La segunda edición de este ciclo de música gratuito tendrá lugar el 26 y 27 de abril en el Auditorio Buenos Aires y en el Centro Cultural Recoleta. Entre los principales artistas que tocarán están Amadou et Mariam, María Rita, Sophie Auster, Jaques Morelenbaum, Walter Malosetti y Gillespi.
Además, este año el festival incorpora una selección de documentales de música a cargo de la revista Haciendo Cine, con las mejores películas del género, nacionales e internacionales. También se realizará el pre-estreno de la obra teatral ígora, una comedia de arte aérea donde el público decide el final de la obra.
Algunas de las destacadas presencias
Jacques Morelenbaum
Nació en Río de Janeiro en 1954. Compositor, director, violonchelista, músico de orquesta de la música brasileña. Es uno de los principales interpretes y arregladores mas destacados por su talento y creatividad. Morelenbaum , poseedor de un talento extraordinario y una intuición admirable supo admirar y aprender de Tom Jobim, Dorival Caymmi. Joao Donato, Carlos Lyra entre otros.
Su padre músico clásico, maestro de orquesta. Nació en Polonia , y la educación que recibió Morelenbaum estaba basada en la cultura europea. El samba llego a su vida a medida que fue tomando contacto con el mundo exterior. Hoy es reconocido mundialmente como director y arreglador musical de Caetano Veloso desde 1992 , y por haber tocado diez años junto a Tom Jobim.
Juan Cruz de Urquiza
Nació en Buenos Aires, Argentina, el 13 de abril de 1965.Estudió música en la Universidad Católica Argentina (1983-1985) y más tarde en Berklee College of Music (1991-1993) se graduó en el Major of Profesional Music. Realizó estudios de trompeta con Wilfredo Cardoso, Roberto Fernández, Américo Belloto y Lou Mucci, y armonía e improvisación con el saxofonista estadounidense Jerry Bergonzi.
Tocó con Arnie Lawrence, Paquito D’Rivera, “Chuchoâ€Valdés , Jhonny Coles, Mike Longo, Marc Copland, Claudio Roditi, Conrad Herwig, Osvaldo Fattoruso, y con la mayoría de los más importantes músicos de jazz argentinos (Luis Salinas, Javier Mallosetti, Horacio Larumbe, Jorge Navarro, B. López Furst, R. Fernández, Mono Fontana entre otros. Grabó “The Big Van†y “Los Guachos†(Bill McHenry, Chris Cheek, Miguel Zenon, Taylor Haskins, Sandro Tomasi, Ben Monder, Richard Nant, Jeff Ballard y Fernando Huergo) de Guillermo Klein, Conrad Herwig, Quinteto Urbano, Mariano Otero Orquesta, Javier Malosetti, y con Arida Conta Group, donde también participaron Tom Harrell, David Kikosky y Donny McCaslin entre otros. Recibió entre otras, las siguientes menciones: Berklee College of Music Award in Argentina (1989), Boston Jazz Society Achievement (1992), Clark Terry Award (1993), Trompetista del año (Diario La Nacií²n 2000/2002/2004) Premio Clarín 2003 (Jazz Revelación).
Sophie Auster
Aparte, muy aparte de tener un nombre tan lindo, de cursar Literatura Francesa, actuar desde los 9 años y a los 11 en la adaptación de Lulu on the bridge bajo la dirección de su padre, Sophie Auster canta.
Grabó su disco a los 16 años, haciéndose un favor junto a los poetas franceses. Los temas pueden ser poemas de Guillaume Apollinaire, de Triztan Tzara, Philippe Soupault o, cualquiera de los dos Paul, Paul Eluard o Paul Auster, que escribió exclusivamente para este proyecto. Auster, por su parte, escribió dos temas: The door y Walking the wire. Lo mejor sea probablemente Robert Desnos en The last poem del poema He soñado tanto contigo.
One Ringo Zeroes la indie band que bien acompaña y melodia la poesía. Sophie Auster es un disco casual, de un aire encantadoramente fresco y juvenil, decididamente comprometido y especialmente poético. Suficiente.
Walter Malosetti
Nació el 3 de Junio de 1931, nunca imagino que se convertiría en un referente del Jazz. Su padre un ferroviario, le obsequio su primera guitarra, sin pensar que brillaría en cada uno de los escenarios. Siendo un adolescente de 13 años, admiraba escuchar a Oscar Alemán. Desde muy temprana edad el jazz corría por sus venas y decidió que corriera.
