Programacion 5 de mayo

Y empezamos un nuevo mes…, y como pasan..!!, los años tambien..!!, bueh..!!!! basta de macanas sensibloides (pero fuera de broma parece ayer nomas que empezamos el ciclo y ya llevamos 17 años…) y empezemos con la programacion…

En la apertura nuestro reciente invitado a abrir la programacion el fantastico guitarrista franco-vietnamita Nguyen Le con Bakida un disco del año 1999 en trio con una banda europea pero con la colaboracion ademas de Chris Potter (que lo tendremos tambien con su ultimo disco) y Paolo Fresu. Seguimos con Marc Copland junto a John Abercrombie y Kenny Wheeler, quienes la semana pasada por falta de tiempo quedaron fuera de programa. El disco un fantastico Brand New muy intimista.

Seguimos con la onda orquestada, espero les guste, con el consagrado conductor, arreglador y compositor Vince Mendoza a cargo de The London Symphony Orchestra, desde Epiphany un disco fenomenal, con las grandes figuras como John T. Taylor, John Abercrombie, Michael Brecker, Kenny Wheeler, y mas… Mencionamos al pianista britanico John Taylor, hoy lo escucharemos desde su ultimo trabajo, Whirlpool, en trio con Palle Danielsson y Martin France, un disco fantastico de esos para escuchar detenidamente y sin apuros.

Mas con el consagrado saxofonista norteamericano Chris Potter musico que brillara junto a Dave Holland, con su ultimo trabajo Underground, un disco cinco estrellas en donde Potter consolida su condicion de lider. El pianista frances y tambien conductor y compositor Antoine Herve se presenta con un excepcional Summertime, un disco de standards con un toque distintivo y distinguido, un disco fantastico… Presentado hace unas semanas Day Trip el ultimo trabajo del guitarrista Pat Metheny, confieso, sin muchas expectativas de mi parte, hoy con una escucha mas detenida y sin prejuicios me dispongo a pedir disculpas y devolverle los meritos que el disco merece. Es que a priori las espectativas eran mayores y me impidio ver la riqueza del disco, asi que hoy en un acto de reparacion lo escucharemos atentamente…

Y pasando al Blues….

Seguimos punteando la trayectoria de Popa Chubby, este blusero blanco proveniente del Bronx de Nueva York, muy inquieto y productivo, su estilo se enlaza muy a menudo con el rock, pero también abreva en las nuevas tendencias musicales como el hip hop, logrando una peculiar fusión. «Peace, Love and Respect», es su segundo disco publicado por Blind Pig, resultando una crí­tica al manejo del poder de USA, inspirado ello en los atentados a las Torres Gemelas. Se dice que este album es el mas personal de todos, donde Popa despliega su crí­tica a la guerra y a la sed de poder y riqueza de su paí­s. Elegimos el tema Midnight Ride/Peace.-

En nuestra opinión una de las mejores voces femeninas que han surgido en este último tiempo, Shemekia Copeland, hija del conocido y respetado blusero Johny Copeland, es realmente una intérprete de maravilla, que en algun punto nos conecta con la otra veterana gran vos, Etta James. Con tres discos en su haber, Live in Paris, es su unico album en vivo de cual escuchamos un terrible lento «My own tears».-

Por último, Coco Montoya, este cantautor y guitarrista que comenzó como baterista de Alberto Collins, que se ha ganado un lugar de renombre en el universo blusero, en el año 1.996 publicó su dsegundo disco «Ya Think I´d Know Better» (Blind Pig), el cual tienen potentes ritmos de blues&rock y donde muestra sus grandes posibilidades vocales. La banda esta compuesta por Coco Montoya (vocals, guitar); Ernie Cate (vocals); Lee Roy Parnell (guitar, slide guitar, background vocals); Earl Cate (guitar, background vocals); Michael Toles (guitar); Benny Yee (piano, organ, keyboards); Ernest Williamson (keyboards); Steve Ehrmann (bass, background vocals); Dave Smith (bass); Marty Binder (drums, percussion); Steve Potts (drums); William Brown, Bertrand Brown (background vocals). El temaso del mismo nombre que el disco, un slow blues de aquellos, con unos punteos de guitarra y una interpretación vocal impecable.-

Escuchen el programa y conectense via telefónica o a través del LiveChat.-

Voces impecables (en todo sentido)

Por: Marcos Mayer
Fuente: Revista Ñ, Buenos Aires, Argentina

La «imperfección» como resquicio por el que pueden colarse el erotismo o la emoción fue el hallazgo de las grandes cantantes de jazz y parece haberse perdido en un mercado que exige «buena presencia».

