Aun no puedo salir de mi asombro…, la noticia conocida el lunes a primeras horas de la tarde, y que aun resuena por los medios, daba cuenta de una dolorosa perdida mas: el genial Esbjí¶rn Svensson, uno de los ultimos grandes renovadores del jazz no solo europeo sino mundial, fallecia el sabado por la tarde como consecuencia de un accidente mientras practicaba buceo en un lago cercano a Estocolmo.
La noticia cayo tan fria como las aguas que cubrieron al pianista en ese abrazo mortal, generando en todos quienes amamos su musica una particular sensacion de frio y escalofriante ahogo ante la sorpresa. La desaparicion de Svensson deja la incognita sobre cuanto mas lejos podria haber llegado con su musica, cuan mas profundo cavaria en las mentes de otros musicos, cuan lejos llevaria su cruzada renovadora…
Eso ya no podremos saberlo, lo que si cuenta es que en pocos años y apenas doce discos, de los cuales el ultimo Leukocyte aun no se publico, Svensson logro convertirse en lo que muchos aspiran: en un icono y una referencia ineludible sobre la renovacion del genero, convirtiendose tambien en una fuerte influencia dentro del movimiento comparable a la del genial y revolucionario Miles Davis.
“Desde todos los puntos de vista fue uno de los mayores músicos europeos. Era un artista de jazz con la envergadura de una estrella del popâ€, señalaba su manager el aleman Burkhard Hopper quien ademas destacaba las cualidades personales del musico, una persona entrañable, generosa y respetuosa de sus colegas.
«Se supone que porque venimos del Norte deberíamos ser fríos o cerebrales, pero no hay más que escucharnos para darse cuenta de que no somos así. ¡También los vikingos sabemos hacer música caliente!» decia Svensson y vaya si lo era, ellos mismos se presentaban como «un grupo pop que hace jazz…», lograron captar la imaginacion y atencion de un publico por demas variado desde los seguidores de la musica clasica, al pop y el rock. Su música se puede encontrar en las listas de éxitos pop y sus videos se ven en la MTV de Scandinavia.
A comienzos de los años 90 Svensson y su amigo el baterísta Magnus í–strí¶m conocieron al contrabajista Dan Berglund, esta reunion vio nacer al Esbjí¶rn Svensson Trio, mas tarde simplemente E.S.T. La genialidad del lider nunca empaño el talento de sus partenaires quienes brillaron con luz propia mientras duro el grupo, hoy ya cosa el pasado sin su lider. No cabe duda de que el nuevo rumbo que tomaran Magnus í–strí¶m y Dan Berglund estara signado por el exito dado su talento y quiza porque no, tomen la posta dejada por Svensson.
El trio de Svensson se me ocurre solo somparable al otro genial trio, «El Trio», para muchos el arquetipo, el de Bill Evans, quien en el año 1961 perdio a Scott La Faro de 23 años en un accidente de auto, el contrabajista que mejor entendio la musica del maestro. La muerte de La Faro significo la desaparicion del mejor trio de la historia y la del propio Evans quien deprimido se recluyo en el silencio por años. Solo resta por ver como absorben la perdida de Svensson sus compañeros y amigos de años quienes juntos forjaron una nueva imagen resignificando el viejo formato.
«No existe ningún otro trío en ningún lugar del mundo como EST. Ni en América, ni en Japón, ni en Suecia o en España nadie va a encontrar otro EST. Si quieres escuchar a EST, tienes que escuchar a EST», decia un orgulloso Svensson al hablar de su grupo y no pecaba de exagerado ni soberbio, era simplemente asi.
«En EST somos como un matrimonio que lleva demasiado tiempo juntos. Hemos madurado juntos, nos hemos divertido juntos y sabemos cómo hacer cuando nos enfadamos. Quizá deberíamos tocar algo menos en el futuro…», vayamos acostumbrandonos todos y mas los sobrevivientes del trio a que esto definitivamente no volvera a ser como fue.
Esbjí¶rn Svensson, quien estaba destinado a liderar un movimiento renovador, hoy ya una leyenda….
EST en la web
E.S.T Sitio Oficial (en castellano)
Especial de EST en Tomajazz (en castellano)
Interview at All About Jazz 29/11/2004: Esbjí¶rn Svensson: What Jazz Is, Not Was (ingles)
Esbjorn Svensson at All About Jazz. (ingles)
Por fin de nuevo en linea despues de varios dias, el motivo: una demora en la renovacion del dominio. Nos pondremos al dia pronto, aunque para empezar no hay buenas noticias, luego les cuento…
Por NíšRIA NAVARRO
Fuente: elPeriódico.Com (España)
–¿Todo empezó en Vietnam…?