Fue profesor de guitarra con lo que descubrió el placer de trasmitir todo el conocimiento y la pasión por el jazz. Estudio como concertista de la mano de Irma Constanzo , donde adquirió una profunda experiencia. En 1961, abrió su escuela, en Virrey Ceballos, en una casona donde ahí comienza a plasmar su sueño. Es uno de los profesores de guitarra más importantes del medio. Con un carácter improvisador y una desarrollada intuición artística, logro plasmar en el público una armonía sin igual. Hoy a los 74 años de edad, después de actividad intensa, regresa con su nuevo disco: “Gramaâ€. Un disco que lucirá la fuerza del swing. “Grama†plasma los mejores condimentos de experiencia y un gusto exquisito.
Alvy Singer
Alvy Singer ,es en realidad Jano Seitun: ex contrabajista de la Orquesta Académica del teatro Colón y la Orquesta de Salón de Pablo Dacal. Fue bajista de 4 Vientos y Satélite Kingston; violonchelista de la Orquesta Escuela de Tango de BsAs, la Orquesta Sinfónica Libertador San Martin, La Orquesta Típica El Afronte, La Ludwig Van de Pablo Grinjot, El Circulo de los Amantes del Lucro Cesante de Siro Bercetche y la Orquesta de la Universidad Tecnológica Nacional. Actualmente toca el contrabajo en la Orquesta Típica La Imperial y en el trío Caracoles, junto a Facundo Flores y Nacho Rodríguez (Doris).
En 2005, con el flamante sello Discos de Salón, edita su sorprendente disco debut (ALVY SINGER BIG BAND, VOLUMEN UNO) que obtuvo cálidas críticas en diversos medios de comunicación.
Además, obtuvo el premio a Mejor Solista en el concurso Aguante Buenos Aires 2004 (jurados Alfredo Rosso y Tito Losavio)
En septiembre de 2007 viajó a Barcelona y Madrid para realizar una serie de shows en formato de Pocket Band. En octubre regresa a BsAs para acompañar el lanzamiento de su segundo disco, LA ELEGANCIA, editado por el flamante sello Vinagreberry Fields.
Antes de la presentación oficial del disco, programada para comienzos de 2008, ALVY SINGER BIG BAND cierra el año de a poco, interpretando asiduamente lo mejor de su repertorio en diversos formatos instrumentales (solo, con su Pocket band, y junto a la Big Band.
La joven violinista Suiza reside en la Argentina
Fuente: swissinfo.ch
Por: Norma Domínguez, Buenos Aires
Como una historia de amor que se repite entre artistas suizos y argentinos: la violinista y compositora helvética Sophie Lí¼ssi llegó hace cinco años a Buenos Aires siguiendo a su novio. La joven de Zúrich exportó a la capital porteña un estilo único: adaptó su violín al jazz, le dio toques gitanos, sumó influencias de Grappelli y lo modernizó al máximo. Sophie Lí¼ssi comenzó a estudiar el violín a los cuatro años en su Zúrich natal, y después de dedicarse a la música clásica y de pasar por los folclores suizo, irlandés y del este europeo, fue descubriendo sus gustos más profundos y se especializó en el violín jazzístico.
Ya definida su orientación, se graduó en el Conservatorio de Jazz y Música Popular de Zúrich y fue alumna de Pierre Blanchard en París, quien, a su vez, se formó con Stephane Grappelli, considerado uno de los más grandes violinistas de jazz del siglo XX y modelo inspirador de la artista.
Con el espíritu de Grappelli
«Una de mis referencias musicales más fuertes es Stephane Grappelli, cuya música escuchaba mi papá y que fue el violinista más famoso de este género», explica Sophie.
Sin duda la influencia de este artista francés trascendió lo musical. Cuentan los melómanos que cuando Grappelli cumplió 85 años (si viviese, en enero hubiera cumplido 100 años), un cronista le preguntó si pensaba jubilarse, a lo que respondió: «Â¿Jubilarme?, de ninguna manera… la música me mantiene vivo. ¡Es mi fuente de juventud!»
Y probablemente esa fuerza y ese humor fueron también recogidos por la violinista, para quien la música parece ser una fuente inagotable de energías que sostiene su maratón creativo y alimenta sus propios proyectos musicales: el ‘Sophie Lí¼ssi Trio’, y el ‘Sophie Lí¼ssi String Quartet’, para el cual arregla y compone.
