Vuelve Magic Slim a Buenos Aires

Fuente: 26noticias.com.ar

El Mejor Blues de Chicago otra vez en la Argentina. Un “lagrimón” eléctrico que se desatará el próximo martes 2 de diciembre en el Teatro IFT. Boulogne sur Mer 549, Abasto, Capital Federal.

Morris Holt nació un 7 de agosto de 1937 en la pequeña localidad de Torrence, Mississippi, Es el mayor de cuatro hermanos y una hermana. Siendo aún un crío comenzó ya a demostrar interés por la música lo que le hizo apuntarse al coro de la iglesia así como a construirse una guitarra de alambre que fijaba en una pared para tocarla.

Sistemas tan primitivos ya eran usados por los primeros bluesmen cuando comenzaban, se construían guitarras con cajas de tabaco o de zapatos y uno o más alambres. Existe una foto de principios del siglo XX en donde se observa a dos muchachos tocando unas guitarras slide caseras: una tabla de madera, un alambre fijado, y están sacando sonidos de la cuerda con el cuello de una botella («bottleneck); eso sí, la botella está intacta y los chicos miran a la cámara (si no te fijas bien, uno de los muchachos parece que esta haciendo un trabajo de carpintería).

Siguiendo con nuestro músico, el primer instrumento que más le apasionaba era el piano, pero debido a un accidente que sufrió trabajando en los campos de algodón, a causa del cual perdió el dedo meñique de su mano derecha, se decantó definitivamente por la guitarra. De esta forma, durante la semana trabajaba de sol a sol y los fines de semana tocaba blues en las fiestas que se hacían en las casas («house parties»).

A la edad de 11 años se trasladó con su familia a la ciudad de Grenada, también en el estado de Mississippi. Allí se hizo rápidamente amigo de uno de sus vecinos, Samuel Maghett (Magic Sam), quien le enseñó algunos pequeños trucos con la guitarra. Slim recuerda «nos sentábamos debajo de un árbol y tocábamos nuestras guitarras acústicas los domingos por la tarde. Magic Sam me decía que no intentara imitarle ni que imitara a nadie, que intentara conseguir mi propio estilo».

En 1955, con 18 años, realizó su primer viaje a Chicago en donde ya estaba su amigo Magic Sam. Slim recuerda de sí mismo que nadie quería tocar con él porque no lo hacía demasiado bien, sin embargo con quien primero tocó, y además el bajo, fue con Jimmy Johnson y actuaban en el Seeley Club desde las 2 de la tarde del domingo hasta las 2 de la mañana del lunes por 8 dólares. Magic Sam, por supuesto, le ofreció su ayuda, y estuvieron también de acá para allá tocando juntos aunque entonces Samuel Maghett era aún un desconocido.

Sam comenzó a llamarle «Magic Slim» (Morris Holt era alto y de buena presencia, pero no tan enorme como ahora) hasta que un día le dijo que conservara ese apodo pues sería famoso con él algún día. Después de dos años más en Chicago y superado por la enorme competencia que existía en la escena del blues para poder hacerse un hueco así como porque sus recursos a la guitarra eran bastante limitados decidió regresar, descorazonado, a su Mississippi natal para perfeccionar su técnica, una decisión dura en su momento, pero que evidentemente y gracias a su terquedad habitual le dio sus frutos más adelante.

Los cinco años siguientes Slim se los pasó mejorando su estilo a la guitarra y enseñando a sus dos jóvenes hermanos, Nick y Douglas «Lee Baby», a tocar el bajo y la batería respectivamente. Durante cuatro años estuvieron tocando juntos mientras que Slim se ganaba la vida de conductor de camiones. En el año 1965, ya seguro de sus posibilidades, regresó a la ciudad del viento con sus dos hermanos. Se juntó a la banda de Robert «Dancing» Perkins (Mr. Pitiful & the Teardrops) y llegaron a actuar juntos a lo largo de un año y medio aproximadamente. Robert Perkins era un bajista que ejecutaba unos excéntricos movimientos de baile a la par que tocaba el bajo y de ahí el apodo «Dancing». Slim quiso convencer a Perkins para hacer una gira por Inglaterra pero éste se negó debido a su miedo a los aviones y más adelante dejó la banda, permitiendo a Magic Slim mantener el nombre de los Teardrops como sigue siendo conocido actualmente (Magic Slim y los Lagrimones).

