[audio:la_galera.mp3|titles=Night Train|artists=La Galera]
El quinteto de jazz local La galera se presento este ultimo lunes pasado en nuestra emision semanal para compartir una charla y mas que eso su musica. Sobre la ultima media hora de programa se acercaron con sus instrumentos y una vez acomodados apenas cabiamos en la cabina..!!. La banda compuesta por Hector Introini (saxo), Axel Introini (teclados), Angel Muñoz (bajo), Jamil Suarez (guitarra) y Cristian Fernandez (bata) dejaron una muy buena impresion por su dedicacion y entrega.
La banda tiene un plus particular, sus integrantes son gente muy joven dedicada con pasion al jazz. El benjamin del grupo, Axel, de solo 13 años, Jamil de 25, Cristian de 20; Angel, uno de los «veteranos», de 35 y Hector, lider del grupo, que se reservo divulgar su edad…!!
Tres interpretaciones de standars para cerrar la emision del lunes por la noche, llevadas con solidez, un acople significativo y entrega, apenas tres calificativos que no alcanzan a abarcar la dimension expresada por sus integrantes y principalmente por Cristian (bata) quien asegura que el jazz le aporta algo mas que un sentido musical a su instrumento, le aporta una nueva vision y forma de vida…
mail: lagalerajazzband@hotmail.com
Hola gente…, hoy la ultima apertura a cargo del bajista y contrabajista israeli Avishai Cohen, lo escucharemos desde su ultimo trabajo Gently Disturbed publicado este año. «Trataremos» de cumplir con dos programados anteriormente y serruchados por falta de tiempo, son Sheila Jordan con Autumn In New York (Little Song) y Turtle Island Quartet con Song to John (A Love Supreme The Legacy of John Coltrane).
Lo anunciamos hace unas horas, se publico hace unos dias Leucocyte el ultimo trabajo de e.s.t. y album postumo de su lider Esbjörn Svensson ya esta con nosotros para compartirlo esta noche. Un album con un e.s.t. al extremo, muchos efectos y sonidos sintetizados. Mas con Robert Glasper un joven pianista estadounidense de 29 años con una propuesta musical muy cercana a la de e.s.t. a quien en sus comienzos no le fue tan bien en su tierra, hoy mejor posicionado y apreciado. El disco, In My Element publicado en 2007. Tambien el reciente trabajo de E_L_B (Erskine, Le, Benita) Dream Flight, acompañado por el saxofonista Stéphane Guillaume, un disco en el que los interpretes se reparten la autoria de los temas construyendo un mosaico interesante, en suma otra gran entrega de Peter Erskine y Nguyên Lê.
Seguimos recorriendo la discografia de European Jazz Trio, esta vez con Night Train (1991). El trio liderado por el contrabajista holandes Frans van der Hoeven se las ha arreglado para destacarse dentro del genero cubriendo con sus interpretaciones y arreglos distintas vertientes como la musica clasica, el pop o el rock. Acaba de publicar Bolero, su ultimo album, con la participacion de Thijs van Leer el recordado co-fundador del legendario grupo de rock holandes Focus quien toca la flauta en tres composiciones. Para el cierre, ya que mencionamos a Focus, un recuerdo para los nostalgicos y memoriosos.
Mas con Charlie Haden Quartet West y In Angel City, otro delicioso album de la mas celebrada formacion de Haden y completamos con un reciente trabajo del veterano pianista Ahmad Jamal, After Fajr, publicado en 2005 mostrando a Jamal en una forma admirable…
Y continuando con el Blues…
La realización de Soul Fixin’ Man en 1994, significó el primer album en 20 años de Luther Allison en su tierra natal, lo que anunció su definitvo regreso a casa después de tanto tiermpo en Europa y antes de su prematura muerte. La critica ha dicho que este disco contiene «Furiososos solos combinados con el sentimiento de un contador de historias con la elegancia de un B.B King, con la elasticidad de un Buddy Guy y con la precisión de un Albert King». El blues de combina con mucho de soul y funk en una conjunción perfecta. Junto con la publicación de este disco comenzó una larga serie de tours por USA captando la atención nuevamente del público y la crítica especializada. Escucharemos dos temas de este trabajo, el primero «Middle of the road» y «Gave it all»
Programacion sujeta a modificaciones ante la posibilidad de una visita. Te esperamos hoy de 21 a 22,30 hs por Frecuencia VYP 90.1 o por la red en frecuenciavyp.com.ar
Fuente: laopinion.es | Domingo 07 de septiembre de 2008
Agencia EFE
La sociedad formada por Miles Davis y el arreglista Gil Evans recreó en 1958 la ópera de George Gershwin «Porgy and Bess», en un álbum que permanece como referencia indispensable de la historia del jazz cuando se cumple ahora medio siglo de su publicación.