Alguna vez Leonard Cohen escribió una canción interminable a la que bautizó Suzanne. Allí­ contaba la historia de una muchacha que viví­a al borde del rí­o a donde se lleva a un hombre, quien será el destinatario de la letra compuesta por el cantor canadiense. El amor se mezcla con el delirio religioso, lo que hace que la tristeza sea aún mayor, porque la locura nace precisamente del lugar de donde se espera que llegue todo el bien. Pero es una tristeza calma, resignada.

Nina SimoneAcaba de editarse una recopilación con temas interpretados por Nina Simone y no muy difundidos: «Tell it like it is» (Sony, para su sello Legacy). Allí­ aparece Simone con toda su piedad por esa mujer –porque, en los tiempos rebeldes en que cantaba, el bien era mujer y la tristeza era sinónimo de opresión. Cuando Nina transforma la locura en melancolí­a, la canción interminable de Cohen encuentra un final: los tiempos futuros –que pondrán término a toda opresión- donde incluso el delirio será feliz.

Gorjeos y buena presencia

Otra recopilación anteriormente editada de la cantante norteamericana incluí­a una versión de Here comes the Sun, compuesta por George Harrison. Simone transmuta esa celebración de lo natural traí­da por George desde la India en un anuncio de que se acercan tiempos en que lo ha de brillar es la justicia social. En ese cambio, la canción (que no es lo mejor de Los Beatles) muestra una cantante que eleva a mérito mayor la seguridad en sí­ misma y la transforma en una declaración de principios irrefutable por donde se la escuche (como sucede, por ejemplo, con su célebre Four Women). Es muy probable que ese sea el tono que nos traigan los próximos cuatro años de Cristina. Es decir, que tal vez sea una buena cosa ponerse a escuchar a Nina y ver si estamos en condiciones de tolerar tanto acorde indiscutible. Al menos como ejercicio.

De todos modos, lo que Nina marcaba por entonces, y por razones extramusicales, es que una interpretación digna de ese nombre implica no dejar lugar a forma alguna de imperfección, y menos aún de fragilidad. Nada de ese leve resquicio en que pueda colarse alguna forma de erotismo y de emoción. La militancia sólo conoce dos sentimientos: la indignación y la esperanza.

Billie HolidayJustamente esa «imperfección» fue el descubrimiento de las grandes cantantes de jazz, una especie que hoy parece en ví­as de extinción aún cuando casi todos los meses se anuncie la aparición de una irremplazable sucesora de Billie Holiday, Ella Fitzgerald o Sarah Vaughan. Basta abrir las páginas de Amazon para enterarse de la existencia de Jane Monheit –quien ya ha grabado su disco de canciones navideñas- Tierney Sutton –con reciente CD dedicado a «happy songs», es decir que aludan a la felicidad de modo directo- , Debora Cox, Johanna Grí¼sner –a quien no le falta el toque ecológico-, Sara Gazarek, y siguen los nombres. Ninguna de ellas logrará pasar del estatuto de chica del momento, incluso algunas, como el caso de Maysa, hará un descanso en el jazz –que siempre da un toque de refinamiento- antes de regresar al soul que es de donde obtiene fama y dinero.

No es una cuestión técnica, ninguna canta mal, lejos de eso. Es una relación con el cuerpo. El fenotipo se repite: lánguidas, levemente maquilladas, impecablemente jóvenes y casi siempre un poco bellas. El í­tem principal en la búsqueda de la cantante de jazz es el mismo que para las promotoras: buena presencia. Imposible imaginar que hoy cante alguien con la fealdad mitológica de Betty Carter (aunque ninguna divirtiera tanto como ella) o los excesos de kilos de Vilma Middleton (la habitual compañera de aventuras de Satchmo), para no hablar de un rostro marcado por tanta pena y tanta droga como el de Billie. Un disco de Diana Krall –la reina de la nueva generación de smooth singers junto a Norah Jones- suele traer entre los créditos, junto con el nombre del ingeniero de sonido, el de su modisto y su coiffeur.

Ser (estar) impecable, entonces, implica no condescender con la imperfección y la fragilidad. Y también no joder con el repertorio. Nada de esas descomunales burlas a los éxitos pop con que solí­an desayunarse Sarah Vaughan o Carmen McRae y que hací­an trizas hits melosos como Feelings o You are the sunshine of my life . Nada de esas alteraciones a lo esperable como la versión rápida que hace Billie de Summertime, o, por el contrario, la suave y muy muy pausada deconstrucción con que Shirley Horn revela que la letra de Yesterday es un tanto mentirosa.