Todavía hoy, Perkins sigue actuando en Chicago con un grupo llamado Mr. Pitiful & the Blues Busters. Slim grabó un par de sencillos a 45 rpm para el sello Ja-Wes en 1966 (su primer tema grabado fue «Scufflin’) y comenzó a hacerse un nombre en el South Side consiguiendo actuar en el Boll Weevil Club. En 1972 empezó a tocar con cierta regularidad (al principio solo los domingos) en un pequeño club del South Side llamado Florence’s. En este garito hacía sus pases Hound Dog Taylor y Slim y su banda hacían «jam sessions» con los Houserockers de Hound Dog, pero cuando éste dejó de actuar en el club decidido a elegir una recompensa más lucrativa lanzándose a la carretera, los Teardrops se quedaron como dueños y señores de las actuaciones en el Florence’s.

La verdad es que cuando en 1974 Brewer Philips, el otro guitarrista de los Houserockers abandonó la banda, Hound Dog le ofreció a Slim quedarse con él. La obstinación de nuestro músico por mantener y continuar con los Teardrops le hizo rechazar la oferta a pesar de que su situación económica iba a mejorar sensiblemente.

Fue por estas fechas cuando Slim ya había creado su estilo propio y el guitarrista Coleman Pettis (también conocido como Junior Pettis o Daddy Rabbit o Alabama Junior) se unió a los Teardrops. Ambos tocaban sus guitarras como ninguna otra banda de Chicago hacía en esos momentos acompañados al bajo por el hermano de Slim, Nick Holt, que además siempre se ha mantenido como miembro fijo de los «Lagrimones». El batería Steve Cushing que se había incorporado en 1975 (su hermano Douglas Holt ya no formaba parte de la banda debido a que sus caracteres eran demasiado fuertes y la convivencia no era fácil), llevó al grupo a los estudios Ter-Mar de la casa Chess y grabaron tres temas: «Wonder Why» de Mel London, el instrumental «Teardrop» compuesta por Morris Holt y «If you need me» de Coleman Pettis.

Las dos primeras canciones se publicaron en un sencillo por el sello Mean Mistreater. Como dato anecdótico, los miembros de la banda en aquel entonces sobrevivieron a un tiroteo, aunque Slim, a causa de una bala, tuvo que guardar cama durante 110 días y le auguraron que ya no podría volver a andar nunca más.

Aunque las cosas parecían empezar a marchar bien, Slim todavía simultaneaba la música con el desempeño de diversos oficios, como lavaplatos u obrero de la construcción. Aún no era el momento de vivir únicamente del blues.

Su primer trabajo en álbum fue «Born under a bad sign» grabado en 1977 con el sello francés MCM (él dice que le puso este nombre a causa de lo mal que le iban las cosas en sus comienzos, aunque este título es un famoso tema de Albert King) y al año siguiente grabó «Highway is my home» para otro sello francés, Black & Blue, en el que a la batería se encontraba Fred Below, junto a Slim, Nick y Coleman. En el año 1979 Bruce Iglauer, el alma mater de la compañía Alligator, incorporó cuatro temas del grupo en el volumen II de la serie Living Chicago Blues con el único cambio de Fred Below por Joel Poston a la batería.

Los Teardrops han sido siempre una banda sin demasiados cambios de personal teniendo en cuenta que de cuatro miembros siempre dos han estado juntos durante casi 40 años, Magic Slim y su hermano Nick. Slim considera que la mejor manera de mantener una banda sin demasiado trasiego de personal es «pagarles y ser honesto con ellos». Cuando Coleman Pettis falleció en 1983, se unió al grupo John Primer como segundo guitarra y se mantuvo durante unos 12 años, siendo luego reemplazado por Jake Dawson y últimamente por Michael Dotson. En la batería, a principios de los años 90 se incorporó Earl Howell que sustituyó a Michael Scott siendo a su vez sustituído más tarde por Allen Kirk.

Hasta 1982 o 1983 no empezaron a vivir totalmente de la música. Actualmente Magic Slim & the Teardrops son una de las mejores bandas de blues de Chicago y de las que mantienen vivo el espíritu de esta música, que comenzó a ser escuchada en los albores del siglo XX como algo que refleja los sentimientos más profundos del ser humano enfrentado a su vida cotidiana. Como ha dicho Magic Slim «Yo confío en que los músicos ya consagrados les den a los jóvenes que empiezan algo para que continúen tocando blues, porque el blues nunca morirá, pero alguien tiene que mantenerlo vivo, ya que, como la demás gente de mi edad, yo ya no estaré en este mundo para seguir haciéndolo.»

