Helge Lien Trio ::: Guzuguzu

Helge Lien Trio ::: Guzuguzu

Helge Lien Trio
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Guzuguzu

Helge Lien Trio

Ozella | Abril 21, 2017

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Solemos hablar de la voz humana como un instrumento, tan fuerte, tan evocador y estimulante como uno mecánico, donde la interpretación también juega un rol definitorio. No importa la calidad del instrumento, su interpretación es lo que define el mensaje. Escuchamos una dulce voz en un idioma incomprensible pero decodificamos, en algo, el mensaje por su tono, timbre y sonoridad, así podemos imaginar el dolor como la esperanza, la alegría y el amor por la doble interpretación, la del ejecutante y la del receptor.

Si nuestra interpretación, la del escucha, es correcta habremos acertado el mensaje globalmente, otras veces corre por caminos bien diferentes por las libres asociaciones que hacemos con experiencias conocidas bien diferentes del mensaje cantado en ése idioma desconocido. Los niños hacen eso nombrando, expresando con su jerga la impresión que le generan ciertas experiencias, y surgen cosas graciosas, expresiones de ésas que no abandonamos por años. Los adultos también…

El pianista Helge Lien y su trio se sumergen en el atractivo mundo de las onomatopeyas japonesas, toda una expresión cultural muy rica y estimulante a la imaginación, cada tema del álbum se basa en un término onomatopéyico japonés abriendo un riquísimo abanico de asociaciones no solo musicales. ¿Podrá la escucha del álbum representarnos las imágenes originales…?, puede que no, dependerá de nuestras propias experiencias, pero al parecer responden a las del autor.

“Pudimos grabar el álbum en una sola toma”, cuenta Lien, “Pasamos cerca de un año entero preparando la grabación de Guzuguzu, así que cuando nos reunimos en el estudio Rainbow para las sesiones reales, el álbum estaba más o menos completo, por no decir ‘garari’ (completo). Al escuchar cómo quedó, me sorprende lo mucho que se parece a una experiencia en directo”.

“Para mí, composición e improvisación son inseparables. Siempre intento ser compositor cuando improviso y utilizar la improvisación como herramienta cuando compongo. La composición proporciona un marco que guía al oyente con seguridad a través de las historias musicales. La improvisación, a su vez, crea sorpresas y una corriente sonora imprevisible y llena de vida”, completa el pianista.

Guzuguzu, un álbum sorprendente que nos acerca al fascinante mundo de imaginación creadora…

 

 

CORTINA FINAL Gamut Warning - Hello Troll
Helge Lien Trio – Guzuguzu

 

1 Gorogoro (Thundering) 4:35
2 Guzuguzu (Moving Slowly) 4:40
3 Nikoniko (Smiling) 3:55
4 Garari (Completely) 8:11
5 Jasmine 4:53
6 Chokichoki (Cutting) 6:27
7 Kurukuru (Spinning Around) 3:13
8 Shitoshito (Raining Quietly) 6:08

 

 

Helge Lien – piano
Frode Berg – bass
Per Oddvar Johansen – drums

Composed By, Producer – Helge Lien
Design – Nina Sangenstedt
Photography By – CF Wesenberg, Helge Lien
Producer – Dagobert Böhm
Recorded At Rainbow Studio By – Jan Erik Kongshaug
Recorded and mixed in Oslo, September 2 – 4, 2016.

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Gary Peacock ::: Mayo 12, 1935

Gary Peacock ::: Mayo 12, 1935

Gary Peacock ::: Mayo 12, 1935

El músico era dueño de una estética personal que tuvo épocas de exuberancia, como en los años '60 y '70, y otras, las más recientes, de un genuino minimalismo. Siempre sus propuestas contenían una sólida promesa de calidad artística. Sin temor a exagerar, podríamos decir que formó parte de los tres mejores tríos de piano del jazz moderno, con Bill Evans, Paul Bley y Jarrett, con quien mantuvo una larguísima sociedad.

