[audio:Ned_Rothenberg_Double_Band-Together.mp3|titles=Together|artists=Ned Rothenberg Double Band]
El compositor y saxofonista Ned Rothenberg, ademas de clarinetista, flautista y ejecutante de Shakuhachi (una flauta de bambu de origen japones a la que le ha dedicado gran parte de los años de su carrera), ha logrado edificar en los ultimos 25 años de su trayectoria una respetuosa imagen de musico vanguardista, creativo y alejado de los cliches y formulas comunes que lo colocan entre los elejidos por encima del conformismo.
Nacido en 1956 en Boston, Rothenberg se graduó del Oberlin College donde estudio en su Conservatorio , ademas de su paso por el Berklee School of Music, donde tomo clases privadas con Les Scott (saxo y clarinete), y George Coleman (improvisación de jazz). Pronto surgio con su particular y propia voz destacandose por encima de otros musicos igual de talentosos pero sin un lenguaje y una busqueda propios. Esta busqueda lo llevo a radicarse en el Japon para estudiar con los mejores exponentes del Shakuhachi, una obsesion con este instrumento que lo sumergio en el durante los ultimos 25 años, tanto como la practica de la respiracion circular, una tecnica de respiracion y ejecucion del instrumento en forma continua, circular.
Ha colaborado con infinidad de musicos y participado en otros tantos proyectos como Double Band con quien grabara Parting, Overlays (que hoy compartimos) y Real & Imagened Time, Power Lines (junto a Dave Douglas, Mark Dresser, Erik Friedlander, Glen Velez, Josh Roseman y Mike Sarin) y Sync su proyecto más reciente integrado por el bajista y guitarrista Jerome Harris y Samir Chatarjee en tabla con el que ha editado tres álbumes: Harbinger, Port of Entry e Inner Diaspora, este último con Mark Feldman y Erik Friedlander como músicos invitados.
A proposito de su musica Rothenberg dice…, «Después de cuarenta años de practica y estudio, mi “voz” musical es una mezcla de la música que amo tocar y escuchar. Entonces, como compositor tanto como intérprete estoy intentando trabajar a través de ese concepto para que al juntarse tengan sentido. De hecho, si el oyente sólo escucha una colisión de fuerzas, entonces quizás haya fallado. Deliberadamente busco afrontar la dificultad de hacer una declaración unificada que exceda esa multiplicidad en contraposición con las facilidades que uno puede hallar para construir un caos. No soy un músico conceptual. Compongo o toco algo porque quiero escuchar el resultado de ese proceso.»
Ned Rothenberg Double Band – Overlays | Cuánto te gustó?




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Entrevista a Adrian Iaies, director del Festival
Fuente: clarin.com | 15-10-08
Por: Federico Monjeau
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Entre hoy y el domingo se realizarán casi 50 conciertos que se complementarán con seminarios, proyección de películas y otras actividades relacionadas con el jazz. El músico y director del festival cuenta cuáles son las expectativas. Además, una entrevista a la cantante Rosa Passos, que cierra el encuentro, y una agenda con los imperdibles.
Pianista, compositor, productor y flamante director del Festival Internacional Buenos Aires Jazz, Adrián Iaies recibe a Clarín en una oficina del edificio Volta de Diagonal Norte al 800, donde el gobierno de la Ciudad ha centralizado los distintos festivales (tango, danza, teatro y cine, además de jazz). Las cinco direcciones se distribuyen en un mismo piso de ese maravilloso edificio decó de principios de los ’30, y ese igualamiento en el espacio representa en cierta forma una igualdad de jerarquías, lo que en el caso del Festival de Jazz significa un nuevo status y un perfil más nítido respecto de ediciones anteriores (cuando estaba en la órbita de la Dirección de Música).
Iaies explica a Clarín cómo planeó el Festival que abre hoy en el Coliseo con el pianista Randy Weston.
«Cuando me llamaron, propuse un plan, y nunca nadie me preguntó si Fulano vendía entradas o algo por el estilo. Lo armé sin condicionamientos. Lo primero que pensé fue en traer a Randy Weston, porque nunca había venido y nunca nadie lo iba a traer. Tiene 83 años y es esa clase de artista que nunca un empresario de acá va a contratar.