Martes 2 de diciembre en el Teatro IFT. Boulogne sur Mer 549, Abasto, Capital Federal.

La bella Esperanza del jazz…

Despues de varias horas de ruta y con el tiempo justo para asearnos un poco y ponernos presentables para el show llegamos a las puertas del Teatro Español de Neuquen Capital con las expectativas y ansias de un adolescente a punto de ver a su rocker favorito. Con boletos para asientos casi en la otra cuadra (la demanda fue fabulosa para los artistas, desastrosa para nosotros que no conseguimos nada mas aceptable), nos dispusimos para en cualquier momento saltar mas cerca del escenario, pero para mi sorpresa el teatro se fue llenando para cubrir hasta los pasillos las mas-menos mil localidades, algo increible para un musico de jazz fuera de los grandes centros urbanos como la Capital Federal, por ejemplo.

Gente de todas las edades cubrio los espacios y celebro cada intervencion de los integrantes del cuarteto, donde hubo muy poca interaccion con el publico, las palabras justas y mucha musica. Me atreveria a decir que la interpretaciones de Esperanza sonaban mejor que en el propio disco, su registro vocal se destaco por encima de sus dedos sobre el contrabajo o sobre el bajo electrico, un instrumento «funky» para un tema «funky», segun sus propias palabras. Promediando el espectaculo Esperanza se animo un poco mas, bailo timidamente sobre las intervenciones de sus musicos y coqueteo con el publico hablando un castellano aceptable y cuando no pudo mas se disculpo con un «next time, todo en español…!!». Ya para entonces el publico estaba a sus pies…

Con un repertorio con aires muy cariocas (en un reportaje ella comentaba como un novio brasilero que tuvo la acerco a la musica de ese pais), el show se aparto muy poco de ese clima; fue una sorpresa cuando cuando en un momento presentando el proximo tema, que ya sonaba en el piano con conocidos aires teluricos, se refirio a el como inspirado en la figura de la «cantante mas influyente e importante» en su carrera, la Entreriana Liliana Herrero, para despacharse luego con lo que ella bautizo como la «Chacarera de Liliana», tema que hasta hace pocos dias no tenia nombre y que surgio de una improvisacion ante la presencia de la entreriana en su actuacion en Buenos Aires. La «Chacarera de Liliana», solo piano y scat de Esperanza, un dueto formidable…

Luego continuo con el repertorio de su ultimo disco, recreando e improvisando largamente «I Adore You» durante el cual en un momento ensayo un dialogo con el publico que timidamente respondio, aunque la aprobacion y el respaldo ya estaban asegurados por los copiosos aplausos y la masiva presencia que lleno un local enorme.

La banda impecable, completada en su totalidad por musicos latinos, el argentino Leo Genovese en piano, «que es un gran músico argentino», y los brasileños Ricardo Vogt en guitarra y Pedro Ito en batería. «Son músicos de un muy alto nivel y también tenemos muy buena relación afuera del escenario. Uno a veces elige músicos para compartir una banda por motivos que van más allá de lo profesional. En este caso se dan ambas cosas.», comenta Esperanza.

Sobre su acercamiento a la musica de nuestro pais ella comenta previamente en un reportaje que «…el tango ha sido una gran influencia en mí cuando era joven e intentaba escribir música. El ritmo y la melodía me han inspirado incluso a bailar tango lunes y viernes en la semana. Mi trompetista en Berklee era argentino. Oí mucha música argentina en su casa. Esa creo que es la razón de mi gusto por esta clase de música típica.»

Se fue apagando el show quedandonos con ganas de mas no solo por la calidad del espectaculo sino por su corta duracion, no mas de hora y cuarto. Para el bis reaparecio sola, para tocar y cantar una dulce «Cantora de Yala», zamba de Leguizamón y Castilla, en castellano, confesando a priori su temor de hacerlo pues hacia mucho tiempo que no la interpretaba.