En cada uno de ellos, contribuyó con una desusada sensibilidad para el espacio y el tiempo, el sonido y la textura; una ubicuidad absoluta entre el lirismo y el fundamento rítmico de su función. Peacock podía abarcar con facilidad estructuras convencionales hasta, incluso, la atonalidad. Y era hábil en esa permanente indagación entre ambos mundos.

“Para mí, lo más importante es estar en posición de escuchar lo que está sonando, y no de hacer algo determinado de antemano. Creo que para ser innovador hay que sentirse un principiante. Esto es clave, porque es la mejor manera para estar abierto y disponible. Siempre eres un principiante, y es el mejor lugar para ser creativo. Si siento que ya lo sé y puedo hacer lo que quiero, no va a resultar”, señaló a Clarín en su última visita a Buenos Aires.

Fue cuando se presentó en trío con Marc Copland y Joey Baron, en el Festival de Jazz de Buenos Aires, en 2017. Antes, había estado tocando en la argentina con el trío de Keith Jarrett, en los años '90 y en 2001.

Peacock desarrolló una trayectoria gigantesca, con más de 60 años en la escena y trabajos excelentes como líder en December Poems (1978), con el saxo noruego Jan Garbarek; Oracle (1993), con el guitarrista Ralph Towner; Just So Happens (1994), con Bill Frisell; o los inolvidables Paul Bley and Gary Peacock (1970) y My Foolish Heart (1988), con Marc Copland y John Abercrombie.

En los nueve discos que grabó con el grupo del saxo tenor Albert Ayler, en los años '60, quedó en evidencia no sólo su creativa mirada con el instrumento sino también su total compromiso con el free jazz. Con Bill Evans grabó Trio 64, un trabajo de tono conceptual que llamó la atención de quien sería su compañero posteriormente, Jarrett. Con este pianista grabó 21 discos de una calidad superlativa, más allá de los repertorios y los gustos de cada quien.

Una de sus experiencias más reveladoras fue precisamente cuando reemplazó a Ron Carter en el quinteto de Miles Davis, en 1964. “Me llamó Tony Williams (a quien conocía porque había grabado en su disco Life Time) para que tocase de cambio de Ron Carter. Recuerdo que en los dos primeros conciertos, Miles se daba vuelta y me miraba. Creí que lo hacía porque la estaba jodiendo a la historia. Más tarde me di cuenta que me estaba escuchando. Todos ellos escuchaban, y de esa manera se creaba esa energía creativa y arrolladora en ese grupo. Tocar con él me ayudó a superar ese sentimiento de no ser suficientemente bueno porque soy blanco, algo que pasaba bastante frecuentemente en los años '50 y '60”, contaba este músico que se decidió por el contrabajo a los 20 años, después de estudiar piano, trompeta y batería.

Nació el 12 de mayo de 1935, en Burley, Idaho. Sus estudios musicales comenzaron en su niñez, aunque sin una dirección definida. Fue a los 15 años cuando escuchó a la Jazz and The Philharmonic, con Oscar Peterson en el piano y Ray Brown, en el contrabajo, que su visión comenzó a cambiar. A los 18 supo que quería ser músico de jazz, y fue por esa época, en Los Angeles, donde comenzó sus primeros pasos tocando profesionalmente.

Sin embargo, recién en Alemania, estando en el ejército, fue donde se pasó al contrabajo. “Teníamos un trío y debí reemplazar al bajista, que se había casado. No estaba muy seguro, pero progresé muy rápido con el instrumento, siempre me sentí natural con él. Fue un encuentro con alguien que uno siente que ya conoce”, recordaba el músico.

A su regreso a Los Angeles, comenzó a tocar artistas de una sólida reputación en la Costa Oeste como Art Pepper y Barney Kessel; en 1959 escuchó al genial saxo alto Ornette Coleman y tras un inicial rechazo a lo que hacía encontró en su forma de aproximarse a la música una verdadera noción de libertad. Los '60 fueron años de una verdadera liberación artística, y Peacock se sentía cada vez más imbuido de esa atmósfera. “Haciendo jazz clásico me sentía como con una chaleco de fuerza, me resultaba irritante esa esclavitud que sentía del ritmo; entonces, me di cuenta que el tiempo, literalmente, podía estar ahí, aunque no lo tocase. Toqué otra cosa, y funcionó”.

