Fuente: laverdad.es /23.07.08
Por: Daniel Leguina
Diana Krall (Canadá, 1964), nacida en la localidad de Nanaimo, en la Columbia Británica, lleva desde los cuatro años acariciando a diario las teclas de un piano. Y a golpe de tecla se ha labrado una de las más fulgurantes y sólidas carreras en el mundo del jazz. En el 2003 perdió la soltería al contraer matrimonio con uno de los más grandes intérpretes y compositores de los últimos treinta años: Elvis Costello. Y al lado del inglés su carrera musical dio un salto de calidad gracias a la influencia y los consejos del cantante de Sheffield, perro viejo en el negocio de la música. Juntos han compuesto y publicado álbumes y en el 2006 fueron padres de mellizos. Krall se sube el domingo al escenario del Festival Espirelia de Lorca -actuación que presenta La Verdad, diario patrocinador del certamen- en el concierto que pone el broche de oro al certamen.
¿En qué momento creativo se encuentra ahora?
Nunca he estado, en toda mi carrera, tan ocupada como ahora: tengo varios proyectos entre manos y estoy preparando un nuevo álbum, he acabado recientemente una película… Pero lo que realmente deseo es salir ya de gira para escapar de la rutina, es lo que más me gusta de mi profesión y, a pesar de que las giras tienen también momentos complicados, en la carrera de un músico es la parte más excitante; y no lo digo sólo yo: lo he comentado con muchos colegas y todos coinciden; creo que puede compararse con una especie de adicción: si no te echas a la carretera llega un momento en que te entra el mono y la única forma de quitártelo es enfrentarte al público y darlo todo sobre el escenario.
¿Cuál ha sido la etapa más dura de su carrera?
No sabría elegir una época concreta: siempre he intentado ser una buena intérprete y, por supuesto, he tenido altibajos, pero la música sigue siendo para mí un desafío diario, y eso es lo que me motiva y me mantiene viva. En el plano personal, el hecho de ser madre supuso para mí el mayor reto de mi existencia; no se puede comparar con nada, pero es lo más bonito que me ha pasado en mi vida.
Desde que tuvo a sus mellizos, ¿en qué ha cambiado su manera de crear y entender la música?
Soy una persona nueva y he alcanzado un grado de felicidad que nunca hubiera imaginado. A nivel musical, sinceramente, no sé si me ha influenciado; supongo que sí, pero no es algo que yo perciba…
¿Qué supuso su matrimonio con Elvis Costello para su carrera?
Me dio un aire nuevo, descubrí nuevos horizontes y me llevó de la mano por caminos que nunca pensé ni tan siquiera que existían. Puedo decir que hay un antes y un después en mi carrera musical desde que le conocí; pero mucho más importante es nuestra relación personal y afectiva como marido y mujer. Es el amor de mi vida.
¿El álbum que ya está preparando será de temas propios o versionará de nuevo a los grandes del jazz y del soul, una de sus debilidades?
De momento no tengo ganas de ponerme a componer: será de obras clásicas de mis artistas favoritos. Mucha gente piensa que hacer un disco de versiones es algo fácil, que sólo se trata de copiar y darle tu pequeño toque personal, pero es mucho más que eso, hay que poner el alma en cada canción, aunque sólo sea por el respeto que la versión original y su autor se merecen; puede incluso llegar a ser más laborioso y complejo que un álbum propio.
Su último disco, The very best of Diana Krall, es una recopilación de toda su trayectoria. ¿Fue complicado seleccionar 15 temas entre su ya dilatada discografía y dejar fuera otros que fueron grandes éxitos?
Fue, en efecto, un trabajo duro y al que dediqué muchas horas, y también fue delicado y a la vez penoso ya que tuve que dejar fuera algunas canciones que me costó mucho eliminar.
Una de las bases de su carrera es una historia de lealtad hacia sus músicos y sus fans.
Le agradezco mucho la observación, es usted muy amable; y ciertamente es así: llevo haciendo giras desde los 19 años con los mismos músicos y es algo de lo que estoy orgullosa y muy agradecida. John Clayton y Jeff Hamilton fueron mis maestros en mis inicios y ahora les pago para que se vengan de gira conmigo y, de esa manera, puedo seguir aprendiendo de ellos.
¿De dónde saca la inspiración?
Principalmente de las personas, de sus historias, de sus vivencias; soy muy observadora y aprendo mucho de los seres humanos; el cine también me ayuda mucho a la hora de componer.
Hace poco leí que en Japón no pueden tener pianos en casa por motivos de espacio. ¿Se imagina la vida sin un piano?