Se fue y ya no volvio, y nadie mas pidio un nuevo bis, los suaves notas y la letra en su delicada interpetacion bastaron para calmar a los exitados e insatisfechos…

No sé lo que quiero, pero lo quiero jazz

La nueva niña mimada del jazz internacional llega para presentar su nuevo disco, que lleva su nombre, Esperanza, e incluye canciones de Milton Nascimento y arreglos del Niño Josele.

Fuente: Pagina/12 | 19 oct 2008
Por Luciano Piazza

En una mixtura de influencias en la composición que impresiona y desconcierta surge una nueva voz desde el bajo: Esperanza Spalding, contrabajista, cantante y compositora. La gracia con la que Esperanza despliega su virtuosismo explica la naturalidad con la que suenan sus dos discos. Admira a figuras como Miles Davis, Ornette Coleman y Madonna, “porque no tuvieron que demostrar nada, porque simplemente así son”. Con esa frescura que la destaca, en su reciente disco, se atreve a una versión del exigente estándar “Body and Soul” pero con la letra adaptada al castellano.

Una mera descripción de la corta carrera de Esperanza basta para figurarse por qué es la nueva niña mimada del mundo del jazz internacional. Ha sido alumna de Joe Lovano; sin terminar sus estudios lo acompañó en giras y grabó discos con músicos de la talla de Patti Austin, Michel Camilo y Pat Metheny, entre otros. A los 20 años ya era una de las profesoras más jóvenes de la prestigiosa Berklee School of Music de Boston. Nació en Portland en 1984; a los seis años, inducida por su madre, comenzó sus estudios musicales y a tocar el violín. A los quince, rondando por los pasillos de la escuela, dio por casualidad con un bajo y un profesor que la introdujo en el blues. A partir de ese primer romance con el instrumento llegaron las giras y sus dos discos: Junjo (2006) y Esperanza (2008).

Lo que más impresiona en sus discos es la natural integración que hace entre el bajo, su voz, y la propia composición. Rápidamente llamó la atención de los críticos especializados más por su intuitivo acierto estilístico que por su evidente virtuosismo. Su primer disco Junjo es un corto viaje. Realizado en colaboración con los cubanos Francisco Mela en batería y Aruan Ortizen en piano, y como ella lo describe “lo inventábamos a medida que íbamos tocando, llegaba y respondíamos.” De ese trío que armó cuando tenía 21 años no tiene desperdicio la confluencia del ritmo y su aligerada voz en una delicada versión de “loro” de Egberto Gismonti. Para el oído patriótico hay un mimo: la imperdible versión de la conocida pieza del folclore argentino, “Cantora de Yala”, de Gustavo “Cuchi” Leguizamón y Manuel José Castilla. Un disco plenamente lúdico en sus fusiones que marea a los críticos hacia las más arriesgadas influencias: afro cubana, samba, bossa, pop, folclore, hip-hop, blues, funk.

Esperanza, su segundo disco del sello Heads Up, abre con “Ponta De Areia” de Milton Nascimento. Desde la primera canción deja en claro su predilección por obtener swing en lugar de apelar a la complejidad de sonido. Sobre su versión de “Body & Soul” se destaca la soltura para cantar un estándar que tiene antecedentes tan elevados como la de Eddie Jefferson y la reciente “New Body And Soul” de Kurt Elling. “En castellano, el acento suele recaer en la penúltima sílaba, y eso no funciona con la sintaxis del jazz norteamericano”, comenta en una entrevista en España. “En las letras de estándares de jazz norteamericano sucede todo lo contrario. Y ahí estaba el reto: en saber si podría cantar ‘Body and Soul’, un estándar norteamericano tan conocido, en castellano y conseguir que tuviera swing. Creo que el resultado final es bastante gracioso”. El disco cierra con “Samba Em Preludio”, en donde despliega el juego de seducción que hay entre su voz y su bajo, más presente en su primer disco. Como si fuera poco, Niño Josele arregla sutilmente dejando toques flamencos en la samba.

El año pasado acompañó al Niño Josele en su homenaje a Bill Evans. Con Esperanza viene a la Argentina para presentarse en Buenos Aires, Mar del Plata y Neuquén. La acompañarán sus músicos Leo Genovese (piano, teclados) y Otis Brown (batería), y tendrá como invitados al Niño Josele (guitarra), Horacio “El Negro” Hernández (batería), Donald Harrison (saxo) y Jamey Haddad (percusiones). Ah, y además de ser buena en lo que hace, Esperanza Spalding es preciosa. A disfrutar.

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