«Jazz gitano, pero más moderno»
Con apenas 30 años, Lí¼ssi ostenta una vasta trayectoria que abarca desde su participación en diferentes talleres internacionales -entre otros, con el violinista de jazz Didier Lockwood, en París, y con el trompetista Paolo Fresu, en Italia-, hasta ser parte de proyectos y grupos musicales como el ‘Swing de Paris’, el ‘Lagan Trío’ (que fusiona el estilo clásico con la herencia de la música celta) y la orquesta de Tango ‘Sans Souci’.
«La principal influencia del ‘…Trío’ fue el jazz gitano, donde se recrea el estilo del legendario ‘Hot Club’ de Francia de los años ’30». En cambio, el ‘…String Quartet’ es una formación clásica en un contexto jazzístico, donde la improvisación está siempre presente», acota la artista.
«En lo personal disfruto el estilo del ‘Hot Club’, pero no quiero quedarme en eso. En Buenos Aires estudio composición con Daniel Montes y siempre trato de quebrar rutinas, de romper con lo tradicional para buscar lo propio», agrega.
«En el cuarteto, durante la improvisación, los instrumentos acompañantes tienen la tarea de reemplazar el instrumento armónico (piano o guitarra), el bajo y la batería, y hay pasajes que recuerdan al cool jazz o Bossa Nova».
«En Argentina, mantener un proyecto es muy difícil»
Aunque vivir del arte en el sur de América no es fácil, Sophie Lí¼ssi no pierde la sonrisa ni baja los brazos. Mientras sus proyectos se van afianzando, dicta clases y talleres de jazz para cuerdas en Buenos Aires y en Zúrich, y recorre las noches porteñas presentando su música en vivo en los hoteles más prestigiosos de la ‘city’, teatros, pubs y distinguidos restaurantes.
«En Argentina mantener un proyecto es muy difícil; se necesita mucho dinero. Y hasta ahora, en varias oportunidades tuve que invertir. Con el trío teníamos ganas de hacer algo de jazz fusionado con tango, pero nos cuesta conseguir fondos para los ensayos en sala con los músicos», cuenta.
«Yo vine al país hace cinco años, siguiendo a mi novio, Leonardo Ferreyra, que es violinista y concertino de la ‘Orquesta del Tango de Buenos Aires’ y, desde 2003, él también dicta clases y talleres de tango en Suiza y aquí».
«El público argentino es más tradicional que el suizo. Siento que a los argentinos les gusta mi música, y siempre me dicen que les recuerda mucho al chileno Hernán Oliva y también a Oscar Aleman», relata, al tiempo que concluye en perfecto castellano:
«Durante abril estaré en Suiza tocando con el cuarteto y haciendo un ‘workshop’, en Zúrich, Uster y Winterthur. En general, desde que llegué hace cinco años, me reparto entre mi país y Argentina. ¡Y lo disfruto!»
Los 100 años de Lionel Hampton
Fuente: BBC Mundo
Por: Pablo Aguirre
Lionel Hampton fue uno de los verdaderos gigantes del jazz. Tocó para realezas y jefes de estado. Obtuvo premios de todo tipo y una decena de doctorados honoris causa. Nació hace cien años. Hampton fue uno de los pocos exponentes de su singular instrumento musical, el vibráfono. No hubo festivales de jazz internacionales donde no estuviera presente. «Descubierto» en la primera mitad del siglo pasado por Benny Goodman, fue también director de orquesta, actor y educador. Además, durante un tiempo estuvo involucrado en financiar la construcción de casas para la población pobre del barrio neoyorquino de Harlem, una zona asociada con el desarrollo del jazz donde hay una mayoría de raza negra.
El proyecto se llamó «Las casas de Gladys Hampton», tomando el nombre de su esposa quien, durante toda su carrera, fue su «manager» o agente. Pero su principal contribución la hizo al mundo del jazz, en una carrera musical que le llevó a ubicar su nombre a la altura de los de Duke Ellington, Louis Armstrong, Charlie Parker y Quincy Jones, entre otros.
Instrumento extraño
Hampton nació el 20 de abril de 1908 y se hizo famoso como miembro de la orquesta de Benny Goodman tocando vibráfono. Este instrumento, parecido a la marimba, era casi desconocido en el mundo del jazz hasta ese momento.
El vibrafonista Red Norvo ya lo había introducido al jazz en los años 20, pero fue Lionel Hampton quien lo dio a conocer a un público amplio en la década siguiente, con el cuarteto y la orquesta de Goodman.
Desde entonces han sido muy pocos los vibrafonistas destacados en el mundo del jazz: Milt Jackson, Terry Gibbs, Gary Burton, Bobby Hutcherson y Steve Nelson. Ahí se acaba la lista. Es un número muy reducido si lo comparamos con la inmensa cantidad de saxofonistas, trompetistas, pianistas, contrabajistas o bateristas de jazz.