‘Por qué no?
Porque los empresarios siempre han ido para otro lado, y no los culpo, pero no para el de Weston, que no es del mainstream, que tiene un contacto con Africa, que no es latino como Chucho Valdés o tantos otros que ya han venido. Entonces, abrir el festival con un artista que nunca estuvo aquí, y de una tradición a la que nunca se le dio mucha bola… me parece que eso define algunas líneas. En principio, traer artistas que no han venido, y traer artistas que los empresarios locales no contratarían. En todo caso, se complementa la oferta privada. Un festival público tiene que hacer lo que no haría un emprendimiento privado.
‘Qué más tiene que tener un festival público?
Entre otras cosas, una programación variada. Abrimos con Weston, que es la tradición, pero también estamos trayendo a Guy Klucevsek y Alan Bern, que son la vanguardia. Habrá además una big band, sueca en este caso. Con la ayuda de la Embajada, nos pudimos dar el lujo de traer algo que hasta visualmente es diferente y atractivo, sobre todo para el público que no tiene la costumbre de consumir jazz y que el Festival quiere captar, porque el que consume jazz viene de todas maneras. Y otra cosa que debe hacer un festival es crear obra, producir algo. Este año hay tres comisiones; se van a grabar y las partituras estarán en la web del Festival.
‘Sobre qué premisas se hicieron los encargos?
Los músicos de jazz tenemos un problema, aunque tal vez no es exclusivo nuestro: cierta cultura de gueto. Tocamos para músicos de jazz, para periodistas de jazz. Me interesaba romper con eso. La idea de las comisiones es que tres músicos del corazón del jazz establezcan diferentes tipos de diálogo. Le pedí a Mariano Otero que le hiciera un homenaje a su maestro Walter Malosetti. Es un noneto, con Walter como invitado. Es un diálogo entre generaciones. Le pedí a Guillermo Klein que hiciera versiones del Cuchi Leguizamón, y a Pepi Taveira y Enrique Norris que escribieran música para bailar, e hicieron un trabajo con la coreógrafa Andrea Servera. Uno es un diálogo entre géneros y el otro, entre disciplinas artísticas.
«Otra cosa en la que ponemos fichas son los cruces -agrega Iaies-. En Notorious y Thelonious armamos cruces entre músicos locales y de afuera. Los jazzistas argentinos somos muy de cabotaje. Salimos a tocar poco. De repente aquí va a estar Paula Shocron tocando con Perico Sambeat (saxofonista español), que hace 60 conciertos por año. Para Paula es un desafío. Por otro lado, es propiciar un contacto que tal vez pueda dar frutos».
‘Cómo desribirías el salto que dio el jazz argentino en los ’90?
La posta pasó de una generación a otra. Calculo que en una primera etapa los músicos argentinos seguramente querían sonar como Fula no o Mengano. La generación actual tomó más riesgos. Cada vez hay más tipos haciendo sus propios proyectos. Hoy en Buenos Aires podés escuchar jazz los siete días de la semana, y no hablo de jazz de hotel, sino de tipos que están haciendo su música. Eso sólo pasa en Nueva York.
‘Puede hablarse de jazz argentino en un sentido estilístico?
No sé. Hay una primera posibilidad que prefiero descartar, que es la del uso del color local, si uno parte de la base de que el jazz no explicita aquello que es obvio. Yo lo escucho a Jodos y no me suena argentino, pero me suena a Jodos. Y eso es lo importante. Pepi Taveira suena a Pepi Taveira. Tampoco sé en cuántos lugares podés hablar de un jazz que tenga una identidad local, fuera de los Estados Unidos. Sin duda, Italia: los tanos suenan tanos, aunque toquen bop. Rava, que es uno de mis músicos favoritos, el año pasado me contaba por qué lo invitan tanto a tocar a Nueva York: «Porque toco como ellos tocaban en los años 50 -me decía-. No tengo ninguna prepocupación con la vanguardia, ni con los críticos, simplemente quiero tocar una buena melodía».