En 1962, se mudó a Nueva York, donde tocó con muchos de los músicos más excitantes de aquella escena, Bill Evans, Paul Bley, Archie Shepp, Albert Ayler y con el mismísimo Miles Davis. A finales de la década, Peacock comenzó a tener serios problemas de salud tanto física como mental debido al consumo de drogas, especialmente LSD, y alcohol, que lo llevaron a dejar de tocar.

Se sintió atraído por la filosofía y la medicina oriental y poco a poco recuperó el deseo de volver a tocar. En 1970 ya estaba de nuevo en la ruta, y a su labor de músico le sumó la actividad docente.

Según sus propias palabras, su entusiasmo y creatividad descansaba en su relación con el mundo iluminada por el budismo zen. "Hago diariamente un un trabajo físico con el instrumento. Siento sus cuerdas, su vibración, lo cual me permite obtener una conexión físico-sensorial; y la siguiente es lo que haré ese día pero sin perder de vista la conexión física. La música en realidad me llevó de alguna manera a la práctica del zazen (meditación sentado), porque sentía a través de ella una conexión espiritual. A través de ella lograba mi mayor sensación de conciencia que me dice hoy: 'Sólo haz lo que estás haciendo mientras lo haces. Tan simple y tan difícil'”.

***

Gary Peacock murió el sábado 5 de septiembre de 2020 a los 85 años. Fue miembro del trío de Keith Jarrett desde 1983. Reemplazó a Ron Carter en el quinteto de Miles Davis y formó parte de la elite del género.

El baterista Jack DeJohnette, su compañero por más de 30 años en el trío de Keith Jarrett, había escrito el mismo sábado en sus redes: "Lamentamos con una profunda tristeza, el fallecimiento del gran Gary Peacock. Tuve la suerte de haber pasado más de 30 años tocando música increíble con él, tanto por separado como en el Trío con Keith Jarrett. Tenía un gran sonido y una imaginación muy creativa. Fue su álbum Tales of Another, en 1977, lo que nos unió. Después de eso, decidimos seguir tocando juntos y el resto es historia. Tengo mucho amor y gratitud por lo que ha aportado a la música que llamamos Jazz."

"He perdido a un amigo de toda la vida y a un músico que admiraba enormemente desde la primera vez que lo escuché. Comenzamos a trabajar juntos con el disco Tales of Another, un álbum influyente y que puso las bases para uno de los grupos más duraderos del jazz", escribió Manfred Eicher.

clarin.com 

Carla Bley ::: Mayo 11, 1938

Carla Bley ::: Mayo 11, 1938

Carla Bley ::: Mayo 11, 1938

 

Detrás de esa gran (e irrenunciable) melena que portaba se escondían los pensamientos de una artista inquieta y provocadora dentro de la música popular de extracción jazzística. Su trabajo ha sido catalogado como vanguardista, sin bien no se alistaba dentro de las corrientes más reconocibles de la innovación musical, y su manera de correrse de los esquemas no tuvo tanto que ver con las tendencias de la década del sesenta sino con sus propias inquietudes. No por esto, en el plano compositivo, desdeñó las formas que eran más amables para los oídos menos exigentes. Quizás por ese motivo se la pudo ver moverse en distintos terrenos: desde una estética “free” hasta lo generado por las tecnologías de sonido que fueron apareciendo en las décadas del setenta y, especialmente, del ochenta. “Vernácula pero sofisticada, atractiva pero críptica, alegre y triste, sencilla y seria al mismo tiempo”, así describió su trabajo Amy C. Beal quien escribió una biografía sobre la artista en 2011.