Cuatro sesiones entre los meses de julio y agosto de 1958 bastaron a los dos músicos para grabar en el estudio de la discográfica Columbia de la Calle 30 de Nueva York su celebrada versión instrumental de la obra de Gershwin.
Davis y Evans trabajaron con una amplia orquesta de viento, a la que se unieron algunos de los colaboradores del trompetista norteamericano, como el saxofonista Cannonball Adderley y el bajista Paul Chambers.
Aquellos eran tiempos de gran intensidad creativa para Miles Davis, quien a sus 42 años y en plena madurez artística rastreaba sin descanso nuevos caminos para su música.
Esta búsqueda incansable quedó plasmada en una memorable serie de álbumes -una docena en apenas cuatro años-, culminada en 1959 con el imprescindible «Kind of blue», del que se acaba de publicar en algunos países una edición de lujo.
El trompetista había encontrado en Gil Evans a un socio ideal para sus aventuras musicales. El éxito de su primer álbum juntos, «Miles ahead», les avaló para afrontar un año más tarde su particular lectura de «Porgy and Bess».
La ópera, con libreto de Ira Gershwin y DuBose Heyward, está basada en una novela de éste último y narra la historia de Porgy, un inválido que trata de rescatar a Bess de su proxeneta y de un vendedor de drogas.
Concebida por George Gershwin como una «ópera folclórica de los Estados Unidos», estaba protagonizada por negros y fue estrenada en Nueva York en 1935 con artistas afroamericanos en todos los papeles principales.
A finales de los años cincuenta, «Porgy and Bess» vivía momentos de esplendor, con su adaptación al cine, los discos editados por varias «big bands» de jazz y el álbum publicado en 1957 por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, que se convirtió en la versión vocal más exitosa de esta obra, pero la lectura de Miles Davis y Gil Evans se alejó de todo lo anterior.
Como escribió Charles Edward Smith en las notas originales del álbum, Evans introdujo instrumentos de viento poco habituales en el jazz y amplió así la paleta de colores a disposición de la orquesta. Sus arreglos, amplios y envolventes, crearon la atmósfera perfecta para los solos de Davis, quien había empezado aplicar las técnicas del jazz modal, basado en escalas o modos.
El álbum extrajo las raíces del jazz presentes en la obra de Gershwin y contiene algunas de las interpretaciones más recordadas de Davis, como su versión del célebre «Summertime».
El disco presentaba once temas, diez de «Porgy and Bess» y uno, «Gone», compuesto por Evans para que Davis diera rienda suelta a sus improvisaciones.
«Porgy and Bess» fue uno de los discos más vendidos de toda la carrera de Miles Davis -fallecido en 1991-, quien lo contaba entre sus favoritos, y ha sido considerado como la mejor de todas sus colaboraciones con Gil Evans.
Cincuenta años después de su publicación, el álbum -del que se publicó una edición remasterizada y ampliada en CD en 1997- se mantiene en las listas de los mejores discos no sólo del jazz, sino de la música del siglo XX en general.
Poco después de terminar aquel álbum, Miles Davis y Gil Evans se embarcaron en otra aventura, a la que llamaron «Sketches of Spain», en la que abordaron piezas clásicas de Manuel de Falla y Joaquín Rodrigo, y dieron otra vuelta de tuerca al jazz.
Fuente: www.lanacion.com.ar | Domingo 7 de setiembre de 2008
Por: Ricardo Carpena
Se amplía la oferta de publicaciones de títulos memorables que los principales sellos guardan en sus archivos.
El jazz no vende millones de discos, sino miles. El jazz no llena estadios de fútbol, sino teatros. El jazz no es un negocio millonario, pero… ¿por qué debería serlo? Sobre todo, en la Argentina, es música de una gran minoría que, lentamente, comienza a avanzar y a convertirse en un fenómeno modesto, pero sostenido, con raíces nacionales que se expanden en cientos de nuevos artistas, escenarios y álbumes.
En las bateas argentinas, los aficionados de siempre y los nuevos no siempre pudieron encontrar lo que querían, lo que necesitaban. Las compañías discográficas han mantenido una política demasiado errática respecto de este género, a tono con las cíclicas crisis y reajustes que se llevaron personal especializado y que concentraron los planes de edición en aquellas figuras que garantizaran ventas rápidas y seguras.
El jazz no vende millones de discos, pero por algo se mantiene a lo largo del tiempo, por algo logra que cientos de personas compren un disco grabado en los años treinta o cincuenta y por algo, en definitiva, los sellos locales siempre lo terminan buscando como símbolo de que no sólo apuestan estratégicamente a los luismigueles , teenangels y patitos feos sino a otros públicos que, aunque sea, aportan prestigio.