El blues de la distancia

Es decir que una parte del asunto tiene que ver con lo que el mundo quiere de una cantante de jazz. La otra tiene que ver con la distancia. Todos saben que el tema emblemático de Billie Holiday era Strange Fruit, que el poeta Lewis Allen habí­a escrito luego de escucharla cantar. A poco de morir Billie, Carmen McRae le hace un homenaje que incluye ese tema y suena perfecto, no rivaliza con ella, canta la canción de su amiga como una forma de duelo por su pérdida. Casi treinta años después, lo intenta Cassandra Wilson y, pese a todo su talento, suena falsa. Billie es un fantasma que terminará por alejarla del jazz al demostrarle que no hay lugar allí­ para ella. Hoy graba discos de blues y versiona a Bob Dylan. Cassandra es también la última en formar parte de un proyecto musical (como ocurrió alguna vez con Sarah Vaughan y el bebop) ser cantantet comopertorios poco esperables: canciones de Serge Gainsbourg o melodrse en el jazz sino seguoi más amplio que el de ser cantante–junto al grupo que conformaban los saxofonistas Steve Coleman y Greg Osby. Hoy todas van por su cuenta, como la leyenda que vende Madeleine Peyroux, de cantante callejera, heredera de pobrezas varias como Billie y Bessie Smith, a estrella del music hall.

Hay otra salida, que es la que ensaya Patricia Barber, una cantante de tonos muy oscuros, que es no detenerse en standards sino seguir el camino de otros jazzeros –como Dave Douglas o Don Byron- de buscar repertorios poco esperables: canciones de Serge Gainsbourg o melodí­as pop caí­das hace rato de cualquier chart como She’s a Lady (que hiciera famosa Tom Jones). Y juntarla con Summertime, una versión bellí­sima de Norwegian Wood, de los Beatles, o la inesperada Black Magic Woman que tocara alguna vez Santana. En uno de sus temas propios, If it isn’t jazz, dedicado a quienes cuestionan su inclusión en el género, Barber dice: «si esto no es jazz, habrá que bancárselo hasta que llegue el verdadero».

Tanto Cassandra Wilson como Patricia Barber han llegado a la conclusión de que o bien deben inventarse un repertorio (Cassandra dedicó todo un disco a temas de Miles Davis, a los que puso letra), o que deben buscarlo lejos del jazz para seguir siendo, pese a todo, cantantes de jazz. El repertorio de siempre (the great american songbook al que maltrata hoy Rod Stewart) corre el riesgo de generar clones, como sucede por momentos con cantantes de mayor búsqueda como Dee Bridgewater o Diane Reeves que quedan un tanto condenadas a vender el sueño de que Ella o Sarah no han muerto. Y al costado del camino han quedado ciertas damas, como la no reconocida Jeanne Lee, quien grabó junto al pianista Ran Blake un par de discos imprescindibles, o Abbey Lincoln, que acaba de editar un compacto bellí­simo con sus propias composiciones, que tiene algo de despedida. Ellas pertenecen al mundo de lo experimental, pero, si se las volviera a escuchar, demostrarí­an que tienen mucho todaví­a por cantar.

A Patricia y Cassandra, tal vez habrí­a que agregarles veteranas de otras lides como Marianne Faithfull –quien ha convertido a la decadencia en la más erótica de las artes-, a Rickie Lee Jones, que cada tanto despierta su voz de niña para recrear algún standard en clave levemente siniestra, y, obviamente a Joni Mitchell, quien acaba de editar un disco con temas propios luego de demostrar en Both Sides Now y en Travelogue (sus discos con orquesta de cuerdas) que es, entre otras cosas, una irreemplazable cantante de jazz. Todas estas grandes damas imperfectas y suavemente indignas mantienen en pie una idea que alguna vez nadie discutí­a: que ciertas voces de mujer son siempre preferibles al silencio.

Dee Dee Bridgewater: «Las cantantes negras son una tremenda competencia»

Por: Sandra de la Fuente
Fuente: Revista Ñ, Buenos Aires, Argentina

Dee Dee BridgewaterRed Earth (Universal) es el nombre del ultimo disco de la cantante Dee Dee Bridgewater. Un disco que integra el color de la percusion africana al cla¡sico trio de jazz, en el que las voces en lengua bambara se suman al canto en ingles. Aunque Bridgewater no esta muy dispuesta a aceptarlo, el trabajo llega en perfecta sintonia con esa revalorizacion de las raices africanas del jazz que orienta al mercado discografico en estos di­as. «No se que es lo que hacen los otros musicos. Este album es el resultado de una busqueda de mis raices africanas. Quise encontrarme con la musica de mi arbol genealogico. Senti­ algo especial con la musica del oeste africano y en particular con la de Mali. Asi me decidi a viajar, queri­a comprobar si Mali era el lugar del que proveni­an mis ancestros. Una vez alla­ entendi todo muy claramente y decidi concentrar todo el proyecto de mi album en ese lugar».