Bley había nacido como Carla Borg en Oakland, California, el 11 de mayo de 1936. Con apenas 15 años abandonó su hogar y salió en busca de su destino musical, tocando en bares de la costa Oeste de los Estados Unidos. Cuando se trasladó a Nueva York conoció a Paul Bley, con quien se casó en 1957 y de quien adoptó su apellido artístico. Carla componía música para su marido y para otros colegas como Jimmy Giuffre, George Russell y Art Farmer.

En 1965 creó, junto a Michael Mantler, la Jazz Composer’s Orchestra y gracias a este proyecto viajó por Europa, donde siguió ampliando su campo de acción con un grupo compartido con Peter Brötzmann, Mantler y Steve Lacy. Entre sus trabajos más destacados figura Escalator over the hill, sobre un libreto de Paul Haines, que grabó en colaboración con Charlie Haden y la Liberation Music Orchestra; más tarde, la composición 3/4, que estrenó Keith Jarrett.

De más largo aliento, Escalator Over the Hill se publicó en tres long play y resultó, según los críticos del semanario británico Melody Maker, el álbum del año cuando culminó 1973. También ganó el Grand Prix du Disque, el premio más prestigioso de grabaciones musicales de Francia. La fuerza del libreto surrealista de Haines y la posibilidad de alistar a figuras de la época, como los cantantes Linda Ronstadt y Jack Bruce de la banda de rock Cream, también impulsaron su obra.

Durante el resto de la década de los 70 y los años 80, desarrolló diversos proyectos con la Vienna Art Orchestra, el pianista Larry Willis, el contrabajista Steve Swallow y Jack Bruce, para quien compuso la mini-ópera, Under the Volcano. Entre sus colaboradores ocasionales que participaron en algunos de sus proyectos figuró el argentino Gato Barbieri. Como artista de un territorio amplio, en su catálogo también se pueden encontrar piezas como “Reactionary Tango”, con un marcial acento rítmico de tango europeo.

Para la década del ochenta, así analizaba su estilo John S. Wilson en las páginas de The New York Times: “Hizo un uso fuerte y dramático de conjuntos de colores oscuros, de la tuba como instrumento solista o el núcleo de un pasaje, de solos de trombón que podían ser tremendamente amplios y flatulentos o cálidos y acogedores, de conjuntos de bandas de música con un sonido irónico y desigual, de saxofones que surgieron retorciéndose de un impasible terreno fundamentalista en un estridente éxtasis de vanguardia”.

Durante una entrevista con The Quietus, hace un par de años contó como su problema de salud le fue quitando posibilidades a su actividad profesional. “Me falta un pedacito de mi cerebro. Me operaron hace unos tres años. A veces no sé la respuesta a una pregunta, entonces creo que me habrán sacado algo por error, porque desde la operación ya no tengo el oído perfecto. Había un tumor en la punta del lóbulo occipital de mi cerebro. Creo que fue causado por trabajar en tres formatos musicales diferentes a la vez… Entonces lo quitaron, pero ha habido algunas cosas que no han estado bien desde entonces. No puedo ver la nota en el extremo izquierdo de la partitura hasta que muevo mi cabeza hacia allí”.

En ese momento acababa de publicar su último álbum Life Goes On. Aunque más allá de ese título de tono optimista, no pensaba que el álbum fuera parte de una terapia de recuperación: “Es simplemente lo que hago. ¡Y es lo que he hecho durante 60 años!”, aseguraba. “Cuando era más joven pensaba que moriría a los 30 porque no me cuidaba, y a veces ni siquiera quería estar viva. ¡Ya sabes cómo es cuando tienes 30 años!”.

Carla Bley murió el 17 de octubre del pasado año 2023 en Willow, poblado cercano a Woodstock, New York. Su compañero de música y de vida, el bajista Steve Swallow, dijo que la causa de su parte fue el agravamiento del cáncer cerebral que padecía.Tenía 87 años.