«Y es cierto -concluye Iaies-. Cuando uno piensa qué es lo que nos sigue atrapando en esos discos de Art Farmer, por ejemplo, es que uno oye a un tipo poniendo toda su energía tratando de tocar una melodía lo mejor posible».
Para más información: www.buenosairesjazz.gov.ar
[audio:Matthias_Lupri Group-The_Day_After.mp3|titles=The Day After|artists=Matthias Lupri Group]

El aclamado vibrafonista Matthias Lupri, quien el proximo 29 cumple 44 años, con apenas cinco discos como lider mas una larga lista de colaboraciones, es hoy una referencia dentro del panorama jazzero y del vibrafono en particular en franco ascenso.
Lupri comenzo su itinerario musical como baterista en bandas de blues, rock y música country, siendo adolescente. Actuaba como musico profesional y parecia irle bien, hasta que percibio que su vision musical no parecia poder desarrollarse como era su intencion dentro de ese ambito. Comenzo a interesarse por el vibrafono luego de escuchar al legendario Gary Burton y solia practicar con su nuevo instrumento en el hotel durante sus giras, para mas tarde inscribirse en la Berklee College of Music de Boston para estudiar con el mismisimo Gary Burton, su mentor.
«Yo estaba haciendo un montón de sesiones de grabación como baterista», explica Lupri «pero nunca pude contribuir con piezas de mi propia música, así que decidí que tenia que aprender a escribir y me inscribi en un programa de la universidad donde me introduje al vibrafono por primera vez».
«Es básicamente un infierno para mí», continúa Lupri, «porque yo no tenía la armonía o teoría de fondo siendo un baterista veterano a mis 24 años. Me presente a este programa y fue la cosa más divertida aunque mis calificaciones eran C y D pero me encantó tanto…, era una contradicción, por alguna razón, yo sabía que algo especial pasaba aquí. Y me encontre con la música de un maestro, Gary Burton . El primer disco suyo que compré fue Times Square y también Portrait in Jazz de Bill Evans que compré el mismo día. Y fue un «Wow, ¿qué es esta música?» Yo habia escuchado algunas cosas de Milt Jackson antes y me sonaba lejano, pero cuando escuche a Gary Burton fue increíble. A mis 24 años no había escuchado nada de jazz hasta ese momento. Comence a pensar que habia otra música que no sea el rock and roll y no como un baterista más, sino más bien como un músico».
Su primer registro Window Up Window Down de 1998 con buena repercusion y un envidiable ranking para un novel dentro de los charts locales, supuso un prodigioso futuro. Luego Shadow of the Vibe (1999), Same Time Twice (2002), el recomendado hoy Transition Sonic (2004) y su ultimo trabajo Metalix con la colaboracion entre otros de Donny McCaslin de inminente presentacion en el Festival de jazz de Buenos Aires.
Sobre Transición Sonic Lupri dice que el álbum «en un derivado de la música de los últimos años tratando de capturar la vida en forma musical, haciendo una declaración completa en todo el CD. Es sobre mi presente, pero también una reflexión sobre mi pasado, tal vez con una visión hacia el futuro». Entre los colaboradores de Lupri en este album destacan el tompetista Cuong Vu, reciente incorporacion al grupo de Pat Metheny y el saxofonista Mark Turner.
Matthias Lupri Group – Sonic Transition | Cuánto te gustó?




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Hola gente, lamentamos no poder salir esta noche por el feriado nacional, nos encantan los fines de semana largos pero se siente cuando por una u otra razon no se puede emitir, logicamente el feriado es para todos incluido nuestro operador. Prometido que para el año que viene eligiremos otro dia de la semana para las salidas…
Para compensar estoy preparando un recomendado (que pueden ser dos o mas, por el feriado!!) con Matthias Lupri Group, el disco Sonic Transition. Este joven vibrafonista y ex baterista de rock, todo un hallazgo al menos para mi, se muestra con una propuesta muy ajustada e interesante. Otro que puede ser es el saxofonista Ned Rothenberg, un prolifico musico mas que interesante.
En preparacion:
– Al di Meola, quien no es un santo de mi devocion pero en Consequence of Chaos (2006) suena algo pasable.
