas de la busqueda del mas adecuado hosting para su alojamiento que ofreciera tambien un adecuado reproductor y servicios de suscripcion. Decidimos mantener el enlace a la descarga directa desde MediaFire por si es conveniente para los interesados, aunque esa misma funcion la tiene el servicio de Gcast , nuestro hosting elegido.

Podran ver la grafica sobre la barra de navegacion a la derecha. Y como siempre tambien disponen del audio de los programas, solo la compilacion de los temas para su descarga via torrent, tambien en la barra lateral (archivos de audio 2008).

Sepan disculpar los yerros y esa voz tan profesional…!!

Saludos…

El jazz actual tiene cara de mujer

Entrevista a Esperanza Spalding de pronta visita al pais.
El  28 se presenta en Neuquen.

Fuente: clarin.com
Por: Sandra de la Fuente

La contrabajista, cantante y compositora Esperanza Spalding nunca se sintió cómoda en la escuela. «Eso de estar sentada tratando de digerir todo el menú de asuntos que los maestros habían preparado no era lo mío», dice en conversación te lefónica con Clarín, poco antes de viajar a Buenos Aires para presentar su segundo disco, Esperanza, en una gira que comenzará con un concierto en La Trastienda, el 25 de este mes y continuará el 26 en Mar del Plata, 28 en Neuquén y 29 en Córdoba. «La escuela no era para mí; por suerte descubrí que había un sistema de enseñanza en el hogar. Dejé las aulas y estudié en casa».

Sin embargo, Spalding volvió a las aulas y se convirtió en la profesora más joven del plantel de Berklee. «No puedo negar lo que me dio la escuela pública, que aún en el noreste de Portland, un zona muy humilde de la ciudad, ofrece buenos programas musicales. Los maestros de la progresista Portland también hicieron lo suyo: en lugar de atenderme la media hora reglamentaria, me dedicaban 2, 3 y hasta cuatro horas. Primero, con el violín, llegué a formar parte de la orquesta de Oregón. Y luego, cuando empezaba a cansarme del violín, con el contrabajo. Apenas un profesor me vio probando cosas, me acercó una línea de un blues. Descubrí que mi voz estaba en el contrabajo y en un mes estaba ganándome unos pesos, tocando con diferentes formaciones».

Tu familia no tiene un origen latino, ‘porqué te llamaron Esperanza?

Mi madre había vivido por un año en México. Cuando supo que estaba embarazada decidió que el nombre de su hijo o hija significaría Esperanza en algún idioma. Si hubiera sido varón, me habría llamado Abone, esperanza en un dialecto sudanés.

En «Esperanza», tu nuevo disco, hay varias piezas del repertorio latino. ‘Cuál es tu relación con esa música?

Tocar el contrabajo te coloca en la posición de aprender la música que quieren hacer los demás. Cuando me mudé a Boston, para estudiar en Berklee, donde conviven todas las comunidades del mundo, compartí mi tiempo con muchísimos latinoamericanos. Los jueves, por ejemplo, tocaba con cubanos me puse a escuchar muchísima música cubana. Y un novio brasileño que tenía un gusto musical exquisito me hizo escuchar a Gismonti, a Milton Nascimento, músicos a los que no hubiera llegado con tanta facilidad por mi propia cuenta y cuyo repertorio me gusta versionar.

En el disco hay una versión de «Body and Soul» en castellano. ‘Por qué?

Quería tener una canción en español pero necesitaba que fuera una melodía que sintiera propia. Así que decidí hacer Body and Soul. Supe que no podía cambiar la letra, que debía traducirla literalmente lo que hacía que de algún modo, la poesía se perdiera. Incluso la acentuación de las palabras cambiaba la inflexión de la melodía. Definitivamente, darme ese gusto fue mucho más complicado de lo que pensé.

Comienza hoy el Festival Internacional Buenos Aires Jazz

Entrevista a Adrian Iaies, director del Festival

Fuente: clarin.com | 15-10-08
Por: Federico Monjeau

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Entre hoy y el domingo se realizarán casi 50 conciertos que se complementarán con seminarios, proyección de películas y otras actividades relacionadas con el jazz. El músico y director del festival cuenta cuáles son las expectativas. Además, una entrevista a la cantante Rosa Passos, que cierra el encuentro, y una agenda con los imperdibles.

Pianista, compositor, productor y flamante director del Festival Internacional Buenos Aires Jazz, Adrián Iaies recibe a Clarín en una oficina del edificio Volta de Diagonal Norte al 800, donde el gobierno de la Ciudad ha centralizado los distintos festivales (tango, danza, teatro y cine, además de jazz). Las cinco direcciones se distribuyen en un mismo piso de ese maravilloso edificio decó de principios de los ’30, y ese igualamiento en el espacio representa en cierta forma una igualdad de jerarquías, lo que en el caso del Festival de Jazz significa un nuevo status y un perfil más nítido respecto de ediciones anteriores (cuando estaba en la órbita de la Dirección de Música).