Entonces no podría vivir en ese país; el piano es parte de mí.
¿Qué es lo más importante para usted cuando compone, lo imprescindible?
Mi marido, necesito tenerle cerca para crear. No obstante, últimamente tengo esa faceta un poco aparcada, llevo un tiempo haciendo versiones.
La fama le ha llegado de golpe, en cuestión de tres o cuatro años. ¿Cómo lo ha encajado?
Mi vida ha cambiado por completo, pero son ciclos vitales; en cualquier caso, el cambio más radical ha sido la maternidad.
Cierre los ojos y siéntese al piano. ¿Qué artista le gustaría tener junto a usted en el escenario?
Nat King Cole, sin duda. Es el más grande.
¿Le queda algún sueño por cumplir?
He hecho realidad la mayoría, pero si hubiera completado todos la vida ya no tendría sentido; no quiero dejar este mundo aún.
MADRID, 23 Jul. (EUROPA PRESS)
El pianista Chucho Valdés cree que los actuales cambios que se están llevando a cabo con el presidente cubano Raúl Castro pueden ayudar a los músicos de la isla. La facilitación en la compra de ordenadores y móviles son algunos factores de apertura que podrán impulsar la carrera de artistas. «La información musical jamás nos ha faltado y con los cambios en Cuba todo va a mejorar mucho más», aseguró hoy el músico a Europa Press.
Sin embargo, Valdés contó que el régimen cubano no es un problema para la divulgación de los artistas. «En los años 60 y 70, las décadas más duras, los que viajaban para fuera llegaban con información y nos la repartíamos. En los años 80, todo se normalizó y hoy tenemos internet», explicó.
El artista empezará una gira por España al lado de su padre y tutor, el pianista casi nonagenario Bebo Valdés, en octubre («mes de nuestro cumpleaños, cumplimos en el mismo día, el 9») para divulgar un disco que grabaron juntos («por la primera vez»). Harán conciertos en ciudades como Madrid, Barcelona y San Sebastián. Ellos compartieron escenario el pasado 16 de julio en el Festival de Jazz de Vitoria al lado de la hermana de Chucho, la cantante Mayra Caridad. «Tocar con ellos es como una fiesta de familia», reveló el pianista, que va a Líbano y Francia antes de volver a España.
Tres días después del concierto de Vitoria, Valdés se presentó en el Auditorio del Parque del Príncipe, en Cáceres, dando su apoyo a la candidatura de la ciudad por la Capitalidad Europea de la Cultura en 2016. «Pienso en comprarme un departamento (piso) en Cáceres, pero no quiero cambiar Cuba por España. Sería un sitio para pasar las estancias mientras estemos de gira por Europa», contó.
El músico de 67 años está lanzando ‘Canto a Dios’, un «tributo a las víctimas y supervivientes del huracán Katrina en Nueva Orleans», en que fusiona música sinfónica con jazz y los ritmos africanos. «El Katrina fue un monstruo, quería cantar a la gente que sufrió con ello», contó Valdés, ciudadano honorario de la ciudad desde el año 2000.
Además de estar en la ruta de huracanes caribeños, él ve otras similitudes entre Nueva Orleans y Cuba. «Hay una raíz musical común muy conocida que tiene que ver con Francia y ífrica. Los haitianos, que fueron colonizados por franceses, entraron en Cuba con la ‘contradanza’ de este país. Y en Nueva Orleans también había una colonización francesa donde se escuchaba este ritmo, que en Cuba se convirtió en el ‘danzón’ y en ‘la habanera’ y en Nueva Orleans originó el ‘ragtime'», aclaró.
Reinventando desde el prisma sinfónico a éxitos como ‘Nanú’ (que le rindió uno de sus cinco Grammys) o ‘Claudia’, Valdés contó que, a partir de la participación de la Orquesta Sinfónica de Cuba, buscaba una «sonoridad eclesiástica» para fusionar con su jazz en ‘Canto a Dios’. «Es una rogación, un pedido de paz a Dios para que no sucedan más hechos como el Katrina», añadió el artista, que también está lanzando en DVD ‘En Vivo’, concierto de 2005 grabado en el Teatro Amadeo Roldán (La Habana), en el que se alejó del jazz para interpretar éxitos del cancionero popular cubano y latino, como ‘Bésame mucho’ y ‘Días de Noviembre’.