Estado de la cuestión
En los últimos años, la única compañía con una política coherente en materia de edición de discos de jazz ha sido Sony BMG, mientras EMI se movió espasmódicamente (pese a tener un tesoro en sus manos como el sello Blue Note) y Universal, por suerte, volvió a la vida el año pasado con claros signos de que recuperó la buena senda. ¿Y Warner? Hace mucho que se limita a lanzar las nuevas producciones de artistas como Pat Metheny, Bill Frisell, Brad Mehldau o Joshua Redman, pero virtualmente ignora la riqueza del catálogo de sellos de su propiedad, en especial Atlantic Records.
Hace cuatro años pareció romper el maleficio cuando editó nada menos que 20 discos originales dentro de una serie que llamó Jazz Masters, pero desde entonces quedó interrumpida. Recién el año pasado lanzó el magistral doble Somewhere Before. The Atlantic Years 1968-1975 , que rescata las primeras grabaciones de Keith Jarrett.
Hoy, la gran noticia es que, por fin, Warner ha decidido volver a editar jazz con un plan de ediciones y de reediciones que procurará, según promete, no agotarse rápidamente. Por lo pronto, ya están en las disquerías no sólo cuatro álbumes históricos sino también una rareza de 2006: Double Standards , de Lea DeLaria, una poderosa cantante norteamericana de jazz, también escritora, actriz y militante lesbiana. Entre las previsiones para los próximos meses, además, figura la edición, por primera vez en nuestro país, de varios discos del legendario pianista Lennie Tristano.
Los cuatro fantásticos de Warner son todos discos grabados en 1959: Giant Steps , esa lección de orfebrería del hard bop a cargo de John Coltrane, que incluye la archiclásica balada «Naima»; Blues & Roots , de Charles Mingus, con la experimentación de una big band que no funciona como tal y el explosivo ritmo de «Wednesday Night Prayer Meeting», que cualquier psiquiatra podría recetar contra la depresión; Pyramid , de The Modern Jazz Quartet, con seis perlas del collar enhebrado por el pianista John Lewis y sus muchachos, que demuestran que de cool sólo tuvieron la fama, y The Shape of Jazz To Come , de Ornette Coleman, uno de los más excitantes registros que dejó el padre del free jazz, con Don Cherry, Charlie Haden y Billy Higgins.
Contraataque
A la bienvenida resurrección jazzera de Warner, de todas formas, Sony/BMG le respondió este mes con otra colección de reediciones para sacarse el sombrero: Weather Report , de 1971, el álbum debut del grupo que lideraron Wayne Shorter y Joe Zawinul, aquí junto a Miroslav Vitous, Alphonse Mouzon y Airto Moreira, con ese jazz electrificado y atmosférico que se caía del árbol de In a Silent Way , de Miles Davis; Jaco Pastorius , de 1976, el primer disco solista del bajista de Weather Report que hizo el milagro de multiplicar las cuatro cuerdas de su instrumento, y Porgy And Bess , de 1958, la inmortal ópera de los Gershwin en una de las mejores muestras de la libre asociación entre la trompeta de Miles Davis y las cuerdas dirigidas por Gil Evans.
Finalmente, de este mismo sello aparecieron los cinco primeros títulos de la serie Jazz Profiles, a precio económico y orientada a los que quieren iniciarse en el jazz: Stan Getz, Miles Davis, Duke Ellington, Gil Evans y Chet Baker aparecen aquí con un puñado de sus clásicos, con un booklet que incluye una buena nota biográfica.
Si esta creciente tendencia de editar y de reeditar se contagia a otras compañías, algo adormiladas, podríamos decir que seguramente el jazz no venderá millones de discos, pero sí que podrá hacer feliz a miles de argentinos sedientos de buena música.
Leucocyte, el ultimo disco grabado por el grupo, el ultimo el pianista y lider de e.s.t. Esbjörn Svensson fallecido en un accidente mientras practicaba buceo hace ya tres meses, acaba de ser publicado por el sello ACT por ahora con distribucion exclusiva en territorio europeo. En el sitio del sello ACT puede verse un video clip grabado de uno de los temas incluidos en este disco postumo del genial pianista, con aires rockeros y el mejor sonido e.s.t., mas el audio de dos temas. Esperemos contar pronto con este album el ultimo de una genial carrera trunca por la tragedia que dejo al mundo de la musica y a todos nosotros sus devotos seguidores en la triste horfandad.

Esbjörn Svensson (1964-2008)
His Legacy: The final e.s.t. studio album
Web: actmusic.com