– Abdullah Ibrahim – Anthem for the New Nations (1995)
– Rosario Giuliani – Anything Else (2006)
Saludos…
Fuente: Ecodiario.es | 9/10/2008
El pianista cubano Bebo Valdés celebró este jueves sus 90 años recibiendo como regalo un disco de platino por un millón de copias vendidas del disco «Lágrimas negras» y con el anuncio de una gira española conjunta con su hijo Chucho Valdés, quien cumplía 67 años.
«Un día le dije a Bebo, cuando lleguemos a las 100.000 copias de ‘Lágrimas negras’, te vamos a dar un disco de platino», afirmó Carlos López, director del sello discográfico Calle 54 Récord, durante un acto para festejar el cumpleaños de Bebo en la Casa de América de Madrid.
«Lágrimas negras» que grabó con el artista flamenco español Diego el Cigala supuso el lanzamiento definitivo del artista cubano en España y su llegada al gran público, pese a la extensa carrera que ya tenía a sus espaldas.
«El me dijo: No, no, yo hasta que no lleguemos al millón no quiero saber nada. Pues bien, ayer vendimos el disco un millón de ‘Lágrimas negras'», anunció López, antes de hacer entrega al genial pianista cubano de la distinción con la portada del disco.
Bebo, acompañado por su hijo Chucho, que también cumplía este jueves 67 años, recogió emocionado y con su eterna sonrisa el galardón, en medio de los aplausos del público que abarrotaba el anfiteatro de la Casa de América, donde tuvo lugar la celebración en el marco del festival Vivamérica, que se realizará hasta el próximo domingo en Madrid.
«Soy un hombre feliz», afirmó Bebo, un hombre que abandonó su patria en 1960 tras el triunfo de la revolución castrista y prometió no volver hasta que hubiera un cambio de régimen, promesa que ha mantenido hasta ahora.
El autor de «Suite cubana» recordó su luna de miel en Madrid y se declaró un «un hombre afroibérico», así como un gran admirador del fallecido pianista español Tete Montoliú, al que consideró «el mejor pianista de jazz de Europa».
La leyenda viva de la música cubana, nacida el 9 de octubre de 1918 en Quivicán, un pequeño pueblo al sur de La Habana, fue el objeto de un sinfín de elogios por parte de la secretaria de Estado para Iberoamérica española, Trinidad Jiménez, y el productor cubano-libanés Nat Chediak, durante el acto que sirvió de fiesta de cumpleaños para padre e hijo.
Bebo encarna «seis décadas de la mejor música cubana», advirtió Chediak, quien aseguró que «grandes músicos cubanos como Celia Cruz y otros no habrían sido lo que fueron sin los arreglos de Bebo» y su música, de la que el genial artista dio una muestra con un pequeño concierto improvisado.
Bebo y Chucho, que soplaron las velas de una tarta en forma de piano que trajeron las nietas del primero, deleitaron al público con dos temas del nuevo disco que han grabado a dúo «Juntos para siempre», que fue presentado también este jueves.
«Es un sueño hecho realidad. Es un disco que reúne por primera vez a Bebo y Chucho y que se ha hecho esperar 50 años», afirmó Chediak.
También se presentó el documental «Old man Bebo» de Carlos Carcas, así como la biografía de Mats Lundhal «Bebo de Cuba. Bebo y su mundo», editado por RBA.
El libro incluye un disco con 19 solos de piano que Bebo Valdés grabó el 22 de marzo de 1986 en Estocolmo, una obra que llevaba 22 años sin ser editada y que «constituye la mejor prueba de cómo sonaba Bebo entonces».
Asimismo, anunciaron el inicio de una gira conjunta de Chucho y Bebo por España que comenzará el 23 de octubre en el festival de jazz de Barcelona (Cataluña, noreste) y concluirá en Cartagena (este) en noviembre, tras pasar por Teatro Real de Madrid el 7 de noviembre y por varias ciudades más.
«Bebo nunca podrá ser superado. A Bebo sólo se le puede comparar con otros grandes de la música como Duke Ellington», concluyó Joan Anton, responsable artístico del festival de jazz de Barcelona.