–Bueno… A los 6 años ya cantaba en la iglesia, en Carolina del Norte. Luego, como no sabía muy bien qué estaba haciendo en la universidad, en 1968 me enrolé en el Ejército. En Vietnam me pusieron a cargar material pesado, pero enfermé. En el hospital encontré una vieja guitarra. Empecé a tocar blues con un Zippo. Y a la vuelta, en 1973, grabé mi primer disco. Un disco antibelicista…
–¿Volvió tocado de la guerra?
–Volví con el equilibrio intacto. ¡Por eso nunca he cobrado una pensión! Siempre supe lo que estaba haciendo. Incluso cuando fui un delincuente lo supe…
–¿Un delincuente?
–Durante un tiempo hice trapicheos con drogas blandas. Nunca fui a prisión porque nunca me declararon culpable de delito… Y mi historial criminal no fue a más. Como era un gran conductor –conduzco cualquier cosa con ruedas–, me invitaron a ser el hombre del volante…
–¿A conducir coches en robos?
–Sí, pero siempre me negué.
–Acabó siendo un camionero de primera.
–Así es. Durante 14 años llevé camiones de gran tonelaje. He transportado troncos, tecnología, basura contaminante… Hacía 200.000 kilómetros al año. Y en la cabina cantaba blues.
–Pero un test había confirmado que era un superdotado intelectual…
–Mi coeficiente intelectual es de 142. A los 3 años leía el diario. Durante unos meses fui miembro del club Mensa, pero me aburría mucho.
–Aun así, ¿el de camionero era el mejor oficio posible?
–Durante un tiempo trabajé como periodista y como profesor sustituto de secundaria. Pero necesito moverme, sudar. Preferí plantar melones, oficiar funerales, trabajar en una serrería… ¿Ve este dedo?
–Veo lo que queda de él.
–Al sacar un tablón de la sierra, la cuchilla me lo rebanó. Si hubiera llevado el guante, me habría arrastrado la máquina y hoy no estaría aquí. ¡Oh, Dios, la muerte me rozó más de cerca que en Vietnam!
–Sin una vida como la suya, puede que no cantara como canta…
–Quizá no me sentiría autorizado, no. El blues es de los trabajadores, no de los ejecutivos, ja, ja.
–¿Es más negro que blanco?
–No. Para ser bluesman hay que haber sudado y haber resultado herido… Hay que vivir lo que cantas. El blues habla de las expectativas frustradas. Y yo frustré las expectativas de tanta gente… Tenía que ser un tipo de éxito y acabé siendo un camionero. Se suponía que debía ser abogado y me convertí en delincuente.
–Bueno, no acabó mal la historia…
–A la larga conseguí dos títulos universitarios. Decidí mi propio destino. Soy muy bueno con la lengua inglesa, se lo aseguro. Hoy mismo podría dar clases de Historia, de Ciencias Políticas, de Economía, de Psicología… Pero me faltan los dientes de arriba, ¿ve? Así que opté por ser un buen letrista de canciones.
–Ponerse los dientes habría sido otra opción.
–¡Cuestan 25.000 dólares y hay que pagarlos al contado! Yo tengo una historia médica terrible, ¿sabe? He tenido un infarto, un derrame… ¡Me puedo morir en cualquier momento! Pero he experimentado lo más extraordinario de todos los sentidos.
–¿De todos?
–¡Oh, sí! He estado dos veces casado. Mi primera mujer era una bomba sexual… A la segunda, también cantante de blues, intenté salvarla de sí misma. Era cocainómana. La saqué de Boston y la llevé a Oklahoma. Allí empezó a pincharse metanfetaminas. Eso destruyó el matrimonio.
–¿Todo eso nutre su blues?
–Todo eso es blues. Todo y hasta el límite, esa es la clave del blues.
–Por si acaso, viaja con los huesos de un gato negro…
–Y con un amuleto de Nueva Zelanda, y otro de una sandía, y un trozo de motor… Soy un fenomenólogo.
–¿En el sentido husserliano?
–La fenomenología de la que le hablo calcula el significado psicoespiritual de las cosas. Los huesos de gato y el resto de amuletos son eficaces para lograr cosas. El año pasado paré la lluvia en cuatro ocasiones.
–¡Desátela aquí, señor Slim!
–Pondré mi pensamiento en que llueva aquí. Dios me ha bendecido.
–Quizá a él no le parezcan bien sus supersticiones.
–Yo soy episcopaliano. Y no hay contradicción entre ambas cosas. He cometido muchos pecados, pero tengo la esperanza de la salvación… He tratado de no perjudicar a nadie. Y a través del blues transmito poder.
–¿Es eso posible?
–Sí. Pero no hablo de poder material, sino de voluntad de no abandonar. Quien me oye, dice: «Si este tipo ha podido mantenerse tan fuerte, también yo puedo».