 

 

lanacion.com.ar 

 

Kenny Barron ::: Beyond This Place

Kenny Barron ::: Beyond This Place

Beyond This Place

Kenny Barron

Artwork Records | Mayo 10, 2024

Kenny Barron - Beyond This Place
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1 The Nearness of You 6:34
2 Scratch 5:35
3 Innocence 8:18
4 Blues on Stratford Road 6:40
5 Tragic Magic 5:36
6 Beyond This Place 5:05
7 Softly As in a Morning Sunrise 3:15
8 Sunset 7:10
9 We See 4:33

 

Kenny Barron – piano
Kiyoshi Kitagawa – bass
Johnathan Blake – drums
Steve Nelson – vibraphone
Immanuel Wilkins – alto saxophone

A sus 80 años, Kenny Barron, NEA Jazz Master, 13 veces nominado a los Grammy, miembro del DownBeat Hall of Famer es sin duda el mejor pianista de jazz en activo y un vínculo aún vivo con la edad de oro del jazz de mediados de siglo.

Desde sus colaboraciones con la aristocracia del jazz (Dizzy, James Moody, Stan Getz, Freddie Hubbard, Yusef Lateef y tantos otros) hasta brillantes grupos colectivos (la unidad tributo a Monk Sphere), pasando por su propia vasta discografía como líder, Barron ha demostrado su preeminencia en casi cualquier formato de jazz, en cualquier lenguaje de jazz, en cualquier búsqueda de jazz. A saber: Su último álbum, The Source (2023), nominado a los Grammy, fue su primer disco para piano solo en más de cuatro décadas. "La música se nutre de un pozo aparentemente sin fondo de perspectivas estilísticas bajo el mando de Barron", escribió DownBeat, "revelando exactamente por qué [Barron] ha sido considerado durante mucho tiempo como un maestro de su oficio que prospera en cualquier entorno".

Ahora llega Beyond This Place, un quinteto con uno de los grupos más talentosos y sinérgicos que Barron ha dirigido hasta la fecha. Se trata de un conjunto intergeneracional que incluye a su sección rítmica de toda la vida, el bajista Kiyoshi Kitagawa y el batería Johnathan Blake, junto con el vibrafonista Steve Nelson, que recibió uno de sus primeros créditos de grabación con Barron, para el LP Golden Lotus de 1982 del pianista. También participa el saxofonista alto de 26 años Immanuel Wilkins, cuyas grabaciones para Blue Note, The 7th Hand y Omega, le han granjeado un gran respeto y renombre entre los críticos y los aficionados al jazz. El "cuarteto del saxofonista... se ha convertido en una banda con la que los miembros de la joven generación pueden medir sus propias ideas", afirma el New York Times. La presencia de Wilkins también sirve para recordar el compromiso duradero de Barron con la tutoría en el jazz, tanto como empleador de músicos emergentes como célebre educador musical. De hecho, el elenco de antiguos alumnos de la escuela Barron es poderoso, e incluye a Terence Blanchard, Jon Batiste, Aaron Parks y Gerald Clayton, entre muchos otros.

Además, para un director de orquesta tan ingenioso como Barron, un quinteto nunca es simplemente un quinteto; también es un emocionante trío de piano, varios dúos inspirados y un hábil cuarteto. Y aunque el pianista ha utilizado el formato de quinteto antes, notablemente en Concentric Circles, su aclamado debut en Blue Note de 2018, las alianzas a lo largo de Beyond This Place demuestran un tipo excepcional de clarividencia en la improvisación, como si cada miembro pudiera prever el próximo movimiento del otro. (Tal vez sea algo en el agua: Barron, Wilkins y Blake proceden todos de Filadelfia, esa ilustre ciudad del jazz donde el pianista vivió un momento relámpago al escuchar al Classic Quartet de John Coltrane en el legendario Showboat). Las composiciones elegidas por Barron abarcan toda una carrera, en la que selecciones significativas subrayan triunfos pasados y entusiasmos constantes. Como de costumbre, el programa se despliega con pericia; en directo o en disco, el hombre sabe cómo marcar el ritmo de un conjunto.