¿Cuales son las diferencias entre la musica del oeste y el este africano o, para decirlo de otro modo, que caracteristicas de la musica de Mali sintia como parte de su propia historia musical?

No soy una experta en la musica de Africa asi que no puedo hablar de las diferencias musicales entre la costa este y la oeste. Se lo senti que la musica de Mali me hablaba a mi, que yo tenia una comprension afectiva instantanea de esa musica aunque no pudiera establecer bien una definicion estetica ni una razon. Si lo se que a partir de una eleccion afectiva me puse en contacto con los musicos de Mali y quise que los que trabajan siempre conmigo tuvieran la oportunidad de recibir el impacto de ese lugar.

¿Como establecio contacto con los musicos locales?

A traves de Cheick Tidiane Seck, productor del album Sarala, de Hank Jones. Contrato a Tidiane Seck como director musical; fue  el quien tomo la responsabilidad de encontrar los musicos y cantantes de este proyecto. Yo no sabia tanto sobre esa musica, no podi­a realizar esa tarea por mis propios medios.

¿Presenta el disco con estos mismos musicos?

Solo con cuatro de ellos. Es imposible llevar de gira a los cuarenta que participaron del album. Mi trio de piano, bajo y bateria, mas algunos musicos que tocan instrumentos originales de Africa y cantan suman diez en cada show.

Aunque Dee Dee Bridgwater nacio en Estados Unidos, su vida profesional se desarrollo fundamentalmente en Paris, ciudad a la que deslumbro con su interpretacion de Billie Holiday, a mediados de la decada del 80. «En esos tiempos me dedicaba al teatro. Despues de aquella representacion comenzaron a aparecer oportunidades para cantar y me fui quedando. Eran tiempos duros en Estados Unidos, las actrices negras no teniamos mucho trabajo alla. Decidi quedarme en Francia», explica. «Tengo que decir que los franceses aprecian las formas originales de la musica de Estados Unidos tal vez mas que los propios americanos. En Estados Unidos se ha desarrollado ultimamente un gusto por el smooth jazz, una forma de expresion que, a diferencia del jazz clasico, tiene mayoria de publico blanco».

¿La cantante Diana Krall representa esa nueva corriente del gusto?

Diana Krall fue fabricada por una compañia discografica. Tiene una voz linda, pero Universal la tomo, la entreno y puso muchisimo dinero detras de ella para crear esta Diana Krall que tenemos hoy. Su manera de cantar no difiere de la de cualquier otra cantante. Es evidente que la eligieron solo porque es blanca, rubia y toca el piano. Decidieron abrir un mercado con ella. Krall paso a representar el arquetipo de cantante de jazz. Estados Unidos ha trabajado duro y finalmente consiguio que el lugar quedara ocupado por una persona blanca.

¿Quiere decir que las compañias discograficas planifican la marginacion de las cantantes negras?

De algun modo. Dificilmente encuentre una gran compañia que las tome a su cargo. Las cantantes negras son una tremenda competencia para esas cantantes blancas con voces pequeñas e incapaces de improvisar. Desde siempre luchamos contra la mentalidad americana que trata de encontrar su gran esperanza blanca. No tengo ninguna razon para mantener mi boca sellada, para esconder algo que todos sabemos: la invisible division entre blanco y negro nunca ha dejado de existir. La discriminacion es palpable. Si tuve la oportunidad de desarrollar una carrera fue porque cada proyecto en el que me meti fue diferente del anterior. De otro modo, no se si hubiera llegado a algun sitio.Creo que la nueva direccion que toma Red Earth creara controversia. Espero con ansiedad la respuesta del publico estadounidense.

Presentacion de La Suite for Vitoria de Wynton Marsalis en el Lincoln Center de Nueva York

Winton MarsalisWynton Marsalis, uno de los más destacados trompetistas de jazz de la actualidad, tocará este fin de semana en el Rose Theather del Lincoln Center de Nueva York su obra Suite for Vitoria. Se trata de una pieza por encargo del ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, ciudad vasca con la que el músico mantiene una estrecha relación a través de su festival de jazz. La suite mezcla música tradicional vasca con jazz, swing y toques de flamenco. El próximo dí­a 28, coincidiendo con San Prudencio (patrón de Alava) Marsalis grabará la suite para un disco que saldrá en 2009.