El comienzo
Cuando su padre murió, a fines de la Primera Guerra Mundial, el joven Lionel se trasladó a Chicago con su madre, donde comenzó una carrera como baterista de bandas locales. En 1930, con Louis Armstrong, hizo las primeras grabaciones de solos improvisados de vibráfono. En esa época también comenzó a tocar piano y a estudiar xilofón.
En 1927 se trasladó a Los íngeles para trabajar en la orquesta de Les Hite, una agrupación que a veces acompañaba a Louis Armstrong. En 1930 Hampton decidió cambiar la batería por el vibráfono y comenzó a hacerse notar por lo poco usual de su instrumento.
Ese año Louis Armstrong le pidió que tocara el vibráfono en las grabaciones de «Memories of You» y «Shine». í‰sa fue la primera vez en la historia del jazz que se grabaron solos improvisados de vibráfono.
Experimento
En 1936 Lionel Hampton formó su propio grupo y obtuvo una residencia musical en el Paradise Café de Los íngeles, donde lo escuchó por primera vez Benny Goodman quien, de inmediato, lo contrató para formar parte de un cuarteto de rara conformación por esos días: clarinete, vibráfono, piano y batería.
Fue un experimento de gran éxito para Goodman, una especie de conjunto de cámara, sin contrabajo, nunca antes visto en el jazz. Los otros músicos eran Gene Krupa en la batería y Teddy Wilson al piano.
El cuarteto tuvo tanto éxito que el nombre de Lionel Hampton saltó súbitamente al estrellato. Ya Goodman, Wilson y Krupa eran superestrellas.
Posteriormente Hampton también tocó y grabó con la «big band» de Benny Goodman durante varios años, actuando como vibrafonista y, en ocasiones, como baterista y vocalista.
Con Benny Goodman realizó grabaciones y presentaciones legendarias, como la de un concierto de antología en el Carnegie Hall de Nueva York. También apareció en películas con la agrupación de Goodman.
Su propio sello
En 1940 el vibrafonista decidió dejar al famoso clarinetista para formar su propia orquesta. Entre los músicos que la integraron se cuentan algunos de los grandes del jazz, como Illinois Jacquet, Dexter Gordon, Cat Anderson (que lograba increíbles agudos en la trompeta), Fats Navarro, Johnny Griffin y los vocalistas Dinah Washington y Joe Williams.
En 1942 grabó con Illinous Jacquet la composición «Flying Home», uno de los mayores éxitos de ventas de toda la carrera de Hampton, que le otorgó ganancias por derechos de autor hasta el día de su muerte.
A mediados de los años 40 Hampton ya se había impuesto como showman, a veces estrafalario en el escenario, con una sonrisa permanente y malabarismos con sus instrumentos.
En esa época se inclinó hacia los rhythm and blues, y luego se adaptó rápidamente a las nuevas y más complejas tendencias del be bop.
Desde entonces no dejó que nada ni nadie cambiaran su estilo en la forma de tocar el vibráfono, al punto de grabar, hacia finales de siglo, la compleja composición de John Coltrane «Giant Steps», pero improvisando sobre ella con su sello personal asociado al estilo swing.
Medio siglo de éxito
En 1953 Hampton realizó una gira europea y entre sus músicos «modernos» incluyó a Clifford Brown, Art Farmer y a la cantante Annie Ross. El arreglista era Quincy Jones.
Después grabó con Oscar Peterson, Buddy DeFranco y Art Tatum, tomó parte en el rodaje de la película «La Historia de Benny Goodman» y realizó grabaciones con el saxofonista Stan Getz.
La popularidad de Hampton fue tan grande, que siguió dirigiendo orquestas y actuando en distintas partes del mundo hasta mediados de los años 90, a pesar de algunos períodos de salud delicada.
Actuó en varias oportunidades como embajador de Buena Voluntad para su país y fue invitado de honor de presidentes estadounidenses y líderes de otras naciones.
La lista de los galardones que se le otorgaron en vida comienza en 1954 y termina en 2002. Entre ellos hay diez doctorados honoris causa, recibidos de universidades estadounidenses y una alemana, y una medalla papal de Pablo VI.
En enero de 2001, cuando ya se había retirado de los escenarios del jazz, el vibráfono que tocó durante gran parte de su carrera fue puesto en el Museo Nacional Smithsonian de Historia Americana.
A los 94 años de edad, Hampton murió de un ataque al corazón, el 31 de agosto de 2002.