Beyond This Place arranca con una lectura en cuarteto del estándar "The Nearness of You", que pone de relieve la eterna afinidad entre Barron y Wilkins, dos modernistas a la vez vanguardistas y reverentes con la historia del jazz, con técnica de sobra. "Scratch" de Barron, que el compositor introdujo como tema principal de un disco en trío de 1985 con Dave Holland y Daniel Humair, es un tema deliciosamente monkiano atacado aquí con entusiasmo Parker/Roach.

"Innocence", un tema de Barron que tituló su LP de 1978 para Wolf Records, es el arquetipo del post-bop, con un tema elegante y noir y un tempo lento; más tarde, "Tragic Magic" de Barron es un vehículo post-bop más rápido y vanguardista que rinde homenaje a su héroe del piano Tommy Flanagan. El tema de Blake, "Blues on Stratford Road", se explica por sí mismo de la forma más gratificante: hard bop duradero de la variedad Blue Note. (Blake es de hecho un artista de grabación de Blue Note como líder, aunque sus fechas son más decididamente contemporáneas).

Desde el punto de vista melódico y armónico, "Beyond This Place" de Barron, con un ritmo paciente, es magnífica, con un toque evangélico. Con un poco más de tres minutos, el dúo Barron-Blake de "Softly, as in a Morning Sunrise" es el punto álgido del álbum, un estallido de virtuosismo crudo y sincero que te hace sentir como si estuvieras escuchando a escondidas un ensayo especialmente entusiasta. Como siempre, la batería de Blake es un modelo de fuerza tensa y controlada. La inclusión de "Sunset" retrotrae a Barron a su primer LP -incluso a su primer tema- como director de orquesta.

En 1973, en el lanzamiento de Muse Sunset to Dawn, Barron tocaba el piano eléctrico y abría la pieza con una obertura ambiental y psicodélica. Aquí, "Sunset" demuestra lo plenamente formado que Barron había llegado como líder de banda hace medio siglo; se siente representativo de su mejor y más personal trabajo: una composición de jazz moderno, inteligente y a fuego lento, que delata su amor por el ritmo latino y actúa como un lastre ideal para unos solos transparentes y reveladores. En cuanto a Steve Nelson, su foco de atención presenta su infalible buen gusto y su musicalidad reflexiva; en otras palabras, parece incapaz de tocar una sola nota sin sentido. "We See", del guía de Barron, Thelonious Monk, es un duólogo entre el pianista y Wilkins, y evoca nada menos que los históricos sets en tándem de Barron con Stan Getz.

Beyond This Place es una magnífica forma de que Barron comience su novena -¡novena! - década. Incluso dentro de una discografía repleta de música maravillosa, se trata de una grabación especial de un grupo extraordinario.

 

kennybarron.com 

Yelena Eckemoff ::: Romance of the Moon

Yelena Eckemoff ::: Romance of the Moon

Romance of the Moon

Yelena Eckemoff

L & H Production | Mayo 10, 2024

Yelena Eckemoff - Romance of the Moon
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1. Bells 5:53
2. Barren Orange Tree 8:14
3. Guitar 6:08
4. Ballad of the Sea Water 6:12
5. About Cats 7:13
6. Romance of the Moon 9:08
7. Window Nocturnes 5:59
8. Diamond 5:56
9. Adventurous Snail 4:59
10. Thirsty for New Songs 6:02
11. Memento 3:36
12. Old Lizard 4:41
13. August 5:05

 

Yelena Eckemoff - piano, keyboards, compositions
Paolo Fresu - trumpet and flugelhorn
Riccardo Bertuzzi - electric guitar
Luca Bulgarelli - double bass
Stefano Bagnoli - drums

Suite de 13 composiciones basadas en poemas de Federico García Lorca. El libreto de 28 páginas contiene fotos de la sesión y el texto de los 13 poemas traducidos del español al inglés.

****

Líder de banda, productora y cofundadora del sello discográfico L & H Production, Yelena también da clases de piano. Había sido música de iglesia y directora de coro durante más de 22 años, hasta que se vio demasiado ocupada con su agenda de grabaciones y actuaciones. Yelena cree en el trabajo duro, la guía de Dios, el humanismo y el amor eterno.