La interpretación forma parte del espectáculo Tap Meets Flamenco, en el que participan también el pianista Chano Dominguez, el bailarí­n de flamenco Tomasito y la Jazz at Lincoln Center Orchestra, entre otros. La manager de la orquesta, la vascoamericana Lauren Arana, ha invitado expresamente a los miembros de la comunidad euskaldun de Nueva York a disfrutar de esta interpretación de la Suite for Vitoria.

Marsalis compuso la obra por encargo del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, que hace algunos años le propuso componer un blues sobre la ciudad para celebrar el 25 aniversario de su festival de jazz, en el que Marsalis ha participado en varias ocasiones. El músico, sin embargo, compuso una pieza más larga, una suite en cuatro movimientos que terminó de escribir cinco años después. En este tiempo Marsalis y la Jazz at Lincoln Center Orchestra han interpretado varios extractos de la obra.

Grabación en San Prudencio

Casualidades de la vida, o quizá el destino, este próximo lunes Marsalis y su orquesta entrarán en el estudio para grabar por primera vez la obra en su totalidad, coincidiendo con el dí­a de San Prudencio, patrón de Alava. Se espera que el disco salga a la venta en 2009. La Suite for Vitoria es una obra en cuatro movimientos: “Jason and Jasone”, “Suave en la noche”, “La decision de Inaki» y “Lamento vasco” o “Euskadi”. Esta particular visión de Marsalis sobre Vitoria-Gasteiz une diversas músicas como el jazz el swing y la música vasca, junto a unos toques de flamenco.

El músico de Nueva Orleans es uno de los trompetistas más destacados del panorama mundial, y a lo largo de su carrera ha ganado nueve premios Grammy, además de ser el primer músico de jazz en obtener el premio Pulitzer de Música, una categorí­a habitualmente reservada a compositores de música clasica. Marsalis guarda un estrecha relación con el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz, que correspondió a su composición con la inauguración de una estatua en su honor la capital alavesa. La próxima edición del festival se celebrará del 13 al 19 de junio y entre los distintos participantes destacan Sonny Rollins, los pianistas Chucho y Bebo Valdés y Herbie Hancock, entre otros.

Recomendado: John Taylor Trio – Rosslyn

Rosslyn
John Taylor Trio

John Taylor Trio - RosslynMusico de sesion la mayor parte de su carrera musical el pianista britanico John Taylor de 65 años, acaba por fin de desembarcar en las grandes discograficas como lider de su propia banda, junto al ultimo bajista del genial Bill Evans, Marc Johnson y el baterista Joey Baron. El reconocimiento le llega a este fenomenal pianista luego de años esquivos donde la prensa grande parecia no reparar en su existencia y luego de seguramente tanta paciente espera no parece dispuesto a robarse el protagonismo todo para si, todo lo contrario, comparte con el resto de esta fantastica banda el liderazgo obteniendose como resultado el fantastico Rosslyn, disco un cinco estrellas…

El trio formado en Nueva York hace varios años suele juntarse para giras o presentaciones cada vez que los musicos convergen en la ciudad. En el año 2003 volvieron a hacerlo esta vez en un estudio de grabacion para registrar este disco bajo el sello ECM, un mas que merecido debut en «las grandes ligas» para este exquisito musico. Luego de este debut le siguieron bajo el sello Camjazz, dos fabulosos trabajos junto a Palle Danielsson (bajo) y Martin France (bata): Angel of the Presence (fenomenal!!) (2006) y Whirlpool (2008).

La comunion de los musicos es fantastica donde principalmente destaca la conexion entre Taylor y Johnson. El pianista que no esconde su admiracion por el maestro Bill Evans, mas el bajista, ultimo integrante del trio de Evans y profundo conocedor de su musica, parecen disfrutar de este soñado encuentro.

Aunque el encuentro mas significativo para el propio Taylor haya sido el momento en el que la lirica de la musica del maestro Bill Evans se fusiona con las imagenes y representaciones propias de su identidad inglesa, Taylor evoca unas imagenes que nos acercan a este entendimiento: “Recuerdo que una vez estaba conduciendo por la campiña inglesa, en Devonshire, con una cinta de una pianista, creo que Carl Perkins tocando en un club oscuro y lleno de humo. Miré al cielo, a la densa vegetación, a los árboles y me dije: ¿cómo puedo lograr unir ambas cosas? El jazz tiene que ensancharse para dar cabida a otras cosas”.

Y como lo logro!! cada nota, los silencios, las majestuosas melodias, el aire introspectivo e intimista nos acercan a los paisajes tan evocados por Taylor como por Evans…

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