Iaies explica a Clarín cómo planeó el Festival que abre hoy en el Coliseo con el pianista Randy Weston.

«Cuando me llamaron, propuse un plan, y nunca nadie me preguntó si Fulano vendía entradas o algo por el estilo. Lo armé sin condicionamientos. Lo primero que pensé fue en traer a Randy Weston, porque nunca había venido y nunca nadie lo iba a traer. Tiene 83 años y es esa clase de artista que nunca un empresario de acá va a contratar.

‘Por qué no?

Porque los empresarios siempre han ido para otro lado, y no los culpo, pero no para el de Weston, que no es del mainstream, que tiene un contacto con Africa, que no es latino como Chucho Valdés o tantos otros que ya han venido. Entonces, abrir el festival con un artista que nunca estuvo aquí, y de una tradición a la que nunca se le dio mucha bola… me parece que eso define algunas líneas. En principio, traer artistas que no han venido, y traer artistas que los empresarios locales no contratarían. En todo caso, se complementa la oferta privada. Un festival público tiene que hacer lo que no haría un emprendimiento privado.

‘Qué más tiene que tener un festival público?

Entre otras cosas, una programación variada. Abrimos con Weston, que es la tradición, pero también estamos trayendo a Guy Klucevsek y Alan Bern, que son la vanguardia. Habrá además una big band, sueca en este caso. Con la ayuda de la Embajada, nos pudimos dar el lujo de traer algo que hasta visualmente es diferente y atractivo, sobre todo para el público que no tiene la costumbre de consumir jazz y que el Festival quiere captar, porque el que consume jazz viene de todas maneras. Y otra cosa que debe hacer un festival es crear obra, producir algo. Este año hay tres comisiones; se van a grabar y las partituras estarán en la web del Festival.

‘Sobre qué premisas se hicieron los encargos?

Los músicos de jazz tenemos un problema, aunque tal vez no es exclusivo nuestro: cierta cultura de gueto. Tocamos para músicos de jazz, para periodistas de jazz. Me interesaba romper con eso. La idea de las comisiones es que tres músicos del corazón del jazz establezcan diferentes tipos de diálogo. Le pedí a Mariano Otero que le hiciera un homenaje a su maestro Walter Malosetti. Es un noneto, con Walter como invitado. Es un diálogo entre generaciones. Le pedí a Guillermo Klein que hiciera versiones del Cuchi Leguizamón, y a Pepi Taveira y Enrique Norris que escribieran música para bailar, e hicieron un trabajo con la coreógrafa Andrea Servera. Uno es un diálogo entre géneros y el otro, entre disciplinas artísticas.

«Otra cosa en la que ponemos fichas son los cruces -agrega Iaies-. En Notorious y Thelonious armamos cruces entre músicos locales y de afuera. Los jazzistas argentinos somos muy de cabotaje. Salimos a tocar poco. De repente aquí va a estar Paula Shocron tocando con Perico Sambeat (saxofonista español), que hace 60 conciertos por año. Para Paula es un desafío. Por otro lado, es propiciar un contacto que tal vez pueda dar frutos».

‘Cómo desribirías el salto que dio el jazz argentino en los ’90?

La posta pasó de una generación a otra. Calculo que en una primera etapa los músicos argentinos seguramente querían sonar como Fula no o Mengano. La generación actual tomó más riesgos. Cada vez hay más tipos haciendo sus propios proyectos. Hoy en Buenos Aires podés escuchar jazz los siete días de la semana, y no hablo de jazz de hotel, sino de tipos que están haciendo su música. Eso sólo pasa en Nueva York.

‘Puede hablarse de jazz argentino en un sentido estilístico?

No sé. Hay una primera posibilidad que prefiero descartar, que es la del uso del color local, si uno parte de la base de que el jazz no explicita aquello que es obvio. Yo lo escucho a Jodos y no me suena argentino, pero me suena a Jodos. Y eso es lo importante. Pepi Taveira suena a Pepi Taveira. Tampoco sé en cuántos lugares podés hablar de un jazz que tenga una identidad local, fuera de los Estados Unidos. Sin duda, Italia: los tanos suenan tanos, aunque toquen bop. Rava, que es uno de mis músicos favoritos, el año pasado me contaba por qué lo invitan tanto a tocar a Nueva York: «Porque toco como ellos tocaban en los años 50 -me decía-. No tengo ninguna prepocupación con la vanguardia, ni con los críticos, simplemente quiero tocar una buena melodía».

«Y es cierto -concluye Iaies-. Cuando uno piensa qué es lo que nos sigue atrapando en esos discos de Art Farmer, por ejemplo, es que uno oye a un tipo poniendo toda su energía tratando de tocar una melodía lo mejor posible».

Para más información: www.buenosairesjazz.gov.ar

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