Romance Of The Moon es a la vez una novedad para Yelena Eckemoff y una mezcla muy personal de composiciones programáticas influidas por la música clásica europea y el juego expresivo del jazz. El trompetista sardo Paolo Fresu interpreta las conmovedoras composiciones instrumentales de Yelena Eckemoff para 13 poemas de Lorca, el escritor español condenado. También pintó los maravillosos paisajes, uno de una ciudad española iluminada por la luna en una bahía resplandeciente y otro de la soleada costa de Granada. Para Yelena Eckemoff, una pianista con un toque consumado y una amplia paleta armónica, el álbum es una expresión de su perdurable amor por los versos de Lorca. En el libreto ofrece su propia traducción al inglés de cada poema.

*****

Yelena nació en Moscú, Rusia, en la Unión Soviética. Sus padres se dieron cuenta de que tenía talento musical cuando empezó a tocar el piano de oído a los cuatro años. La madre de Yelena, Olga, pianista profesional, fue su primera profesora de piano. A los siete años, Yelena fue admitida en una escuela de élite de Gnessins para niños superdotados musicalmente, donde, además de las asignaturas escolares comunes, recibió una amplia formación en piano, teoría musical, literatura musical, solfeo, armonía, análisis de formas musicales, dirección de orquesta, composición y otras materias musicales. Tuvo la suerte de estudiar piano con Anna Pavlovna Kantor, que también formó a uno de los pianistas más célebres de la actualidad, Evgeny Kissin. Posteriormente, Yelena estudió piano con Galina Nikolaevna Egiazarova en el Conservatorio Estatal de Moscú. Tras graduarse con un máster en interpretación y pedagogía del piano, trabajó como profesora de piano en una de las escuelas de música de Moscú, dio conciertos en solitario, asistió a cursos en el Moscow Jazz Studio, tocó en una banda experimental de jazz-rock y compuso mucha música instrumental y vocal.

En 1991 emigró a Estados Unidos con su marido. Mientras se asimilaba y sobrevivía en un nuevo país y criaba a sus hijos, tuvo que aparcar su carrera musical. Durante estos años, Yelena experimentó con sintetizadores y secuenciadores MIDI en su pequeño estudio casero, y luego fundó un conjunto de músicos locales. Se autoeditó discos de varios géneros: clásico, vocal, folk, cristiano y música original.

En 2009 grabó su primer álbum de jazz, COLD SUN, acompañada por el batería Peter Erskine y el bajista danés Mads Vinding, que supuso un importante punto de inflexión en su carrera jazzística. Cold Sun fue nombrado uno de los 15 mejores CD de jazz de 2010 por Warren Allen (AAJ) y suscitó comparaciones con la música descarnada de ECM Records.

A partir de ese momento, Eckemoff produjo álbumes de jazz convincentes y centrados a un ritmo asombroso; grabó y publicó cuatro discos más de tríos de piano en menos de cuatro años, en los que participaron músicos de jazz tan notables como Mads Vinding, Morten Lund, Mats Eilertsen, Marilyn Mazur, Darek Olezskiewicz, Peter Erskine y Arild Andersen.

Aunque el jazz se asocia a la improvisación, Eckemoff suele componer sus temas. Su música se ha descrito como música de cámara clásica en el contexto del jazz improvisado. Ha desarrollado un aclamado estilo de jazz que incorpora su técnica e influencias clásicas con gran eficacia. Con cada nuevo disco, el distintivo y reconocible enfoque melódico de Eckemoff se hace aún más prominente. Yelena Eckemoff utiliza la vida y los ramilletes de la naturaleza como musa para crear una obra que mezcla la abstracción posmoderna, el pensamiento clásico y el lenguaje del jazz en un todo sin fisuras. Fiel a su impresionismo clásico-jazzístico, Eckemoff ve humanidad en la naturaleza.

 

yelenamusic.com