Aficionado a artistas españoles tales como Joaquín Sabina, Juan Manuel Serrat, Diego el Cigala, Ana Belén y Víctor Manuel (de quien es amigo), Valdés reveló que a principios de 2009 va a grabar un disco de boleros con Dyango. «Los intercambios entre Cuba y España podrían ser más frecuentes. Tenemos una herencia en común», concluyó.
«El Blues es la madre de todas las músicas»
Fuente: Eldiariomontanes.es
Por: Juan Jesus Garcia
«Johnny Winter es toda una leyenda viva del rock y del blues, con compañeros de viaje que dejan la boca abierta. A pesar de su precaria salud, no para de tocar y tocar. La semana próxima lo hará en Santoña. Una cita histórica».
A sus 63 años y tras una vida muy intensa y ajetreada y una salud siempre precaria, el tejano Johnny Winter es toda una leyenda viva del rock y del blues. A pesar de lo ya bailado y de que habitualmente tiene que tocar sentado, el albino lo hace una media de veinte noches al mes durante todo el año, y las imágenes no engañan: en Internet se comprueba que sus largos y huesudos huesos mantienen todo el feeling del mejor blues, el que asombró al mismísimo Muddy Waters, y conservan la energía de sus años de rock star casi intacta. Su presencia en Santoña el próximo miércoles, día 23, es un todo lujo, gustosamente aderezado con la presencia invitada de Los reyes del K.O., una gran realidad de la música blues española hecha desde lo más profundo que ha trasladado su base de operaciones de Madrid a Berlín.
En plena gira por España, el risueño Johnny Winter atiende las preguntas de ‘De Marcha’ y adelanta las claves de su histórico concierto en Santoña.
-Con el tiempo fue cambiando el circuito del rock por el del blues. ¿Qué recuerda de aquellos años, mitad de los setenta, de rock star?
-Fueron tiempos muy excitantes y alocados, demasiados excesos: tocando con Jimi Hendrix ¿alguien puede imaginarnos?, con Allman Brothers en Woodstock he hecho muchas cosas; en demasiados momentos, mi vida ha sido muy intensa, y aún hoy lo sigue siendo, pero ahora es sólo blues; esa es mi vitamina.
-Usted es de las pocos personas que ha podido frecuentar a sus maestros, ¿cómo fue su relación con M. Waters?
-Tocar con Muddy fue uno de los éxitos de mi carrera, tuve la suerte de no sólo tocar con él, sino, además producir muchos de sus discos que ganaron Grammys. Muddy fue un gran profesional y un caballero siempre, con él he compartido lo mejor de la música, y creo que él conmigo también creció musicalmente. Adoro el estilo de Muddy, su forma de grabar era primitiva, auténtica, el sabía coger una canción y darle la vuelta. La música le debe muchísimo a la herencia de Waters.
-Siempre han elogiado sus versiones. Hasta los propios autores han dicho que usted es capaz de mejora el original, ¿qué ha sentido cuando se lo han dicho?
-Para mí es un orgullo el hecho de que un músico te diga eso sobre una de sus creaciones. Me lo dijo Keith Richard, que me prefiere a mi tocando ‘Jumpin Jack flash’ (risas), y he oído decir que Bob Dylan ya no toca ‘Highway 61’ porque dice que esa canción ahora me pertenece a mí. Tiene gracia (risas), porque mi vida aparece siempre ligada a alguna de ellas ¿desde hace casi 50 años!
-El blues es de los pocos estilos musicales en los que se valora la experiencia. ¿Qué me dice de los jóvenes? ¿llega savia nueva al blues?
-Creo que el blues está sano y estará con nosotros y los nuestros para siempre. Ya se ha establecido como un genero de música viable y con aceptación de público nuevo. Muchos artistas jóvenes se acercan a los viejos discos de blues para encontrar esa chispa que les haga componer una buena canción. Creo que el blues es la madre de todas las músicas, así que mientras existan las canciones, las bandas o los guitarristas, existirá el blues. ¿Jodeeeeeeer, cómo me encanta el blues!
–¿En el blues, qué prefiere, técnica y virtuosismo o pasión con menos notas?
-Hace falta poder hacer ambas cosas (risas), un poco de sentimiento y otro rato de velocidad, pregúntale al público que venga a verme, seguro que ellos también lo prefieren así.
-Es usted uno de los artistas con más discos en directo, tanto oficiales como piratas, y hay meses que no baja de las 15 actuaciones al mes. ¿Necesita como Dylan el contacto continuo con el público?
-Sí, me encanta tocar en directo. Honestamente creo que sueno mejor que nunca y, por cierto, ¿pienso seguir así hasta el día que muera!